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TRASTORNOS
PSICOSOMÁTICOS
Primera
Parte: Ps., Jaime Yasky P; Psa.,
Margarita Rojo C.
INTRODUCCIÓN
Actualmente,
el tema de los Trastornos Psicosomáticos tiene una relevancia
especial en el desarrollo de la Psicología Clínica, tanto por la
frecuencia de las consultas en que se constata su presencia, como
por el hecho de que a través del abordaje de éstos se han logrado
importantes avances en el establecimiento de relaciones biunívocas
entre los tradicionalmente disociados sustratos mente-cuerpo.
Así,
pues, no parece un sin sentido afirmar que la arena en que se han
generado los más importantes hallazgos acerca del funcionamiento
unitario del organismo humano es justamente en el estudio y
tratamiento de este tipo de trastornos en que "el cuerpo"
es el que habla.
En
términos generales se entiende
por “psicosomática” -más que una disciplina diferenciada- a
una perspectiva o concepción particular dentro de la medicina y la
psicología. Esta perspectiva o "actitud" psicosomática
enfatiza el observar y comprender los hechos en el acontecer gIobal
y unitario del organismo, en un intento por zanjar la disociación
mente-cuerpo imperante en la determinación y concepción del objeto
de estudio.
En
esta primera parte presentaremos una breve reseña histórica de la
perspectiva psicosomática para luego iniciar el abordaje al tema de
los Trastornos Psicosomáticos.
RESEÑA
HISTÓRICA
El
siguiente es un extracto de la reseña histórica acerca de la
Psicosomática presente en el "Tratado de Psiquiatría" de
Freedman. Kaplan y
Sadock (1982).
En
los albores de la humanidad la enfermedad física, en general. y la
mental en particular en sus formas mas graves era resultado de una
posesión corporal de un espíritu intencionalmente dañino.
La enfermedad era conceptualizada como algo propio del ámbito
espiritual que demandaba estrategias de intervención específicas,
por esto tan pronto como el hombre poseyó los instrumentos
suficientes para cortar la piedra (10.000 años antes de J.C),
comenzó a abrir agujeros en el cráneo de las personas enfermas
para que los malos espíritus saliesen.
Las primeras intervenciones quirúrgicas tuvieron como
procedimiento la trepanación, la que no siempre mataba a los
pacientes. Esta, como
cualquiera otra estrategia terapéutica con pretensiones de
"cura" intentaba proporcionar al enfermo parte de su
salud, a través de¡ poder de la sugestión y de alguna elemental
modificación orgánica.
Los
médicos-sacerdotes egipcios quienes pusieron nombre a muchas partes
del cuerpo, inicialmente atribuyeron las causas de las enfermedades
al influjo de los dioses. espíritus y/o los deseos malignos de los
humanos, creando para ello tratamientos mágicos, algunos. y
racionales, otros: ritos tribales, manuales y prescripciones de
drogas.
Entre
los babilonios y asirios, los sacerdotes por generaciones, también
fueron desarrollando textos sobre cientos de drogas vegetales y
minerales. No obstante,
la última fuente de enfermedades eran los dioses, que enviaban el
dolor como castigo de una transgresión moral en la forma del
hechizo a alguna persona. Eran
las deidades las que acarreaban las enfermedades y eran ellas las
que las curaban. De
acuerdo con esto una persona con dolores era¡ desgraciada y requería
un examen de su alma y de sus pecados.
Posteriormente,
los griegos aunque impresionados por la medicina egipcia
desarrollaron una visión holística de la salud.
Para ellos, el cuerpo y el espíritu constituían una unidad
de interrelaciones. Como
otros antecesores, el médico sacerdote Esculapio creía en la
relación entre las fuerzas de la vida y el cuerpo e intentaba curar
el cuerpo activando tales fuerzas.
Cien
años antes que Hipócrates, Heráclito (535475 a. de C.). había
propuesto que el alma o fuerza vital no podía estar contenida en
ningún órgano particular. Más
tarde Lucrecio (anatomista 427 a. de C.), plantearía que la materia
precede al psiquismo y que sería de lo que el mundo está hecho.
Los seres humanos estarían hechos de una multitud de átomos
y, cuando mueren, éstos vuelven al universo, de modo que cuando su
conjunción se deshace, el ruido que producen (el psiquismo) deja de
percibirse.
En
esta dirección, Hipócrates fue el primero que plantear que la
enfermedad se originaba en el interior del cuerpo y no era debida a
espíritus sino a un desequilibrio de los líquidos corporales,
planteando que la muerte era natural, y que no tenía que ver con
los espíritus. Para él,
este desequilibrio podía estar causado por un desorden del entorno
del paciente, y enseñó a los médicos a tener en cuenta la dirección
del viento, la pureza del agua y la estación del año antes de
establecer un diagnóstico. Junto
a ello observó también que el desequilibrio de los líquidos
corporales podía deberse, por otro lado, a trastornos emocionales.
Hipócrates comunicó que el miedo produce sudor y que la
vergüenza acelera las pulsaciones y los latidos del corazón.
Asclepiades, siglos después (siglo 1 a. de C.) planteó una
teoría médica que partía del atomismo.
En ésta, afirmó que el alma no se localizaba en parte
alguna. pues era la convergencia de todas las percepciones.
Los trastornos de las pasiones podían provocar enfermedades
mentales, y el exceso de constricción o de relajación en el vacío
existente entre cada átomo corporal causaba la enfermedad física.
En
la Edad Media, aunque los trabajos de los griegos habían sido
transmitidos a la Iglesia católica, la creencia fue que los poderes
espirituales, demonios, brujas y pecados eran la causa de las
enfermedades (500-1500) y la curación se transformó otra vez en
una cuestión espiritual. El estatus del médico decayó y la magia volvió a aparecer
hasta que con el Renacimiento, tras mil años de dominación
religiosa, el interés en las causas y remedios naturales de las
enfermedades reapareció. Esta
Dominancia quedó reflejada en el estudio del cuerpo humano, que
dividió sus investigaciones sobre las estructuras corporales y
apenas se ocupó de las emociones.
Surge
Descartes (1596-1650). quien inició los intentos de conocer la
realidad renunciando a todas las creencias previas, para lo cual
desestimó todo juicio apoyado en los sentidos, elevando el
raciocinio a la máxima expresión del conocer.
El dualismo cartesiano concedió a la materia más
importancia de la concebida por el idealismo platónico, pero menos
de la atribuido por los atomistas.
Durante los siguientes siglos se le dio gran importancia a
las ciencias como las matemáticas, química y física, que resultarían
en campos fecundos para el desarrollo de la medicina.
Morgagni ( 1682 a 1771 ) estudió los tejidos en las
autopsias y mostró cómo un órgano alterado puede producir la
enfermedad y la muerte.
Los
conocimientos sobre el soma se multiplicaron, dándose origen a la
medicina contemporánea. En
este devenir el psiquismo fue desplazado del campo de estudio, hasta
que sólo más tardíamente, se lo reincorporaría como objeto de
estudio, pero desde una dimensión paralela a la de la medicina clásica.
LOS
TRASTORNOS PSICOSOMÁTICOS
Desde
la perspectiva semiológica, se entiende por "psicosomáticos"
a una serie de trastornos de la salud que guardan características
en común. Aunque
existen distintos matices al delinear qué es lo que aúna a estos
trastornos (matices determinados por sesgos fisiologicistas,
psicologicistas, etc.), lo central es que se "...encuentra como
unidad patológica, a la vez una expresión fisiológica y una
expresión psicológica manifiestamente coordinadas" (Ey,
Beruard y Brisset, 1971, p. 985).
En
el D.S.M.-II (1 968) el Término "trastorno psicofisiológico
autonómico y visceral" reemplazó al más frecuentemente usado
"trastorno psicosomático". perteneciente a la primera
edición (1952) de este manual, planteándose que
"Este
grupo de trastornos se caracteriza por síntomas físicos que son
provocados por factores emocionales e implican a un solo sistema de
órganos, generalmente sometido a inervación vegetativa.
Los cambios fisiológicos son los mismos que acostumbran a
acompañar a ciertos estados emocionales, pero en estos trastornos
los cambios son más intensos y sostenidos.
El individuo no puede mantener el control consciente de este
estado emocional." (Freedman, Kaplan y Sadock. 1989, p. 1795).
En
el más reciente D.S.M-III-R (1992), el término que se utiliza para
aludir a los trastornos psicosomáticos es el de
"Trastornos Somatoformes", que, siguiendo la política
de "ateoricidad" de este manual, pretende agrupar a todos
aquellos trastornos en que existen evidencias de alteraciones orgánicos
que no responden a mecanismos fisiológicos conocidos y que están
presumiblemente relacionados con un trastorno a nivel psicoafectivo:
"La
sintomatología esencial de este grupo de trastornos consiste en síntomas
físicos que sugieren una alteración somática (de ahí la palabra
somatoforme) para los que no existen hallazgos orgánicos
demostrables o mecanismos fisiológicos conocidos y en los que hay
pruebas positivas o presunciones firmes de que los síntomas se
encuentran ligados a factores o conflictos psicológicos.
A diferencia de los trastornos ficticios y de la simulación,
en los trastornos somatoformes la producción de síntomas no se
encuentra bajo control voluntario; es decir. el individuo no tiene
la sensación de controlar la producción de los síntomas. Aunque los síntomas de los trastornos somatoformes son
"físicos" los procesos fisiopatológicos específicos
involucrados no son demostrables o comprensibles a través de los
procedimientos de laboratorio y se conceptualizan más claramente
utilizando construcciones psicológicas.
Por esta razón, estas alteraciones se clasifican como
trastornos mentales." (p. 305).
(Continúa
en la siguiente edición)
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