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Julio
F. Villegas: Presidente
del XXIV Congreso Interamericano de Psicología
Psicólogo
Social
El
marco temporal transcurrido entre los días 4 y 9 de julio de 1993,
ya es parte de la Historia de la Psicología chilena: por primera
vez, nuestro país actúa como sede de uno de los más importantes
eventos mundiales de la disciplina contemporánea.
Por
ello se explica entre otros varios factores, el esfuerzo, la
dedicación, el sacrificio, la tenacidad y el compromiso demostrado
por este grupo de psicólogos chilenos que me han honrado y
enorgullecido con la presidencia. El primer comentario, entonces, se
refiere al reconocimiento para Juan Pablo Toro, María Inés
Winckler, Hernán Contreras, Domingo Asún, Silvia Ascencio,
Leonardo Villarroel, Isabel Margarita Fontecilla y Carlos Urrutia.
Comentar
y reflexionar inicialmente sobre el XXIV Congreso Interamericano de
Psicología, me parece posible, pues, en el marco de una
diferenciación en varios niveles; de lo más inmediato a lo más
mediato, de lo más concreto a lo más abstracto, de lo más
accesible a lo más posible, de lo más evidente a lo más
sugerente.
En
relación al nivel concreto, inmediato, accesible y evidente,
destacarnos el número total de participantes que llegó a las 2.200
personas, distribuidos entre chilenos y extranjeros, estudiantes y
profesionales, psicólogos y no psicólogos, de la región
interamericana y de otros continentes; en tanto que la participaci0n
institucional no abarcó sólo a los centros académicos
universitarios de los países asistentes, sino también a
instituciones corporativas de gran prestigio y tradición, como por
ejemplo la American Psychological Association (APA) y el Colegio
Oficial de Psicólogos de España (COPSE).
El
Programa Científico, contempló la presentación de novecientos veinte trabajos, distribuidos en cincuenta
Conferencias, cuatro Simposios Centrales, cuatrocientos noventa y un
Sesiones Temáticas, sesenta y cuatro Talleres, cincuenta y cinco
Simposiums. Doce Mesas Redondas, quince Audiovisuales, doscientos
treinta y dos Exposiciones y una Feria, y por otro lado de las múltiples
reuniones y actividades paralelas incluidas en el Congreso, de entre
las cuales podemos destacar: El Acta Constitutiva de la Red
Iberoamericana de Facultades Escuelas de Psicología, con
representantes de Argentina, Chile, Colombia, Brasil, Perú, Costa
Rica, Venezuela y España, quienes ya están coordinando los
programas de intercambio y cooperación académicas para obtener la
mayor excelencia en la formación y el entrenamiento en Psicología;
el acuerdo de reactivación de la Asociación Latinoamericana de
Psicología Social (ALAPSO), para su transformación en una Sociedad
Iberoamericana de Psicología Social proyectada para tener su
primera reunión en julio del año próximo en Madrid, y la
configuración de grupos de Investigación Transcultural en múltiples
áreas de la Psicología y abierta a la participación de todos los
países miembros de la Sociedad Interamericana de Psicología.
Al
terminar este primer nivel de reflexiones, observamos que los
objetivos del Congreso fueron plenamente conseguidos.
Respecto
al nivel intermedio, actual y obligante: un análisis global,
permite precisar al menos los siguientes ámbitos que se abren y/o
se recuperan para la Psicología chilena.
En el
ámbito del Poder Político, en nuestra opinión, nunca antes como
ciencia, como disciplina y como profesión habíamos recibido el
reconocimiento público y solemne expresado por el Ministro de
Educación, Jorge Arrate, en representación del Gobierno Nacional
en su discurso inaugural. Lo anterior no sólo implicó la valoración de las
contribuciones real ' izadas por nuestros colegas durante el período
sociopolítico reciente, sino el compromiso de requerir de la
participación de la Psicología chilena al proyecto de desarrollo
nacional para el futuro nivel gubernamental.
En el
ámbito de la Comunicación Social, la cobertura nacional de prensa,
radio y televisión del Congreso hizo posible que la Psicología
chilena tuviera presencia en la opinión pública.
Fue y es particularmente importante que tanto radios
universitarias, como comerciales, emitieran programas completos y
especialmente dedicados al Congreso, que periódicos y revistas
recogieran reportajes y entrevistas a los participantes nacionales y
extranjeros, y que los canales de televisión difundieran los
acontecimientos y actividades realizadas.
Del
mismo modo, en el ámbito internacional la Psicología chilena ha
empezado a recuperar el lugar que le corresponde a nivel
Interamericano. A las
contribuciones del Programa Científico del Congreso, es necesario
señalar que nuestro país, tiene la Vicepresidencia para América
del Sur de la Sociedad Interamericana de Psicología (SIP), tiene
dos Consultores Asociados en el Interamerican Journal of Psychology
(María Inés Winckler y el autor de este artículo), tiene
participación directa en las iniciativas ya mencionadas respecto de
la Asociación Latinoamericana de Psicología Social (ALAPSO), de la
Asociación Latinoamericana de Modificación de Conducta (ALAMOC),
de la Red Iberoamericana de Facultades y Escuelas de Psicología y
de los grupos de Investigación transcultural actualmente
funcionando.
También
es importante destacar que durante el Congreso fueron muchos los
psicólogos que tuvieron la oportunidad de hacerse conocidos en áreas
especificas de nuestra disciplina e incorporados a los programas
internacionales respectivos. Consta
que Psicólogos chilenos ya están participando a nivel
internacional en actividades sobre Psicología Forense, Psicología
Ambiental, Psicología Política, Psicología Clínica, Psicología
Educacional y Psicología Social.
Por último,
en este nivel, los contactos establecidos por las universidades
tradicionales y privadas, por instituciones públicas y no
gubernamentales con destacados psicólogos extranjeros, permite
augurar próximas visitas de ellos a nuestro país a los fines de
dictar seminarios, conferencias, talleres y/o programas de asesorías
para problemas específicos.
Sólo
como una primera demostración de lo afirmado, en noviembre de este
año Susan Pick de Weis, psicólogo social mexicana, viene a Chile
para dictar el un seminario relativo a temas de sexualidad, invitada
por la Universidad de Chile.
Para
finalizar, aludiremos al nivel mediato, abstracto, posible y
sugerente. Al
referirnos a este tercer nivel, debemos señalar que llegamos a una
situación que trasciende a los comentarios y a las reflexiones
derivadas de la realización en Chile del XXIV Congreso
Interamericano de Psicología.
Cuando
aludíamos a un primer nivel resulta claro que tratamos con
realidades, hechos consumados, demostrables y objetivamente
evaluables en el presente. En
el segundo nivel nos encontramos con resultados y consecuencias que
ya están en funcionamiento pero que exigen ser evaluados en un
futuro cercano.
En
este tercer nivel, consideraremos implicaciones de proyección, de
valor heurística, de provocación, de sugerencias y de desafíos.
Que todas o algunas de ellas puedan hacerse realidad, será
de absoluta responsabilidad de las personas, de las instituciones
científicas, académicas y profesionales de la Psicología chilena.
El XXIV Congreso Interamericano de Psicología ha propiciado
y generado un conjunto de posibilidades, su efectiva realización,
dependerá fundamentalmente de todos nosotros.
En el
campo de las publicaciones, Chile tiene por lo menos cuatro Revistas
Científicas que cumplen con los requisitos exigidos por la American
Psychological Association (APA), para su incorporación al index
internacional de la Psicología: La "Revista Chilena de
Psicología", del Colegio de Psicólogos de Chile, la
"Revista Chilena de Psicología Clínica", de la Sociedad
Chilena de Psicología Clínica, la "Revista Psicología y
Ciencias Humanas", de la Universidad Central y la revista
"Psyke", de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Sobre
becas e intercambios para Postítulo y Postgrado, tanto el Colegio
Oficial de Psicólogos de España (COPSE), como la American
Psychological Association (APA), ya han establecido los primeros
acuerdos para programas específicos a este respecto con
instituciones chilenas de la Psicología.
Otro
tanto ocurre, en relación a Programas de Investigación
Transcultural, donde es posible destacar que actualmente son muchos
los psicólogos incorporados a grupos de investigación que trabajan
sobre una temática en diferentes países, como resultado del
Congreso, incrementar nuestra participación en los programas
existentes o que se creen otros, dependerá de nuestra iniciativa.
Las posibilidades de financiamiento, publicación y
enriquecimiento se pueden lograr.
Por último
y, en relación a Organismos Internacionales, con razonables grados
de incertidumbre, abrigamos optimismo para las actividades de
revitalización de la Asociación Latinoamericana de Psicología
Social (ALAPSO) y de la Asociación Latinoamericana de Modificación
de Conducta (ALAMOC). En ambas iniciativas ya participan psicólogos chilenos y
esperamos la incorporación de muchos más, a la Red Iberoamericana
de Facultades y Escuelas de Psicología, que actualmente opera con
sede provisoria en la Facultad de Psicología de la Universidad de
Buenos Aires. Esta
entidad fundada durante el Congreso, cuenta ya con la participación
de universidades chilenas. La
incorporación de otras, una vez más corresponde a iniciativas
propias si hay interés en el intercambio de programas docentes,
formas de organización, políticas de admisión y egreso, etcétera.
En
este marco general, a poco tiempo de transcurrida la realización
del Congreso, hemos hecho propicia esta ocasión para presentar
comentarios, reflexiones y proyecciones preliminares respecto del
XX1V Congreso Interamericano de Psicología y, con mucha voluntad
esperamos que la Psicología chilena, incremento su participación
en las actividades de la Sociedad Interamericana de Psicología
(SIP), esperando que la delegación chilena en el XXV Congreso
Interamericano de Psicología de Puerto Rico en 1995, sea numerosa,
representativa e impulsara del futuro de nuestra disciplina.
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