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EL
CONGRESO INTERAMERICANO DE PSICOLOGÍA
Juan
Pablo Toro Cifuentes: Coordinador
General del XXIV Congreso Interamericano de Psicología
¿Cómo se estructura un evento de esta magnitud?
Un
congreso de estas dimensiones requiere el trabajo prolongado de un
gran equipo de colaboradores, comprometidos con el éxito del
proyecto, ligados voluntariamente y a título solamente honorífico. El Comité ejecutivo conformado por Julio Villegas comenzó
su trabajo en septiembre de 1991 y recién ahora, a más de tres
meses de realizado el Congreso, estamos finalizando nuestras
actividades. Recibimos
el apoyo de una Comisión Asesora Internacional que la Sociedad
Interamericana de Psicología designa especialmente para colaborar
con el país sede. En
esta ocasión, recibimos dos visitas de este grupo, durante las
cuales pudimos ajustar los detalles de nuestra organización en base
a la rica experiencia que la Sociedad ha acumulado en los congresos
anteriores.
¿Cómo se organizaron para la realización del mismo?
La
SIP aconseja al país sede organizarse en comisiones distintas para
las áreas funcionales: Programa Científico, Relaciones Públicas y
Difusión, Protocolo y Locaciones, Eventos Sociales y Culturales,
Voluntarios y Finanzas. Cada
una de estas comisiones tuvo una tarea específica en la cual los
responsables de cada área debieron reclutar colaboradores para
conformar los equipos. Esa
fue una tarea no siempre fácil, si se considera que lo que pedíamos
a los eventuales colaboradores era algo de su escaso tiempo y lo que
ofrecíamos como retribución era sentirse parte de un proyecto
largamente ambicionado por la psicología chilena, representado por
el Colegio de Psicólogos y la Sociedad Chilena de Psicología Clínica.
Apelamos entonces al compromiso con el gremio y con el
desarrollo de la disciplina en el país y conseguimos el aporte de
numerosos colegas y de un generoso grupo de estudiantes voluntarios,
sin los cuales habríamos fracasado.
¿Cuáles fueron las mayores dificultades
enfrentadas, y los aciertos?
A
partir de abril de este año el ritmo y monto de las tareas aumentó
enormemente. Presentados
y seleccionados gran parte de los trabajos científicos, había que
organizar la estructura misma del Congreso, programar día a día,
sala por sala, intentando hacer coincidir los criterios temáticos,
el adecuado equilibrio de orientaciones teóricas y especialidades,
los horarios de los expositores, el cupo de las salas y otros
innumerables aspectos que ahora pueden parecer insignificantes
detalles pero que en su momento fueron cruciales.
Un
capítulo aparte mereció las dificultades económicas que debimos
enfrentar. Los
Congresos Interamericanos se financian solamente con los aportes de
los inscritos y con los auspicios que se pueda obtener.
En nuestro caso, estos últimos fueron muy escasos y debimos
recurrir en algún momento a la generosa contribución de algunos
colegas. Lamentablemente,
la mayor parte de los participantes nacionales -fieles a la tradición_
se inscribieron tarde, en los días próximos al Congreso, por lo
que no pudimos disponer de los flujos de dinero que esperábamos.
También hay que mencionar que la cantidad de chilenos
inscritos fue menor a la estimada. de modo tal que podemos afirmar
que el éxito económico del Congreso se debe más que nada a la
masiva concurrencia extranjera: alrededor de 250 argentinos, 50 españoles,
30 brasileños, grupos de estudiantes, de Perú, Bolivia y
Argentina, y también de Europa (Suiza, Francia, Dinamarca, Suecia,
Italia, Alemania, aparte de España). la Ceremonia Inaugural, en una
sala de plenarios del edificio Diego Portales colmada de asistentes,
anticipó lo que sería la semana en el Centro de Extensión de la
Universidad Católica. Durante
esos días tuvimos aproximadamente 2.000 personas asistiendo a
conferencias, mesas redondas o simposios en las 20 salas que teníamos
a disposición. Las complejidades de coordinación que plantea un evento de
esta magnitud fueron felizmente superadas.
La eficiencia de nuestros colaboradores -los estudiantes
voluntarios merecen un reconocimiento especial- logró superar los más
diversos problemas. Los
errores e imperfecciones que a más de alguien importunaron fueron
la excepción. El
comentario más frecuente que hemos recibido ha sido elogioso, tanto
de parte de las autoridades de la Sociedad Interamericana de
Psicología como de participantes nacionales y extranjeros.
¿Cómo evalúa Ud. los logros de este Congreso?
La
psicología chilena nunca antes había sido protagonista de un foro
de estas dimensiones. Se
tuvo la oportunidad de mostrar los desarrollos actuales de la
disciplina en el país ante un público internacional y se pudo
conocer lo que están haciendo los académicos, investigadores y
profesionales de distintos países. En síntesis, se pretendió con un congreso como este abrir
perspectivas para el crecimiento y fortalecimiento de la psicología
como ciencia y como profesión, tanto a nivel nacional como
continental.
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