|
Dr.
Juan Pablo Jiménez de la Jara
El
aporte de la Psicoterapia a la Salud Mental es innegable.
Más allá del campo psicoterapéutico propiamente tal, es
decir, del tratamiento psicológico de pacientes neuróticos y con
trastornos de personalidad, el uso extendido de técnicas de
intervención en crisis, de terapias breves e intervención
psicosocial en distintos encuadres y con diferentes indicaciones,
hacen de la psicoterapia una herramienta esencial en Medicina,
Psiquiatría, Psicología y Salud Mental.
Los pacientes (y la sociedad entera) tienen el derecho a ser
tratados con procedimientos psicoterapéuticos cuya eficacia haya
sido adecuadamente demostrada.
De este modo, la investigación sistemática en psicoterapia
se ha ido transformando en un imperativo ético cada vez más claro
pues, precisamente, el propósito de la investigación empírica es
explorar y verificar las relaciones entre los efectos de las
diferentes variables de tratamiento sobre el funcionamiento de los
pacientes.
Sin
embargo, a pesar de las 4 décadas de investigación en eficacia y
proceso psicoterapéutico y de una extensísima literatura clínica,
la psicoterapia sigue siendo discutida, incluso desde dentro del
campo de quienes han hecho de esta actividad una profesión.
Una y otra vez surgen las mismas preguntas: ¿Funciona en
absoluto? ¿Es eficaz? ¿Para quién es útil? ¿Quién está
acreditado como psicoterapeuta'? ¿Existe una psicoterapia
profesional? ¿Por qué existen tantas orientaciones y escuelas en
psicoterapia, escuelas que más bien parecen divergir en vez de
integrarse en un paradigma común? ¿,Podemos hablar de la
psicoterapia como de una especialidad médica? ¿Reemplazan los
medicamentos a la psicoterapia'?
Los seguros de enfermedad ¿deben financiaría?
Si la respuesta es sí, ¿hasta dónde? ¿,Es posible
alcanzar los logros psicoterapéuticos de manera más económica y
en menos tiempo" ¿Qué formación debe tener un
psicoterapeuta?
La
mayoría de las orientaciones psicoterapéuticas forman a sus
candidatos dentro de marcos teóricos desarrollados por lúcidos
"Padres Fundadores" une han muerto, algunos, hace ya más
de medio si2io. Esto
hace que cada orientación se sienta dueña del único paradigma válido.
Esta situación está mantenida por un mecanismo de
autorreproducción.
Estudios
recientes sobre la utilización de los servicios de atención
psicoterapéutica han puesto en evidencia la siguiente paradoja, la
mayoría de los pacientes permanecen pocas sesiones en psicoterapia
(menos de 10 sesiones) y los terapeutas ocupan' la mayor parte de su
tiempo con tratamientos largos.
Por su parte, los pacientes en tratamientos de larga duración
usan la enorme mayoría de las sesiones disponibles, son
considerados usualmente como adecuados para una psicoterapia
intensiva y crean así una impresión desproporcionado entre los
terapeutas. El
resultado de esto es que los sistemas teóricos psicoterapéuticos
se han desarrollado como inferencias clínicas sistemáticas a
partir de una muestra altamente sesgada (no más de un 2 % del
universo de la población consultante), muestra que contiene dos
subgrupos -uno de pacientes con un alto nivel educativo y otro de
pacientes muy perturbados. De
este modo, nuestras teorías psicoterapéuticas, muy poco
generalizables y muy cargadas ideológicamente, han conducido a una
Babel donde las discusiones entre las distintas orientaciones se
hacen difíciles o casi imposibles, pues éstas están referida, a
realidades inconmensurables, donde el abismo entre la formación teórica
-ideológica- y la realidad concreta del paciente y su tratamiento
se hace cada vez mayor. La
investigación empírica en psicoterapia abre la posibilidad de
establecer un consenso metodológico entre las variadas
orientaciones y corrientes, dentro del cual comparar los distintos
procedimientos psicoterapéuticos, estableciendo similitudes
(factores técnicos comunes o inespecífico) y diferencias
(intervenciones técnicas específicas a cada técnica). Uno de los horizontes posibles, aunque todavía lejano, de la
investigación empírica es la construcción de un paradigma teórico
común.
Desde
que en 1952, Eysenk pusiera
en duda la eficacia de los métodos psicoterapéuticos, alegando que
el método de evaluación puramente clínico está de tal modo
contaminado que no es posible saber a ciencia cierta si el efecto
observado es o no producto de la acción psicoterapéutica específica,
existen cerca de 4.000 estudios método lógicamente aceptables
sobre eficacia y factores curativos en psicoterapia.
Didácticamente,
es posible resumir los resultados de 40 años de investigación empírica
en psicoterapia en las siguientes cinco afirmaciones:
1.
La psicoterapia es eficaz y lo es más que el placebo.
El primer período de la investigación en psicoterapia ha
sido llamado Justificación, pues recogió
el desafío planteado por Eynsenk.
La comparación de pacientes tratados y grupos control de
pacientes no tratados, ha demostrado con claridad que la
psicoterapia mejora más que la remisión espontánea.
Los padecimientos que en su curso natural remiten espontáneamente
en alrededor de 2 años, la psicoterapia los hace desaparecer, en
promedio, en 11 semanas.
2.
La mejoría alcanzada a través de psicoterapia es estable.
Aun cuando la psicoterapia no crea Inmunidad
en contra de una recaída, los estudios de seguimiento muestran
que la mejoría alcanzada a través de psicoterapia es
razonablemente estable, incluso aquella lograda por tratamientos
breves.
3.
Algunas psicoterapias tienen efectos negativos en algunos pacientes.
Los enfoques técnicos que se t, han demostrado exitosos en
pacientes neuróticos ' pueden tener efectos "deletéreos"
en personas susceptibles, como pacientes "borderline",
psicosomáticos o psicóticos. Si la psicoterapia es eficaz para mejor, también lo puede
ser para peor.
4.
Hay factores comunes o intervenciones terapéuticas específicas que
afectan el resultado de la psicoterapia.
El período de Justificación terminó cuando se demostró que todas las
psicoterapias investigadas tenían resultados equivalentes.
Esto llevo a describir lo que se ha llamado los factores
específicos o comunes que atraviesan los distintos enfoques
psicoterapéuticos. Sin
embargo, esta "paradoja de la equivalencia" es engañosa. En primer lugar, estos resultados se refieren sólo a las
formas de psicoterapias investigadas y, en segundo lugar, los
distintos enfoques técnicos valorizan de distinta manera diferentes
factores comunes. Por
ejemplo, la calidad del vínculo entre terapeutas y paciente ha sido
una y otra vez destacado como el factor que más Influye en el
resultado de la terapia. En
este punto, son las terapias psicoanalíticas y algunas humanistas
las que han desarrollado técnicas "específicas" para
promover el mejor vínculo terapéutico.
Por otro lado, hay algunas intervenciones específicas a
escuelas que han demostrado no tener ningún efecto en el cambio
terapéutico. Por ultimo, el período actual de la investigación en
psicoterapia, en el que el énfasis está puesto en la eficiencia
diferencial de las técnicas según los encuadres y los grupos diagnósticos
de pacientes, tiene por ¡neta resolver la llamada "paradoja de
la equivalencia" y transformar los factores inespecíficos en técnicas
específicas.
5.
El paciente es quien aporta la mayor contribución al éxito del
tratamiento. De entre
las múltiples variables de proceso estudiadas en su relación con
los resultados., tales como la técnica empleada, la personalidad y
estilo de terapeuta, el encuadre, etc., las variables que han
demostrado afectar más los resultados son las que dependen del
paciente. En esto no
son tanto las variables psicopatológicas aisladas, sino, básicamente,
la capacidad del paciente, más allá de su psicopatología,
condiciones demográficas u otras consideraciones contextuales, de
establecer con su terapeuta una buena pareja de trabajo.
En este sentido hay todo un campo de investigación que sigue
abierto y que se podría resumir así: ¿Qué tipo de pacientes
andan mejor, con qué tipo de terapeutas, y con la aplicación de cuáles
técnicas psicoterapéuticas?
Para
terminar estas reflexiones, es necesario insistir en que todo lo
afirmado de manera tan sumariamente válido solamente para aquellas
formas de psicoterapia que han ,ido efectivamente investigadas y éstas,
a pesar del alto número de estudios empíricos, no son muchas. En el estado actual del conocimiento son sólo las terapias
cognitivo-conductuales, las psicoanalíticas y algunas formas de
terapias humanistas no-directivas las que han demostrado su eficacia
y las que pueden decir algo acerca de su modo de acción y espectro
de indicación.
Las
demás formas de psicoterapias, por más de moda que estén o más
seguidores muestren, no son terapias que puedan recibir el
calificativo de "acreditadas científicamente".
La tarea futura de la investigación en psicoterapia es
estudiar la aplicación diferencial de distintas técnicas en
distintos grupos de pacientes.
En
Chile estamos asistiendo a un "boom" psicoterapéutico.
Corremos el riesgo cierto de que, en pocos años más, la
profesión de psicoterapeuta se desprestigie de la misma forma como
ha sucedido en tantos países donde el oficio serio y bien fundado
en conocimientos científicos se confunde con la charlatanería.
La investigación empírica está en condiciones de ofrecer
un marco transparente a todos los agentes sociales para que se evalúe
la actividad psicoterapéutica.
Los psicólogos y psiquiatras jóvenes debieran tomar en
cuenta la suma de conocimientos acumulados antes de elegir formarse
en las distintas orientaciones que el "mercado" ofrece.
Se sabe bastante, pero como sucede en todos los campos de la
ciencia, el progreso se mide por las nuevas preguntas emergentes que
buscan ser respondidas.
En
este sentido, los psicoanalistas tenemos mucho trabajo por delante.
Está demostrada la eficacia global y la eficacia diferencial
de las terapias psicoanalíticas breves y de objetivos limitados en
distintos encuadres y grupos de pacientes.
Sin embargo, la forma príncipe de la terapia psicoanalítico,
el psicoanálisis propiamente tal, carece de estudios sistemáticos
que den cuenta de su eficacia y de su espectro de aplicabilidad.
Desde hace 3 años, en la Asociación
Psicoanalítica Internacional funciona una conferencia
permanente de investigación en psicoanálisis para hacerse cargo de
estas tareas.
Por
su parte, la Asociación
Psicoanalítica está organizando un estudio colaborativo multicéntrico
que reúne los mejores grupos de investigadores para estudiar la
eficacia del psicoanálisis. Desde
hace más de 20 años el grupo de ULM, en Alemania, desarrolla
metodologías empíricas para investigar proceso psicoanalítico.
Volver al correo Nº
12 |