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EL
TEST DE APERCEPCIÓN TEMÁTICA (T.A.T.)
E.
Ruth Weinstein A., Psicóloga Clínica
El
estudio de la personalidad, sobre todo cuando procura investigar la
motivación profunda de la conducta, encuentra su camino adecuado en
la aplicación de los métodos proyectivos.
Dentro de ese campo se incluye el Test de Apercepción Temática
de Murray, destinado a examinar los contenidos mentales,
represiones, complejos, intereses y problemas emocionales.
El
T.A.T utiliza la técnica de "inventar historias" a base
de la interpretación de láminas
con escenas de variado tipo, algunas de ellas configuradas
vagamente, con el fin de que el sujeto proyecte sus tendencias,
conflictos y temática predominante.
Esta prueba psicológica se ha difundido rápidamente
despertando el interés de numerosos investigadores.
Sin embargo, a pesar de su notable utilidad, el T.A.T. carece
de una técnica de estricta valoración objetiva ya que, por estar
orientado hacia la exploración individual y profunda, rechaza todo
intento de estandarización. Por esa causa el propio Murray señala que, de no tener
especial cuidado, el examinador podría proyectar en la corrección
de las historias sus propios problemas y complejos.
Para
evitar esa posible interferencia, tanto sus autores como otros
estudiosos (Tomkins, Bellak. etc.) han tratado de establecer algunas
normas de tipo estadístico para comparar las reacciones
individuales con la de los grupos representativos.
Aun así el aporte más valioso de esta prueba sigue siendo
aprehensible sólo en su carácter individualizado.
Ante la existencia de diferentes sistema,; de análisis e
interpretación, hemos creído conveniente dedicar la atención a
las consideraciones -generales, antes de formular las indicaciones
para aplicar el T.A.T.
La
exposición que sigue debe entenderse como una simple presentación
de test de apercepción temática que debe ser completa con una
intensa y adecuada experimentación.
El
test consta de veinte láminas, las cuales se agrupan en dos series
de diez láminas cada una para aplicarlas en dos sesiones separadas,
por lo menos, por un día de ¡intervalo.
El material completo comprende 31 láminas, pues 11 se
aplican en forma común tanto a adultos como a niños de ambos
sexos, mientras las restantes están destinadas a unos u otros, l de
acuerdo al siguiente orden: 7 comunes a varones y m 'eres adultos; 7
comunes a niños y niñas; común a varones adultos y niños; 1 común
a mujeres y niñas y, por último, una diferente para cada edad y
sexo indicados.
En
la edición original, al dorso de cada lámina, figura impreso el número
correspondiente al orden de presentación.
Cuando su empleo es común no lleva otra indicación.
Se agrega M cuando es específica para varones adultos; B
cuando es para niños; F para mujeres y G para niñas.
MB, FG, ME- y BG señalan las diferentes combinaciones.
Entre
los principios que fundamental al test de apercepción temática,
Murray destaca dos tendencias, ambas de carácter proyectivo: 1)
ante situaciones ambiguas o inestructuradas conocida sujeto tiende a
interpretarlas según sus propias experiencias, deseos e
inclinaciones; 2) al inventar historiáis, los contenidos mentales
predominantes se exteriorizan, en forma consciente o inconsciente.
La aplicación completa de las dos series de láminas ofrece
difíciles y variados estímulos como para permitir que el sujeto
Proyecte los temas reprimidos o lo que motivaron su problemática,
reflejándolos en la conducta, pensamientos y sentimientos de los
personajes de la, historias
que relata, sobre todo al identificarse con el protagonista o
"héroe" de cada una de ellas.
Murray
distingue tres capas de la personalidad: Interior, media y exterior.
La primera. inconsciente y profunda, corresponde al plano de
las represiones; la segunda en forma encubierta, se manifiesta a
través los pensamientos y la conducta íntima; la última,
superficial y abierta, se exterioriza a través del comportamiento,
los conceptos, actitudes, etc.
El
material del T.A.T. se dirige, sobre todo, a poner de manifiesto los
contenidos predominantes en las capas media y profunda, mentías que
el plano superficial facilita la observación de otros aspectos que
permiten comparar la personalidad larvada con su faz manifiesta.
Sin embargo, el examinador debe juzgar con prudencia los
resultados que se obtengan al aplicar el T.A.T. porque, como
advierte su autor, seria optimismo excesivo creer que en todos los
casos se traducen realmente los contenidos latentes o potenciales
del yo profundo.
No
debe descartarse la posibilidad de que las historias se limiten a
revelar sólo rasgos correspondientes a la tercera capa, ya sea por
una marcada resistencia para liberar las tendencias encubiertas, por
una actitud de recelo frente a la prueba o por causa de una
actividad superficialidad real y característica.
Desde otro punto de vista, para conocer el verdadero valor
proyectivo del T.A.T. se deben considerar, por una parte, la calidad
del material que sirve de estímulo y, por otra, la coincidencia o
no coincidencia de los relatos formulados por cada sujeto con los
del grupo representativo correspondiente.
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