|
Psa.
Marlene López Fredes
Psicoterapeuta
Familiar y de Parejas
Coordinadora
Centro de Estudios y Terapia Sistémica
1
. ¿Qué caracteriza a la Terapia Familiar Sistémica?
El
conceptualizar a la familia como sistema, implica que el individuo
está inmerso en una red de relaciones con leyes propias de
funcionamiento que, como un todo, lo trascienden a él pero que a su
vez son influidas por él. De
modo que la conducta de cada miembro está en estrecha relación con
la conducta de los demás. Desde
esa perspectiva, la terapia familiar sistémica, se caracteriza por
ser un modelo psicoterapéutico en donde el foco de atención del
terapeuta está puesto: en las relaciones entre los diversos
miembros de la familia, y en cómo se van estructurando patrones de
conductas repetitivos. Uno
de estos patrones resulta ser el comportamiento sintomático, de
modo que al cambiar el patrón que incluye el síntoma, éste puede
desaparecer.
2.
¿Cómo concibe el cambio ? ¿ Solamente como
un cambio conductual ?
No.
Es mucho más profundo que eso.
La terapia familiar sistémica trabaja con varios niveles
simultáneamente. Además
de detectar las secuencias de conducta repetitivas y el contexto en
que éstas se producen, considera los "mapas del mundo" de
los miembros de la familia. Esto
se refiere al conjunto de significados, ideologías y valores,
producto de la historia familiar e individual de cada miembro.
De modo que el cambio implica no sólo un cambio conductual
sino que también un cambio en el significado, en la percepción que
tenía cada uno de la situación, de sí mismos y de los otros.
Es decir, implica un cambio de la visión de mundo.
3.
¿Qué ventajas le ve Ud. a la terapia familiar?
Tiene
varias ventajas, sobre todo, debido a que la presencia de toda la
familia en la sesión tiene un efecto amplificador y multiplicador
del cambio. En la
medida, en que a veces basta un pequeño cambio de cada uno de los
miembros -siempre que sea coordinado- para que a nivel de la
organización familiar se produzca un cambio importante.
La otra gran ventaja es que se corren menos riesgos de que
emerjan situaciones rupturistas al interior de la familia.
En este sentido, por ejemplo, si un individuo desea cambiar
psicológicamente, en un trabajo individual, puede que no lo logre
si es que ese cambio supera o está en contradicción con los mapas
del mundo de la familia. Por lo tanto, el cambio se anula con la consiguiente
frustración y repercusiones en la salud física y mental de él. En muchos casos, ésta pudiera ser una explicación cuando
las terapias individuales no avanzan, o cuando, habiéndose
producido cambios importantes, el paciente abandona el tratamiento.
Otra
cosa que puede suceder es que el sistema no tolere el cambio y se
rompa. Esto sucede, a
veces, en los grupos de desarrollo personal en donde el miembro que
asiste experimenta cambios que involucran reestructuraciones tan
profundas en la organización
familiar que ésta no se resiste y deviene el quiebre:
la separación, el abandono del hogar, etc. sin que haya
mediado una participación activa y consciente de la familia en este
proceso.
4.
¿Cómo forman Uds. a un terapeuta familiar?
Nuestro
entrenamiento contempla tres vertientes fundamentales: Una, que
incluye un conocimiento teórico acabado acerca del funcionamiento
de los sistemas humanos, del cambio, de la aparición y mantención
de sintomatología y del proceso de cambio terapéutico; la segunda,
que se refiere al entrenamiento práctico que incluye el manejo de
las técnicas de las diversas escuelas dentro del enfoque sistémico
y al entrenamiento terapéutico, propiamente tal, que al inicio de
la formación se realiza con familias simuladas y en el segundo año
con familias reales en supervisión directa; y, finalmente, la
tercera vertiente que dice relación con el trabajo de la persona
del terapeuta, en donde realizamos trabajos con su familia de
origen, su genealogía y otros aspectos, de modo que el terapeuta
pueda utilizar creativamente sus fortalezas y debilidades en un
trabajo en donde él será un importante instrumento de cambio.
Volver al correo Nº
10 |