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FICHA
CLINICA Nº 1
CORRIENTES PSICOANALÍTICAS
Distintas estructuras de pensamiento a través
de la historia han procurado en su momento articular una explicación
para el proceso patógeno y su modificación, aunque desde los orígenes
de la humanidad la "cura" ha estado presente en las
interacciones humanas a través de conductas autocurativas o
curativas instintivas, incluso aun más allá de la comprensión
racional de los mecanismos que la explican y fundan.
Con el desarrollo y surgimiento de plexos
de construcciones conceptuales que han intentado dar cuenta de la
conducta anómala y de los procedimientos necesarios para su cura,
se fue asociando irrevocablemente lo terapéutico al concepto de
lo "enfermo", apareciendo posteriormente en escena, -de
modo casi simultáneo- lo farmacológico y lo quirúrgico por un
lado, y lo verbal por el otro. En este proceso, para simplificar y
abordar parcialmente cierta dimensión del proceso curativo, la
medicina moderna se vio obligada a disociar al objeto organismo en
tres dimensiones: lo somático, (el cuerpo orgánico bio y fisiológico),
lo psíquico y lo social.
La psicoterapia, como tal, necesariamente
surgió de esta primaria disociación del objeto organismo. A
partir de la atribución de un significado a la conducta anómala
se desarrollaron conjuntos de procedimientos que pretendieron dar
cuenta de ella: primero explicándola, luego modificándola. A
partir de ello, es posible encontrar dos aproximaciones terapéuticas
distintas: las verbales centradas en el acontecer de la palabra y
las prácticas corporales.
No obstante en sus orígenes esta disociación
no necesariamente se planteó así. El psicoanálisis se articuló
como un esfuerzo por relegar los dos ámbitos. Freud desde su
condición de neurólogo dio forma a uno de los mayores esfuerzos
por generar un espacio explicativo donde lo somático
complejamente imbricado con lo psicológico formaron una unidad
indivisible. Efectuó aportes significativos al ámbito de la
medicina en su búsqueda por encontrar las relaciones entre la
estructura del cerebro y la mente (psique), inicialmente a través
de investigaciones de laboratorio, luego por medio de la
experimentación con drogas y la hipnosis y finalmente con la
palabra.
Psicología freudiana y posteriormente
Psicoanálisis, fueron construyéndose en planos simultáneos
merced al aporte de innumerables científicos: unos más cercanos
a lo clínico, otros a lo teórico; algunos a lo psicopatológico,
otros a lo psicológico y/o a lo metapsicológico, cada uno de
ellos enfatizando distintos aspectos del acontecer humano, dando
origen a las lecturas de lo que hoy constituye la riqueza del
cuerpo conceptual psicoanalítico.
De entre ellos, Sándor Ferenczi (ver
Correo de Psicoterapia y Salud Mental Nº 20) y Wilhelm Reich (ver
Correo de Psicoterapia y Salud Mental Nº 21) destacan como
prominentes teóricos que, avalados por una clínica irrefutable,
han aportado valiosas explicaciones a las complejas relaciones
existentes entre lo somático y lo psíquico.
Sándor Ferenczi, analista de Jones, Rado,
Klein, Alexander y otros, discípulo predilecto de Freud, y clínico
a quien se derivan los pacientes más complejos de su tiempo,
mantiene como centro de la cura el trabajo verbal. Sin embargo,
observa que cuando la palabra se detiene, la emoción se bloquea y
la cura se estanca por lo que le fue necesario introducir al análisis
la dimensión corporal.
En un primer momento se centra
fundamentalmente en el "hacer", induciendo a la acción,
intentando que el paciente se ponga en la escena, y denomina a
esta modalidad de trabajo "Terapia Activa". La
experiencia le muestra que el paciente puede hablar de un recuerdo
traumatizante retornando a él bajo todas sus formas cognitivas,
pero que aún así el cambio hacia la "cura" no ocurre.
Ferenczi propone entonces convertir el evento patológico en acto,
de modo tal que la emoción al irrumpir en la sesión movilice los
conflictos y dé una oportunidad a la interacción curativa entre
paciente y terapeuta.
Diez años después de este tipo de terapia
"movilizadora", Ferenczi evoluciona hacia una forma
mucho mas "suave": la neocatarsis. En ella abandona la
imposición de directrices, sustituyéndolas por la sugerencia de
actos, dando origen a la técnica de "indulgencia y relajación",
la que implica condiciones que facilitan una reacción terapéutica
regresiva en el paciente hacia un estado de conciencia modificado
que permite reexperienciar los recuerdos inscritos en los primeros
años de vida.
Finalmente, la firme convicción de que si
bien, por un lado el terapeuta cura al paciente, el terapeuta se
cura también con el paciente -a partir de las profundas lecturas,
correctas o distorsionadas ,pero en algún lugar lúcidas de estos
últimos-, lleva a Ferenczi a plantear su "Análisis
Mutual", como encuadre definitivo del acontecer de lo
psicoterapéutico. Ferenczi permaneció relativamente fiel a las
condiciones del método analítico freudiano, en tanto sólo
propone un escenario distinto: la puesta en acto y el contacto
pero al servicio del análisis de la transferencia y la
contratransferencia. La resolución de la transferencia, al
representar las principales experiencias relacionales pasadas,
siguió siendo para Ferenczi el eje del proceso curativo. Este
hecho hace posible afirmar que Ferenczi fue por definición el
psicoterapeuta de lo fronterizo.
Wilhelm Reich, relacionado indirectamente
con Ferenczi a través de Rado, se orienta hacia el cuerpo más técnicamente.
El cuerpo ocupa en su técnica un lugar preponderante, focalizando
la atención en aquellas rigideces estructurales que impiden a las
sensaciones energéticas circular y que invariablemente determinan
el discurso psicológico. Reich trabaja directamente sobre la masa
muscular a través de la manipulación directa o de la proposición
de ejercicios a realizar, constatando de este modo el paralelismo
preciso entre la inscripción corporal, los trastornos psíquicos
y la forma del carácter. En este sentido denomina a su terapéutica
como Vegetoterapia Caráctero -Analítica. Si bien su noción de
análisis aparece más estrecha que en Freud y concierne más bien
al estado de la estructura muscular que a una actitud mas global
no directiva, que toma en consideración la transferencia de los
pacientes, Reich permanece analista como Freud y Ferenczi en tanto
trabaja con el carácter.
Sin desconocer la gran diferencia entre
Ferenczi y Reich, en relación a lo "analítico" versus
lo "directivo" respectivamente, ambos comparten la
cualidad de haber intentado cerrar la brecha entre lo psicológico
y lo somático. No es extraño entonces que esta característica
se reencuentre en los discípulos de uno y otro reagrupados en las
llamadas corrientes neo-ferenczianas y neo-reichnianas.
Los enfoques neo-reichnianos son los más
conocidos y organizados. Su maestro, Reich, les legó métodos muy
precisos, un marco teórico relativamente bien acabado y una
especie de compromiso político que culminó en Mayo de 1968.
Ellos de un modo u otro a partir de la práctica de la
Vegetoterapia y la Organoterapia desarrolladas por Reich, han dado
forma a diversas modalidades terapéuticas: la Bioenergética de
Alexander Lowen, la Biodinámica de Gerda Boyesen, la Biosíntesis
de David Boadella, la Psicoterapia Funcional Corporal de Luciano
Rispoli, entre otros. Como es posible notar, en la denominación
de esos métodos el "cuerpo" está siempre presente,
constituyendo el eje del trabajo, la enfermedad y el tratamiento.
Por su parte, los neo-ferenczianos
provienen de horizontes diferentes siendo frecuentemente
psicoanalistas que reencuentran el cuerpo y lo integran al cuadro
analítico (no directivo, finalizado, centrado en la relación
transferencia-contratransferencia), recreando a veces sin saberlo,
las practicas de Ferenczi. Surgidos en los últimos tiempos,
ofrecen una visión que pretende sistematizar los aportes de
Ferenczi enriquecidos con sus propios aportes. Más allá de
Michael Balint -el más importante discípulo de Ferenczi- y Franz
Alexander ambos teórico ya clásicos, podemos citar: el Psicoanálisis
Dinámico de Jean Sar Kissoff, la Psicoterapia Analítica de
mediación corporal de Sander Kirsch, la Psicoterapia Centrada en
el Cuerpo de Ivonne Mauer, y el Somatoanálisis que en forma
grupal da origen al Socio-somatoanálisis y en forma individual,
al Psico-somatoanálisis de Richard Meyer.
Los dos grandes tipos de métodos
neo-reichnianos y neo-ferenczianos constituyen métodos completos
y profundos que permiten realizar tratamientos prolongados en la línea
del psicoanálisis. Pueden responder a todo el abanico de patología:
neurosis, psicosis, psicopatías, trastornos más actuales como
toxicomanías, anorexia y bulimia, problemas sexuales y psicosomáticos
entre otros, ampliándose, por tanto, a trastornos mucho mas
diversos que los tratados por el psicoanálisis clásico.
El futuro de la psicoterapia está aun por
construirse, no obstante es posible postular que si la búsqueda
de un Paradigma Universal orienta el quehacer y la teorización de
muchos clínicos, entonces no cabe duda que cerrar la brecha de la
disociación de lo psíquico, lo biológico y lo social del
organismo humano será una de las más importantes tareas a
cumplir.
(Extraído de Archivos Indepsi.
Publicado en Correo de Psicoterapia nº 22, 1997)
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