Explorando
algunos conceptos y recursos de W. Bion, encontramos
que para él, aquellos fenómenos observables
a través de ciertas cualidades básicas
durante el desarrollo de proceso psicoterapéutico,
eran "lo Sentido" , (concepto con
el cual denomina al conjunto de experiencias sensibles
de acuerdos con los criterios del sentido común), "la
Pasión" , (concepto usado para designar
cualquier evidencia de dos mentes en juego y a la emoción
que resulta de este encuentro, con o sin violencia),
y "los Mitos" , (concepto usado para
reconocer las elaboraciones personales surgidas a partir
del bagaje personal) y que, además, llamó "vinculo
K" , a aquella experiencia emocional en la
que dos personas o dos partes de una misma persona
están relacionadas una con la otra, refiriéndose
al vínculo entre un sujeto que busca conocer
un objeto y un objeto que se presta a ser conocido.
Bion, postuló además, que este "vínculo
k" era susceptible de ser reconocido a través
de la presencia de una función de indagación,
esto es la formulación de una pregunta que busca
respuesta, la identificación de una expectativa
- no realizada aun - de querer saber algo, y la manifestación
de la experiencia emocional de ignorar un contenido
(¡no sé!), y/o de dudar del propio conocimiento
(¿se o no se?).
En
este sentido, entendiendo que uno de los objetivos
fundamentales de la psicoterapia es el de promover
grados crecientes de desarrollo del vínculo
K , y que es la "interpretación" en
sus variados niveles (ver Correo nº 2 ex 27), el recurso
por excelencia con que cuenta un terapeuta, hemos querido
representar a través de la ejemplificación
del cuento de la "Bella Durmiente del Bosque", dos usos con
fines terapéuticos de los "mitos" en psicoterapia,
uno que refiere a la interpretación Mítica
y otro a la interpretación Protomental.
Recordemos
previamente que una Interpretación Mítica, es
aquella que refiere al uso de una serie de mitos en
su acepción clásica, relacionados con
ciertas elaboraciones a nivel personal de aspectos
comprendidos en el bagaje personal que han logrado
aprehender elementos a ligados a un vínculo
K - esto es Conocimiento y reducción de elementos
b -, como por ejemplo el mito de Edipo, los cuentos
infantiles, las leyendas épicas, etc...; es
decir en términos generales cualquier construcción
discursiva que cubriendo el espectro que va desde un
modelo científico hasta una producción
artística, a la base vehiculiza elementos a
que refieren a significados de relaciones del ser y
sí mismo, del ser y su entorno, y del ser y
otros seres. En tanto que las Interpretaciones
Protomentales, refieren a series de interpretaciones
ligadas al origen y desarrollo del Aparato Mental,
esto es a la instauración de los aspectos estructurales
relacionados con la función de conciencia y
la diferenciación entre realidad interna y externa,
representado en series de elementos a en torno a la
Vinculación, el Contacto, la Contención
y la Reverie, y operando bajo el modelo de la relación
Continente-Contenido, del Aparato para Pensar, y de
la distinción Aparato para Pensar-Pensador;
y por defecto, a la modalidad de funcionamiento mental
psicótico caracterizada por el rechazo sistemático
de los elementos a y expresada a través de la
agresión hacia el propio aparato mental, la
desvinculación y/o ataques a los elementos a
.
UNA
INTERPRETACION MITICA: LA BELLA DURMIENTE DEL BOSQUE
MITO/
CUENTO.
Se
utiliza el conocido cuento/mito de La Bella Durmiente
del Bosque para comunicar simbólicamente algunos
contenidos significativos a una determinada interpretación,
en la cual se representan ciertos elementos a , o ciertas
hipótesis de trabajo. Dada la complejidad de
lenguaje simbólico de los cuentos/mitos, pueden
explorarse las versiones tanto de Perrault, de los
hermanos Grimm, como de la historia de "Sol, Luna y
Talia" en el Pentamerone de Basile (más compleja
en sus implícitos edípicos - desde la
perspectiva ferencziana -, esto es el edipo del adulto
hacia el niño), aunque para efectos de exponer
este recurso se evoca la mas popular versión
de los hermanos Grimm.
Unos
reyes no podía tener hijos pese a desearlo profundamente.
Un día mientras la reina se baña una
rana aparece y le vaticina que antes de un año
tendrá una niña. La niña nace,
y durante la celebración un hada de entre varias,
airada por una ofensa recibida durante el agasajo,
lanza una maldición al bebé: al alcanzar
los 15 años se pinchara con una rueca, y morirá,
un hada buena atenúa y modifica el maleficio:
la princesa no morirá, caerá en un sueño
profundo que durará cien años. El rey
hace denodados esfuerzos por evitar que se cumpla la
maldición, hasta que llegada la fecha la princesa
explorando habitaciones inaccesibles de palacio, encuentra
a una anciana hilando en una rueca. La niña
se pincha y cae en un profundo sopor. El tiempo pasa,
y el castillo abandonado se rodea de zarzas, en tanto
muchos príncipes perecen intentando llegar a
la princesa, una vez cumplido el plazo este coincide
con los esfuerzos de un particular príncipe,
a cuyo paso las zarzas se convierten en rosa dejándole
llegar a la princesa. Luego el cerco se vuelve a formar
pero se anticipa el final feliz: el príncipe
despierta con un beso a la princesa y todo recobra
vida y movimiento.
ANALISIS
MITICO (Bruno Bettelheim. Psicoanálisis de
los cuentos de hadas)
El
análisis se centra en las transformaciones vividas
a lo largo una existencia, especialmente de la pubertad
a la adolescencia, se simbolizan alternancias entre
etapas de total pasividad y letargo con otras de enorme
actividad, y se sugieren la presencia de una necesaria,
prolongada e intensa concentración en el si
mismo. El conflicto alude al hijo deseado como objeto
de amor o narcisista (dificultad de procrear), la espontaneidad
sexual como factor gestante (la rana como símbolo
sexual), la ambivalencia materna (hadas malas y buenas,
fragmentos o vértices maternales), y conflictiva
edípica paterna (negación de lo fálico,
angustia menstrual). En relación al héroe
(objeto de identificación), Bettelheim sugiere
el inicio de la pubertad como una etapa significativa
en la asunción de la identidad sexual, y la
suspensión del conflicto por la presencia de
imágenes internalizadas amenazantes, hasta la
resolución de la integración de componentes
femeninos y masculinos, mediados por un vinculo de
amor.
Sugerimos
adicionalmente, en relación al héroe:
dificultades de integración de los aspectos
masculinos y femeninos, amenaza al vinculo K de curiosidad,
indagación y exploración, punto de eclosión
de la actividad masturbatoria como modo de inhibir
la función de realidad, y desrealización
como modo de evitación del desarrollo del aparato
mental.
ANALISIS
PROTOMENTAL (Bioniano, Bion Conocido/Desconocido)
Se
utiliza este mito/narrativa para describir los siguientes
elementos como factores de desvinculación, a
partir de considerar que una función de la narrativa
es organizar las experiencias de modo que puedan pensarse
y descubrir su significado. Distinguiendo entre ataque
al vincular, y desvinculaciones de elementos a , de
otros a.
En
esta interpretación
se equipara el dormir prolongado de la
princesa con una suspensión de esta
función, suspensión que debe
mantenerse en constante actividad. El hada
mala, pasa a representar la parte mala
del self, el outsider (Meltzer, D., 1973)
que tiene como objetivo la muerte del bebé (¿psicosis?, ¿autismo?, ¿muerte
mental?). El hada buena, representa el
objeto parcial bueno que logra transformarlo
en menos maligno. En el cuento consiste
en dormir durante un tiempo prolongado,
detener la vida/narrativa lo cual es menos
funesto que la muerte. No habrá muerte,
no se cumplirá el destino fatal
como en la tragedia, pero tampoco habrá crecimiento
ni conflicto ya que todos los personajes
dormidos suspendieron los vínculos
que los unían y congelaron los sueños.
Los
autores postulan que esta suspensión de la vida
mental es a la vez una protección frente a la
catástrofe psicótica y/o a los cambios
catastróficos (Bion, W. R., 1970) necesarios
para el crecimiento mental. Esta modalidad funcional
detiene también la acción dramática.
En
los términos del cuento, es llamativo que le
ocurra a la princesa a los quince años, en el
comienzo de la adolescencia, momento de cambio catastrófico
por excelencia. Evolutivamente podríamos llamar
a la bella durmiente una “eterna latente” (Meltzer,
D., 1973).
Los
espinos del bosque podrían representar un modelo
de dolor mental que debe atravesarse para re-establecer
el movimiento hacia la vida, lo cual implica crecimiento
y contacto con la realidad del paso del tiempo y de
la muerte.
La
riqueza interpretativa se amplia notoriamente a medida
que el terapeuta decodifica y simboliza los contenidos
del cuento/mito, en un ejercicio del "utraquismo" ferencziano,
la exploración de los textos aludidos, tanto
de Bettelheim como de Tabak y cols., permitirán
una mayor profundización de la potencia de este
recurso terapéutico.