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Recursos Psicoterapéuticos                         

 

Nº 3. Explorando Vértices de la Personalidad

 

Juan V. Gallardo C.   Indepsi 2004. 

Un recurso psicoterapéutico que hemos estado desarrollando en Instituto de Desarrollo Psicologico, INDEPSI, tiene que ver con un trabajo de imaginería apoyado en conceptos de Wilfred R. Bion, que opera en varios niveles: ideacional, pulsional, mecanismos de defensa, estructural y otros, y utiliza recursos de imaginería y de tópica intrapsíquica, puesto al servicio de generar experiencias emocionales de identificación, recalculamiento e integración de distintos aspectos de la personalidad. Inicialmente conversamos con el paciente, el elemento α, de que una personalidad no es una entidad especifica, única y definida, sino que mas bien que ella se conforma por la presencia de distintos modos de ser, operar y funcionar en el mundo, a los que llamamos "vértices de la personalidad" (Bion), y que sintetizamos en la frase "uno, no es uno sino varios unos que conviven, se conocen, ignoran o destruyen dentro de uno", comentando luego, como estos vértices, pueden estar en contacto, interactuar, recalcularse, negociarse o funcionar independientemente unos de otros. Por esta vía, podemos graficar claramente: las descargas impulsivas, los "acting out" y "acting in", las áreas libres de conflicto del Yo, la función de pensar y la de producir pensamientos, los aspectos escindidos y/o disociados, los diversos roles de un paciente, etc... Como el concepto de "vértices" se puede aplicar tanto para la comprensión de la conducta de uno mismo como de los otros - identificación de los distintos "vértices", y los más característicos de los demás -, también es útil para trabajar aspectos en relación a la configuración de la función de identidad, y de la representación que el paciente hace de la identidad de terceros.

En muchos casos, resulta útil en esta primera aproximación utilizar la imagen del juego del Mikao, los "palitos chinos" para explicar parte de la dinámica de los vértices, las posibilidades de organización de estos y sus eventuales interacciones, en otros casos (supervisiones clínicas y psicoterapeutas) resulta útil la lectura del texto "Memorias del Futuro" de Bion, para una mas completa comprensión de la potencia del concepto. Una vez posicionado el concepto de "vértice", identificamos la existencia del "Vértice 1", "el Pensador", o "vértice Realidad", para anclar los modos de funcionamientos mas libre de conflicto del paciente, las sensorialidad del acto de Pensar, y la tolerancia al "principio de incertidumbre" propio de la adultez; y explicamos la idea de "clivaje", que es el nombre que asignamos a la función de ligar un "nombre especifico" con un vértice específico, esto es con "el patrón constante y particular de conductas con las que el pacientes se identifica o se reconoce en un momento dado".

          

                                              "palito chino rojo" Vértice 1: El pensador                                                                

                                                          

Realizado estos dos pasos, es posible empezar a trabajar en varias direcciones dependiendo del objetivo terapéutico: erradicación de síntoma, limpieza de areas, activación de mecanismos o dispositivos, o reestructuración de aparato mental. No obstante al inicio de esta línea de trabajo, se recomienda explorar, gradual y secuencialmente tres niveles, para luego reorientar los recalculamientos con cierta intencionalidad.: 

Trabajo en Imaginería:

Zona General o de los roles: instauradas las condiciones básicas del trabajo en imaginería: relajación y focalización respiratoria, se evoca un imaginario de un pasillo dentro de un Castillo a recorrer, con puertas, y elementos ad-hoc, hasta llegar a una puerta en la que se encuentra inscrita el nombre del paciente. Se sugiere entrar, y visualizar una mesa de reunión ovalada, y proyectar en la cabecera de este una imagen de uno mismo asociada al "vértice 1", focalizar la imagen, la postura, las expresiones y la sensorialidad ligada a dicho vértice. Posteriormente se continua, sugiriéndose que entren gradual y progresivamente nuevos vértices, focalizando cada uno de ellos. Se conduce la imaginería con indicaciones amplias que permitan las proyecciones particulares, y con la instrucción de identificar, determinar el comportamiento del objeto, hasta pedir que se le denomine (de preferencia con un nombre, que tenga potencia de "clivaje": nombre de pila, adjetivos o roles). En una segunda ocasión se sugiere que los distintos vértices conversen entre sí, y se identifican la naturaleza de dichas interacciones y diálogos. Se termina la imaginería. Y se empiezan a elaborar las proyecciones. 

Zona de la Voluntad contraria o los "no quiero": Esta zona es un nivel distinto a la proyección de personajes adscritos a roles. Se visualiza nuevamente el pasillo , pero este llega a una puerta en donde esta inscrito un letrero que dice "No quiero". Se visualiza nuevamente el "vértice 1", y se da la instrucción de que en esta sala se congregan personajes en torno a la idea de "no querer algo", y luego se deja libremente que las proyecciones se desplieguen. Se sugiere observar los personajes: ¿qué hacen?, ¿qué dicen?, ¿cómo se mueven?, ¿cómo están vestidos?, etc., además, a través de la imaginería, se invita a dar nombre a los personajes. Su sugiere mayor libertad de proyección, y por lo tanto un actitud de mayor observación de los personajes surgidos. Se termina la imaginería. Y se empiezan a elaborar las proyecciones. 

Zona de los muertos: Esta zona corresponde a un plano de proyecciones mas complejas. Una vez logrado los pasos anteriores se ha preparado al sujeto a reconocer distintos "vértices", y a proyectar con mayor libertad y menor censura, para luego profundizar en aquellos contenidos que están sujeccionados en mayor medida a mecanismos y dispositivos oniroides o de pensamiento primario. Se visualiza el pasillo, y la puerta tiene el nombre de la "zonas de los muertos", esto es de un lugar donde habitan personajes, que tienen que ver con los aspectos mas oscuros, tanáticos, o incomprensible para el paciente. Se deja completa libertad de proyección, solo vinculada a los aspectos del paciente que siente mas limitante, dolorosos o perturbadores, y como en los dos casos anteriores, se identifican, nomina y se inicia la posibilidad de recalculamientos mentales. Se termina la imaginería. Y se empiezan a elaborar las proyecciones.

El trabajo de Elaboración de Proyecciones, se sigue según los mismos criterios de cualquier trabajo en esta línea, esto es: 

Defensivo: Elaboración de los mecanismos de defensa que impiden o inhiben las proyecciones (o trabajo de sueño-a, en el lenguaje de Bion) del paciente. 

Estructurales: Elaboración de mecanismos o dispositivos, que perturban el trabajo de proyección: condensación, aislamiento, saturación ß, etc.... 

Tópicos: Elaboración de contenidos proyectados: reconocimiento, recalculamiento, integración, fusión de vértices, experiencia emocional, etc ... 

Genitales: Distinción entre elementos a y ß, e instauración del equipamiento personal de tramitación de los propios contenidos intrapsíquicos: introspección, autoanálisis y autonomía.

El trabajo de "exploración de vértices de la personalidad", es una herramienta muy útil y poderosa en el trabajo psicoterapéutico, un primer acercamiento le permitirá a un terapeuta apreciar la cantidad de material que este recurso es capaz de elicitar, y la riqueza de asociaciones que aporta al trabajo clínico.

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