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Diagnóstico. Diagnóstico y Clacificación Psicosomática.
Pierry Marty
Los estudios sobre Medicina Psicosomática llevados a
partir de 1950, la creación del Instituto de Psicosomática
en 1973, y la práctica regular de investigación
y de psicoterapias de enfermos somáticos en el Hospital
de la Poterne des Peupliers desde 1978, han permitido la adquisición
de numerosos conocimientos.
A partir de la disposición de lo adquirido en 1983, pareció necesario
a aquellos a los que la psicosomática interesaba, el precisar
y afinar progresivamente la semiología de esta ciencia
humana en expansión (1). Había que esforzarse en
obtener un lenguaje preciso, con una doble vertiente de observación
clásica y notas clínicas, siempre útiles,
pero imprecisas y difusas a la vez, ya que al mismo tiempo estarían
cargadas de sentidos diferentes. Un lenguaje así, permitiría
sin duda alguna a cada uno, verificar sus conocimientos reales
y sus eventuales progresos, el comparar fácilmente los
enfermos entre ellos, el comunicar rápidamente con los
colegas sobre ellos, evaluar por fin con rigurosidad, la evolución
de los pacientes en el transcurso de sus tratamientos. Convenía
pues el establecer una lista de características mayores
que cernirían la personalidad de cualquier enfermo en
cualquier momento, y de proponer un encuadre conveniente. Se
trataba por supuesto de las características del funcionamiento
vital y particularmente mental de los sujetos, los síntomas,
síndromes y enfermedades somáticas, debiendo por
separado hacer objeto de las anotaciones mientras que se utilizaría
la clasificación.
Dos factores aun, de orden más ampliamente social, presionaban
en el mismo sentido. Primero, la psicosomática se encontraba
comprometida de entrada en la vía hospitalaria, por lo
tanto sometida a diversos controles de la Administración
médica, la existencia de documentos simples, significativos
de cada paciente, pero sin embargo despojados de íntima
personalización, no pudiendo más que facilitar
las relaciones administrativas salvaguardando al máximo
el secreto profesional. A continuación, la informática,
hubiera sido ridículo el pasarla por alto. Por el contrario,
la numeración de las rúbricas señala los
rasgos más importantes de los enfermos, lo que iba a permitir
el proceso de los datos. Esto desembocaría en la puesta
a punto progresiva del saber y también en abrir, gracias
múltiples comparaciones en adelante posibles y fáciles,
la vía a innumerables investigaciones, las cuales a su
vez, remitirían sin duda al estudio más preciso
de la semiología (2).
La clasificación psicosomática debe de presentar
varias cualidades: la concisión (reparar en lo esencial
de un individuo al enfermo concerniendo su personalidad bajo
diversos aspectos), el manejo con la misma garantía de
eficacia (no incluyendo mas que una cantidad limitada de rúbricas),
el espíritu dinámico evitando etiquetar un sujeto
en la descripción de un solo momento de su vida (hay que
tener en cuenta tanto su pasado como sus posibilidades evolutivas,
hacer la apreciación del enfermo varias veces en el transcurso
de su evolución), la adaptación permanente en la
preocupación de una claridad progresiva (poder descomponer
un apartado simplista en su comienzo en otros más precisos,
pudiendo adjuntar nuevas rúbricas sobre la apreciación
de evidencias clínicas). De cualquier forma, era necesario
que los primeros autores de la clasificación supieran
que un día ésta se vería desplazada por
una nueva forma de clasificación de los enfermos, mejor
adaptada.
La clasificación, no iba a gustar a todos, al menos por
dos razones. A pesar de las precauciones que tomaría de
dejar el campo normalmente libre a las dudas de apreciación,
forzaría a reconocer las dudas citadas, tanto en un nivel
sintomático, inmediato, como más lejos, a nivel
de la conceptualización de conjunto existencial, (entre
otras, la de uno mismo) y sus avatares. Habría, efectivamente,
que tomar la decisión de escribir en forma diferente de
una novela, por mucho que fuese meritorio y estuviese próximo
a la realidad. Se acercaría demasiado a una ciencia. Por
otra parte: lo que habría que escribir, estaría
numerado. En resumidas cuentas, habría que habérselas,
frente a una seria de número aparentemente sin vida, pero
en los que el juego se vería manipulable, más allá de
si mismo, como en una deshumanización de sus propios enfermos
y parcialmente así, de su propia vida. (3).
La clasificación necesaria al movimiento psicosomático,
no presenta de hecho más inconvenientes que el de una
utilización contraria a su espíritu que fijaría
a los individuos, los prototipos, los conocimientos, y la época,
sin posibilitar el cambio.
CLASIFICACIÓN PSICOSOMÁTICA
(ENERO 1988)
A ) Estructura fundamental
Parte de base, inamovible en la edad adulta, de la organización
psicosomática individual. La estructura fundamental no
puede ser objeto de una sola valoración por sujeto.
- Repertorio de las estructuras fundamentales
- (x) III. Neurosis mental sintomáticamente organizada,
con un funcionamiento mantenido.
- Neurosis de carácter:
- 121. Neurosis de carácter bien mentalizada. (certeza).
- 122. Neurosis de carácter de mentalización
incierta. (dudosa).
- 123. Neurosis de carácter mal mentalizada (defectos
comprobados).
La mentalización, aprecia de golpe tres cualidades fundamentales
del preconsciente: Espesor del conjunto de formaciones representativas.
Fluidez de unión entre las representaciones. Permanencia
habitual del funcionamiento.
- 131. Neurosis de conducta (insuficiencia original del preconsciente;
expresión habitual del inconsciente y del ello en
las conductas).
- (x) 141. Psicosis sintomáticamente organizada, con
un funcionamiento mantenido.
- 151. Psicosis de carácter.
- 161. Psicosis de conducta.
- 181. Organización alérgica esencial.
- 100. Otros.
B) Particularidades habituales mayores
Reúnen los datos sintomáticos más o menos
inmediatos, datos concernientes al funcionamiento mental y el
modo de vida habituales de los datos anamnésicos. Para
facilitar el desmenuzamiento estadístico, hemos desprendido
tres ordenes de particularidades, aunque estos aparatos sean
a menudo intrincados, el conjunto traduciendo en definitiva la
observación del investigador o, en segundo término
la del terapeuta.
-
Repertorio de las particularidades habituales mayores
-
Orden sintomático (psicoanalítico clásico
o no)
-
(x)211. Angustias difusas (angustias automáticas
de los episodios de malestar)
-
(x)221. Angustias objetales (señales de alarma acompañadas
de uniones representativas).
-
( x) No considerar como angustias objetales
las angustias difusas (episodios de malestar) por el solo
hecho de que se sucedan a una pérdida de objeto.
-
Carácter (rasgos de):
-
231. Alérgico.
-
232. Anal y obsesivo (retención
y control).
-
233. Hipocondríaco.
-
234. Histéricos (polimorfos, edípicos).
-
235. Orales.
-
236. Perversos.
-
237. Fálico-narcisístico.
-
238. Fóbico ambiental o de invasión.
-
239. Fóbico de objeto (uniones
representativas).
-
240. Psicótico.
-
241. Sado-masoquistas (Relaciones erotizadas).
-
242. Sado-masoquistas (Descargas de conducta).
-
243. Masoquismo aparente, solamente con
ausencia de integración
de satisfacciones pasivas. Estados de sufrimiento sin deseos
y sin modificación con ocasión de la enfermedad
que no se vuelve objeto de investimento.
-
200. Otros rasgos de carácter.
-
251. Conductas (pasos frecuentes al acto);
(inútil para
las estructuras 123 ó 131).
-
252. Sonambulismo.
-
261. Despersonalización (manifestaciones
de)
-
271. Depresión latente.
-
281. Inhibición-evitamiento o represión
de las representaciones.
-
282. Represión de las expresiones
pulsionales en la conducta.
-
291. Irregularidades agudas del funcionamiento mental.
-
292. Negación de la realidad, (patológia
o no)
-
Orden de la interpretación:
-
411. Homosexualidad latente.
-
421. Infantilismo regresivo.
-
431. Yo ideal predominante (por lo menos
tan marcado como el superyo post-edípico).
-
441. Neurosis traumática.
-
451. Sublimaciones artísticas.
-
461. Sublimaciones sociales.
-
471. Tradición cultural o religiosa pesando sobre el
funcionamiento psicosomático.
-
481. Sexuales (dificultades habituales:
eyaculación
precoz, impotencia, frigidez).
-
482. Noción de traumatismo, de una situación familiar
o de una actividad parental, habiendo influido negativamente
la evolución clásica de la sexualidad.
-
681. Tono libidinal (disminución en relación con
el envejecimiento) sea la que sea la limitación
de los investimentos.
-
Orden de la anamnesis:
-
611. Conversiones frecuentes (histéricas
o no).
-
622. Problemas fundamentales de identidad.
-
623. Duelos de objeto, directa o indirectamente
significativos durante el embarazo de la madre, o en los
dos primeros años
de vida.
-
624. Cambio notable de la economía relacional en los
dos primeros años.
-
625. Duelos prepuberales no elaborados.
-
626. Cambio notable prepuberal de la economía
relacional.
-
627. Depresiones agudas o subagudas frecuentes
(sintomáticas
en el sentido del psicoanálisis)
-
628. Depresiones esenciales frecuentes.
-
629. Desorganizaciones repetidas (ráfagas
de enfermedades)
-
631. Homosexualidad (prácticas
de).
-
641. Neurológicas centrales (afecciones).
-
651. Perversiones organizadas.
-
661. Polioperados (anteriormente a la
desorganización
o a la enfermedad actual).
-
671. Suicidio (intentos anteriores a la
desorganización
o a la enfermedad actual).
-
691. Toxicomanías habituales (incluso iatrogénicas).
-
692. Psicoterapias anteriores.
-
600. Otros.
C)
Características actuales mayores
Reúnen los datos sintomáticos inmediatos, datos
anamnésicos recientes, datos concerniendo el funcionamiento
mental y la forma de vida actuales. Las características
actuales mayores pueden ser y son a menudo, el objeto de muchas
anotaciones por parte del sujeto.
-
Repertorio de
las características
actuales mayores.
-
801. Conversión (histérica
o no).
-
802. Depresión esencial.
-
803. Depresión subaguda o aguda (sintomática en
el sentido psicoanalítica).
-
804. Desorganización progresiva (rápida
o lenta).
-
805. Duelo reciente, no elaborado.
-
806.Médico legal o profesional (problema reciente, pensado
en el funcionamiento psicosomático).
-
808. Padre de un niño tratado en
psicoterapia al mismo tiempo.
-
809. Psicoterapias (antecedentes de menos
de un año).
-
810. Sexuales (dificultades efectivas recientes: impotencia
y frigidez).
-
811. Suicidio (tentativa de).
-
812. Toxicomanías recientes (incluidas las iatrogénicas).
-
813. Limitaciones recientes, accidentales o no, de las actividades.
-
814. Cambio notable de la economía
relacional.
-
815. Cambio en menos de un año de la economía
relacional.
-
816. Frustración de placer sexual
(tipo neurosis actual).
-
820. Reorganización relativa (por lo menos provisional)
en forma hipocondríaca.
-
822. Beneficios secundarios a la enfermedad actual.
-
800. Otros.
D)
Características resultantes de la psicoterapia.
(Este capítulo de la clasificación, está actualmente
en vías de su puesta en práctica y así mismo
de elaboración).
Reúnen tres órdenes de datos: Los primeros, concernientes
a la desaparición de las “características actuales
mayores” señaladas en C a lo largo de la investigación
o al comienzo de la psicoterapia de los sujetos. Las segundas,
concerniendo sea a la transformación de las “particularidades
habituales mayores” especialmente desfavorables a la organización
psicosomática de los sujetos, sea a la vuelta de “particularidades
habituales mayores” especialmente favorables a la organización
psicosomática de los sujetos, señalada anteriormente
en B. La tercera, concerniendo la adquisición de nuevas
formas de funcionamiento psicosomático.
-
Repertorio de las características
resultantes de la psicoterapia
-
901. D. de conversión reciente.
-
902. D. de depresión esencial.
-
903. D. de depresión subaguda o
aguda.
-
904. Desorganización progresiva.
-
905. Elaboración de duelo(s) recientes.
-
907. Vida operatoria.
-
910. D. dificultades sexuales efectivas recientes.
-
912. D. toxicomanía(s) reciente(s).
-
916. Frustración del placer sexual.
-
922. Beneficios secundarios de la enfermedad.
Transformación de “particularidades habituales mayores” especialmente
desfavorables a la organización psicosomática de
los sujetos o retoma de “particularidades habituales mayores” especialmente
favorables a la organización psicosomática de los
sujetos, todas anteriormente señaladas en B:
- 931. Desaparición o atenuación notables de
angustias difusas.
- 932. Atenuación notable de angustias objetales.
- 933. Desaparición o atenuación notables de las
fobias ambientales o de invasión.
- 935. Integración de satisfacciones pasivas.
- 937. Desaparición o disminución notable de
los pasos al acto.
- 939. Fin de la depresión latente.
- 941. Facilidad de representaciones diurnas y oniricas.
- 943. Facilidad del conjunto del funcionamiento mental y de
las expresiones libidinales.
- 945. Desaparición o atenuación notables de síntomas
testigo de la presencia del Yo Ideal.
- 947. Salida de la neurosis traumática.
- 949. Final de las dificultades sexuales habituales.
- 951. Aceptación de la regresión.
- 953. Vuelta de ciertos aspectos de una neurosis mental anterior.
- 955. Vuelta, bajo una forma viable de ciertos aspectos de
expresión
caracteriales.
- 957. Fin de conductas de agotamiento libidinal.
- 959. Elaboración de los problemas fundamentales de
identidad.
- 961. Elaboración de duelos pasados posteriores a los
dos años de edad.
- 963. Desaparición o atenuación notable de las
depresiones.
- 965. Desaparición de las desorganizaciones.
- 967. Desaparición o atenuación notable de las
toxicomanias.
Adquisición de nuevos tipos de funcionamiento psicosomático
(se trata forzosamente de sublimaciones):
Interés de la clasificación
La clasificación psicosomática,
se muestra al fin de un gran interés: En la práctica,
sitúa de una forma efectiva a
los pacientes en el momento del comienzo de la psicoterapia,
durante el curso de la misma y al final, permitiendo así la
evaluación precisa de los beneficios del tratamiento.
Asegura la comunicación entre los psicosomatológos
y mide los progresos conceptuales.
En investigación, particularmente gracias al tratamiento
informático de los datos, compara a los pacientes entre
ellos, bajo el ángulo doble de los movimientos de la patología
somática y de los movimientos psicosomáticos en
general, mentales en particular. Compara la dinámica mental
de los sujetos según la enfermedad somática, compara
las enfermedades somáticas según la dinámica
mental. Compara también a los consultores y terapeutas
en cuanto a la apreciación de dinamismos dados sobre los
pacientes, en cuanto a la orientación de los intereses
científicos, en cuanto a la utilización del conjunto
o de un punto preciso de la clasificación. Señala
las contradicciones internas de la evaluación de los estados
o de los movimientos de un enfermo (4).
Todo esto, tomando como ejemplo, da lugar a discusiones y puestas
a punto, tanto personales, como en el interior de los grupos
de investigación.
En el plano general, la utilización de la clasificación
obliga a modificar en casos, sistemas anteriores de pensamiento
o ciertas ideas preconcebidas para él que las tiene. Obliga
así mismo a la puesta al día de la misma clasificación.
NOTAS
-
(1 )La clasificación de los niños
enfermos, tiene otra forma en psicosomática, encontrándose
reducida la noción de estructura y la de evolución
ampliada, cuya semiología es a menudo diferente.
-
La clasificación que proponemos,
no sirve más
que para la psicosomática. Posiblemente concebidas
en un sentido análogo, una clasificación
psiquiátrica
situaría en otra parte lo esencial, una clasificación
psicoanalítica de las neurosis mentales, se abriría
por ejemplo a la búsqueda sobre las organizaciones
de la segunda tópica freudiana, sobre las formas
de organización
del complejo de castración y Edipo, investigaciones
que no interesan en primer plano en psicosomática.
-
(2 )El uso de la clasificación,
rápidamente nos
ha comprometido a descomponer, por ejemplo, las rúbricas
que concernían a las depresiones en múltiples
formas cualitativas, más precisas en cuanto a tiempo
y ritmo sintomalógicamente.
-
(3 )Parece evidente que la fórmula
121-211-232-239-803 que, por ejemplo, caracteriza a un paciente
en el inicio de su enfermedad, es tan fastidiosa y repelente
como la formula 122-211-271-291-623-624-802-805 que caracteriza
a otro. Sin embargo, los que conocen la clasificación
psicosomática y la utilizan de manera frecuente,
saben que la primera fórmula testifica un funcionamiento
mental habitualmente bueno y relativamente desprovisto
de trazos evolutivos de orden depresivo, que promete un
buen pronóstico correspondiente
sin duda a una afección somática reversible.
Se dan cuenta así mismo, que la segunda fórmula,
a través de lo que señala, tiene todas las
posibilidades de corresponder a un pronóstico mucho
más sombrío
de una enfermedad evolutiva. Más allá de
la constatación
de un contenido, las distintas fórmulas indican
el sentido de las psicoterapias y da lugar a medidas preventivas.
-
(x )111 como 141, no pueden ser utilizadas
más que en
caso de dificultades somáticas accidentales en el
sentido traumático quirúrgico, o en todo
caso, infecciosos durante las epidemias. En efecto, en
los otros casos, incluso si se trata de organizaciones
anales con manifestaciones obsesivas pasajeras o de organizaciones
histéricas (con fenómenos
de conversión), la sistemática mental neurótica
o psicótica ha sido desbordada por el conflicto,
al menos momentáneamente. Estos casos, no pueden
pues figurar más
que a título de neurosis de carácter, los
caracteres neuróticos o psicóticos ya mencionados,
psicoanalíticamente
sintomáticos, no debiendo de ser señalados
más
que en otro apartado posterior en la clasificación
-
(4 )Contradicciones,
por ejemplo, entre un diagnóstico
y un pronóstico dependiendo en parte de la contratransferencia
o de la contra-relación de un psicosomatólogo
cara a un sujeto y los contenidos de la clasificación
que van en el sentido de una conclusión diferente.
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