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FICHA
CLINICA Nº 6
LA EVALUACION DIAGNOSTICA BIOANALITICA
LA EVALUACION DIAGNOSTICA
En general, se destinan cuatro sesiones en
la Fase de Evaluación Diagnóstica, con la finalidad de conocer,
estudiar e identificar las características clínicas del
paciente, y una evaluación psicométrica, coadyuvante al diagnóstico:
·
Identificación,
Motivo de Consulta y Evaluación Sincrónica.
·
Anamnesis
o evaluación Diacrítica: Historia familiar, nacimiento hasta
pubertad
·
Anamnesis
o evaluación Diacrónicas: adolescencia hasta momento actual.
Etiopatiogenia del cuadro
·
Devolución
Diagnóstica, Contrato terapéutico. Encuadre Terapéutico
·
Evaluación
paralela psicométrica, criterio doble ciego
Esta forma de trabajo es explicada al
paciente durante la primera entrevista, informándose que al final
de este proceso diagnóstico se discutirán los resultados con el
paciente, evaluándose en ese momento la pertinencia y características
(duración, objetivos, frecuencia, tipo de trabajo) de un proceso
psicoterapéutico, y el encuadre.
Los pasos que se siguen para arribar al
diagnóstico son los siguientes: recopilación de datos de
identificación del paciente y contextualización de la consulta
(fuente de derivación, expectativas), exploración del motivo de
consulta, evaluación del funcionamiento por áreas vitales,
evaluación de la función de identidad, evaluación del juicio crítico
de realidad, anamnesis y diagnóstico corporal. El producto al que
aspira es un diagnóstico estructural y a un diagnóstico sintomático
del paciente. En casos necesarios, se interconsulta para una
evaluación psicométrica (Rorschach, Phillipson, T.A.T, W.A.I.S.,
etc.)
A continuación pasamos a describir los
pasos recién enumerados:
I.- Identificación, Motivo de Consulta
y Evaluación Sincrónica (Evaluación por Areas).
1.
Identificación del paciente y contextualización de la consulta
En primera instancia se solicitan ciertos
datos básicos para identificar y poder contactar al paciente
(nombre completo, edad, dirección, teléfono, ocupación, dirección
y teléfono laboral).
Durante la primera sesión se indaga la
fuente de derivación, y paralelamente a que se indaga el motivo
de consulta, se evalúan las expectativas del paciente con
respecto al terapeuta y la psicoterapia.
También se exploran antecedentes respecto
a consultas o tratamientos psicológicos previos (duración,
logros, tipo de trabajo, soluciones intentadas, etc.), tanto con
respecto al motivo de consulta actual como con respecto a otros
problemas psicológicos.
2.
Exploración del motivo de consulta
El objetivo principal de la primera sesión
(además del objetivo implícito de establecer rapport con el
paciente) es esclarecer el motivo de consulta. Según las características
del paciente, este será un proceso activo o no de parte del
terapeuta. Se busca establecer concreta y descriptivamente por qué
problema o motivo el paciente consulta. Esto incluye información
precisa en cuanto a la situación, característica o estados
problemáticos, su descripción, su duración, qué significa para
el paciente, qué costos o consecuencias le trae, qué ha
intentado previamente, qué ha funcionado, qué no ha funcionado,
qué considera que debiera ocurrir para lograr solucionarlo, etc.
3.
Evaluación por áreas vitales (EAV) usada en el diagnóstico
bioanalítico
El diagnóstico bioanalítico se inserta
dentro de un marco clínico psicoterapéutico, orientado psicodinámicamente.
El que sea psicoterapéutico implica que se valore en mayor medida
información atinente al cambio psicológico, como es la información
de la vida del paciente. Que sea orientado psicodinámicamente
implica que la evaluación de esta información esté centrada en
la significación particular que las condiciones de vida del
paciente tienen para éste, tomando en consideración su contexto
biográfico.
La evaluación por áreas vitales proviene
de la sistematización de indagación de la vida del paciente,
característica de la entrevista clínica. Se basa en lo expuesto
por Juan Gallardo (comunicación personal, 1996), en relación a
la indagación de aspectos de la vida del paciente.
La EAV usada en el diagnóstico bioanalítico
comprende la evaluación de seis áreas vitales, a saber: social,
laboral (escolar), familiar, pareja (sexual), corporal y mental.
El orden en que aparecen mencionadas es respetado en su indagación,
puesto que refleja un orden comenzando por lo periférico hacia lo
más íntimo.
Se indaga en cada una de estas áreas
buscando establecer el estado actual de funcionamiento del
paciente, incluyendo una evaluación diacrónica que permita
ponderar y proyectar el estado actual.
Fundamentalmente, lo que se evalúa en cada
área es lo siguiente:
Social:
Existencia o ausencia de relaciones de amistad, su estabilidad
en el tiempo, el grado de intimidad logrado en éstas, el carácter
erótico o perjudicial de éstas. Pertenencia o participación en
instancias o actividades grupales, deportes, aficiones, intereses
que impliquen contacto con otros.
También se evalúa la estabilidad, el
compromiso y el grado de significación para el paciente.
Laboral (escolar):
Presencia o ausencia de actividad laboral, su estabilidad en el
tiempo, la concordancia entre la actividad y los intereses y
potenciales, la satisfacción laboral, el nivel de rendimiento, su
proyección en el tiempo, tipo de relaciones laborales con
colaboradores u otros.
Estos criterios también se aplican en caso
de estudios superiores y medios, evaluando el rendimiento, la
capacidad de entregarse a actividades de significación personal
(o instrumental, etc.), la relación con los pares y con las
figuras de autoridad.
Familiar:
Se evalúa la presencia o ausencia de relaciones con familiares
(padres y hermanos; abuelos, tíos, primos, etc. en segunda
instancia), la estabilidad y calidad de estas relaciones en cuanto
a capacidad de intimar y su carácter de crecimiento o
colusionante. También se evalúa la relación con los propios
hijos, el tipo de paternidad o maternidad ejercida, y la relación
con el rol complementario del cónyuge o pareja.
Pareja (sexual):
Presencia o ausencia de relación de pareja. Su estabilidad en el
tiempo, el grado de intimidad logrado, el grado de satisfacción y
conflictos en ésta, su carácter trascendente o no según sea una
relación de crecimiento o deterioro mutuo, presencia de
colusiones, aspectos concordantes y complementarios. Existencia o
no de vida sexual (deseo, excitación y orgasmo), frecuencia, tipo
de contacto sexual (roles asumidos, variabilidad en la conducta de
cortejo y apareamiento, involucración afectiva), grado de
satisfacción, conducta masturbatoria.
Corporal:
Nivel general de actividad física. Ciclos de sueño y vigilia,
apetito y conducta alimentaria, conducta excretora, ciclo
menstrual, nivel energético o capacidad de trabajo basal. Hábitos
de ingesta de alimentos, alcohol, drogas, etc. existencia de
condiciones de salud (hipertensión arterial, epilepsia, etc.);
enfermedades, síntomas o afecciones importantes (asma, cefaleas,
etc.); operaciones quirúrgicas o accidentes importantes, etc. No
se incluye presentación ni apariencia física.
Mental:
Evaluación general del funcionamiento del sensorio; atención,
concentración, memoria, orientación, pensamiento lógico-formal,
inteligencia, conciencia. Juicio crítico de realidad. Presencia
de alucinaciones, delirios.
Tipo de discurso;
esquizoide,
oral, obsesivo, operatorio, histérico. Mecanismos de defensa;
escisión y derivados (idealización y devaluación primitiva,
identificación proyectiva, omnipotencia, etc.) y represión y sus
derivados (formación reactiva, intelectualización, racionalización,
proyección, etc.).
Cada área es evaluada en términos de la
existencia de logro y goce creativo. La evaluación del logro pone
el acento en la valoración del dato "duro" (ej., existe
o no pareja). El nivel de goce creativo apunta a la valoración
cualitativa, a la ponderación del significado particular para el
paciente - en cuanto a erótico o tanático - de esta información
operatoria (ej., presencia de pareja como expresión de
imposibilidad de estar a solas).
A partir de la ponderación del nivel de
logro (énfasis sincrónico) y de goce creativo (énfasis diacrónico),
se emite un juicio en términos sanidad o deterioro en cada área.
En la suma e interjuego de la valoración
de cada una de las áreas se forma la imagen global del
funcionamiento del sujeto (ej. cuatro áreas deterioradas apuntan
a un cuadro grave; muy buen logro en un área, con deterioro en
otras indica procesos compensatorios, etc.).
Además, se propone una correspondencia
entre el grado de deterioro por áreas y el diagnóstico
estructural: a mayor deterioro por áreas, mayor severidad de la
patología estructural.
A grandes rasgos se plantea la siguiente
correlación: sin deterioro en las áreas, nivel normal o sintomático;
deterioro en una o dos áreas, nivel de neurosis de carácter;
deterioro en dos o tres áreas, nivel de neurosis de carácter crónica;
nivel de deterioro en cuatro o más áreas, nivel fronterizo; y,
deterioro severo en todas las áreas, nivel psicótico.
II.- Anamnesis o evaluación Diacrónica:
Historia familiar, nacimiento hasta pubertad
1.- Identificación de orígenes,
historia y mitos familiares. Se
evalúan los antecedentes biográficos, familiares, sociales y
psicológicos: pregestacionales, gestacionales y de nacimiento. Se
explora la cesura del nacimiento, y las condiciones de nacimiento,
primer año de vida, y adquisición de funciones biológicas básicas.
(amamantamiento, control de esfínteres, lenguaje, patología del
primer año de vida, enfermedades, etc...). Se exploran las
historias que el paciente porta respecto a sus primeros años de
vida.
2.- Primeros Recuerdos,
infancia, niñez, pubertad. Se
inicia con la búsqueda de los materiales mas antiguos que el
paciente pueda evocar, y se exploran hitos significativos
en relación su infancia: festividades, vacaciones, cambios
vitales, luego el ingreso a la vida escolar, y la naturaleza de
sus adaptaciones, vínculos y realizaciones. Se finaliza con la
evaluación de la pubertad e inicios de maduración sexual.
III.- Anamnesis o evaluación Diacrónicas:
adolescencia hasta momento actual. Etiopatiogenia del cuadro
1.- Adolescencia, vida amorosa y
vida laboral. Se
continua con la adolescencia, aprendizaje de la sexualidad, hitos
significativos y/o eventos traumáticos. Desarrollo de conducta de
cortejo, emparejamiento, estabilidad de los relaciones de objetos,
vida sexual continuándose hasta el momento presente de la vida
del paciente. Se
indaga linealmente el desarrollo de las distintas áreas de
funcionamiento: trabajo, familia, pareja, social, corporal y
mental.
2. Constratación de hipótesis
diagnóstica y etiopatogenia de la hipótesis clinica. Se
contrastan las distintas hipótesis diagnósticas surgidas durante
la evaluación con la información recabada, y finalmente se
exploran las circunstancias etiológicas de la hipótesis diagnóstica
de mayor gravitación, atendiendo a elementos de diagnóstico
diferencial.
IV.- Devolución Diagnóstica, Contrato
terapéutico. Encuadre Terapéutico
Se presenta el diagnóstico resultante de
la evaluación clínica, explicando su origen, evolución, estado
actual y posible derivación. Se definen las distintas
posibilidades de intervención, y la afinidad con el terapeuta
tratante (rapport, contraindicaciones, naturaleza del tratamiento,
sugerencias psicoterapéuticas). Se evalúa un Contrato explícito
con el paciente, y la eventualidad de un contrato implícito., y
se define el objetivo a tratar. Se plantean las condiciones
contractuales del encuadre: frecuencia, honorarios, modalidad
laboral del terapeuta, y otros.
El cierre de esta fase da inicio a la fase del tratamiento
o psicoterapia propiamente tal.
Evaluación paralela psicométrica,
criterio doble ciego
Si se ha realizado una evaluación psicométrica,
se estudia el informe pertinente (Rorschach, Phillipson, evaluación
neeuropsicológicas, de inteligencia, de actitud vocacional e
intereses, etc...), determinando afinidades o diferencias diagnósticas
(doble ciego). Si hay concordancia se le entrega al paciente,
explicando los elementos complementarios a la Devolución. Si hay
diferencias, se incluye una reunión clinica, que afine y
especifique los aspectos divergentes.
(Extraídos de los Archivos Indepsi.
Publicado en Correo de Psicoterapia nº 19, 1996)
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