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FICHA
CLINICA Nº 5
EL DIAGNOSTICO EN EL MODELO BIOANALITICO
INTRODUCCION
De los distintos pasos o momentos en que se
puede descomponer el accionar en clínica. tal vez sea el diagnóstico
el pilar indispensable desde el cual poder orientar la acción
psicoterapéutica propiamente tal. A pesar de que ha sido
criticado - fundamentalmente por el riesgo de
"cosificar" aquello que es clasificado -, y de que
existen distintas concepciones de éste (reproducir literalmente
la queja del cliente, establecer los síntomas, establecer los
mecanismos subyacentes a la conducta, etc.), es posible afirmar
que todos los enfoques técnicos en psicoterapia contemplan un
primer momento en el encuentro con el paciente dedicado a conocer
qué es lo que lo lleva a consultar y qué está aquejándose.
DIAGNOSTICO Y PSICOTERAPIA
Dentro del modelo Bioanalítico se enfatiza
la importancia de la acción diagnóstico como antecedente
fundamental en la acción de cura psicológica, puesto que se
parte de la base que es desde el conocimiento de la naturaleza de
aquello psicopatológico que acontece en el paciente que es
posible determinar la estrategia de intervención específica para
tal condición particular. Esto quiere decir que los
requerimientos de cada caso particular - y su diagnóstico - son
los que determinan la técnica de intervención del clínico.
Es así como se plantea que distintos
cuadros psicopatológicos dictan requerimientos técnicos
distintos, existiendo un espectro psicopatológico que transcurre
desde los trastornos sintomáticos, neurosis de carácter,
neurosis de carácter crónico, y trastornos limítrofes hasta las
psicosis funcionales. Las características del cuadro clínico
indicarán qué técnica será la más adecuada siendo, por
ejemplo, lo indicado tratar una disfunción sexual secundaria a un
mal aprendizaje en ausencia de indicadores de otra patología
mayor con un tratamiento conductual o cognitivo conductual,
mientras que en el caso de una disfunción sexual en un cuadro limítrofe,
la eficacia de la misma técnica disminuiría notablemente o podría
tener inclusive efectos adversos, siendo lo indicado para tal caso
un tratamiento orientado a la estructuración del aparato psíquico
del paciente.
Desde esta particular visión, se propone
que un posible eje integrador de la amplia y diversa batería de
herramientas técnicas que se han desarrollado y conceptualizado
desde distintos paradigmas teóricos sea justamente el diagnóstico,
en términos de que una posible solución a la controversia en
torno a la eficacia de las distintas técnicas psicoterapéuticas
pueda resolverse en el espacio de determinar qué técnicas son
mejores para qué cuadros clínicos, en un cuerpo teórico que
pueda explicar porqué es que es mejor determinada técnica para
determinado problema (explicación con capacidad predictiva).
Resumiendo, la perspectiva bioanalítica
sostiene la existencia de distintos niveles de patología psicológica,
a saber, sintomático y estructural (neurosis de carácter,
cuadros limítrofes y psicosis funcionales), postulando que el
debate en cuanto a la efectividad de las distintas técnicas
psicoterapéuticas existentes se resuelve en el nivel del diagnóstico,
existiendo técnicas que se adecuan a los distintos diagnósticos,
donde prueban ser efectivas, por tanto, pudiendo establecerse sus
indicaciones y sus contraindicaciones.
INDICADORES DENTRO DEL DIAGNOSTICO
BIOANALITICO
En el diagnóstico planteado por el modelo
Bioanalítico, se busca integrar distintos elementos. Por un lado
existe un plano fenomenológico, en que se busca la descripción
acuciosa del acontecer vivencial del paciente en sus distintas áreas
vitales, en una mirada etológica del organismo humano. El plano
semiológico que busca identificar distintos signos y síntomas
como posibles indicadores de condiciones psicopatológicas ya
descritas y estudiadas. Por otro lado en un plano dinámico-estructural,
en que se significa la conducta descrita, y se determina la
estructura psíquica al modo propuesto en los enfoques de
Entrevista Estructural (grado de estructuración del yo y el
Superyo, los mecanismos de defensa preponderantes, los esenciales,
nivel de desarrollo de las relaciona objetases, etc.) además de
otros indicadores dinámicos tales como el nivel de logro y goce
creativo.
A la par con estos antecedentes, se plantea
un diagnóstico basado en la lectura del cuerpo, en que se
observan y registran elementos tanto de gestualidad y morfología
superficial como elementos del desarrollo y funcionamiento a nivel
muscular, articulatorio, óseo, neurovegetativo, etc... los que -
en el entendido que el ser psicológico se funda en una
materialidad biológica - nos permite tener un referente más
fidedigno (observable y contrastable) del funcionamiento del
sujeto.
Este postulado - la correspondencia biunívoca
entre los sustratos psíquico y biológico- es planteado por el
modelo Bioanalítico como eje cardinal en los intentos por develar
la naturaleza del objeto de estudio en psicopatología.
DIAGNOSTICO CORPORAL
La perspectiva bioanalítica sostiene una
particular postura en cuanto a la definición del objeto de
estudio en psicología (clínica). Siguiendo los esfuerzos
pioneros (Kretchmer, Sheldon, Freud, Reich) por establecer
correlaciones psicosomáticas, se sostiene que la dificultad de
definición del objeto de estudio en psicología se debe al
mantenimiento de una disociación básica mente-cuerpo, donde los
fenómenos psicológicos han sido referidos sin consideración de
la materialidad neurofisiológica que los funda.
Esta disociación no permitiría establecer
claramente el dominio en que se da lo psicológico, postulando la
necesidad de contemplar la indisolubilidad del nivel psicológico,
biológico y el etológico como forma de conocer el organismo
humano. El concepto de "paralelismo psicofísico" es de
singular importancia en tanto de él se desprende la noción de
diagnóstico estructural, basado - dentro del Modelo Bioanalítico-
en la utilización de parámetros corporales.
El Bioanálisis pretende establecer los
fundamentos de la correspondencia biunívoca entre dos dominios
aparentemente disímiles: lo “somático" y lo “psíquico".
De esta correspondencia se deriva la noción de la existencia de
una indivisible ligazón entre la manifestación de un dominio y
su sistemática representación en el otro, de tal modo que la
manifestación en el dominio somático se corresponde en lo psíquico.
De tal forma es posible acceder a un dominio mediante la observación
rigurosa del otro, es decir, que si fuera posible distinguir,
descifrar, y organizar claves y parámetros corporales específicos,
equivalentes para todos los sujetos, se estaría en pie para poder
inferir en base a ellos la estructura mental de cada sujeto.
CONTINUO NORMALIDAD-ANORMALIDAD
Un organismo puede presentar distintos
grados o niveles de patología caractereológica, según el estado
de desarrollo en que la resolución de las tareas propias de tal
etapa hayan marcado al organismo por haber implicado conflicto o
montantes de angustia severos en tal proceso.
Así también se contempla la posibilidad
de procesos óptimos o normales de desarrollo, que implican la
resolución exitosa de las tareas de desarrollo planteadas por
cada etapa, resultando en el devenir de la siguiente etapa sin que
se hayan establecido marcas o troquelaciones orgánicas.
Es así que las categorías diagnósticos
planteadas conforman un continuo, en, que el lugar en que un
organismo puede ser ubicado depende de las condiciones de su
desarrollo, en el sentido que existe una secuencia de desarrollo y
maduración bio-psíquica determinada filogenéticamente, cuya
realización está antológicamente determinada.
MATRIZ DIAGNOSTICA BIOANALITICA
La Matriz Diagnóstica Bioanalítica es el
intento de dar cuenta del paralelismo psicosomático a través de
un instrumento diagnóstico de uso clínico que utilizando parámetros
corporales como unidad básica contrastable, permita establecer el
tipo de organización caracterológica de determinado sujeto,
accediendo de esta manera a su dinámica y funcionamiento psíquico.
La matriz diagnóstica intenta ser un
aporte que recoja elementos estructurales, semiológicos
conductuales y biológicos, de tal forma de apuntar al objeto de
estudio desde distintos ángulos, pretendiendo así acotarlo
cabalmente. Se pretende incorporar, en un intento de síntesis,
elementos rescatados desde los distintos sistemas diagnósticos de
la psiquiatría tradicional, comprensiva y fenomenológica;
elementos de diagnóstico psicoanalítico clásico y elementos del
diagnóstico estructural de Otto Kernberg; elementos de la
Bioenergética de A. Lowen; como también elementos de la
caractereología constitucional y de la psicosomática.
Resumidamente, la matriz bioanalítica es
concebida como, una herramienta diagnóstica de triple entrada,
compuesta por tres ejes, los que se han denominado "X",
"Y" y "Z". En el eje "X" y en el
"Y" se describen determinadas fijaciones a las etapas
del desarrollo psicosexual del organismo: una primaría que
corresponde a la estructura caracterológica general y una
secundaria que corresponde al principal rasgo adjetivarte de dicha
estructura.
Las estructuras de carácter que forman
estos ejes son diez: 1) estructura narcisista 2) estructura
esquizoide, 3) estructura oral, 4) estructura psicopática, 5)
estructura masoquista, 6) estructura obsesiva-compulsiva, 7)
estructura narcisista-fálica o narcisismo secundario, 8)
estructura fálico narcisista o histérica II, 9)estructura
pasivo-femenina, 10) estructura histérica I, y una estructura
fenoménica, llamada estructura genital.
El tercer eje, llamado eje "Z",
corresponde a la organización de signos y síntomas, la
estructura y características corporales, relacionados con cada
organización caracterológica. En este eje se distingue el nivel
de patología (neurótico, limítrofe o psicótica) y los síntomas
y signos, tanto a nivel psicológico como somático. Se organizan
distintos indicadores semiológicos, conductuales y corporales,
definidos nominal y operacionalmente, de modo tal que faciliten la
utilidad práctica y la clara contrastabilidad del diagnóstico
psicopatológico.
(Extraídos de los Archivos Indepsi.
Publicado en Correo de Psicoterapia nº
18, 1996)
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