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FICHA
CLINICA Nº 11
PARAMETROS
CORPORALES
Esta sección del marco teórico diagnóstico
bioanalítico, nos remite a la exposición de ciertos parámetros
corporales, que complementariamente a los aspectos desarrollados
anteriormente, nos orientan en la consideración diagnóstica
utilizada en el Instituto de Desarrollo Psicológico, INDEPSI.
El
uso de parámetros corporales en este sentido corresponde a una
variable complementaria, y coadyuvante, que a medida que se
sistematiza nos ofrece un soporte paralelo sólido y atractivo
(toda vez que el compartir signos y códigos corporales, resulta más
fácilmente comunicable, que las abstracciones lingüísticas o
semánticas). En este sentido cabe recordar que estos se basan en
la noción de isomorfismo funcional, que alude a que todo fenómeno
del orden de lo representacional simbólico (psíquico) tiene su
correlato isomórfico en el plano de lo corporal-biológico (somático).
Diagnóstico Corporal
Esta parte del diagnóstico transcurre
simultáneamente a la interacción verbal con el paciente, e
implica la observación y evaluación sistemáticas de distintos
parámetros corporales que permiten deducir una determinada
configuración caractereológica.
A continuación presentamos los parámetros
más comunes utilizados en el diagnóstico corporal. Sin embargo,
es importante aclarar que muchos otros quedan excluidos en virtud
de ser más sutiles de distinguir o digitalizar, porque su valor
como signo no está claramente establecido o porque aun no han
sido reconocidos.
Lo expuesto a continuación, es una
simplificación de los indicadores más comunes atribuibles a un
tipo particular de carácter. En la observación clínica
cotidiana, la mayoría de los pacientes presentan variadas
combinaciones de rasgos pertenecientes a distinto tipos, por lo
que la evaluación de qué es lo preponderante y qué es lo
adjetivante depende mucho de la experiencia en la lectura de estos
parámetros. Presentaremos los parámetros más característicos
según los diferentes caracterológicos.
La clasificación corporal, distingue entre
dos niveles, los pre-edípicos y los edípicos, caracterizándose
los primeros por no presentar referencias de identidad de género
o de rol, y las segundas por poseer una cualidad que alude al carácter
sexualizado del organismo. En esta primera parte se desarrollarán
las estructuras pre-edípicas, esto es aquellas que se organizan
desde el nacimiento hasta la resolución de los aspectos diádicos
(niño-madre), que terminan con una adecuada consolidación de la
función de identidad, la aceptación de las reglas de la realidad
y la expresión de los afectos y cogniciones que se producen
dentro del organismo, y dejaremos para otra oportunidad aquellas
que se relacionan con el triángulo edípico, esto es madre-niño-padre
y que dan origen a las estructuras de interacción que posibilitan
en encuentro afectivo con el gran Otro: el poder, el placer, el
amor y la intimidad.
A)
ESQUELÉTICO (PASIVO Y ACTIVO)
Esquizoide:
La estatura es un signo asociado con la distinción entre lo
esquizoide y lo no esquizoide. Se postula que a mayor estatura,
menor probabilidad de presencia de organización esquizoide, y a
la inversa, a menor estatura, mayor posibilidad de presencia de
factores esquizoides. Se observa la presencia de rigidizaciones y
quiebres articulatorios. Los quiebres articulatorios se refieren a
la existencia de una laxitud ligamentosa a nivel de articulaciones
móviles (ej. entre vértebras, hombros, rodilla, etc.),
identificable por la presencia de un rango de movilidad en tal
articulación mayor al rango normal, o a la inversa, de un rango
significativamente menor de movilidad en determinada articulación
debido a espasticidades musculares compensatorias de la laxitud
ligamentosa. Los quiebres también pueden ser observados por la
mantención constante de posturas que presentan un ángulo anormal
(ej. la cabeza de lado). También cabe resaltar que es posible que
la mantención rígida de una postura con ángulos normales sea
indicativa de una compensación muscular de un quiebre, típicamente
observado cuando la disolución de dichas rigidizaciones
("como sí" o "as if"), de paso a la observación
corporal de dicho quiebre (irrupción de lo esquizoide) con la
conducta esquizoide propia del segmento corporal involucrado.
Asimetrías
faciales y corporales notorias, son también indicadores de
posibles rasgos esquizoides. (Ej. pronunciada mueca facial
lateralizada). La presencia de desproporciones llamativas en el
tamaño y tipo de tejido preponderante - óseo, muscular, adiposo-
entre distintos segmentos del cuerpo, por ejemplo, piernas largas
y un tronco estrecho- también son indicadoras de posibles rasgos
esquizoides.
B)
ORAL (PASIVO Y ACTIVO)
Oral
(oral pasivo):
La contextura preponderante delgada, con
preeminencia del esqueleto, pecho plano, sin desarrollo muscular
notable y pelvis más bien angosta, son signos que apuntan a la
existencia de un carácter oral puro. En este sentido la observación
de musculatura longilínea, sin desarrollo de masa muscular, es la
característica central. Simultáneamente, el desarrollo óseo de
tipo longitudinal, en desmedro de los transversal, constituye una
característica central. Otra versión corporal del oral, es la
contextura obesa, pero sólo en el caso de que tal obesidad está
preponderantemente constituida por tejido adiposo, encontrándose
a la base, la contextura oral clásica, en la que el tejido
muscular espástico se puede palpar por debajo del tejido adiposo
(blando y desprendido de lo muscular). Pareciera que lo oral se
apoya en su esqueleto más que en la musculatura.
Psicopático
(Oral activo): La misma contextura oral, pero en presencia de un
acentuado desarrollo transversal, ofrece una estructura, con
hombros anchos dando al tórax forma de "V", pero sin
ser profundo (poco volumen de caja torácica), dando como
resultado un tórax ancho y plano. Presenta además angulosidad en
la cara debido a la hipertrofia del masetero en el maxilar
inferior, apuntando a un carácter psicopático frío de ánimo.
La misma contextura delgada, pero sólo perceptible en las piernas
y en la estrechez de la pelvis, junto a un tórax inflado,
hiperdesarrollado, ancho y voluminoso, acompañada de un rostro
redondeado, facciones gratas y más bien infantiles, apunta a un
carácter psicopático seductor.
C)
ANAL (PASIVO Y ACTIVO)
Masoquista
(Anal pasivo):
La contextura corporal masoquista clásica se
caracteriza por un desarrollo muscular hipertrófico, grueso, que
deriva en movimientos lentos y torpes, en la línea de la contención
(activación simultánea de grupos musculares antagónicos). Se
observa una rotación hacia delante de los hombres, el desarrollo
de los trapezoides (bovino) y cuello grueso. A nivel de la pelvis,
se observa un desarrollo importante de los glúteos o la contracción
de los mismos, lo que se acompaña de un hiperdesarrollo de los
muslos.
Obsesivo
(Anal activo): Dentro de lo anal retentivo, también aparece el
carácter obsesivo, el que corresponde a una corporalidad menos
gruesa y contenida que lo masoquista, pero en la misma línea. Sin
embargo cabe destacar que este biotipo no ha sido aún claramente
tipificado en términos corporales, pero incluiría aspectos
mixtos del tipo masoquista y del compulsivo.
Los parámetros anteriormente expuestos,
acotados en este punto a las estructuras de carácter pre-edípicas
no conforman una simple tipología fenomenológica, sino que
suponen la existencia de un plan filogenético de desarrollo
bioneuropsicológico - que en interacción con la biografía con
la biografía del sujeto- es determinante tanto de una estructura
somática dada, como de específicos correlatos a nivel del
sistema nervioso central y del aparato psíquico.
Recordemos que la referencia a lo edípico
se relaciona en su plena manifestación con el cierre de la
configuración de una identidad de género y con el inicio de la
configuración de lo triádico y de los parámetros de la
identidad del rol sexual, proceso que imprime rasgos y características
a la sexualización y erotización del organismo, determinando en
definitiva las vicisitudes en la elección de pareja sexual y el
sistema de defensas que se despliegue en este área (pudiendo
incluso, en ciertos casos, llegar a establecer configuraciones de
"hiperidentificación" con el rol sexual).
No obstante cabe señalar que debido a la
presencia de lo que se ha denominado "precursores edípicos"
o "edipo precoz" también estas características se
encuentran presentes en organismos pre-edípicos y luego se ven
adjetivadas por características secundarias aportadas por
posteriores fases de desarrollo.
Por otra parte resulta claramente
ilustrativo el hecho de que el lenguaje popular reconozca en la
alusión a «personalidades histéricas» un determinado conjunto
de características corporales, gestuales y posturales asociadas a
una «teatralización, exageración, hipersexualización, o
manipulación» lo que, independientemente del grado de veracidad
o falsedad, testimonia una condensación de factores corporales
ligados a un determinado biotipo.
Las fases edípicas son básicamente tres:
la fase uretral y la fase gonadal, por un lado, y la fase genital
por otro, de las cuales clínicamente hemos considerado las dos
primeras ya que la última por lo general se asocia al llamado carácter
genital, como concepto ideal de maduración psicológica,
individuación o autoactualización. Estas, al igual que las fases
pre-edípicas, a su vez cuentan con una dimensión activa y otra
pasiva, las que podrían categorizarse como masculinas y
femeninas. Sin embargo en el desarrollo actual de este modelo
biotipol6gico, la investigación acerca de la distinción por
sexos no parece aún prioritaria.
URETRAL (ACTIVO Y PASIVO)
Narcisista (Uretral Pasivo):
Este
carácter presenta un desarrollo corporal proporcionado. armónico
y atractivo, ("Belleza blanca"), con preponderancia de
la forma tubular en el tronco. De contextura muscular normal,
destaca por cierta rigidez, con tensión y autocontrol motor,
incluyendo la expresividad facial: evidencia una sutil capacidad
de moverse, de manera controlada. Se presenta rigidez a nivel del
cuello y de la zona lumbar de la columna. En la acentuación de lo
narcisista, la belleza está matizada por un carácter algo frío,
con menos pigmentación e irrigación de la piel, y con movilidad
y expresividad más dirigida, menos espontánea. Rostros
atractivos, más bellos que "sexy": ojos negros con
carga energética (ilustrados en el prototipo de 'comics'
japoneses), y una piel más bien blanquecina. Pleno' de expresión
facial, motilidad muscular general pero con un dejo de falta de
espontaneidad, (en estos pacientes se observa poliquiuria, pero
con baja concentración de la orina diluida). A nivel psicológico
se presenta un predominio de pensamiento operatorio por sobre el
pensamiento significado, con buen juicio de realidad. A nivel
corporal una marcada "buena salud", más producto de un
funcionamiento "asintomático" que a sanidad corporal -
no hacen síntomas frente a las enfermedades.
Fálico-narcisista (Uretral Activo):
A las características anteriores se les agrega una movilidad más
agresiva, atlética, con acentuación de los rasgos corporales y
una expresividad arrogante. Además de la rigidez lumbar, el carácter
fálico-narcisista presenta una crónica rotación de la pelvis
hacia adelante, en una postura de penetración. En la acentuación
de lo fálico, se observa rasgos faciales marcados, con piel
turgente, más porosa. (Histeria: Brunilda la Guerrera y/o el mito
de Dorian Gray) Una alta capacidad laboral, y alta potencia sexual
aunque no orgásmica. Presentan además una marcada tendencia a
poseer el control de las situaciones conservando un adecuado
juicio de realidad, razón por la que demuestran ser buenos líderes
en situaciones de crisis , no así en los procesos de vida
cotidianos. A nivel de pensamiento, se mantiene el pensamiento
operatorio, con mayor juicio de realidad que las personalidades
Narcisistas, y a nivel de estado corporal un predominio de
"sintomatología psicosomática" producto del mecanismo
"alexitímico" que en este nivel refleja la
"neurosis de órgano".
D)
GONADAL (PASIVO Y ACTIVO)
Pasivo-femenino (gonadal pasivo): Presenta
una estructura corporal normal o atlética, rostro agraciado con
facciones sexualizadas ("Belleza roja") con un
desarrollo acentuado a nivel del tórax (profundidad, voluminoso),
y cinturón escapular. Su movilidad es ágil y más flexible en
comparación al fálico-narcisista. Presenta rasgos faciales más
suaves e inclusive femeninos, ("Histeria: Reina de las
abejas") o con gran acentuación de suaves rasgos masculinos
(tipo "Clark Kent Superman"). Conservan un adecuado
juicio de realidad, aunque se observa conflictos en el área de la
sexualidad, en tanto dificultades con el placer y la intimidad.
Blancura, cortesía y comportamiento adecuado con tendencia a
evitar la confrontación, pero sin renunciar a sus objetivos (a
diferencia de una formación reactiva). Sexualmente tienden a
tener conductas más bien pasivas en la dirección de seguir las
pautas de la pareja, y dificultades para experimentar el reflejo
sexual y orgásmico.
Histérico (Gonadal activo): Lo característico
en la corporalidad histérica es una contextura esbelta y sensual,
con acentuación en la curvatura a nivel de la cintura y de la
pelvis. Es característico una rotación circular de la pelvis,
con predominio de la movilidad lateral de la misma al caminar
(movimiento en péndulo). Su movilidad es armónica, grácil y
tiene un carácter sexuado. A nivel facial, también es distintivo
la presencia de rasgos suaves y piel irrigada, con vivacidad y
expresividad en los movimientos oculares. También se observan
labios gruesos y bien irrigados. A la altura del diafragma, se
observa que sobresalen las costillas flotantes y una sutil
protuberancia en la boca del estómago. En el plano psicológico
existe pensamiento significado, pero las reacciones efectivas se
exageran como modo de mantener cierto grado de control de las
mismas Lo que explica la acentuada conducta seductora para no
quedar a merced de la espontaneidad, y la imposición de
respuestas hiperexpresivas en el aparato mental reflejadas en los
clásicos arrebatos histéricos), a nivel corporal se antepone la
exageración gestual como modo de ocultamiento, y más
complejamente, la presencia de ciertas características «autoplásticas»
capaces de interferir en el somatotipo (traduciéndose en la
posibilidad de afonías, embarazos histéricos, o conversiones en
personalidades esquizoideas con rasgos histéricos) Los parámetros
anteriormente expuestos no conforman una simple tipología
fenomenológica, sino que suponen la existencia de un plan filogenético
de desarrollo bioneuropsicol6gico -que en interacción con la
biografía del sujeto- es determinante tanto de una estructura somática
dada, como de específicos correlatos a nivel del sistema nervioso
central y del aparato psíquico. También existen antecedentes
fisiológicos, menos aparentes, pero igualmente correlacionados a
determinadas estructuras de carácter (estitiquez en lo
masoquista, trastornos del apetito en lo oral, trastornos psicosomáticos
en lo fálico-narcisista, etc.) que usualmente son recolectados
durante la exploración verbal del área corporal (ver artículo
anterior).
(Extraídos de Archivos Indepsi. Publicado
en Correo de Psicoterapia nº 20 - 21, 1996 y 1997)
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