|
La Interpretación de los Sueños hoy:
Borderline y Psicóticos
(El Sueño Blanco y Negro)
Dr.
Elías Daniel Hamra y Lic. Stella Maris Otazúa.
Resumen.
Exponemos,
a partir de nuestra vasta experiencia con pacientes graves,
borderline y psicóticos, tipificados psicoanalíticamente,
algunos de sus sueños confirmando en el abordaje, la
peculiaridad de no ser fácilmente discernibles de la
realidad psicótica diurna. A pesar de ello, mostramos
como el sueño puede funcionar como una rectificación
del delirio diurno (siendo, normalmente, una psicosis nocturna).
Desde
Melanie Klein destacamos la intrincación de la fantasía
inconsciente con estos sueños; con Meltzer ratificamos
a Klein. Con Bion vemos como juegan estos sueños en
términos de elementos alfa, como el delirio y el pensamiento.
Su acción es convocante al reverie del analista. Con
Winnicott postulamos originalmente los sueños transcicionales
a los que describimos, tipificamos y diferenciamos de los sueños
contrafóbicos, proponiendo a la sesión o sesiones
en que se relatan estos sueños, distintos de los traumáticos
pese a lo repetitivo, como zonas de constitución de
transcicionalidad. Con Garma, los sueños son asumidos
como alucinaciones de situaciones traumáticas enmascaradas,
siendo la realización de deseos freudiana la máscara
encubridora.
Citamos
ejemplos de Garma y nuestros, remarcando "el
sueño blanco y negro" (no
confundir con el sueño en blanco y negro) representativo
de la escisión entre vacío (blanco) y no ternura
o desapego materno (negro), patognomónicos de gravedad
psíquica.
Palabras
Claves: Sueños- psicóticos y borderline-
Freud- ingleses- Garma- sueño blanco y negro.
I-Introducción
La
experiencia clínica de estos últimos años
con pacientes Borderline y psicóticos en tratamiento
analítico, junto a la lectura global de Andre Green,
nos ha permitido observar una serie de fenómenos oníricos
entre los cuales deseamos destacar uno: el sueño blanco
y negro. No en blanco y negro (como opuesto al sueño
en colores), sino blanco y negro, es decir, dicromático
como una suerte de pantalla dividida en dos por una mediatriz,
o por una diagonal, o en forma irregular, en donde una parte
del sueño aparece en blanco y otra en negro. Green (1999)
cita a Lewin quien describiera la pantalla blanca del sueño
y el sueño blanco, donde la pantalla blanca representaría
oníricamente al pecho tras el adormecimiento subsiguiente
a una lactación satisfactoria. El sueño blanco
en cambio sería sueño vacío sin representación
pero con afecto. Dice Green que el blanco convoca a lo negro
al revés de la dulce ternura de la leche humana. Nos
recuerda que el negro según Freud, evoca violencia y
sadismo. Pero deduce: el negro es el espacio despoblado, vacío,
a lo que nosotros agregamos de afecto.
Esto,
siguiendo el aserto de Bety Garma quien nos hizo retornar a
las ideas básicas planteadas no solo por Freud sino
por otros autores, al escucharnos en Mar del Plata (Congreso
de A.P.S.A) en abril de 2002, esbozos de este trabajo que le
presentamos, ya allí. El sueño es un acto psíquico
perceptivo durante el dormir cuyas imágenes ante todo
visuales, producto de la regresión de representaciones
palabra, y caracterizados por el desplazamiento, la condensación,
por la atemporalidad, la anespacialidad, la ausencia de contradicción
(alogia formal) y que es creído (fracaso de la función
omega), al saltearse el examen de realidad (por la inmovilidad)
y sobreinvestirse lo atentivo perceptual destinado a “...guardar
del dormir...” (Freud, 1916:118), “...guardar de la pulsión
de regreso a la vida intrauterina...” (Freud, 1940: 164) (cuya
tendencia proponemos se exacerba en las enfermedades psicosomáticas)
y parafraseando a Rolla “...guardar del aniquilamiento y muerte
por el dormir...” (Rolla, 1999:39). Dice Freud en el párrafo
citado ut supra, sobre la pulsión intrauterina del dormir: “...
uno puede decir, con derecho, que al nacer se ha engendrado
una pulsión a regresar a la vida intrauterina abandonada,
una pulsión de dormir. El dormir es un regreso tal al
seno materno...” (Freud, 1940:164).
Diversos
autores se han abocado al problema de relacionar el soñar
y la enfermedad mental grave entendiendo por graves ante todo
a los pacientes que se manejan con angustias psicóticas
del orden de la separación y la intrusión y con
defensas primadísimas independientes de la represión,
ante todo la escisión (Green, 1993). En nuestra lectura
de Freud es indudable que los psicóticos sueñan.
La psicosis nocturna normal que el soñar expresa, en
el psicótico funcionarían como un continuo de
las formaciones psicóticas diurnas y en muchos casos
hasta como rectificación de las mismas. En este sentido
afirmamos que ciertos sueños en los borderline funcionan
al modo de la confrontación (Etchegoyen, 1993). En el
borderline psicotizado los sueños muchas veces ayudan
a rectificar el delirio diurno y a recobrar en un transe mas
corto que lo habitual la prueba de realidad y su conexión
con la realidad. Hay en Freud las más variadas citas
al respecto al referirse, obviamente a los pacientes psicóticos
ya que Freud no hablaba de borderline. Se colige de la obra
de Freud (pese a que no tenía experiencia clínica
con psicóticos) que para él los mismo sueñan
al igual que los neuróticos, salvo en el deterioro (defecto)
terminal y a ellos adscribe, como en el delirio un intento
de restitución. Podría afirmarse que para Freud
cuanto más grave un paciente, más “de abajo” (del
socio industrial) y menos “de arriba” (del socio capitalista)
es su sueño, es decir menos impregnado por la vigilia
y mas por el deseo. Hay posturas de Freud que son definitorias
en cuanto al sueño del psicótico: “...un sueño
puede corresponder sin más a una fantasía histérica
a una representación obsesiva, a una idea delirante...” (Freud,1922:223),
y la interpretabilidad del sueño y hasta su status predictivo:... “me
viene a la memoria un caso de paranoia crónica en el
que, tras cada ataque de celos, un sueño anoticiaba
al analista sobre su ocasión, figurándola de
una manera directa y por entero exenta de delirio... Aquí,
en el psicótico el delirio que lo gobernaba durante
el día era rectificado mediante el sueño...” (Freud,1940:203).
Freud
afirma que un sueño subroga un estado
psicótico, lo anuncia o queda como secuela de él;
en ocasiones el sueño se presenta como un descanso
para el delirio y el paciente siente placer a diferencia
del delirio en la vigilia. En síntesis para Freud no
solo el psicótico sueña sino que establece una
función del soñar para la psicosis y separa claramente
la vida de vigilia y soñante del psicótico.
II.-
Sueño y escuela inglesa
La
concepción de M. Klein es útil
a la hora de dilucidar la fantasía inconsciente que
es uno de nuestros pilares diagnósticos en pacientes
graves. El concepto de fantasía inconsciente, roca kleiniana
del psiquismo, varía la visión del sueño,
así expresión directa de fantasía, de
defensa, de relación objetal e impulsos (M. Klein, 1946).
Meltzer,
instaló en igual estatuto sueño y fantasía
inconsciente (Meltzer, 1973). Para Bion (1962-1963)
el sueño es el primer producto mental derivado de la
sensorialidad, que a veces como plantea Granel puede ser la
simple irrupción de una representación producto
de la transformación de un elemento beta en un elemento
alfa. (Granel, comunicación personal). Dicha sensorialidad
en bruto es procesada por la función alfa. Bion se apoya
en una construcción imaginaria por la cual funciona
el yo, pensamientos, síntomas, delirios y sueños,
donde se cumplen las leyes del pensamiento lógico y
es indispensable hasta para el proceso primario. Uno de los
elementos de la construcción imaginaria es la función
alfa. Para Bion entonces no habría una contradicción
entre soñar y delirar. La ausencia de la función
alfa supone un NI (ni soñar,
ni pensar, ni delirar). Nótese la coincidencia entre
la idea de Green (1994) y Bion en este punto, ya que apoyándose
en La negación (Freud 1925), Green afirma que el pensamiento
del borderline es una suerte de “ni si ni no”.
Dicha función alfa presupone unidades mínimas
de pensamientos, protopensamientos que surgen de transformar
lo más elemental de la experiencia. Función originaria,
generadora de elementos alfa con los que se delira y se sueña
salvo que la frustración sea extrema y la falla de la
función alfa, así invalidada, deje la mente solo
con elementos beta, inaptos para delirar, para soñar,
para pensar, elementos solo expulsables por identificación
proyectiva. Por ende no solo no hay contradicción entre
sueño y delirio sino que más bien lo habría
entre soñar e identificación proyectiva masiva
propia de una “gran gravedad” (ni delirante en el deterioro
mental máximo o muerte psíquica). Sígase
notando, la coincidencia con las ideas de Green (1994) que
afirma la disyuntiva en el paciente grave fronterizo o psicótico
entre delirar o morir (muerte psíquica, vacío).
Así mismo el sueño y el relato del mismo permiten
reeditar en la sesión el estado óptimo de arrobamiento
o reverie materno, aquí del analista, donde este, como
la madre que arroba en un estado de ensoñación
puede ante todo mitigar el contenido tanático de las
proyecciones del paciente. Entonces propongo que así como
la concepción kleiniana favorece la decodificación
de la fantasía inconsciente, la bioniana favorece la
intervención técnica en reverie del analista
con el psicótico soñante, lo cual, además
sostiene y profundiza la capacidad de pensar, aún delirando.
En nuestros paciente con sueños “blanco y negro” la
concepción de fantasía inconsciente de Klein y
la de actividad de pensamiento y transformación de Bion,
nos sirvió justamente, para poder entender las diversas
escenificaciones, representacionales, que tenían en
la singularidad de cada sujeto, la problemática de la
escisión y la desmentida. Coincidimos con las ideas
que plantea Green y postulamos entendemos que la línea
de la escisión es la línea que divide a la madre
en términos de necesidad sin correlato afectivo (madre “blanca”)
y la madre dadora de afectos negativos rechazantes, denegantes
del hijo como tal (madre “negra”). Esto puede reeditarse con
mucha habitualidad en la transferencia.
Hemos
observado que este tipo de sueños suelen ser reiterativos
y carentes del desarrollo de angustia acorde a la modalidad
de los sueños traumáticos. No despiertan al paciente,
lo cual nos hizo pensar en los sueños como instauradores
de una transcicionalidad en el sentido de Winnicot (1953),
sueños que instalan una transcicionalidad en sentido
de un espacio transcicional y mediadores de un vinculo transcicional
con el analista en varias sesiones habitualmente correlativas.
El hecho de que estos sueños no varían en su
contenido manifiesto y que convocan en su contenido latente
un número y una calidad de asociaciones similares en
los más diversos relatos del mismo nos han hecho justamente
pensarlos como “sueños transcicionales” y
no contrafóbicos dado que el paciente puede prescindir
del relato del mismo por un largo tiempo y este puede reaparecer
en diversos momentos sin una clara relación con el material
de la sesión o de las sesiones que se venía trabajando.
Así, las sesiones se constituyen en una zona de transcicionalidad
en donde mucho más importante que revelar la participación
del deseo inconsciente o del resto diurno en la constitución
del sueño, es importante no interpretar el sueño dada
su condición de transcicional. En este sentido podríamos
pensarlo en la línea de la ilusión desilusión
con la madre suficiente mente buena que el analista representa
en la transferencia, modo de constitución de un espacio
potencial.
III-
La escuela Argentina de los sueños: Ángel
Garma
Postulamos
que la teoría de Angel Garma sobre los sueños
es la de máxima utilidad en la tipificación de
los fenómenos psíquicos imperantes en la mente
psicótica y expresables a través del sueño.
Por ello si bien no abandonamos la idea freudiana del triunfo
del ello instintual en la psicosis, nos apoyamos en la concepción
garmiana del papel del superyo a la hora de pensar los sueños.
Es que si el yo es cáscara del ello y el superyo deviene
del yo, el superyo deviene del ello y apoyamos en el superyo,
nuestro entendimiento de los sueños en pacientes psicóticos.
Para Garma el alejamiento de la realidad es más resultado
de un enorme sometimiento del yo a un superyo tanático,
que alejamiento de la realidad misma. La regresión muy
profunda que se produce, por ejemplo en el yo psicótico,
sería la disparadora de defensas muy arcaicas (las mismas
citadas por Green), junto a desmezcla puncional y a la pérdida
de los límites entre el yo y el ello. Los sueños,
al igual que otro tipo de manifestaciones en psicóticos
o borderline como defensas ante la psicosis (delirio, alucinación,
despersonalización) pueden entenderse claramente a partir
de la teoría del superyo muy regresivo. Los sueños
de desnudez propia son sueños típicos pero es
típico de esta psicosis que aparezcan representados
en sueños blanco y negro. La concepción garmiana
de sueños especiales de tipo de los sueños en
colores de brillantez, etc., nos ha hecho pensar en que el
psicótico más que la representación de
la propia infancia y de la propia sexualidad infantil (sueño
de desnudez) lo que aparece como equivalente a ese sueño
de desnudez es este sueño de inermidad con la madre
blanca y negra que es soñada por el “ niño del
adulto grave en análisis”. Por que para Garma los sueños
mas que realización de deseo son alucinaciones de situaciones
traumáticas enmascaradas en donde la realización
de deseos es solo una fachada con la cual la defensa intenta
encubrir la situación traumática latente, la
teoría de Garma sobre los sueños (Garma,1956-1976)
es para nosotros la más importante, a nuestro entender,
para el trabajo de los sueños en pacientes muy graves.
Es que un yo debilitado psíquicamente plantea un juicio
de realidad que falla y que favorece el desencadenamiento del
fenómeno alucinatorio. Algo similar ocurre al dormir.
El problema es que en el sueño, dice Garma en general
(en todo sueño), los fenómenos internos son vividos
como provenientes de afuera es decir del mundo externo incluidos
los contenidos psíquicos traumáticos que se reactivan
por vía de la regresión. Pensemos entonces que
el fenómeno psicótico que aparece en el sueño
no se plantea en términos de disyuntiva entre un soñar
o un no soñar, sino de un deslinde entre el fenómeno
alucinatorio diurno y el fenómeno alucinatorio nocturno
(sueño) ya que el verdadero inconveniente de estos pacientes
es no poder (en los casos mas graves) reconocer al sueño
como proveniente del mundo interior al despertar. La aparición
de sueños brillantes, como en el caso de nuestros pacientes
con sueños blanco y negro, nos hace
pensar no tan solo en la vivencia de deslumbramiento vinculada
al nacer y al trauma de nacimiento sino en la profundidad del
grado de regresión del paciente. Obviamente que la aparición
de colores no divididos por una mediatriz o una diagonal o
divididos en dos terrenos en términos generales sino en blanco
y negro y mucho mas aún la aparición de colores
(para Garma implicaba la aparición de contenidos excrementicios)
nos hace pensar en una mejoría del paciente y en una
regresión mas aceptable o tolerable por parte del yo.
Insistimos la brillantez de los sueños ha sido muchas
veces acompañada por actuaciones graves en el paciente
borderline o psicótico (reactivación traumática).
IV-
Conclusiones
Hemos
dirigido nuestras observaciones a un sueño típico
y característico observado en pacientes graves. Además
intentamos corroborar la interpretación que para ciertos
sueños típicos da Garma a diferencia de la lectura
que de ellos hace Freud (Freud,1900). Por ejemplo en los sueños
de volar el contenido erótico “volar” sería superficial
y en realidad este sueño sería mas típico
de la pérdida de la fuerza de la pulsión. La
pérdida del tren en otros sueños aparece asociada
a la pérdida de realizaciones en la vida y nosotros
agregamos también que la manifestación de este
tipo de sueños en pacientes graves nos anticiparon un
intento de suicidio en variadas ocasiones. El espacio nos impide
extendernos pero mucho pacientes que han soñado con
autos fragmentados divididos en blanco y en negro mostraban
en el desarrollo de su análisis una franca tendencia
a la accidentofilia. En varios sueños en los que aparece
un ascensor dividido en blanco y en negro, el advenimiento
de un insight en relación a situaciones psíquicas
que veníamos trabajando fue la norma. Los sueños
con zonas que se subdividen anatómicamente, como los
genitales y la pierna, o la axila (también los cita
Garma) representarían un retorno desde los fenómenos
de escisión hacia una mejoría del estado psíquico
global del paciente. El advenimiento de sueños de psicóticos
y borderline en donde apareciera la escena primaria nos invitó a
pensar en la exclusión camino que rápidamente
dejamos por el trabajo de las ansiedades de la separación
y abandono. Los sueños de caída y de descenso
de estos pacientes nos ha hecho, en el contexto del material
y de la situación analítica, pensar en el advenimiento
de una Reacción Terapéutica Negativa.
Esta
presentación, su extensión e intención,
no nos permite proseguir en la observación y conclusiones
a que hemos arribado a través de años de analizar
pacientes graves y sus sueños. Dejamos una mayor extensión
para otro momento pero queremos remarcar la fundamental importancia
que sigue teniendo en el Psicoanálisis Contemporáneo,
la interpretación de los sueños. Obviamente adecuada
a la realidad de la psicopatología contemporánea,
a sus métodos actuales y a nuestro actual medio sociocultural.
Bibliografía
-
Bion,
W.R. (1962): Aprendiendo de la experiencia. Paidós,
Buenos Aires, 1966.
-
Bion,
W.R. (1963): Elementos de psicoanálisis. Paidos,
Buenos Aires,1966.
-
Etchegoyen,
H.R. (1993): Los fundamentos de la técnica
psicoanalítica. A.E., Buenos Aires, 1996.
-
Freud,
S. (1900): La interpretación de los sueños.
A.E. Tomo IV y V, Buenos Aires, 1996.
-
Freud,
S. (1916): Conferencias de introducción
al psicoanálisis; 8° Conferencia: Sueños
de niños. A.E.,Tomo XVI:118, Buenos Aires, 1996.
-
Freud,
S. (1920): Mas allá del principio
de placer. En
A.E.,Tomo XVIII ,Buenos Aires,1996.
-
Freud,
S. (1922): Sobre algunos mecanismos neuróticos
en los celos, la paranoia y la homosexaulidad. A.E. Tomo
XVIII:223, Buenos Aires, 1996.
-
Freud,
S (1940): Esquema del psicoanálisis. A.E.
Tomo XXIII:164-203, Buenos Aires, 1996.
-
Garma,
A. (1956): Psicoanálisis de los sueños. Nova,
3° edición, Buenos Aires, 1956.
-
Garma,
A. (1976): Nuevas aportaciones al psicoanálisis
de los sueños. Paidos, Buenos Aires, 1976.
-
Granel,
J.: Comunicación personal.
-
Green,
A. (1993): El trabajo de lo negativo. A.
E., Buenos Aires 1993.
-
Green,
A. (1994): De locuras privadas. A.E., Buenos
Aires, 1994.
-
Green,
A. (1999): Narcisismo de vida, narcisismo de
muerte. A.E., Buenos Aires,1999.
-
Klein,
M. (1946): Notes on some schizoid mechanisms”. International
journal of psychoanalysis, vol.27, 1946. Meltzer, D.
(1973): Sexual states of mind. Clunie Press, London, 1973.
-
Rolla,E.
(1999): Organizaciones de personalidad. Lumen, Buenos
Aires, 1999.
-
Winnicott,
D.W. (1953): ”Transitional objects and transitional
phenomena”. International journal of psichoanalysis,
vol.34,1953.
Inicio
Indice
|