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Salud
Mental y Pruebas Psicológicas
Indepsi
La
utilización y divulgación de las pruebas psicológicas,
constituye uno de los fenómenos más interesantes
de la psicología contemporánea. Ellas, cada
día, han ido ganando más y más adeptos,
ya sea por su relativa facilidad de aplicación, por
los diversos campos en donde es posible utilizarlas o por
la reconocida utilidad que aporta tanto en la selección,
diagnóstico o investigación de aspectos de
la conducta humana; lo cierto es que el interés que
despierta ha llegado a ser cada vez más creciente.
Pero
este hecho ventajoso a la hora de contar con nuevas y más
precisas herramientas en el estudio, comprensión e
investigación en psicología, conlleva paralelamente
un alto índice de valor psico-iatrogénico (errores
generados por el mal ejercicio en una profesión, en
este caso por el mal uso y aplicación de pruebas psicológicas),
lo que plantea la necesidad de reflexionar sobre los aspectos éticos
en el uso de pruebas psicológicas. v sobre la necesidad
de contar con normas claras y precisas que regulen su utilización.
Pues. su proliferación indiscriminado así como
la relativa simpleza de aplicación en especial en
las llamadas pruebas psicométricas, que utilizan técnicas
estadísticas rigurosas-, han llevado a perder de vista,
que el factor más importante de la aplicación
de pruebas psicológicas, es la interpretación
y analizabilidad de la información recolectada.
Que
si la mayor utilidad y real riqueza radica en la "interpretación
psicológica" de los resultados, resulta ésta
exactamente el mayor peligro, pues personas no idóneas,
al operar con sus resultados sin conocer específicamente
los alcances de los mismos, suelen mal usarlos. Es en este
sentido, por ejemplo, donde cabe hacer notar que el resultado
numérico obtenido en una prueba, no es en sí relevante; éste
sólo en comparación con otros criterios. interrelacionado
con otras variables y con el conocimiento clínico
del lenguaje, así como su comprensión a la
luz de la orientación teórica de la prueba
que lo origina, es capaz de entregar información significativa
a la hora de interpretar los resultados.
Pruebas
mal aplicadas, interpretaciones falsas, entrega de información
inconveniente (de mal modo o a personas inadecuadas), son
algunos de los abusos a los que se han visto expuestas las
pruebas psicológicas a lo largo de su historia. Sin
embargo, por otro lado, las ventajas que ellas aportan en
la selección de personal, en el diagnóstico
clínico, la evaluación de aptitudes y otras
facetas de la conducta humana son tan significativas que
estos factores psico-iatrogénicos no impiden que cada
vez más los test, se desarrollen prolíficamente.
Por
otro lado, si consideramos que las pruebas psicológicas
-intentando medir funciones psicológicas superiores-
operan en el nivel del Diagnóstico Psicológico,
por sí misma, o en el conjunto de una "batería" de
instrumentos de esta naturaleza, y que su finalidad es una
descripción, un diagnóstico, bases pronosticas
e interrelaciones psicológicas, se nos hace mas presente
aun os riesgos iatrogénicos, que conlleva su mala
utilización.
Una propuesta para esta situación -a nuestro
juicio- involucro dos aspectos fundamentales: el
crear una conciencia de los riesgos y consideraciones
necesarias a la hora de trabajar con pruebas psicológicas,
enfatizando los aspectos éticos profesionales,
y paralelamente destacar la necesidad de especialización
en esta área en particular.
El
profesional especialista que realiza el análisis de
las pruebas psicológicas debe ser un psicólogo.
Es decir, una persona que posea un bagaje suficiente de conocimientos
acerca de psicología y psiquiatría, tenga autoridad
para emitir juicios acerca de la observación de un
fenómeno, y sepa reconocer un fenómeno "normal" y
uno "desviado" y su "peso" dentro de
la personalidad total.
Considerando
que las pruebas psicológicas se pueden usar en distintos ámbitos:
educacional, laboral, selección de personal, clínica
infantil, clínica de adultos, Psicoterapia, Psiquiatría
y que cada una de estas áreas son tan complejas, el
psicólogo que los utiliza debiera tener un acabado
conocimiento acerca de ellos; éste debiera ser un
psicólogo especializado en una de estas áreas.
Por ejemplo, un psicólogo educacional operará a
nivel diagnóstico acerca de un estudiante, de su entorno
familiar y social, de su adaptación o no al mundo
escolar, y determinará acciones a seguir; un psicólogo
clínico evaluará más profundamente las
dinámicas inconscientes de un sujeto, sugerirá una
determinada modalidad psicoterapéutica, a través
de un diagnóstico de su nosología psiquiátrica
e hipotetizará un pronóstico de la situación.
Estas
distinciones, que enfatizan la especialización dentro
de la psicología apuntan a optimizar las interrelaciones
entre diversas áreas de la Salud Mental, y simultáneamente
a disminuir los factores psico-iatrogénicos, cosa
que empezará a ocurrir si las pruebas psicológicas
empiezan a ser aplicadas e interpretadas por psicólogos
especializados en determinadas áreas. La prueba del ámbito
educacional, por un psicólogo educacional; las de
selecciones de personal por un psicólogo laboral;
la prueba psicológica del ámbito clínico
por un psicólogo clínico. De este modo, creemos,
las pruebas psicológicas habrán alcanzado,
definitivamente, el status que les corresponde.
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