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El
Test de Rorschach
Psa.
Ruth Weinstein A. Indepsi (1992)
Hablar
del Test de Rorschach es referirse a una de las más
potentes herramientas existentes en Psicología
Clínica. Pues,
esta prueba psicológica proyectiva de percepción
visual, que consiste en 10 láminas con manchas
de tinta (estímulos inestructurados), permite
en un contexto donde no hay respuestas correctas o incorrectas,
la "proyección", como en un telón
de fondo, del mundo interno del sujeto, bajo el simple
expediente de que el examinado deba asociar a qué le
asemejan dichos estímulos.
Este
Test creado, entre 191 1 y 1920, por Hermann Rorschach
-psiquiatra suizo discípulo de Bleuler que recibió influencia
tanto del psicoanálisis, la psicología
de la gestalt, la fenomenología y la psiquiatría
tradicional-, fue concebido con el propósito de
crear una herramienta que permitiera hacer un diagnóstico
que pudiese utilizarse como complemento al examen clínico. Y
si bien su autor -muerto al publicarse la primera monografía
de la prueba- no alcanzó a ver el éxito
que ésta consiguió, sus sucesores (E. Bohm,
Beck, Klopfer y Kelley, etc.) continuaron desarrollando
y proyectando los fundamentos de dicho instrumento. Así esta
prueba, que opera a través de un complejo sistema
de codificación y decodificación posterior
de las respuestas, y de las distintas relaciones que
se pueden establecer entre ellas, cuenta desde los tiempos
de H. Rorschach con criterios objetivos de "frecuencias" de
las distintas categorías de respuestas para los
distintos aspectos evaluados y cuadros psicopatológicos
que es capaz de discriminar.
El
punto es que esta prueba no sólo facilita la realización
de un diagnóstico psicopatológico sino
que permite, además, efectuar una descripción
de la personalidad total de un individuo. En
esta descripción se puede determinar el funcionamiento
de una persona en sus distintas áreas: intelectual,
afectiva, de relaciones interpersonales, la función
de identidad, y el juicio de realidad informándonos
acerca del tipo de pensamiento de un sujeto, su potencial
creativo, la exactitud de sus juicios, el control de
sus impulsos, y entregando un índice de su adaptación
afectiva, de su orientación predominante frente
al mundo (intro o extravertido), de su capacidad para
expresar sentimientos, y de su autoestima y autoimagen,
es posible apreciar la forma cómo éste
se relaciona con otros, el tipo de vínculos interpersonales
que establece, su adaptación social, y la aceptación
o no de normas y valores externos.
Por
otra parte, desde un enfoque psicoanalítico la
prueba permite, además, hacer un análisis
de contenido de tipo dinámico, mediante las respuestas
dadas a las distintas láminas, informando sobre
las relaciones de los objetos internos, la cualidad de
ellos, así como los mecanismos de defensas, avanzados
o primitivos, con que éste opera y, por último,
como instrumento diagnóstico permite discriminar
entre cuadros neurológicos, daños orgánicos
cerebrales, y distintas patologías intelectuales.
Es
cierto, no obstante, que el Rorschach posee también
ciertas desventajas, dentro de las cuales cabe
consignar que es un método lento, engañoso
y caro, que sus procedimientos de análisis
son largos y dependen de la pericia y conocimientos
del examinador, y que pueden implicar un alto grado
de subjetividad si no es interpretado por un experto,
lo que puede implicar perder un cúmulo de
información cualitativa.
No
obstante estas consideraciones, resulta ser que por ignorancia
(aunque cada vez menos) este test suele ser poco utilizado,
ya sea por desconocimiento de sus bondades o porque algunas
personas creen que sólo puede utilizarse bajo un marco
teórico psicoanalítico, siendo lo cierto que
la más de las veces no es bajo ese esquema teórico,
sino desde un modelo más amplio e integrado, que la
prueba es utilizada.
En
líneas generales, se puede afirmar que el Test
de Rorschach se complementa muy bien con cualquier otro
tipo de intervención clínica, ya sea en
lo psicodiagnóstico, o en la práctica psicoterapéutica
tanto en lo psicológico como en lo psiquiátrico. El,
como herramienta de diagnóstico puede ser utilizado
exclusivamente o formando parte dentro de una batería
de otras pruebas, tanto proyectivas como psicométricas,
siendo en este sentido muy utilizado como complemento
al examen psiquiátrico.
En
la intervención terapéutica, su máxima
utilidad reside en el estudio de la personalidad previa
al tratamiento, y luego como evaluación de los
avances de psicoterapia, y para dar cuenta de aspectos
inconscientes del sujeto que permitan complementar la
labor del clínico.
En
síntesis, ésta es una prueba muy completa
que permite a quien dé buen uso de ella, obtener
valiosa y variada información de un sujeto, lo
que la ha llevado, a la fecha, a ser aún insustituible
en términos de ser la única herramienta
capaz de dar una descripción del funcionamiento
global de la personalidad de un sujeto, y de ofrecer
además una posibilidad diagnóstico certera,
que no ha podido ser superada por otras pruebas.
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