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Niveles de Interpretación
Juan
V. Gallardo Cuneo.
De
las innumerables discusiones en torno al tema de la Interpretación
en psicoterapia, el eje central
de la controversia contemporánea está centrado
en relación a si ella constituye un reflejo de un
acontecer de lo real o una (re)construcción que el
analista realiza en conjunción con el analizando,
a pesar de que por esta vía aun estemos reeditando
-sólo que en términos más complejos-
la antiquísima oposición entre sugestión
e interpretación.
En
la antigüedad Sugestión suponía, la capacidad
de trabajo para que un discurso fuese asimilado por vías
indirectas por un otro (a diferencia de la educación,
donde es por vía directa), en tanto que en la actualidad
la Sugestión, también ha adquirido la cualidad
de la Colusión, en tanto capacidad de trabajo para
que un mismo discurso sea asimilado por vía indirecta,
tanto por uno, como por el otro.
En
este sentido, parece necesario retornar a los orígenes
del concepto de interpretación, en donde éste,
necesariamente presuponía la existencia de un principio
de realidad, (hoy diríamos de elementos a)
e interpretar sugería un trabajo de decodificación,
de encontrar no solo un nuevo, sino el real significado,
el par (a,
0).
Desde
esta perspectiva, hablar de interpretación aún
refiere al esfuerzo por develar tras la presencia de un contenido
manifiesto, la existencia de un otro contenido latente, y
los medios a través del cual ambos contenidos se enlazan.
Por eso, la tendencia a otorgar al contenido manifiesto habitualmente
la función de significante, de un algo, aparente,
que se vincula con un significado, y de atorgar al contenido
latente, la cualidad de un significado, e incluso más,
la de un significado relacionado con un afecto.
En
el contexto de la psicoterapia bioanalítica, entendemos
la "interpretación" como aquella información
que un terapeuta le brinda al paciente a partir del material
que éste le ofrece, y que eventualmente éste
podría desconocer de sí, constituyéndose
en un esfuerzo por asignar a elementos b de
un determinado discurso sus correspondientes significados a,
y en vías a construir un par (a, b)
que gradualmente propenda a un (a,
0), que minimice los factores intervinientes de economía
psíquica que significan las saturaciones de elementos b,
en la conciencia.
Desde
este lugar es que tiene sentido postular que la interpretación
sea una intervención que se oriente a hacer consciente
lo inconsciente, (neurosis, trastornos de carácter),
o a hacer inconsciente lo consciente (perversión,
cuadros fronterizos), y que tal proceso signifique la elaboración
de determinados mecanismos de defensas. En este sentido,
la interpretación debe contener ciertos elementos
como: una descripción de un determinado comportamiento
del paciente, una descripción de la función
de ese comportamiento, un otro plano conductual donde la
conducta adquiere sentido (utraquismo), y un modelo teórico
en relación con la conducta humana.
Y,
si bien, generalmente, es a partir del material de la sesión
terapéutica de donde surgirá el dominio de
la interpretación, esta deberá explorar los
aspectos mas superficiales, y posteriormente, los mas profundos,
tanto como mantener una dinámica activa entre resistencia
(defensa) y contenido (pulsión, deseo inconsciente).
Lo que determina la eficacia movilizadora de la interpretación,
dependerá de: La detección del "patrón" interpretativo,
del "timing" del terapeuta, de su manejo contratrasferencial,
y de una actitud -en el decir de Bion- de ausencia de pasión
y de deseo, frente a los contenidos interpretados y la interpretación
ofrecida.
En
esta perspectiva clínica, la interpretación
es concebida como el trabajo de comunicación en ajuste
a la "representación de elementos a",
en el entendido de que los discursos humanos pueden ser comprendidos
como diversas combinaciones de realidad (a)
e imaginario (b)
configurados en pares (a, b),
en vías a configurar un par (a,
0), y la clave de su potencia transmutativa es la adecuada
determinación del "patrón" interpretativo
tanto en relación al nivel del análisis, como
de la estructura temática existente a la base. En
consecuencia distinguiendo distintos niveles en los cuales
operan los componentes b,
se plantean 5 niveles de interpretación: mítica,
edípica, pre-edípica, de relaciones objetales,
y protomentales.
MITICA: refiere
al uso de una serie de mitos en su acepción clásica,
relacionados con ciertas elaboraciones a nivel personal de
aspectos comprendidos en el bagaje personal que han logrado
aprehender elementos a,
ligados a un vínculo K -esto es Conocimiento y reducción
de elementos b-,
como por ejemplo el mito del Edén, de Babel, de la
Esfinge, del Homúnculo, del Dentista, etc., es decir
en general cualquier construcción discursiva que cubriendo
el espectro que va desde un modelo científico hasta
una producción artística, a la base vehiculiza
elementos a,
que refieren a significados de relaciones del ser y sí mismo,
del ser y su entorno, y del ser y otros seres.
EDIPICA: refiere
al uso de un mito en particular, a saber el de EDIPO, para
significar las vicisitudes de las relaciones entre seres
humanos: Hombre-Mujer-Otro, representando una serie de elementos a en
torno al Deseo, la Pasión, la Rivalidad, el Desarrollo
Psicosexual, el Conocimiento, etc. Presupone aparatos mentales
configurados, Existenciarios básicos claros, función
de Identidad y claros limites Yo-no Yo, abarcando el espectro
de las Emociones y Racionalidad humana.
PRE-EDIPICA: Refiere
a series de interpretaciones, vinculados con la díada
madre-hijo para significar las vicisitudes de las relaciones
entre un ser humano y su entorno: Ser-lo Otro, representando
una serie de elementos a,
en torno a la Incorporación, la Asimilación,
la Eliminación, la Frustración, lo Real e Imaginario,
etc. Presupone aparatos mentales parcialmente configurados,
algunos Existenciarios básicos configurados y otros
no, función de Identidad difusa, y limites Yo-no Yo
laxos.
RELACIONES
OBJETALES: Refiere
a series de interpretaciones vinculadas con las vicisitudes
de los "objetos psicoanalíticos", entendidos
estos como los a de
la realidad psíquica, esto es pensamientos, fantasías
inconscientes, objetos arcaicos, etc., en su cualidad no
sensorial y en su posibilidad de "crecer", decrecer", "ser" y "devenir" (Bion),
y que se asocia al factor de crecimiento mental positivo
o negativo. Representan series de elementos a,
en torno a la Omnipotencia y la Omnisciencia, la Dispersión,
la Fragmentación y la Idealización, lo Erótico
y lo Tanático, la Envidia, la Voracidad y el Sadismo
constitucionalmente presente, etc., esto es, en general
a factores de la configuración y estructuración
del aparato mental, así como a las perturbaciones
y sus derivados.
PROTOMENTALES: Refiere
a series de interpretaciones ligadas al origen y desarrollo
del aparato mental y, por defecto, a la modalidad de funcionamiento
mental psicótico caracterizada por el rechazo sistemático
de los elementos a,
y expresada a través de la agresión hacia el
propio aparato mental, la conciencia y la realidad interna
y externa. Representan series de elementos a,
en torno a la Vinculación, el Contacto, la Contención
y la Reverie, y operan bajo el modelo de la relación
Continente-Contenido del aparato para pensar, y el modelo
del Aparato para Pensar-Pensador.
UNA
INTERPRETACION MITICA: LA TEORIA DEL HOMUNCULO Y OTROS
EJEMPLOS DE INTERPRETACIONES
UNA
INTERPRETACION MITICA
Algunos elementos a.
a = cada discurso contiene distintas proporciones de elementos a y b.
a = cada
discurso es un discurso en un devenir temporal, con un antes
y un después.
a =
cada discurso posee elementos sensoriales acotados por el
estado del conocimiento presente.
a =
la adultez refiere a la "aceptación del principio
de realidad" como característica.
a = la
adultez refiere a la "aceptación del principio
de incertidumbre" como característica.
MITO
En
relación a la concepción humana, en cierto
momento surgieron dos teorías posibles para explicar
el origen y desarrollo de un organismo. Una de ellas fue
la teoría de la “preformación” y la otra
era la teoría de la “epigénesis”. Según
la primera, los componentes de un organismo se encontraban
formados ya desde el principio, en tanto que para la segunda,
existiría un proceso de diferenciación de
un organismo a partir de materiales amorfos, en donde nada
estaría preformado.
Muchos años después, los primeros esquemas
detallados de úteros grávidos y registros
del crecimiento fetal fueron realizados en el Renacimiento
por Leonardo da Vinci, y seguidos por series de observaciones
realizadas con los recursos de cada época postulándose
que los embriones serían “secretados por el útero” (Harvey,
1651), que se originarían en un par de órganos
conectados con el útero, los ovarios (Graaf, 1672),
hasta llegar a la conocida teoría del homúnculo
que fuera formulada por Ham y Leeuwenhoek (1677), quienes
a través de observaciones de los espermatozoides,
llegaron a la conclusión, que dentro de tales células,
existiría un pequeño hombrecillo u homúnculo,
quien durante la gestación, se iría desarrollando
hasta convertirse en un ser humano, validando por esta
vía la teoría de la preformación y
rechazando la de la epigénesis.
Básicamente, los promotores de la preformación
afirmaron que en el interior, de una de las células
germinales se encontraba un adulto en miniatura que se
desarrollaba ante la presencia de condiciones favorables,
inaugurando un debate acerca de, en cuál de dichas
células germinales se encontraría el homúnculo.
Para algunos, el semen (término derivado de semilla)
era el portador de los niños y el útero un “suelo
adecuado”, dando origen a la idea de “fertilización
del óvulo” por parte del espermatozoide, en tanto
otros estudiosos del tema se mantuvieron defendiendo la
idea de que los óvulos eran los portadores del homúnculo.
Esta teoría fue un modelo con el cual
se explicó durante cierto período de la historia
de la humanidad, la Naturaleza y Origen de la gestación
de un ser vivo, condensando en su discursividad una serie
de aspectos relevantes a todo discurso humano: por un lado
elementos a, que vinculaban la gestación
con la copulación, que asignaban un rol al macho y
la hembra, que sugerían un proceso causal, y por otro
dicho discurso se saturaba de elementos b, en relación a la antropomorfización,
a la identidad de genero, a la naturaleza del proceso dando
forma a un par ordenado (a, b) característico.
A partir del uso de criterios utraquísticos,
la clínica bioanalítica considera que este
Mito del Homúnculo tiene suficiente poder evocador
de los elementos a que se desean representar, razón por
la cual este sirve como recurso terapéutico paradigmático.
UNA
INTERPRETACION EDIPICA:
"Mientras
la escuchaba hablar de la relación de su marido con
una tercera persona, tenía la impresión de
que su relato reflejaba mas bien la presencia de una niña
asustada que miraba, a su padre con otra mujer, experimentando
una especie de mezcla de admiración, deseo, rabia
y dolor; y que esa niña se sentía lo suficientemente
sola, como para poder confiarle a algún otro adulto,
lo que le estaba sucediendo más allá de sus
posibilidades de manejar, y/o que la niña era huérfana
de madre, y por eso no tenía a nadie en quien confiar".
UNA
INTERPRETACION PRE-EDIPICA.
"Todo
lo anterior sugiere como que para Ud., fuera un gran pecho
que tuviera que alimentarla, nutrirla, en tanto ella fuese
una niña carente, necesitada, sin ningún recurso
para hacerse cargo de sí. Eso explicaría, su
dificultad para vivirse como una persona con necesidades
propias, y para discriminar cuando está siendo abusada
o explotada; y explica también su dificultad para
permitir que ella se haga responsable de las opciones que
asume. Es mas pareciera, que si Ud., ya no puede ser ese
gran Pecho Nutricio, se desesperaría por que no existiría
otra función a la cual abocarse, y si ella rechaza
su leche, Ud., perdiera todo su valor."
UNA
INTERPRETACION DE RELACIONES OBJETALES.
"Pareciera
como que en este espacio hubiesen una persona muy amistosa,
humana, con un gran deseo por compartir, y otra hostil, furiosa,
que dice cosas terribles y atemorizantes. Y, me da la impresión
que cuando esa persona amistosa se asusta, pierde el deseo
de compartir, se encierra y se resiente, y se aisla. En tanto
que la persona hostil, al percatarse del impacto de sus expresiones,
se siente mal, y no puede detener la rabia que siente por
que no entienden su intención, por la indiferencia,
frente a su dolor y frustración, y por el desinterés
que percibe en el otro."
UNA
INTERPRETACION PROTOMENTAL.
"Pareciera
que me estuviera señalando el temor de que va a perder
algo, o le van a quitar algo de su mente, como si su cerebro
fuera un tubo digestivo, que se tuviera que apretar para
evitar un estado, dijéramos "diarreico" donde
todo se escapa sin control, y con pánico de perderlo
todo".
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