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Neurosis: Síntoma, Represión, Inconsciente
Ps. Hugo Rojas O., Indepsi
(1991)
Podemos
preguntarnos si viene al caso decir del pequeño Hans
(Juanito), que es neurótico por abrigar sentimientos
tan hostiles hacia su padre junto con una gran curiosidad
por la sexualidad de ambos progenitores, amén de los
miedos asociados a una eventual venganza paterna ligada a
tales sentimientos; comprensibles, después de todo,
dentro de la problemática edípica. Como respuesta
a esta cuestión puede señalarse que: tal configuración
de sentimientos que puede llevarnos a hablar de complejo
de Edipo y/o de castración son, igualmente, encontrables
en personas que no han desarrollado una neurosis fóbica
como la de Juanito (fobia a los caballos) o ninguna problemática
neurótica relevante. Entonces es aquí donde
creemos que la consideración del síntoma tiene
toda su validez, lo neurótico en Juanito o en cualquier
otra configuración sintomática parece no ser
el complejo de sentimientos allí involucrados sino
el hecho simple y llano de que éstos hagan un síntoma,
el que se hace expresivo de tales sentimientos. Lo neurótico
no es el miedo o el odio al padre sino en que éste
deba ser representado por un caballo. Es entonces la representación
de un padre por un caballo (simplificando mucho el caso)
el hecho que admite que se hable de represión, de
elaboración inconsciente, desplazamiento y condensación
(o metáfora y metonimia) formación de compromiso,
etc. es este fenómeno de la representación,
igualmente el que delata un parentesco entre las formaciones
sintomáticas y la producción onírica,
o los mecanismos del chiste.
Es
por esto que sostenemos, respecto de la neurosis, como mínimo,
no pueden disociarse teóricamente estos factores:
síntoma, represión e inconsciente. Es de la
articulación de estos tres conceptos que quieren aludir
a correspondientes realidades psicológicas, que puede
intentarse una explicación y un abordaje terapéutico
consecuente de los padecimientos neuróticos.
Creemos,
asimismo, que es de esta situación que el psicoterapeuta
puede sacar algunas consecuencias para su práctica.
Si se pusiera el acento en la primera de estas perspectivas,
aquella que diría que Juanito es neurótico
por abrigar las fantasías y sentimientos consabidos
el terapeuta no podría sino, asumir su quehacer como
el de un reformador moral del inconsciente de su prójimo
y, con ello, no puede otra cosa que terminar por convertirse
en un agente de represión.
La
observación atenta de la postura alternativa y las
consecuencias que de ella puedan extraerse, puede que incluso
lleguen a tener efectos saludables para la práctica
de la psicoterapia, evitando que se caiga en fundamentalismos
religiosos o profetismos apocalípticos, religiosos
o no –se impone que tales posturas personales y subjetivas
se las pueda guardar el terapeuta para su vida privada.
Todo
hace pensar que la profesionalización de la psicoterapia
depende de que pueda deslindarse progresivamente con claridad
de otras prácticas de servicio al sujeto tales como
la consejería o la dirección espiritual. Para
tal esclarecimiento y propuesta de esta identidad profesional
del terapeuta aparece necesario, entonces, una desideologización
de nuestros recursos y herramientas de trabajo, al mismo
tiempo que un cuestionamiento en profundidad de estos.
El
propósito de esta pequeña intervención
no es otro que señalar una situación, en
relación al pensar la neurosis, en que podemos reflexionar
sobre nuestro supuesto saber y nuestra práctica. Puede
que psicoterapeutas que distingan en estas breves puntualizaciones
una adhesión teórica de quien escribe esto
que ellos no compartan, lleguen, sin embargo, a separar la
discusión acerca de los beneficios o deméritos
de las distintas orientaciones teóricas en psicología
del intento de situar una cuestión que trascienda
tales opciones, y perciban que tal reflexión pueda
plantearse más ampliamente con miras a dibujar un
campo común en la práctica de la psicoterapia,
que permita contribuir, a la larga, sino al establecimiento
de criterios o lenguaje comunes, por lo menos al acuerdo
respecto de los problemas y desafíos que sin duda
sí son compartidos.
La
problemática de la neurosis, por ser aquella de que
más se ha escrito o sobre la que se supone un mayor
conocimiento, no deja por ello de plantear cuestiones acuciantes
respecto de qué entendemos los distintos profesionales
cuando hacemos uso de tal denominación.
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