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Las
Neurosis de Carácter y sus Modalidades (Parte II)
Ps.
Juan V. Gallardo Cuneo. Indepsi
Al
tratar las Neurosis de Carácter y sus Modalidades planteamos
un continuo de Estructura de Carácter, en función
de las fases de Desarrollo Psicosexual: esquizoide, oral, psicopática,
masoquista, obsesiva, fálica-narcisista, histérica,
pasivo-femenino, histeria, genital; y también hablamos
de un intento integrativo que comprenda criterios semiológicos,
fenomenológicos y dinámicos que llamamos Modelo
Bioanalítico, y que intenta establecer un fundamento
desde lo etológico y la psicología del gesto,
en tanto utilizar "Parámetros Corporales. para
apoyar el diagnóstico en psicopatología.
En
este contexto, esta unidad amplía las categorías
diagnósticas en Neurosis de carácter a la luz
de este enfoque.
MODELO BIOANALÍTICO
Sintéticamente,
corresponde a un enfoque Constructivista Dialéctico
que incorpora una dimensión evolucionista" por
un lado y "materialista" por otro, y que se ¿organiza
en tomo a dos ejes fundamentales: a) el esfuerzo por integrar
distintos marcos teóricos: Psicoanálisis, Fenomenología
y Psicología Biológica, y b) tres conceptos
centrales: Materialidad, Juicio de Realidad y Paralelismo
Psicosomático.
Considerando
el valor de los distintos modelos teóricos
y los aportes que ellos han desarrollado; del Psicoanálisis
rescatamos los conceptos de: estructura del aparato psíquico,
desarrollo psico-sexual, concepto de energía; procesos
primario y proceso secundario, relaciones objetases, carácter
y estructuras de carácter, y en general gran parte
del conocimiento psicoanalítico que conserva sus relaciones
con aspectos neurológicos y biológicos, y de
descripciones clínicas y dinámicas de los seres
humanos.
De
la Fenomenología: el énfasis en el orden de
lo fenoménico, de la manifestación del fenómeno,
esto es su cualidad, dominio de existencia; relación
causal con otros factores, capacidad de predictibilidad,
operatividad y control, análisis de antecedentes y
consecuentes, ordenamiento supraestructural, relación
temporal consigo mismo y con otros fenómenos, etc.,
en síntesis, todo aquello que engloba lo fenomenológico
como dato práctico y conceptualizable, y de la Psicología
Biológica: el desarrollo de la medicina psicosomática,
la neurología, fisiología humana y el conjunto
de disciplinas: genética; embriología, endocrinología,
etc., que desde el dominio de la Biología permiten
interrelacionar expresiones conductuales de carácter
general con fundamentos dinámicos y fenomenológicos.
b) Tres
conceptos centrales: Materialidad como un reconocimiento
de la existencia de objetos autónomos en relación
al ser que los conoce, pero no necesariamente independiente
de él, comprensibles en un dominio de Materialidad
(Existenciarios Básicos) que comprende la cualidad
de esa existencia, las propiedades, principios y constantes
que definen, explican y determinan la existencia del objeto;
Principio de Realidad: aludiendo a que una de las funciones
del Aparato Psíquico o Cerebro es la de poder incorporar,
aprehender y opera con reglas, leyes y, datos de la realidad, dichas funciones en las unidades más primitivas (autoconservación,
nutrición, abrigo) o en las unidades más complejas
(modificación de la
realidad, predicción, control, anticipación)
del grado de desarrollo, maduración y evolución
del mismo e inscrito en una polaridad que va desde el pensamiento
primario al pensamiento secundario y Paralelismo Psicosomático:
entendido como una relación de correspondencia biunívoco
entre la unidad física del cuerpo humano y el mundo "significante" psicológico,
expresaba en la noción de "isomorfismo funcional
del paralelismo psicosomático" esto es la ocurrencia
de fenómenos en dominios que representan a una misma
y que guardan una relación paralela entre sí.
MATRIZ DIAGNOSTICA
La
matriz diagnóstica es un modelo, apoyado en el pensamiento
bioanalítico, que pretende sintetizar un ordenamiento
tipológico y de criterios diagnósticos.
Postulando
que la actividad psicológica es la resultante de la
maduración biológica del organismo (articulaciones,
músculos lisos, estriados, etc.) y los procesos corticales
superiores que resultan como consecuencia de dicha maduración,
entiende una relación isomórfico funcional
entre la actividad bioeléctrica y neuro-endocrina
del organismo y al discurso "significado" a nivel
psicológico.
Así planteamos
que, en condiciones normales, el organismo evoluciona progresivamente
siguiendo una secuencia identificable, la que a su vez se
corresponde con la maduración de determinadas estructuras
psíquicas: áreas, motoras y sensitivas, zonas
de lenguaje, memoria, funciones corticales superiores, etc.
-, las que a nivel corporal aluden a la conformación
de una Corporalidad Definitiva, y a nivel psicológico
del establecimiento de un Pensamiento secundario o Función
de Realidad.
Estas
fases, extensamente descritas en el marco psicoanalítico,
se corresponden entonces con determinadas adquisiciones tanto
somáticas, como etológicas y "de sentido";
esquizoide (sistema articulatorio y esquelético -existencia
y sobrevivencia), oral (sistema digestivo superior- necesidad,
asimilación) anal (sistema digestivo inferior -emocionalidad-
retención) (sistema uretral control y poder), edípico
(sistema genital - intimidad y placer), de tal suerte que
a medida que el organismo va complementándose, distintas
experiencias relacionadas con la presencia o ausencia de
displacer/placer troquelan dichos procesos determinando peculiares
procesos corporales y la adquisición de determinados
discursos etológicos, y consecuentemente a ello psicológicos.
Como
consecuencia de este proceso, una fase completada da origen
a la subsiguiente. Sin embargo alteraciones significativas
en una de ellas produce una modificación en la secuencia
posterior, las que si bien devienen secuencialmente, al hacerlo
en el contexto de la perturbación mencionada, son
modificados por dichas troquelaciones conformando estructuras
caractereológicas psicopatológicas, típicas,
y que son observables en: la organización corporal,
el discurso psicológico y el repertorio conductual
-sintetizable en la "estructura de carácter-
de un individuo.
Con
este criterio elaboramos una tabla de 2 x 2, con la cual
obtenemos una clasificación general de la personalidad
humana, desarrollando 81 categorías.
En
esta tabla, damos especial importancia a las primeras celdillas
lo Esquizoide-Esquizoide, y siguientes donde situamos las
Psicosis, Funcionales y Cuadros Limítrofes, al igual
que la segmentación que alude a la distinción
de la conflictiva Edípica (precoz y/o clásica),
y a las categorías que denominamos tipos puros (Oral-Oral,
Masoquista-Masoquista, etc.).
Una
primera aproximación a esta línea de trabajo,
entonces, la podemos obtener si consideramos los distintos
tipos de carácter, adjetivándose por un segundo
rasgos de las mismas etapas resultando con ello un reordenamiento
de categorías tradicionalmente comprendidas como cuadro
equivalentes (por ejemplo, esquizoide histérico v/s
histeria II).
En
el esfuerzo por distinguir cada una de estas categorías
desarrollamos un tercer vector, dando cuerpo a la matriz
Diagnóstica en el eje Z incluyendo los siguientes
indicadores: Corporalidad (apariencia General, Rostro, Cuerpo,
Rasgos Corporales Fundamentales). Signos clínicos,
Sintomatología, y Rasgos Fundamentales de personalidad,
entendiendo para cada uno de ellos una Fenomenología,
Dinámica y Etiológica propias.

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