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Bases epistemológicas para entender la relación Mente- Cuerpo.

 

 

Mónica Czerlowski(1)

mczerlowski@hotmail.com

Universidad de Buenos Aires

 

 

RESUMEN:

El artículo aborda la problemática en torno a la relación cuerpo-mente desde la filosofía. Se entiende que estos planteos teóricos constituyen una base epistemológica para sostener una práctica clínica centrada en pacientes con patologías orgánicas. El avance de la psiconeuroinmunoendocrinología, permite un mayor entendimiento de las enfermedades, pero el planteo monista subyacente deja de lado la riqueza que puede aportar lo mental entendido como el aspecto subjetivo y no como una red de neuronas. Se plantea la necesidad de trabajar desde una perspectiva psicoanalítica que adhiera a un dualismo integrativo.

 

PALABRAS CLAVES: Relación mente- cuerpo, filosofía, psicoanálisis.

 

ABSTRACT:

The article approaches the problematic of the relationship between the body and the mind from a philosophic point of view. It is understood that these theoretical proposals establish an epistemological basis that sustain a clinical practice focused on patients with organic pathologies.

The advance of psiconeuroinmunoendocrinologic allows a better understanding of the diseases, but the underlying monistic idea overlooks the richness of what the mental aspect can bring, when understood as the subjective aspect and not as a network of neurons. This raises the need to work from a psychoanalytic perspective that accedes to an integrative dualism.

 

KEYWORDS: Relationship between body and mind, philosophy, Psychoanalysis.

 

INTRODUCCIÓN

La relación cuerpo-mente es un interrogante que atraviesa la historia de la humanidad. Desde los antiguos griegos hasta la actualidad se fueron construyendo diferentes respuestas a este planteamiento.

 

1- El “nacimiento” del yo

Hoy en día, las innumerables enfermedades atribuidas al stress reactualizan este temática. El avance de las neurociencias propone un modelo holístico de relación entre sistemas. La psiconeuroinmunoendocrinología plantea que los factores psicológicos pueden modular la respuesta inmune: el distrés y, de manera notoria, los trastornos afectivos están relacionados con la inmuno-supresión.

Es indudable el valor que estos avances científicos aportan a la comprensión del funcionamiento del organismo en situaciones de salud y enfermedad. Pero si equiparamos “lo mental” con el cerebro, se diluye la relación porque todo es cuerpo. En función de este planteo el siguiente artículo propone revisar los fundamentos epistemológicos que sostienen el interrogante haciendo una revisión del tema desde el punto de vista filosófico.

Posteriormente se trabajará esta temática desde el psicoanálisis, dado que pensamos que es la disciplina por excelencia que permite trabajar la subjetividad en juego en toda enfermedad, dándole un estatuto diferente a lo mental.

 

DESARROLLO

El estatuto de lo mental desde la filosofía.

Partiendo de R. Descartes y teniendo en cuenta planteos actuales se puede afirmar que existen cuatro rasgos distintivos de lo mental: la no espacialidad, el acceso privilegiado o conocimiento directo, la subjetividad y la intencionalidad.

El primer criterio es discutido, se deriva de la contraposición que marca Descartes entre el cuerpo físico que ocupa un lugar en el espacio y la no especialidad de la mente, caracterizada por el pensar.

El acceso privilegiado se refiere a que cada uno tiene un acceso directo a sus estados mentales. Esta forma de pensar fue lo que caracterizó a la introspección como método de estudio de los fenómenos mentales.

Los dos últimos criterios son los que más consenso acumularon entre los filósofos contemporáneos. El de subjetividad, se plantea en contraposición a la objetividad de lo físico, es decir que lo mental depende de un determinado punto de vista, específico y privado.

El último criterio se refiere al carácter intencional de lo mental, implica la direccionalidad hacia un objeto.

La primera explicación sistemática de la relación cuerpo- mente se encuentra en la obra de Descartes, donde aparece una primera explicación sistemática de las relaciones entre ambos. Como mencionamos anteriormente, este autor plantea que la realidad se divide en dos tipos básicos de sustancias: la res cogitans: su característica esencial es la actividad de pensar, y la res extensa: la materia, su naturaleza consiste en que una cosa tiene longitud, ancho, altura y ocupa una determinada posición en el espacio.

Descartes en Les passions desarrolla una explicación extensa sobre el interaccionismo mente/cuerpo basado en la glándula pineal. Elige esa glándula porque le parece que es el único órgano en el cerebro que no está duplicado bilateralmente y porque cree, erróneamente, que es exclusivo de los seres humanos. Este filósofo abrió el camino, podemos decir que su planteo es un antecedente epistemológico a los desarrollos que relacionan la mente con el cerebro y el sistema nervioso. Pero entra en contradicción con lo que él mismo sostuvo acerca de la radical distinción ontológica entre el cuerpo como extensión y la mente como puro pensamiento.

Vemos como desde los inicios de la filosofía la relación mente – cuerpo no es sencilla de establecer.

Básicamente los pensadores se sitúan desde dos puntos de vista epistemológicos con variaciones internas: la posición dualista que sostiene que lo mental y lo físico constituyen dos ámbitos separados o la monista que plantea que lo físico y lo mental constituye un solo ámbito.

 

Dualismo

El dualismo sustancialista afirma que cada mente es una cosa no física, algo que tiene una identidad independiente de cualquier cuerpo físico al que puede estar eventualmente unido. Siguiendo a Pérez. D (2005, Vol. 347 p 347) podemos afirmar que muchos filósofos modernos adhirieron a un dualismo sustancialista con diversas versiones. El interaccionismo sostiene que lo mental y lo físico interactúan causalmente. El epifenomenismo plantea que lo físico causa fenómenos mentales. Por su parte el paralelismo niega la interacción causal, para sostener la armonía entre dos ámbitos. Por último el ocasionalismo apela a un agente suprahumano, Dios, como interventor de una presunta interacción psicofísica.

De la Cruz Vivez (2002) plantea que el dualismo sustancial de Descartes fue cuestionado por desarrollos filosóficos y científicos como el empirismo y el positivismo, el evolucionismo y el psicoanálisis.

Los primeros eliminando la noción cartesiana de sustancia, concibieron al estudio de los fenómenos mentales utilizando la metodología aplicada a los fenómenos físicos. Los filósofos empiristas ingleses de los siglos XVII y XVIII rechazaron la afirmación cartesiana de que las leyes lógicas del pensamiento están ya impresas en la mente en el momento del nacimiento, y retoman la noción aristotélica de que la mente no tiene ningún contenido en el momento del nacimiento, y que todas las ideas, incluso las leyes lógicas del pensar, se adquieren a través de la experiencia. El empirismo constituyó uno de los pilares de la filosofía positivista que llegó a dominar el pensamiento europeo durante el siglo XIX. El positivismo trata de extender el método de investigación de las ciencias naturales al estudio de la mente humana y la sociedad, partiendo de los hechos comprobables por la experiencia para formular las leyes que los rigen.

El evolucionismo cuestionó la tajante separación entre el hombre y el animal. En “El origen del hombre" (1871), Darwin afirma la continuidad evolutiva entre algunas especies de primates y el hombre. Plantea que no sólo los seres humanos tienen mente, sino también los animales. Estos tendrían básicamente las mismas capacidades psíquicas que el hombre, pero en grado muy diferente.

Por su parte la noción de inconsciente del psicoanálisis niega la identidad entre la mente y la conciencia que constituía uno de los pilares fundamentales del sujeto pensante cartesiano. Freud S postula que los procesos psíquicos inconscientes gobiernan la vida psíquica de los sujetos y ejercen un fuerte condicionamiento sobre sus conductas.

En la actualidad el dualismo se plantea en término de propiedades, más que de sustancia. La idea es que si bien el cerebro es algo físico éste tiene un conjunto de propiedades especiales características de la inteligencia consciente que no posee ningún otro tipo de objeto físico.

 

Monismo

El monismo, segundo tipo de respuesta, a la pregunta sobre la relación mente-cuerpo también presenta diversas opciones. La posición más aceptada es el monismo materialista, que plantea que todo lo que hay es físico. Es decir explica los fenómenos mentales en términos físicos o biológicos.

Cómo planteábamos en la introducción, los avances científicos que se han producido en las últimas décadas pusieron de manifiesto el papel rector que el cerebro ejerce respecto del resto del organismo. Todas las funciones orgánicas están reguladas por el cerebro y hay un permanente flujo de información entre los órganos y el cerebro. La afirmación central es que los estados mentales son idénticos a los estados físicos dentro del cerebro o del sistema nervioso central y la psicología debe reducirse a la neurofisiología. Consideran en general, que la distinción entre la mente y el cerebro es debida a la insuficiencia actual de nuestros conocimientos acerca de los procesos cerebrales, pero que el desarrollo científico futuro permitirá reducir los fenómenos mentales a fenómenos puramente físicos o biológicos que tienen lugar en el cerebro.

La teoría de la identidad clásica de la década de los 50 fue objeto de críticas. En los años 70 se desarrollaron posiciones alternativas.

Mientras Putnam H., Fodor J. y otros formulaban el funcionalismo, Davidson D, elaboró el monismo anómalo.

Dentro de las posiciones alternativas podemos mencionar las teorías emergentistas. Consideran que los estados mentales no son idénticos a estados físicos del cerebro ni pueden reducirse a ellos, pero tampoco son independientes de los mismos.

Searle J. representante de esta postura sostiene que si bien los procesos mentales son propiedades emergentes de sistemas neurofisiológicos en el curso del proceso evolutivo de la especie, no pueden explicarse simplemente analizando los componentes de estos sistemas. Plantea que no hay que confundir el nivel de las micro-propiedades referido a la estructura y funcionamiento de las neuronas y el de las macro-propiedades que atañe a la estructura y funcionamiento de los procesos mentales. Así como la digestión es distinta al sistema digestivo, los procesos mentales lo son de los neurológicos.

 

Desde el psicoanálisis

El psicoanálisis en tanto disciplina terapéutica comparte interrogantes con la filosofía acerca del problema mente-cuerpo, pero es necesario de entrada establecer una distinción. La adopción de un punto de partida de contigüidad o discontinuidad no sólo implica la aceptación de un punto de vista teórico, sino que tiene consecuencias prácticas e impacto en la clínica.

El psicoanálisis nace como un tratamiento médico para enfermos que padecían trastornos corporales, a los que la medicina no les encontraba explicación ni sabía cómo abordarlos.

La relación cuerpo-mente/ mente-cerebro desde una perspectiva psicoanalítica puede trasladarse a la relación entre organismo o naturaleza - inconsciente o representación. Este tema sobre el cual fue oscilando su perspectiva, estuvo presente en la obra de Freud desde los orígenes.

Diversos artículos y conceptos pilares del psicoanálisis se basan en el supuesto del asentamiento de lo psíquico en lo somático. Por ejemplo el concepto de representante representativo pulsional lo define como la delegación de lo somático en lo psíquico o una de las teorías del yo parte del organismo.

Desde otra posición habla de contigüidad entre naturaleza y cultura cuando postula el retorno a lo inorgánico de la pulsión de muerte, pero antecediendo la representación a la experiencia individual cuando habla de las fantasías primordiales, representaciones fantasmáticas inscriptas a partir de la filogénesis.

En los continuadores posfreudianos estos dos puntos de vistas se amplifican. Melanie Klein define un concepto pilar de su teoría la phantasty como delegación mental del instinto. Por su parte Jaques Lacan postula una concepción de Otro trascendental y una concepción del cuerpo aprehendido por el lenguaje.

Freud a lo largo de su obra intenta escapar del monismo. Incluso se ha publicado un debate explícito sobre el tema en la correspondencia que mantuvo con Groddeck en 1917. Groddeck escribe a Freud: “Mucho antes de 1909, había arraigado en mí la convicción de que la distinción entre cuerpo y alma no era más que una distinción nominal esencial, y que el cuerpo y el alma constituyen una cosa común que en ello se encierra un Ello, una fuerza por la que somos vividos mientras creemos que somos nosotros quienes vivimos”.

Freud responde: “¿Por qué desde su bonita base se arroja usted a la mística, suprime la diferencia entre lo anímico y lo corporal, y se aferra a las teorías filosóficas que no vienen al caso? Sus experiencias no conducen sino al reconocimiento de que el factor psicológico tiene una importancia insospechadamente grande incluso respecto de la aparición de enfermedades orgánicas. Pero ¿el sólo hecho de que produzca estas enfermedades afecta de algún modo la diferencia entre lo anímico y lo corporal? Tan petulante me parece atribuir un alma a la naturaleza, como desespiritualizarla radicalmente… Me temo que sea usted también un filósofo y tenga la inclinación monástica de despreciar las bellas diferencias de la naturaleza en aras de la seductora unidad. ¿Acaso con ellas nos liberamos de las diferencias?”.

Su concepción dualista respecto de las temáticas mente-cuerpo se ven transpuesta a lo largo de su obra en otras, como pulsión del yo o autoconservación - pulsiones sexuales, instinto-pulsión entre otras.

 

El cuerpo en psicoanálisis

El mayor aporte de Freud fue haber revolucionado la concepción de lo mental a partir de postular la supremacía de los procesos inconscientes. Sin embargo no voy a desarrollar este punto porque es lo que más se conoce de su trabajo. Pienso que vale la pena detenerse en la concepción de cuerpo que tampoco es unívoca en su obra.

Freud considera el cuerpo somático el autoconservativo, el que posteriormente a la subversión sexual-representacional conserva un espesor propio y se rige por leyes diferentes a los procesamientos psíquicos.

Del lado de la pulsión conceptualiza el cuerpo erógeno, es decir la capacidad de los diversos órganos de experimentar placer. Además, postula un cuerpo representacional que es el que da sustrato espacial al yo. Define al yo como proyección psíquica de una superficie corporal que tiene a su cargo las representaciones de lo vital.

El estatuto de cuerpo en psicoanálisis comparte visiones con otras disciplinas como la medicina y la biología al considerar los procesos de maduración, proceso preprogramado genéticamente que va siguiendo pasos pautados, pero toma en cuenta que en esa maduración las incidencias histórico-culturales, considerando a los padres y a la familia como los primeros agentes culturales.

En los primeros tiempos la madre cumple una función indelegable de libidinización a medida que alimenta y cobija un cuerpo todavía indefenso y prematuro. Freud llama a este estado hilflosigkeit.

El cuerpo está supeditado a cánones culturales, como ser horarios, lugares y modos para dormir, comer, defecar, orinar entre otros. Desde la crianza se puede inducir a la enfermedad o a la salud.

Coincido con Bernardi (2002) cuando afirma “somos tanto el cuerpo que puede chocar con una puerta, como el cuerpo que, por ejemplo en la anorexia puede representarse a sí mismo más ancho que el espacio que ocupa al pasar por esa puerta”.

 

Psicosomática psicoanalítica.

Cómo es sabido, cuando hablamos de psicoanálisis, no nos referimos a una teoría homogénea, sino que a partir de Freud se desprendieron distintas modos de interpretar su obra y de continuarla. El campo de la psicosomática no queda exento de esta situación. Uno de los puntos fundamentales de discusión es si hay un sentido inconsciente en la aparición de las enfermedades orgánicas.

Algunos seguidores del ya mencionado Groddeck, haciendo una puntualización en determinados textos de Freud, sostienen que hay una persistencia de una simbólica universal, transindividual en la interpretación de los contenidos psíquicos el “cuerpo habla”. Un representante de dicha postura en nuestro país es Chiozza L., quien sostiene que hay una traducción directa de la perturbación psicosomática a un fragmento de lenguaje.

Quienes difieren de esta postura argumentan que para que el hombre “lea” los signos de la naturaleza debe poseer un código de traducción e interpretación, que como todo código es cultural. Además, critican que esta concepción no tiene en cuenta la pluricausalidad psíquica, el sentido singular de las representaciones y anulan la diferencia entre un síntoma y una manifestación somática cuya significación no está oculta, sino que da cuenta de la ausencia de sentido, por falta de capacidad simbólica disponible para ese sujeto.

 

El encuentro entre lo psíquico y lo somático

Lo psíquico necesita del sostén biológico para implantarse y sostenerse. En ese sentido es una condición necesaria, pero no suficiente para plantear una materialidad representacional. Así como la biología no segrega representación, lo psíquico no puede producir directamente alteraciones biológicas que consistan en trascripciones discursivas a lo somático.

Lo pulsional como materialidad representacional está enraizada en lo somático, lo que no quiere decir que provenga necesariamente de lo biológico. Lo pulsional como excitabilidad somática deriva de la sexualidad proveniente de otro humano y se inscribe en un cuerpo.

La articulación entre lo psíquico y lo somático no se produce en forma directa, sino por mediación de un sistema simbólico otorgada por un otro. Cuando la madre le da el pecho al bebé, no sólo satisface la necesidad nutricia sino que también se ejerce una intrusión energética aportando un plus de placer. Se va constituyendo una trama libidinal capturando funciones orgánicas.

Freud que plantea un ida y vuelta entre el campo de lo orgánico y lo erógeno por ejemplo en “Las vías de influencia reciproca” (1905) sostiene que las vías de conexión que llegan a la sexualidad pueden del mismo modo transitar el camino al campo de las necesidades biológicas. Además postula que muchos de los síntomas asociados a las neurosis pueden exteriorizarse en perturbaciones no sólo sexuales, sino también del cuerpo.

El concepto de complacencia somática trabajado por Freud (1905) señala que toda manifestación psíquica puede tener una base corporal, marcando el encuentro entre lo psíquico y lo somático. Un ejemplo ilustrativo es el de Isabel de R. donde el dolor en sus piernas se presenta como una metáfora: "en lugar de los dolores morales evitados, aparecen dolores físicos.".

Tomando esta idea de acción recíproca, y que a partir de ese encuentro lo psíquico y lo somático se modifican mutuamente, vemos que el resultado es una nueva gestalt, cuyos componentes son heterogéneos y no se pueden aislar porque la nueva unidad es más que la suma de sus elementos. Esta perspectiva deja de lado el criterio causal y considera que los factores emocionales intervienen concurrentemente en la aparición, evolución y pronóstico de la enfermedad.

Desde esta perspectiva en el trabajo clínico con pacientes con enfermedades orgánicas no se intenta develar una verdad acerca de la causa inconsciente de su enfermedad orgánica, sino que se trabaja con las manifestaciones psíquicas que acompañan la enfermedad. En las sesiones con los pacientes se apunta a construir puentes simbólicos para seguir avanzando y poder producir el pasaje hacia a la simbolización.

Sostener esta postura implica adherir al dualismo de la integración, que promueve una práctica interdisciplinaria en la que médicos y psicoanalistas producen un trabajo de complementación, de intercambio y mutuo enriquecimiento.

 

BIBLIOGRAFÍA

BERNARDI, R (5/2002) Un único cuerpo, pero suficientemente complejo. El diálogo entre el psicoanálisis y la medicina. Conferencia dictada en el II Congreso de Psicoanálisis: El cuerpo en Psicoanálisis. Diálogos con la Biología y la Cultura. Asociación Psicoanalítica del Uruguay. Montevideo.

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Http://platea.cnice.mecd.es/~macruz/mente/cmindex.html

FREUD, S (1905) Tres ensayos de teoría sexual, en T. VII, Obras Completas. Buenos Aires: Amorrortu.

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(1923) El yo y el ello en TXIX, Obras Completas. Buenos Aires: Amorrortu.

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PÉREZ DIANA. (2005) El problema mente-cuerpo ayer y hoy Rev. Vertex Vol. XVI:345-351. Bs.As.

ULNIK J (2004) El psicoanálisis y la piel. Madrid: Síntesis.

 

Para citar este artículo:

Czerlowski, Mónica (01-04-2008). BASES EPISTEMOLÓGICAS PARA ENTEDER LA RELACION MENTE- CUERPO.

HOLOGRAMÁTICA - Facultad de Ciencias Sociales UNLZ.

Año V, Número 8, V5, pp.15-27

ISSN 1668-5024

URL del Documento : http://www.cienciared.com.ar/ra/doc.php?n=861

 

Notas:

1.- Lic. en Psicología U.B.A (1990).  Lic. en psicopedagogía U.N.L.Z. (1998). Doctorado en psicología en curso U.C.E.S. Coordinadora del curso de post grado:”Psicología aplicado al campo de la medicina” Universidad. Favaloro. Profesora adjunta de la cátedra de Pedagogía U.N.L.Z. Profesora adjunta de la cátedra de Enfermedades psicosomáticas U.A.I. Profesora adjunta de la cátedra de Psicoanálisis III U.A.I.

Profesora adjunta de la cátedra de Psicopatología psicoanalítica U.A.I. Bases epistemológicas para entender la relación… Mónica Czerlowski. HOLOGRAMÁTICA – Facultad de Ciencias Sociales – UNLZ - Año V, Número 8, V 5 (2008), pp. 15-27- www.hologramatica.com.ar o.

www.unlz.edu.ar/sociales/hologramatica- ISSN 1668-5024

 

 

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