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Escritos Bioanalíticos N°1. Sandor
Ferenczi y la Psicoterapia Bioanalítica
Juan
V. Gallardo Cuneo.
INTRODUCCION
Ferenczi nos legó, testimonio
de su propia existencia, una actitud sustantiva frente a la búsqueda
del conocimiento, "no hay un derecho superior a aquel de
la verdad" (Sabourin, P. 1985, p.33). Esta sentencia hondamente
arraigada en su estilo de pensamiento, nos identifica, al punto
de hacernos conscientes - en un nivel sincrónico - de
la imposibilidad de distinguir entre pensamiento vanguardista
y delirante, y - en un nivel diacrónico - de las complejidades
existentes para alcanzar esa distinción. Ni el consenso
de los pares, con su omnipresente riesgo de la colusión;
ni la predictibilidad, tan cercanamente ligada a las profecías
autocumplidas; ni la praxis eficaz, en tanto un logro no necesariamente
deriva de un buen hacer, nos pueden orientar al momento de discriminar
entre el delirio y lo real.
No obstante, Ferenczi, maestro
del pensamiento hermenéutico "utraquístico" nos
señala que "...cuando uno desea ir más allá de
la descripción, para hacer afirmaciones con respecto al
significado de un proceso, uno involuntariamente debe asirse
de analogías pertenecientes a campos científicos
ajenos" (Ferenczi, 1924e, p.305). Así, entendemos
que esta recomendación de Ferenczi, nos señala,
que en tanto uno mantenga la conciencia lúcida del riesgo
de confundir un dominio con otro, tal vez sea posible orientarse
hacia la distinción entre la "fantasía científica" y "lo
real". Adicionalmente, nos indica que si contamos con la
cautela necesaria, nos situamos al margen del dogma y nos protegemos
del fanatismo, será posible encontrar el camino desde
el cual construir el conocimiento. En este sentido, estas líneas
son un esfuerzo por comentar las sugerencias de investigación
que nos legara Sandor Ferenczi en relación al Bioanálisis
y ofrecer una imagen de su aproximación a ese campo que
auguraba fundar la Psicoterapia Bioanalítica.
Sin duda son numerosas las modalidades
de psicoterapia con que contamos en la actualidad, a pesar de
que han sido sistematizadas en cuatro grandes corrientes de intervención
clínica: lo conductual, lo psicodinámico, lo sistémico
y lo experiencial humanista (Tizón, J. L., 1992). Frente
a este escenario, pareciera que tenemos solo tres posibilidades:
la coexistencia de estos distintos enfoques, la confrontación
hegemónica de ellos, o la búsqueda de modelos integrativos
que organicen la información de un modo inédito,
orientándose hacia un paradigma unificado, en el cual
se posicionen los respectivos saberes en el nivel lógico
al que ellos corresponden.
En el Instituto de Desarrollo
Psicológico trabajamos hace más una década
en una concepción psicoterapéutica adscrita a la
búsqueda de una visión paradigmática de
la psicoterapia, que enfatizando la praxis clínica de
cuenta de las dificultades existentes a la hora de teorizar sobre
dicha práctica. El presente apunte es una síntesis
que intenta dar a conocer algunos aspectos conceptuales y prácticos
propiamente ferenczianos que subyacen al esfuerzo de la sistematización
de una Psicoterapia Bioanalítica.
LA PSICOTERAPIA EN SANDOR
FERENCZI
Para comprender más acabadamente
el por qué llamamos Psicoterapia Bioanalítica a
este modelo de trabajo, pareciera necesario considerar previamente
algunos antecedentes de la obra de Sandor Ferenczi, tanto en
sus aspectos metapsicológicos, como clínicos.
En lo estrictamente metapsicológico,
Ferenczi, inaugura junto a su producción teórica
un particular modo de pensamiento, que podríamos denominar "utraquístico",
entendiéndolo como una orientación científica,
que se confirma en la alternancia entre métodos de conocimiento
objetivos y subjetivos, y que postula como método válido,
el buscar analogías en terrenos científicos distintos,
con la finalidad de "desmembrar la significación
de un proceso" (Ferenczi, 1924e p. 305). Más sintéticamente
este método refiere a cómo operar en "un plano
de realidad, en otro plano o ambos planos" en un interjuego
entre las relaciones de "lo uno, de lo otro, o lo de ambos".
Esta metodología, explícitamente, aparece como
una búsqueda de hipótesis allí en el punto
donde ocurre la interconexión de los planos de realidad,
a la vez que sugiere, por lo tanto, la coexistencia de una suerte
de identidad funcional o simbólica entre estos variados
planos de realidad.
Ferenczi, a través fundamentalmente
del "utraquismo" aplicado a la integración de
lo psico-físico, y de lo psico-social, genera un saber
que surge como la vía regia hacia una comprensión
holística de la conducta humana. Desde esta particular
perspectiva, a lo largo de su vida profesional producirá un
conjunto de textos preanalíticos, luego analíticos
y, finalmente bioanalíticos, en los que se va configurando
un particular estilo de pensamiento, que adquiere su máxima
expresión en 1924 en su texto "Thalassa: Ensayo sobre
una teoría de la genitalidad" (Ferenczi, S., 1924e),
en el cual, lo psicomórfico y lo "anfimíxtico" transitarán
de una "fantasía científica" a convertirse
en el modelo orientador de un nuevo modo de reflexión.
Es a partir de esta metodología "utraquística" que
surgirá el desarrollo de un pensamiento heurístico,
desde el cual derivar conocimiento científico, sistema
que denominado Modelo Bioanalítico, surge desde el pensamiento
de Sandor Ferenczi, demandando una conceptualización y
sistematización aun pendiente. Tal como Freud mismo señalara: "No
obstante quizás llegue a existir alguna vez realmente
un "bioanálisis" como Ferenczi lo ha proclamado,
y este tendrá que invocar sin duda el ensayo de una teoría
genital" (Freud, 1933, p. 3238).
Desde lo epistemológico,
este modelo se organiza en relación a dos conceptos centrales,
el "Principio de Realidad" y el concepto de "Materialidad",
en torno a los cuales se construye un discurso que pretende dar
cuenta por una parte, de una serie de eventos propios del ámbito
de la psicología clínica, y por otra parte de la
problemática del "paralelismo psicofísico" y
del "isomorfismo funcional".
Desde lo clínico, Ferenczi
transita desde su condición de médico neurópata
hacia la de psicoanalista clásico ortodoxo, desde donde
explorará nuevos estilos de intervención psicoterapéutica:
primero la "terapia activa" (1919-1926), luego la "terapia
de la indulgencia y la relajación" (1929) para finalmente
terminar con su particular propuesta del "análisis
mutual" (1929-1933). Pero este desarrollo, no solo devendrá en
distintas estrategias de tratamiento, sino que, además,
en cada una de ellas configurará una serie de implícitos,
que progresivamente develarán las propiedades subyacentes
al acto de la cura, la naturaleza del conflicto y las cualidades
de la relación establecida entre sus participantes.
Estas dos dimensiones, tanto
lo metateórico como lo clínico, nos refieren a
un desarrollo en progresiva evolución, y sugieren la posibilidad
de sistematizar algunos principios generales que le den forma
y estructura a las propuestas teórico-prácticas
implícitas en ellos. En este sentido, cabe destacar que
la comprensión del quehacer clínico de Sandor Ferenczi,
generalmente se ha realizado, bajo el entendimiento de una progresión
lineal, de tipo exploratoria en la búsqueda de desarrollar
un modo mas eficaz de hacer psicoterapia, ahí donde él
pensaba que se encontraban los límites del psicoanálisis
clásico. Sin embargo, una lectura paralela, de tipo diacrónico,
también sugiere la idea de que Ferenczi desarrolló distintas
modalidades terapéuticas, dependiendo de las características
del paciente, del terapeuta y de las condiciones en las que se
desarrollaba el proceso de la cura.
En este sentido, la pregunta
fundamental es si podría haber existido una propuesta
de análisis mutual, si antes no hubiese existido una terapia
activa. Entendido de este modo, es posible suponer que para Ferenczi
existían algunos implícitos básicos en el
proceso psicoterapéutico que se relacionaban con: (a)
las características clínicas y personales del paciente,
(b) el nivel de desarrollo psicológico y personalidad
del terapeuta, (c) el conjunto de parámetros técnicos
con que se cuenta en un momento dado para el ejercicio de esa
práctica, y (d) el clima emocional y los juegos recíprocos
de interacción terapeuta/paciente.
En relación a las características
clínicas y personales del paciente, resulta esclarecedor
la comprensión de que en su exploración de mejores
y mas adecuados modos de intervención, Ferenczi incursiona
en el espacio clínico que hoy por hoy, llamaríamos
el espacio de los cuadros fronterizos o borderline, planteando
muchos de sus aportes terapéuticos como desarrollos a
ser usados estrictamente dentro de esta categoría diagnóstica.
Del mismo modo, en otros cuadros clínicos, su quehacer
se mantenía en la utilización de los parámetros
de la técnica estándar del psicoanálisis.
Esclarecedor es en este sentido,
considerar que la transición desde la técnica activa
hacia la técnica de la indulgencia y la relajación,
surge en Ferenczi como consecuencia de la reacción de
los paciente obsesivos frente a las directrices emanadas desde
la figura del terapeuta. Recordemos que la técnica activa
significa un rol de "agente provocador", que incita
al paciente a asumir más activamente sus núcleos
conflictuales (Stanton, 1990, p.150).
Esta idea sugiere que para Ferenczi
la intervención adecuada, tenía más que
ver con las características clínicas particulares
de un paciente dado, que con la aplicación práctica
de un modelo estándar, que si bien permitía un
amplio rango de intervenciones y un cierto grado de eficacia
en muchos cuadros clínicos, fallaba en curar aquellos
considerados en su tiempo como casos difíciles, erróneamente
rotulados desde la técnica estándar como casos
de "reacción terapéutica negativa". En
este sentido recordemos que "la mayor habilidad de Ferenczi
en el tratamiento psicoanalítico fue con los ‘casos
más desesperados y críticos’, se hizo cargo
de los pacientes mas difíciles y desarrollo grandes esfuerzos
para darles lo mejor de si" (op. cit. p.157).
En relación al nivel
de desarrollo psicológico y personalidad del terapeuta
Ferenczi afirma que los analistas deben estar mejor y no peor
analizados que sus pacientes (Ferenczi, 1932), y agrega que es
utópico pensar que algún terapeuta llegue a estar
completamente analizado. El sienta las bases de una actitud de
alerta frente a las propias imperfecciones y al trabajo de autoexploración,
sustentando el imperativo de que un terapeuta se asuma en la
búsqueda de una mayor integración, tanto de sus
objetos internos como de su mundo pulsional. En este sentido,
devuelve una imagen de si mismo como un arquetipo de terapeuta
siempre en proceso de construcción o auto-construcción,
tanto por la vía del autoanálisis como por la del
encuentro cotidiano con sus pacientes.
En relación al conjunto
de parámetros técnicos, cabe señalar que
desde la asociación libre, hacia el análisis de
la resistencia, el análisis de la transferencia, transitando
por el análisis del carácter (Reich, 1949) es con
Ferenczi con quien se inician todas aquellas intervenciones que
hoy denominamos análisis y/o manejo de la contratransferencia.
La afirmación de que los desarrollos teóricos ferenczianos,
son complementarios a la técnica analítica estándar
(Ferenczi, 1920), vienen a confirmar, desde esta perspectiva
de análisis, que su propuesta psicoterapéutica,
más que una definición de "un mejor hacer
analítico", intentaban acotar "una particular
modalidad de intervención" en relación a determinados
pacientes, y en un particular momento del proceso psicoterapéutico.
Finalmente, en relación
al clima emocional y el interjuego interaccional terapeuta/paciente,
Ferenczi, tanto como Freud, aceptaron más allá de
sus diferencias, la gravitación, tanto de la experiencia
como de la fantasía y lo fantasmagórico, en el
acaecer de lo psíquico (primera y segunda teoría
del trauma). De esta suerte, hacer de este espacio uno de los
núcleos de divergencia entre el pensamiento freudiano
y el ferencziano, pareciera ser más un problema de acento
y de grado, que de diferencias radicales. En este sentido, la
mantención de Ferenczi de la primera teoría del
trauma, no refería a una relación unívoca
entre trauma y traumatismo, sino mas bien a la existencia de
un evento externo, que a la luz de las vicisitudes del desarrollo
de lo imaginario, devenía patógeno. Por su parte,
Freud más de una vez afirmó, que él no negaba
la existencia de eventos traumáticos reales, sino más
bien cuestionaba la universalidad (y la literalidad) de los mismos.
Las implicancias del impacto de la teoría del trauma en
Ferenczi, signarán el rol que él atribuirá al "maternaje",
al clima emocional entre paciente y terapeuta, y a las definiciones
de la relación terapeuta/paciente. Así, es posible
afirmar que para Ferenczi, el clima afectivo y la relación
entre dos sujetos, deviene distinto a partir de los peculiares
momentos de evolución, de organización de lo psíquico,
y del desarrollo tanto ontogenético como filogenético
de sus participantes.
Todo lo anterior nos sugiere
que Ferenczi, nos plantea la irreductibilidad del quehacer psicoterapéutico,
a un patrón único de intervención, y por
el contrario, nos acerca a la concepción de una propuesta
de un modelo múltiple de intervención, en el cual
el parámetro técnico a desarrollar, resulta una
herramienta surgida a partir de la consideración de los
cuatro aspectos antes mencionados, y configurando por esta vía
los parámetros idiosincráticos de la Psicoterapia
bioanalítica.
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