Ángel Cagigas
Prologo del Libro Escritos de George Groddeck
Editorial del Lunar, 1998.
Así se podría denominar a George Groddeck pues al romanticismo hemos de remitirnos para comprender su obra. Los románticos se enfrentaron a los ilustrados afirmando que lo emocional tiene tanta importancia como lo intelectual: este es el camino que emprendió Goethe, referencia constante para Groddeck, y de ahí el interés romántico por los sueños, el genio, la enfermedad mental, los poderes ocultos, los cuentos…
Una de las preocupaciones constantes de la filosofía romántica es el asunto del inconsciente. Para ellos el inconsciente representa el verdadero fundamento del ser humano, enraizado en la vida invisible del universo es el nexo de unión del hombre con la naturaleza; mediante el inconsciente el ser humano obtiene un conocimiento directo de la naturaleza a través de los sueños, los mitos, el éxtasis místico o la inspiración artística. El romanticismo culminará en la obra de Hartmann, que describe tres estratos en el inconsciente: el inconsciente absoluto que constituye la sustancia del universo y es la fuente de la demás formas del inconsciente, el inconsciente fisiológico que opera en el origen, desarrollo y evolución de los seres vivientes, y el inconsciente relativo o psicológico que yace en el origen de nuestra vida mental.
Schopenhauer y Nietzsche continúan esta línea. El primero postula la importancia de la voluntad como rectora de la vida humana: el entendimiento trata de controlar a la voluntad pero esta es la que controla nuestra acción; denomina a los fenómenos representaciones y equipara la voluntad al inconsciente de los románticos dándoles el carácter dinámico de las fuerzas ciegas e irracionales que dirigen al ser humano y reinan en todo el universo. Nietzsche piensa que la conciencia es apariencia superficial y el olvido no es una inercia, sino resultado de una inhibición que tiene que ver con factores de tipo inconscientes; su propósito es revelar hasta a que punto el hombre es un ser autoengañador y que está engañando constantemente a sus iguales, el ser humano se miente a si mismo más incluso que a los demás por lo que se deben extraer conclusiones no de lo que dice el individuo sino de lo que realmente significa lo que dice. Para Nietzsche el inconsciente es la parte esencial de la persona y la conciencia una especie de formula cifrada del inconsciente; concibe éste como una zona de pensamientos, sentimientos, emociones e instintos confusos, además de como un lugar de representaciones de estados pasados del individuo y de la especie, y este inconsciente que denomina Ello, es quien domina al individuo. A partir de estas ideas Groddeck desarrolla su noción de inconsciente, para esto toma prestado el Ello de Nietzsche, aunque la amplia hasta englobar cualquier manifestación vital.
Groddeck hace derivar todo del Ello, él es quien configura el mundo, es quien rige la vida, es quien nos vive creyéndonos que somos nosotros quienes vivimos. El Ello abarca tanto lo mental como lo material, de hecho Groddeck afirma la inadecuación de tal distinción, somos parte del Ello que unas veces se expresa psíquica y otras físicamente. Por eso en su terapia tampoco diferencia entre enfermedades mentales y orgánicas, todas simples manifestaciones del Ello, y así tampoco utiliza técnicas terapéuticas rígidas en función del diagnostico, en el que por otra parte tampoco cree. Pero no hemos de engañarnos, Groddeck se ríe de sus palabras, no cree en la existencia real del ese Ello sobre el que teoriza; ahora bien, ese Ello le sirve como herramienta de trabajo, y éste es el sentido que para el tiene la creación de cualquier teoría. No le interesa en absoluto crear una teoría acabada pero si trabaja para lograr una tecnología que le permita curar, su único objetivo.
Este planteamiento le hace recalar en el psicoanálisis, la teoría freudiana le subyuga pues le aporta términos para lo que permanece mudo en él. Aunque no tarda en llegar la decepción. Freud le toma prestado a la vez el término Ello pero decorándolo a su gusto y deformándolo para que encajase con sus ideas. Groddeck no puede tolerar esto y se aleja del psicoanálisis. Pero no sin antes escribir toda una serie de textos de los que a continuación se ofrece una muestra.