Georg Groddeck había nacido en 1866 como el más joven de los cinco hijos del médico Theodor Groddeck y de su esposa Caroline (nacida Koberstein), hija del famoso historiador famoso Auguste Koberstein. Él nació en Bad Kösen en Sajonia, en donde su padre, adherente de Bismarck con una ultra conservativa visión política, administraba un balneario para baños terapéuticos. Groddeck asistió al colegio de internos Schulpforta cerca de Naumburg, donde Friedrich Nietzsche había sido también pupilo, y después de su graduación él comenzó sus estudios médicos en la universidad de Berlín. Debido a ello fue forzado a financiar sus estudios por si mismo después de la muerte de su padre, él se enlistó en el servicio como médico militar después de su graduación. En la universidad entró en contacto con el famoso y controversial “artista curativo” y dermatólogo Ernst Schweninger, el médico personal del Canciller Bismarck. Groddeck llego a ser discípulo de Schweninger y siguió y adoptó su acercamiento fisioterapéutico al tratamiento y su uso de la sugestión. Terminó sus estudios en 1889, con lo cual trabajó por un corto tiempo en la Charité, la escuela médica y hospital de la Universidad Humboldt de Berlín. Después de terminar su servicio militar de cinco años, llego a ser director del sanatorio de Schweninger de Berlín y luego en 1897 de su sanatorio en Baden-Baden. En 1900, abrió su propio sanatorio privado en la Villa Marienhöhe, que continuó funcionando hasta su muerte. A través de su trabajo con Schweninger, Groddeck había alcanzado cierto grado de notoriedad en círculos burgueses y aristocráticos y era considerado un médico de sanatorio altamente exitoso en el tratamiento de sus acaudalados clientes. En su clínica privada, al principio trató sobre todo a los pacientes afligidos con tuberculosis y cáncer usando masajes, baños y la fisioterapia tanto como métodos que implicaban la sugestión y la hipnosis, con las cuales tuvo exitoso incluso en casos aparentemente desahuciados.
Groddeck también se dedicó a la reforma social: en 1911 fundó una cooperativa de consumidores, y en 1912, estaba entre los miembros fundadores de una cooperativa de la construcción en Baden, en la cual dedicó sus esfuerzos a mejorar las condiciones de vida de los residentes más desmejorados. En sus populares conferencias, a las que asistían tanto los miembros de la burguesía como de la clase trabajadora, él hablaba sobre una vida “en concordancia con la naturaleza” y por un endurecimiento corporal, un escape de las ciudades y cultura popular. También defendió una prohibición contra el matrimonio de los alcohólicos y las personas mentalmente enfermas y propugno ideas que implicaban eugenesia y la preservación de la raza (cf. Will 1995, Martynkewicz 2001). Él publicó sus conferencias en 1913 bajo el título Nasamecu, una abreviatura para la oración latina “Naturat sanat, medicus curat” (La naturaleza cura, el médico cura).
Groddeck estaba al tanto de las teorías de Freud hacia 1913, e inicialmente había tenido una actitud negativa hacia ellas. Fue el tratamiento de un paciente difícil cuatro años más tarde lo que lo llevó a contactarse con el psicoanálisis. En mayo de 1917, comenzó una correspondencia con Freud, y ese mismo año publicó un artículo sobre el “Condicionamiento Psíquico y el tratamiento psicoanalítico de los desórdenes orgánicos” (“Psychische Bedingtheit und psychoanalytische Behandlung organischer Leiden”), por medio del cual llego a ser el fundador del psicoanálisis orientado psicoanalíticamente, una denominación que Groddeck mismo rechazó como demasiado superficial y engañosa (Grotjahn 1966, 308). Aunque Freud consideraba muchas de las teorías de Groddeck “unilaterales”, sin embargo aceptó a Groddeck, a pesar de que este no había completado el entrenamiento psicoanalítico o experimentado el psicoanálisis y se refería a si mismo como un “analista salvaje”. Como psicoanalista Groddeck recibió, una amplia, a menudo escéptica, atención de sus colegas psicoanalistas, que rechazaron cada vez más sus escritos, en los cuales hablaba en contra de la estrictez de la ciencia y la medicina clásica. Por el resto de su vida, Groddeck se mantuvo un forastero al movimiento psicoanalítico, a pesar de que fue amigo cercano de varios psicoanalistas, particularmente de Sandor Ferenczi. En sus publicaciones Groddeck frecuentemente hacia publicas “ideas muy poco convencionales sobre medicina y psicología que apuntaban a una reforma de la profesión médica.” Al mismo tiempo, sus escritos a menudo contienen “elementos de intenso conservadurismo” y reflejan “la personal vanidad, el egotismo nacionalista, la religiosidad difusa y un irrestricto gusto por combinar elementos divergentes (...) que al mismo tiempo le permitía ser altamente original (...)” (Rattner 1995, 492). Georg Groddeck murió el 10 de junio de 1934 en Zurich.
Georg Groddeck intento aplicar las teorías de Freud a las enfermedades orgánicas, por medio del cual amplio el concepto de inconciente para incluir al organismo y hablar contra la medicina contemporánea, y abogar por una aproximación holística de tratamiento. En psicoanálisis él reconoció una cura mucho más efectiva que las medicaciones convencionales y los métodos fisioterapéuticos. Él era un incondicional de la opinión de que el médico debería hacer al paciente conciente de los vínculos entre sus conflictos mentales y sus enfermedades orgánicas e interpretar los símbolos en la raíz de todas las enfermedades orgánicas, a pesar de que “en su frenesí interpretativo él excediera incluso a algunos psicoanalistas más radicales” (ibid., 497). En 1921 Groddeck se aventuró en el reino de la literatura con su novela El Buscador de Alma (Der Seelensucher), en la cual describió los recorridos de su “héroe” August Weltlein a través de sociedad alemana de preguerra. En su erotomanía y su deseo de impactar él interpreta todos y cada uno de los eventos desde la perspectiva sexual. El mismo año Groddeck comenzó el trabajo sobre El Libro del Ello (Das Buch vom Es), el cual fue publicado en 1923. El libro fue escrito en un tono coloquial y adoptó la forma de una colección de cartas a una amiga donde esboza las teorías del psicoanálisis usando numerosas historias sobre si mismo y los otros, explicando una gran variedad de desórdenes corporales y mentales y sobre los complejos sexuales reprimidos en su raíz, por medio de los cuales no vacila en permitirse atrevidas especulaciones.
En este trabajo él introduce, dentro de la teoría psicoanalítica, el concepto del “Ello” el cual había tomado prestado de Nietzsche, y durante el mismo año Freud lo tomó para si, en su estudio El Ego y el Id. (1923). Aunque en inglés la palabra latina de la palabra Id., se ha establecido firmemente en la terminología freudiana desde su introducción en la Edición Estándar, Freud y Groddeck usaron ambos la misma construcción alemana, denominada el Es (el Ello). Sea ello como sea, el concepto tenía una significación mucho más extensa para Groddeck de lo que era para Freud. Para Groddeck el “Ello” era una fuerza arcaica que inconscientemente determina nuestra vida psíquica y física: “El hombre es vivido por el Ello”. Esto es decisivo para la salud y la enfermedad, causando síntomas que surgen y gobiernan la psique y el soma. En la conversación terapéutica, el lenguaje simbólico del Ello debe ser descifrado y entendido “en términos de historia personal, psicología sexual y simbolismo” (ibid., 504). Debido a la noción de Groddeck de que la enfermedad se presenta sobre todo como consecuencia de problemas interpersonales, a la relación entre el paciente y el terapeuta se le concede una importancia central en el enfoque de Groddeck. Creía que el amor de transferencia sólo es a menudo suficiente para llevar a la cura del paciente.
En sus últimos trabajos Groddeck, también se aventuró en los campos de la lingüística, arte y literatura, dedicando sus esfuerzos como investigador psicoanalítico a descubrir las raíces sexuales de estas formas humanas de expresión.
Texto: Christiane Rothländer