Lazslo Antonio Ávila
Faculdade de Medicina de São José do Rio Preto - SP
Este trabajo investiga el concepto de inconsciente en Freud y Groddeck. Existe una relación íntima y compleja entre las ideas de estos autores reflejada en los modelos que cada uno ellos concibieron para representar el aparato psíquico. La opción de Freud giró en torno a la imagen del telescopio, él que se proyecta a lo lejos y busca -al Hombre- más allá de las distancias. La forma en que Groddeck, concibe la naturaleza del ser humano es representada por el Caleidoscopio, ese mutante el instrumento multicolor que reconstruye continuamente lo que se ve.
Indices : Inconsciente. Psicoanálisis. Freud, Sigmund, 1856-1939. Groddeck, Georg, 1866-1934. Metapsicología.
Lo Inconsciente: lo desconocido; lo incógnito; lo encubierto, aquello que es; que funda; que forma; lo a-temporal; lo que ya estaba; lo que está; aquí y allá; o que estará; lo que crea; lo qué hace; lo qué recuerda; lo qué domina; lo que sojuzga; lo que predetermina; lo que preconfigura, lo que distorsiona; lo qué dice, lo qué rima; lo qué apunta; lo que qué ríe; el inconsciente.
Nos ocuparemos en el presente trabajo de las dos formas en que deja entrever lo Inconsciente, en que se puede describir lo Inconsciente. Describir lo Inconsciente: Freud y Groddeck.
Freud propone el dispositivo psíquico como un aparato óptico con la conformación de una lente, o un telescopio. En el capítulo siete de la Interpretación de los Sueños (Freud, 1900), elabora su primer Metapsicología. Donde postula dos extremidades para este aparato, una perceptiva, otra motora. El psiquismo se concibe como un sofisticado equipamiento capacitado para contactar la realidad, haciéndola propia perceptiva y motoramente, a través de transformaciones activas de esta misma realidad en el interior de dicho aparato. Aunque el instrumento, -el psiquismo- es creativo en su proceso de captación. La "sustancia" incorporada nunca es reproducida tal cual, no se trata, en absoluto, "" de un dispositivo fotográfico. Ella es re-creada, moldeada, tratada plásticamente, organizándose en nuevas "realidades". Semejante por lo tanto, más al trabajo de un pintor que de un fotógrafo. Pero Freud, visionario, va más lejos aun y propone como modelo, no un cuadro, un pincel o una paleta, sino un telescopio. Tele-escópico, Mirando lontananza, el maestro, soñador, se gira hacia las estrellas, escrutando el espacio desconocido. Viaja hacia las profundidades, inmensidades. Con su dispositivo (psíquica, y simultáneamente teórico) considera la investigación de los misterios, de las distancias. Y de la mayor de las distancias, aquella que separa al hombre de sí mismo.
Está creado el psicoanálisis.
Con el advenimiento del inconsciente, se pierde el orgullo antropocéntrico, narcisocéntrico. Más solo que nunca, transformado por su propia Ciencia en un tonto desorientado, el Hombre, éste ser despojado, se vuelve airado contra sus criaturas. El psicoanálisis es una de sus víctimas: la plaga se convierte en vacuna. Inmunizado, inmunizante, vaciado de su carácter virulento, en unos pocos años se volverá un método de normalización. Deberá convertirse en un siervo obediente, que arregla la casa en vez de hacerla un pandemonio.
El mismo Freud, creador y criatura del psicoanálisis, actuará oblicuamente. Crea una institución, separa a "diversos" rivales”. Mira celoso su creación, su horda, su obra. Pero, sobrepasado por todo lo que sucede, se excede y se convierte en un instrumento de lo que ha hecho. En medio del psicoanálisis, es revolucionado por ello, es arrebatado. Rehace lo que creó, lo repiensa. A través de su telescopio divisa lo qué debe elaborar. Sirve a su descubrimiento, sigue el impulso que le dio su origen, pero que lo subyuga. Es forzado a describir el cielo que vislumbró. Es obligado a inventar aquello que imaginaba. Lo "visto” se debe "decir".
Pero la ideología hace su aplanadora y es rápida la "recuperación" del psicoanálisis: de saber subversivo transita a una "contribución" para las formas positivas de saber y de adaptación. Es así como el psicoanálisis que podría haber sido desconstructor se incorpora a la "realidad".
Pero, pero… también el psicoanálisis es un siervo. Es siervo de un misterio. Vuelca la tierra alisada. Se agitan las fuerzas telúricas, y las oníricas también. El mito originario conmociona a la criatura. Freud y todos los psicoanalistas se debaten en sus contradicciones: se agitan en las profundidades, convocan a los elementos, cruzaran los umbrales. Ahora miran, aterrados, asombrados seducidos. Después despertaran. Y algo tendrán que hacer.
¿Por qué no una profesión?
Una profesión bien real. Hecha de horarios, y de reglas, reglas, reglas. Una profesión bien honrada. Si es posible, muy parecida a la medicina.
¿Y aquello que fue visto? ¿Y el horror? ¿Y el encanto? ¿Y el miedo? ¿Y la deslumbrante fantasía? ¿Y, las tantas posibilidades? Tantos seres, tanta vida. ¿Y el abismo? ¿Y lo Inconsciente?
Se domestica lo Inconsciente.
Descríbanlo, descríbanlo tan minuciosamente que se parezca a la cartografía de un territorio bien conocido. Un viejo mapa, un sistema de las líneas, puntos, colores, remonta. Una vieja fotografía.
Freud si revuelca en su tumba. ¡No, una fotografía, no! ¡Es un mapa del cielo! Él es lo profundo. Es el misterio. Allí Freud clama por auxilio.
Es un medico también. Es Groddeck
Aquél que gustaba de llamarse con el nombre de un gnomo. (1)
Aquél irreverente. Aquél que imaginaba el inconsciente como Caleidoscopio (Groddeck, 1984, p.226). Aquél que veía todo cambiante, mutante, inquietantemente agitado. Irisado.
Partiendo del horror de las enfermedades orgánicas, las crónicas, los terribles en sus consecuencias, las agobiantes enfermedades estigmatizantes, las enormes angustias de los enfermos terminales, este médico-psicoanalista-poeta buscó los símbolos. Símbolos donde pudiese leer los mas dramáticos dolores y lo síntomas concretos señales de una lenguaje creativa. Cada enfermedad es una obra de arte. Cada sufriente un artista. Y el psicoanálisis, la guía maestra de la interpretación que arrebata, de la interpretación que cura, transforma.
Medio místico, también visionario, Groddeck es un soñador. Sueña un psicoanálisis casi literatura, casi una iniciación (D`Epinay, 1988). Con fervor invita a sus pacientes a reinventarse. Los desafía. Les lee sus Conferencias Psicoanalíticas para el uso de personas enferma (Groddeck, 1978-1979, 1981, 1983). En 1917, mientras Freud dicta sus Conferencias Introductorias, obra magnifica, para un público lego cultivado, Groddeck predica para sus pacientes. Pacientes terminales, crónicos, desahuciados. Freud divulga el psicoanálisis, que por primera vez tiene una audiencia atenta y benévola. Por curiosa simetría para, Groddeck difunde el psicoanálisis a personas que no han encontrado una manera de escapar al cruel destino de sus enfermedades físicas, y que no pueden recibir ayuda por ningún medio. Groddeck hace sus Conferencias donde se expone como modelo. Modelo de identificación, pero no de la identificación de un ideal sino identificación con un ser con sus contradicciones, que solo sabe que posee un inconsciente e intenta reconocerlo. Freud (1900) hace público su autoanálisis, principalmente en la Interpretación de los Sueños. Groddeck hace el suyo en estas Conferencias en su Sanatorio. Exponiéndose
Para Freud si trataba de articular un método para la asociación libre, para el eliminar las resistencias, para el desvendamiento del latente, para la descripción de los mecanismos del proceso primario, para la gestación de su Metapsicología. Para Groddeck se trataba de producir un discurso que curara. Un discurso que conectara con el rumbo de las ideas de sus pacientes, de modo que lo Inconsciente pudiese emerger.
Freud quería describir, elaborar, teorizar. Producir método y técnica, generar conocimiento. Groddeck quería escribir, generar, artistizar, quería productos asistemáticos y abiertos. Pretendía generar encantamiento.
Ambos fueron genios. Freud en el sentido de la ciencia. Groddeck en el sentido de un genio apenas, irascible, con la fuerza y la energía para perturbar al psicoanálisis, pero que como un torbellino (como acostumbra a suceder…) se fue, dejando un poco atónitos y asombrados a los que pudieron percibirlo.
Groddeck es una dimensión del psicoanálisis. Una dimensión muy presente en Freud. Esa dimensión que pide creación, y quiere que el psicoanálisis sea pensante, pulsante. Que el psicoanálisis esté vivo y no se deje encarcelar en los esquemas de pensamientos que el mismo genera. Que no sea devorada por la ideología. Que sea más Fénix que Quimera.
Los Dos inconscientes
Navegaremos aquí entre dos texto claves, el "Lo Inconsciente" (Freud, 1915) y el marginal "Sobre el Ello" (Groddeck, 1925), este último retirado del Arca. (2)
Texto claves para abrir y clausurar. Claves para comunicar. Descubrir. Sigamos a Freud:
Para el creador del psicoanálisis
… la hipótesis de lo Inconsciente es imprescindible y legítima (…) puesto que los datos en la conciencia están llenos de lagunas, tanto en la personas sanas como las dolientes ocurriendo frecuentemente actos psíquicos en ambos, los cuales para su esclarecimiento presuponen otros actos, que la conciencia no generó. (1915, p.1).
Lo Inconsciente para Freud es, así una hipótesis, "imprescindible y necearía", frente a sus esfuerzos por esclarecer los actos psíquicos que permanecen ocultos, pero que pueden manifestarse indirectamente como lagunas en la conciencia, o como sueños, parapraxias o síntomas neuróticos.
Groddeck parte de la noción del Ello (3), concepto ambiguo e indefinido, que abarca la totalidad del ser humano: "Esta es una reflexión lo Ello. En vez de la frase: Yo vivo, él postula la siguiente idea: Yo soy vivido por el Ello." (Groddeck, 1992, p.29).
El Ello groddeckiano es esencialmente inconsciente, pero no se confunde con el sistema Inconsciente de la primera tópica freudiana, ni si identifica con el Ello de la teoría estructural (segundo tópica). Si para Freud la Conciencia era apenas la punta de un iceberg, abarcando lo Inconsciente, la casi una totalidad de la vida psíquica, para Groddeck el Ello incluye "la vida entera":
De la unión entre los espermatozoides y el óvulo humanos surge un ser un humano, no un perro o un pájaro; en él hay un Ello que fuerza el desarrollo del ser, que construye el cuerpo y el alma de ser humano. Este Ello dota a su criatura de una personalidad, el Ego del ser humano, de nariz, boca, músculos, huesos, cerebro, hace que esos órganos funcionen y entren en actividad, incluso antes del nacimiento, e impulsa al ser esta surgiendo a acciones convenientes, antes de completar el desarrollo de su cerebro. Uno se pregunta si ese Ello, que es capaz de tantas cosas, no estaría en condiciones de construir iglesias, de componer una tragedia o de inventar las máquinas; si toda manifestación de la vida humana, sea corporal o psíquica, sana o enferma, pensamiento, acción o función vegetativa no puede ser atribuida en ultimo análisis al Ello, de modo que el cuerpo, el alma la vida conscientes fuesen una ilusión (Groddeck, 1992, p.29-30).
Con notable rigor y detalle, Freud va a buscar a circunscribir/establecer el concepto de Inconsciente:
Antes de continuar, deseamos el hecho relevante pero embarazoso, de que la Inconsciencia (Unbewusstheit) es solamente un aspecto de lo psíquico, lo que de ninguna manera basta para caracterizarlo. Existen actos psíquicos de diferentes cualidades (Dignität) pero ello, no obstante, más allá de ello, varían según sus características, y su cualidad de ser o no inconscientes. Lo Inconsciente incluye, por un lado, actos, puros latente que son temporalmente inconscientes, pero que en nada se diferencian en sí de la los concientes, y por otro lado, casos como los mencionados, los cuales, en que caso que llegaran a ser conscientes ellos se distinguirían claramente sobre los conscientes. Se podría poner fin a una serie de malentendidos, si de ahora en adelante solo se describieran los distintos tipos de actos psíquicos sin considerar si ellos son concientes o inconsciente, pero si a partir de su relación con las pulsiones y aspiraciones, a través de su composición (montaje, formación de palabras = Zusammenseetzung), filiación (pertinencia) en la clasificación de la jerarquía de sistemas psíquicos unos relación a los otros y la vinculación que se puedan delinear. (1915, p.5).
Groddeck (1992) prefiere un atajo: "sobre el Ello no puede hablar, sino solo ensayar palabras." Y, prosigue: "un examen mas detenido muestra incluso que todos los conceptos y denominaciones se tornan imprecisos, inestables frente al Ello." (p.30). Para é, la tarea es, entonces: "investigar los caminos misteriosamente entrelazaos de las asociaciones, sin la ilusión del querer hacerlo metódicamente." (p.31).
Con método, Freud continúa:
Si deseáramos elaborar seriamente una tópica de los actos psíquicos, entonces tendremos que dirigir nuestro interés hacia una interrogante que surge en uno de estos lugares. Cuando un acto psíquico (limitémonos aquí, al respecto de la naturaleza de una representación [Vorstellung]) se convierte del Sistema Inc, al sistema Cc. (o P-CC), deberíamos suponer que con esta conversión, se tendría un nuevo registro como si en una segunda Niederschrift (Nieder -abajo, inferior, punto bajo; schrift - escrito, relación, bosquejo; schriften - caligrafía, escritura, letra, cuerpo; inscripción) fuese ligada al Vorstellung, por lo tanto ello podría ocurrir en un nuevo lugar psíquico, y próximo al cual el registro originario persiste? ¿O entonces debemos creer que la conversión paso de un estado a otro o es el mismo material en la misma localidad? (1915, p.6).
Para Freud se trata del importante tema del registro psíquico, lo que le permitirá pensar las tópicas psíquicas, deshaciendo cualquier relación posible con la localización anatómica:
Nuestra tópica psíquica no tiene preliminarmente nada ver con la anatomía; ella se establece en las regiones del aparato psíquico donde ellas pueden disponer del cuerpo y no quedar aprisionada por una localización anatómica. (1915, p.6).
Groddeck no busca estas distinciones, sino una visión unitaria, integrativa:
Como único camino a la comprensión, he considero un salto fondo mismo de las cosas. La hipótesis de somos vividos por un Ello, acaba con una serie de conceptos como los que acostumbramos a pensar; yo mencioné que para el Ello no existe ni un cuerpo ni un alma, pues ambos son formas de manifestación de este ser desconocido, y que el Ego, la individualidad, es dudosa, por lo tanto podemos seguir al Ello desde la fecundación y retroceder mas aun hasta la cadena de sus antepasados. (1992, p.32).
Freud inaugura entonces una importante discusión sobre la posibilidad de que existan afectos inconscientes, trabajando principalmente sobre la "sensación inconsciente de culpa” y la angustia inconsciente, y propone que se reserva el término inconsciente para la representación (Vorstellung), entendiendo que la censura actúa básicamente en la separación del afecto con la representación a la que estaba originariamente "ligada". Así, lo Inconsciente, en tanto sistema, va a estar poblado principalmente por contenidos reprimidos, representaciones desligadas de sus afectos, las que o permanecen libres, o se ligan a la angustia, o se prestan para las somatizaciones. Describe, entonces, las características principales de este sistema:
El núcleo del inconsciente consiste en representantes pulsionales, que desean descargar sus investimentos, por tanto son mociones deseantes (Wunschregungen). Estos mociones pulsionales (Triebregungen) se coordinan unas con otras, no influenciándose de un subsistema al otro (al nebeneinander), no contradiciéndose, no oponiéndose (wiedersprechen) a otro. Cuando dos mociones deseantes se tornan activas al mismo tiempo, sus propósitos (objetivos) deben revelarse incompatibles, entonces las dos no se anulan (ziehen) una a otra, ni una suspenda a la otra, sino que intentan construir juntas un propósito intermedio, un compromiso (…) No se dan en este sistema ninguna negación, ninguna duda, ningún grado de incertidumbre. Todo esto se realiza a través del trabajo de censura introducida entre el Inc. y la Cc. (Freud, 1915, p.13).
Freud distinguirá el proceso primario del proceso secundario, concediendo al primero una mayor movilidad de las cargas de los investimentos. Propone un Inconsciente como un sistema donde la dislocación es la ley soberana, pudiendo las representaciones ser desinvertidas enteramente, o acumularse, a través del proceso de la condensación, a costa del investimento de muchas otras representaciones
Dos nuevas dimensiones aparecen:
Los procesos (acontecimientos) del sistema Inc. son atemporales (donde el tiempo no existe, donde el tiempo no esta), es decir, no se ordenan secuencialmente, no se modifican a través del paso del tiempo, no tienen ninguna referencia al tiempo... Así mismo la referencia al tiempo se asocia el trabajo de los sistemas Cc (…). Del mismo modo los procesos (Vorgänge) de lo Inc. carecen de toda consideración por la Realidad (Realität). Ellos está sujetos al principio del placer, sus destinos solo dependen del grado de su fuerza y de si cumplen los requisitos de la regulación del placer-displacer. (Freud, 1915, p.13-4).
Freud postula el siguiente conjunto de características como fundamentales a los procesos inconscientes: la no-contradicción, la movilidad completa de los investimentos, la ausencia de tiempo y la no consideración de la Realidad, substituida por la psíquica. Estas características se convierten en procesos inconscientes irreconocibles para la conciencia.
Groddeck (1992) formula, a mi modo de ver, las mismas ideas:
Verdaderamente antagónicas, la vida y la muerte se transforman en conceptos elaborados arbitrariamente, porque nadie es capaz de reconocer cuando el Ello hará morir o vivir. La delimitación del espacio también no funciona para el Ello, que fluye y expande en sus limites; no es posible determinar el punto donde un pedazo del pan, una gota de agua, una simple inspiración de aire, un objeto de la visión, audición, olfato, gusto y de tacto comienza a ser propiedad del Ello. Las diferencias entre los sexos se diluyen, el Ello humano es desde siempre hombre y mujer, y mezclan nuevamente en la fecundación. La determinación de la edad falla, pues el Ello posee factores de todas las fechas etarias vividas, no solamente de la fecundación, sino desde los tiempos de los antepasados. Y por ultimo, finalmente, y lo que es más importante en mi reflexión: la conciencia del hombre pierde su posición central, y le cede a lo inconsciente, sin que sea posible encontrar una línea definida de demarcación (p.32).
Todo este pasaje, puede ser considerado igual o el mismo sentido que Freud postula, en el final de su texto, el "lenguaje de los órganos" que le reconoce a la hipocondría. Para Freud esta manifestación caracterizaría un proceso típico del lenguaje esquizofrénico, donde la representación de la palabra (Wortvorstellung) regresa y se representa como la representación de la Cosa (Sachvorstellung). El esquizofrénico trata entonces las palabras como si fueran las cosas, y "manipulan Cosas (Dinge) concretas como si fueran abstractas." (1915, p.23).
Talvez sea este el problema con Groddeck: su Ello se excede demasiado, dándonos una inquietante sensación de que nuestras experiencias corporales pueden llegar a ser tan fluidas como las palabras, articulables como el lenguaje, y demasiado poderosa como para enunciar -por cuenta propia- nuestra vida y nuestra capacidad para pensarla. No obstante, sus conceptos permiten a una útil investigación y acción terapéutica eficiente en las afecciones psicosomáticas, (4) y su pensamiento audaz y disruptivo está disponible para aquel que desee encontrarlo. En el decir de Laplanche (1992): "Groddeck, continúa siendo para nosotros uno de los puntos de referencia en éste problemática de lo Inconsciente, una referencia tan más central por cuanto permanece oculta en el tiempo." (p.26).
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
ÁVILA, L.A. Doenças do corpo e doenças da alma: investigação psicossomática psicanalítica. São Paulo, Escuta, 1996.
D'ÉPINAY, M.L. Groddeck: a doença como linguagem. Trad. Graciema Pires Therezo. Campinas, Papirus, 1988.
FREUD, S. (1917). Conferencias introductorias al psicoanálisis. In: Obras completas. Trad. Luis Lopez-Ballesteros y de Torres. Madrid, Biblioteca Nueva, 1973. p. 2123-2412.
FREUD, S. (1900). La interpretación de los sueños. In: Obras completas. Trad. Luis Lopez-Ballesteros y de Torres. Madrid, Biblioteca Nueva, 1973. p. 343-720.
FREUD, S. (1915). Metapsicología. Trad. Jorge Luis Veschi. 1993. [Mimeografado]
GRODDECK, G. Conférences psychanalytiques à l'usage des malades. Trad. Roger Lewinter. Paris, Editions Champ Libre / Roger Lewinter, 1978-1979, 1981. 3 v.
GRODDECK, G. Estudos psicanalíticos sobre psicossomática. Trad. Neusa Messias Soliz. São Paulo, Perspectiva, 1992.
GRODDECK, G. O livro d'isso. Trad. José Teixeira Coelho Netto. São Paulo, Perspectiva, 1984. (Coleção Estudos, 83)
GRODDECK, G. Las primeras 32 conferencias psicoanalíticas para enfermos. Trad. Hugo Acevedo. Buenos Aires, Paidós, 1983. (Biblioteca de Psicologia Profunda, 64)
GROTJAHN, M. Georg Groddeck, 1866-1934: o analista indômito. In: ALEXANDER, F. et al. A história da psicanálise através dos seus pioneiros. Rio de Janeiro, Imago, 1981.
LAPLANCHE, J. O inconsciente e o id. Trad. Álvaro Cabral. São Paulo, Martins Fontes, 1992.
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1.- Groddeck (1984), en su “Libro del Ello” se presenta bajo el seudónimo de Patrik Troll. Un Troll era, en la edad media, un gnomo elegante, llenos de trucos y de maldad.
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2.- "El Arca" eran una revista producida y editada por Groddeck. Este texto se reproduce en: Groddeck (1992).
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3.- Freud tomo la expresión "El Ello”, o “Id” de Groddeck, adoptándolo a partir de 1923, como plantea Grotjahn (1981).
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4.- para una exposición detallada vea: Ávila (1996).