Paul Roazen, Ph.D.
Resumen
En el presente artículo se presentan algunos hechos relativos a la vida de Jones, Ferenczi y a la relación entre este último y Freud. Estos hechos permiten comprender la creciente rivalidad de Jones hacia Ferenczi, por una parte, y el rechazo o supresión de algunos de sus trabajos, por motivos más bien estratégicos que teóricos, esto es, en relación al particular momento en que surgieron dentro del contexto de la historia del Movimiento Psicoanalítico. Se argumenta que la tendenciosa versión de Jones acerca de los últimos años de Ferenczi, puede ser comprendida como un "trasvestismo de la verdad" sustentado en sus propios conflictos transferenciales no resueltos, y sustentado en versiones no confirmadas, intentando destruir no sólo la posición de Ferenczi en la historia del psicoanálisis sino también su estatus como teórico innovador.
Palabras claves: rivalidad, historia del movimiento psicoanalítico, conflicto Freud/Ferenczi
Summary
In this article it is presented a number of facts related with Jones's and Ferenczi's life, and of the relationship between the latter and Freud. In one hand, this facts make comprehensible the growing and progressive rivalry of Jones, and also the suppression of some of Ferenczi's papers, due not only to theory, but strategic issues, that is, in regard of the particular moment in which arise, in the context of the History of Psychoanalysis Movement. It is argued that.
Jone's version about Ferenczi's last days, can be seen as a "travestism of truth" based on his own non resolved negative transference feelings to Ferenczi, and based on unconfirmed versions, attempting to destroy not only his position in the history of psychoanalysis, but also his status as a pioneer and innovative author.
Key words: rivalry, Psychoanalysis Movement history, Freud/Ferenczi conflict.
La Rivalidad de Ernest Jones
Durante el período previo a la Primera Guerra Mundial, periodo en que aún realizaba sus estudios de bachiller en Canadá y le era posible viajar libremente, Jones mantenía un cercano contacto personal con Freud. Volvió a Inglaterra al iniciarse la guerra, y una vez terminada, se casó y llegó a ser el líder de una sociedad británica creciente. Ninguno de los tempranos pioneros psicoanalíticos tuvo una vida privada convencional y Jones no fue la excepción. En Toronto Jones pagó (a una antigua paciente) un chantaje de quinientos dólares para evitar ser acusado públicamente de seducción; probablemente inocente del cargo, Jones se sintió demasiado inseguro profesionalmente como para no pagar el dinero.
Antes de ir a Canadá, Jones conoció a Loe Kann, una joven mujer alemana (judio-alemana) y durante siete años sus vidas estuvieron "cercanamente ligadas". Jones la describió en su autobiografía como una persona con un carácter extraordinariamente fino, con quien había "adquirido la costumbre de compartir su departamento" . Desafortunadamente Loe sufría de una enfermedad renal que requería operaciones. "Para el dolor, tomaba morfina dos veces al día lo cual determinó que desarrollara una grave adicción a las drogas. En esos días la venta de tales drogas al publico era poco restringida". Su salud tanto física como mental se deterioró en Canadá, donde vivía con Jones y sólo algunas veces "había podido dejar la cama". "De modo que en 1912, ella decidió viajar a Viena a ponerse en manos de Sigmund Freud".
Jones viajó con Loe a Viena y se quedó allí con ella por un tiempo. "Dos o tres tardes a la semana mantendría en un tête a tête con Freud". Jones escribe que:.
...él me había tomado simpatía, y parecía desear abrir su corazón a alguien que no perteneciera a su medio. Era un magnifico conversador y conversábamos de una gran variedad de temas de filosofía, sociología, y sobre todo de psicología. Más de una vez tuve que reprocharme a mi mismo, por haberle permitido continuar hasta las tres de la mañana, cuando yo sabía que su primera cita de pacientes era a las ocho de la mañana. Aquellos fueron los días en que conocí muy bien a Freud, - su pensamiento audaz, la absoluta integridad de su mente y de su carácter, y su amabilidad personal -.
Al igual que otros conversos al psicoanálisis, la atracción inicial de Jones hacia el movimiento no había estado basada en la influencia personal de Freud; algunos como Stekel llegaron a él como agradecidos pacientes, mientras que otros, como Jones, estuvieron motivados originalmente por las significativas ideas que Freud había aportado a su comprensión científica.
Cuando Freud volvió de sus vacaciones en Septiembre de 1912, decidió que sería mejor para Loe si Jones no se quedaba en Viena durante su análisis. (En su autobiografía, Jones simplemente se refiere de modo discreto como Loe, mientras que en su biografía de Freud se refiere a ella como Loe Kann, paciente de Freud y mujer de alguna importancia en su vida -sin ninguna mención acerca de su relación intima con Jones-). Jones volvió a Viena desde Canadá en mayo de 1913 con la intención de iniciar de nuevo su práctica clínica en Londres. Como resultado del tratamiento de Freud a Loe, Jones y ella "decidieron separarse, después de lo cual cada uno de nosotros se casó felizmente".
En este tiempo, Freud sugirió a Jones que hiciera uso del tiempo libre que le dejaba la ausencia de compromisos profesionales haciéndose analizar. De acuerdo a Jones esta recomendación no tenía nada que ver con lo que pudiera parecer a un observador externo, esto es, que la familiaridad que Freud pudiera haber tenido con Jones a través del análisis que éste le hiciera a Loe, hubiese determinado que Freud le sugiriera comenzar un análisis. Para Jones la sugerencia de Freud estaba más bien relacionada con su decisión de proponerlo como sucesor de Jung, "y esto fue quizás la razón por la que él me sugirió esa primavera que comenzará un análisis didáctico". Freud recomendó a otro colega, Sandor Ferenczi (1873-1933) de Budapest, como analista.
"Mi análisis, como el resto de mi vida fue muy intenso. Le destiné una hora dos veces al día durante ese verano y otoño, y obtuve muchos beneficios. Me condujo a una mayor armonía interna conmigo mismo, y me dio una irremplazable comprensión de los modos más directos de entrar en el espacio de lo inconsciente, lo que me fue altamente instructivo en comparación con la comprensión más intelectual que previamente tenía.".
Jones afirmaba que él era "el primer psicoanalista" en tomar un análisis con propósitos de entrenamiento. Solo una delgada línea separaba el análisis terapéutico del análisis de entrenamiento, especialmente en esos días; en teoría este último buscaba preparar al paciente para la práctica de su profesión, mientras que el primero intentaba aliviar el sufrimiento psicológico. Los primeros pacientes de Freud (Stekel y Ludwig Jekels) ya se habían convertido en psicoanalistas, y no era inusual que Freud antes de la Primera Guerra Mundial recomendara a los jóvenes candidatos estudiantes de medicina que tenían serios intereses en el psicoanálisis que se analizaran. Jung también había propuesto que todos los futuros analistas fueran analizados.
Jones pudo haber sido uno de los primeros, dentro de un grupo de prominentes analistas en ser analizado; del Comité inicial solamente Sandor Ferenczi había pasado por un análisis formal, no obstante este fue con Freud por cortos períodos -unas pocas semanas- en 1914 y 1916. Después de sus pocos meses con Ferenczi en Budapest, Jones volvió a Londres durante el otoño de 1913. En junio de 1914 Freud y Otto Rank fueron a Budapest para asistir al matrimonio de Loe Kann con un hombre llamado Herbert Jones. De acuerdo con Ernest Jones esta ceremonia fue "uno de los dos matrimonios a los que asistió (Freud) fuera de los de su familia inmediata", (al igual que el matrimonio de Brunswick, este también terminó en divorcio).
Los cuatro meses que Jones estuvo en análisis con Ferenczi, tuvieron desafortunadas consecuencias para la futura reputación histórica húngara. Debido a que Jones construyó una extraordinaria versión de los últimos años de Ferenczi, uno podría estar tentado a concordar con James Strachey y Edward Glover quienes sostenían que Jones nunca pudo perdonar a Ferenczi por haber sido su analista. Quizás el resentimiento de Jones por esta relación estaba también compuesto por sus celos con respecto a la gran cercanía de Ferenczi con Freud, y por el hecho de que Freud había analizado a Ferenczi y no a él.
Por momentos, Jones podía describir a Ferenczi de la mejor manera de modo de hacer calzar otros juicios acerca de él y explicar porque Ferenczi había llegado a ser el favorito de Freud: el tenía una personalidad encantadora, que mantenía en un buen equilibrio la simplicidad y la gran cantidad de imaginación de un niño: nunca he conocido a nadie más capaz de evocar, en el lenguaje y los gestos, el punto de vista de un pequeño niño..., tenía una muy aguda y directa percepción intuitiva, algo que calzaba muy bien con la más alta medida de honestidad genuina posible... Sus ideas eran bastante más numerosas que la pequeña porción de ellas que era capaz de escribir, de modo que esta cualidad podía solamente ser apreciada en su totalidad a partir de repetidas conversaciones con él... una adorable personalidad de niño rica en vitalidad y amante de la vida, simple, directa y honesta hasta la médula, con chispazos de interesantes ideas hechas fácilmente en el momento y con una aguda percepción de los motivos y pensamientos de los otros.
Así era Ferenczi cuando yo tuve mis primeros encuentros con él, antes del lamentable deterioro que ocurriría unos 20 años después...Como es bien sabido, algunas profundas señas de perturbación mental comenzaron a producirle problemas unos pocos años antes de su muerte, en conexión con la enfermedad orgánica que sufrió, y su carácter cambió en muchos aspectos.
De acuerdo con todas las personas que conocieron íntimamente a Ferenczi durante sus últimos años, y en contraste con lo que Jones escribe, el hecho "bien sabido" de un "deterioro lamentable", y "algunas profundas señas de perturbación mental" es enteramente ficticio.
Muchos consideran a Ferenczi como el más cálido, humano y sensitivo de los primeros psicoanalistas. Conciso y expresivo, poético y no egoísta, interesado en las otras personas y siempre dispuesto a ayudar, Ferenczi era encantador e imaginativo. Tenía la capacidad para pensar nuevas ideas audaces sin afirmar categóricamente la veracidad de las mismas. No se casó sino hasta Marzo de 1919 a mediado de sus 40 años; la consumación de su largo cortejo (18 años) con su novia había sido alentada por Freud por algún tiempo, aunque la mujer era mucho mayor que Ferenczi, casada y madre de dos hijas. Freud posteriormente le daría a Gizella Ferenczi uno de los preciados anillos que solía regalar; él una vez le había descrito a Jung que ella era "alguien completamente versado en nuestra disciplina y una fiel colaboradora". Como Ferenczi mismo, ella era gentil y sentimental; sin embargo se divorció de su marido con el propósito de comenzar este nuevo matrimonio. Su primer marido había sido un hombre débil, triste, desafortunadamente sordo, quien por lo tanto había tenido gran cantidad de problemas de comunicación con las personas.
En el día en que Ferenczi se casó con Gizella, su primer marido murió (de acuerdo a algunos se habría tratado de un suicidio, mientras otros sostuvieron que fue un ataque cardíaco). Ella había decidido no divorciarse hasta que sus dos hijas estuvieran casadas. Su hija Magda se casó con el hermano menor de Ferenczi y su otra hija Elma con un americano. En 1907, o 1908 Ferenczi, por ese entonces doctor en medicina general, había concertado para Elma un análisis con Freud que duró tres meses. Elma y Freud se llevaron muy bien; ella recordaba su análisis como placentero y no disruptivo, e incluso sintió que había vuelto a Hungría como una persona diferente.
Ferenczi concertó el análisis de Elma, al comienzo de su relación con Freud. Ella debe haber sido importante para él, más allá del hecho de ser la hija de la mujer que amaba. En una carta de 1957, Jones le reaseguró al ejecutor literario de Ferenczi, Michael Balint, que la biografía de Freud había sido muy cautelosa en evitar discutir la vida privada de Ferenczi, su relación con Gizella y su intimidad con Elma. Quizás Jones se sintió alentado a decir lo que quiso acerca de la enfermedad final de Ferenczi y su "perturbación mental", precisamente porque Balint (quien había heredado el anillo de Ferenczi) sabía que Jones estaba enterado de la información no publicada de los primeros años de Ferenczi.
Freud, escribió más cartas a Ferenczi que a ningún otro, aproximadamente 2.500 (Jones, por ejemplo recibió alrededor de 400). Si Ferenczi estaba enamorado profundamente de la hija de su futura mujer, Freud no habría utilizado este comportamiento irregular en su contra. Mientras que en una carta a Ferenczi, Freud habría alabado a Jones por sus "excelentes cartas, llenas de logros y escaramuzas", en relación a Ferenczi lo que lo conquisto fue "su afectiva y amorosa personalidad". Los rostros de las personas que conocieron a Ferenczi, aún se iluminan al escuchar mencionar su nombre. Tal como Jones lo entendió, quizás celosamente, Freud fue "atraído por el entusiasmo de Ferenczi y por su vivaz y excitante mente especulativa". Freud prefería a las personas que eran brillantes, pero no excesivamente organizadas.
Jones también sabía cuanto respondía Freud a la generosidad emocional de Ferenczi: "lo que vimos fue el luminoso benevolente e inspirador líder y amigo...Con su abierta naturaleza infantil, sus dificultades internas y sus elevadas fantasías, (Ferenczi) ejerció una gran atracción sobre Freud. El era en muchos sentidos un hombre detrás de un gran corazón". A juicio de Freud, Ferenczi era más interesante para él que los científicos más connotados del movimiento, tales como Abraham. Como Freud describiera alguna vez "no puedo hacer nada sino desear que la claridad y exactitud de Abraham pudiera unirse con los talentos de Ferenczi, y que esto le fuera dado a la incansable pluma de Jones".
Ferenczi publicó, de hecho, críticas sobre las herejías de Jung (y posteriormente de Otto Rank) y confidencialmente creyó junto con los otros que "el conocimiento de la verdad nos puede compensar por lo mucho que hemos sido deprivados y por lo mucho que hemos sufrido". Sin embargo Ferenczi (más que Jones, en cualquier caso) se identificaba con el lado de Freud que deseaba evitar infructuosas discusiones publicas sobre psicoanálisis. La naturaleza generosa de Ferenczi, su intuición psicológica y su capacidad (dentro del mundo de Freud) de generar ideas novedosas eran la fuente del profundo afecto de Freud hacia él. En un tributo a Ferenczi en su cincuentavo cumpleaños, Freud lo alabó por su "originalidad, su abundancia de ideas y por disponer de una imaginación científica muy bien dirigida", y destacó que "sus amigos saben que Ferenczi ha contenido mucho más de lo que su mente ha sido capaz de comunicar".
Ferenczi jugó un rol significativo en lo que Freud llamó los "affaires" externos del psicoanálisis. En el texto de Freud "Sobre la historia del movimiento psicoanalítico", el mencionó solamente un colaborador húngaro, Ferenczi, "pero uno que vale por toda una sociedad completa". El primer encuentro de la Sociedad Psicoanalítica Húngara, se había realizado en 1913, con Ferenczi como su líder; bajo su "guía" la Sociedad se transformó en el decir de Freud "en un centro de intensa y productiva actividad, que se distinguió por una acumulación de habilidades tales, como nunca antes se vio en otras sociedades de este tipo". En el congreso de analistas de Budapest de 1918, Ferenczi fue elegido presidente de la I.P.A.
La recepción que la ciudad de Budapest dio en 1918 a los analistas participantes fue un hito en la historia del psicoanálisis.
La primera guerra mundial (tal como la segunda), estimuló el interés psiquiátrico en los conceptos psicoanalíticos; para los conflictos emocionales que interferían con los deberes de los soldados, la "neurosis de guerra" se había transformado en un problema y por tanto en una preocupación para las autoridades militares. El congreso de Budapest marcó un punto de inflexión para el movimiento de Freud. Por un corto tiempo (marzo a agosto de 1919), Ferenczi contrajo un compromiso con la Universidad en Budapest para dictar las primeras conferencias sobre psicoanálisis.
Freud tenía la esperanza de lograr en Budapest lo que alguna vez había fracasado en lograr en Zurich -establecer la "capital analítica de Europa" fuera de Viena, y de este modo asegurar la continuidad del psicoanálisis después de su muerte-. (Viviendo en Inglaterra en 1939, Freud elogió a Jones, diciendo que "los eventos de los últimos años habían hecho de Londres, el principal sitio y centro del movimiento psicoanalítico"). Sin embargo, no solo las dificultades políticas aislaron prontamente a Hungría del resto del mundo (al punto de hacer que Ferenczi resignara su cargo de presidente de la I.P.A., traspasando el mando a Jones en Londres), sino que Anton Von Freund, un saludable húngaro con quien Freud contaba para el soporte financiero y a quien Ferenczi había nombrado secretario de la asociación en 1918, murió en enero de 1920.
Durante la guerra Von Freund había dado a la ciudad de Budapest una suma equivalente a $ 300.000 (calculado al cambio preguerra), con el objetivo de fundar un Instituto Psicoanalítico.
...en el cual el análisis sea practicado, enseñado y sea accesible para las personas. Se pretendía entrenar un considerable numero de médicos en este instituto, los que recibirían entonces un honorario por parte del instituto por el tratamiento de neuróticos sin recursos en una clínica ambulatoria. El instituto además, sería un centro de investigación científica en psicoanálisis.
A través de una "suma relativamente pequeña" dada a Freud por Von Freund, se instaló en Viena una casa editorial internacional sobre temas psicoanalíticos (Internationaler Psychoanalitischer Verlag); sin embargo este donativo, tanto como el anterior, en definitiva fue menos de lo que se había esperado debido a dificultades políticas en el envío de dinero desde Hungría y a la inflación económica general.
Durante periodo, Freud tendió especialmente a tomar húngaros en análisis (ya que se les consideraba más vivaces y extrovertidos que a los vieneses), al mismo tiempo que analizaba a Ferenczi y Von Freund, analizó a Isvan Hollós (quien posteriormente se psicotizó durante los cinco que precedieron su muerte) y Elizabeth Rado-Revesz, ambos llegarían a ser analistas. Von Freund, saludable cervecero con interés filantrópicos, era además doctor en filosofía. Un adorable y popular hombre, cuya vida privada era, desafortunadamente, triste y conflictiva (su primera mujer se suicidó, su hija se psicotizó, y mientras estaba casado con su segunda mujer mantenía una amante a quien sustentaba). Von Freund contrajo un cáncer, se recuperó, pero luego murió casi al mismo tiempo que Sophie, la hija de Freud, "no sé por quien me siento más triste en este momento, si por Tony o por nuestra Sophie" le comentaba Freud a la hermana de Von Freud, Kata Levy, quien tomó análisis con él por un corto periodo de tiempo (en forma gratuita). La Sra. Levy estaba casada con un médico, Lajos Levy, quien fue uno de los miembros fundadores de la sociedad psicoanalítica húngara y a quien Freud ocasionalmente consultaba por atención médica; ella había sido analizada brevemente por Freud durante su estadía en Budapest, y posteriormente se transformó en una analista no médico, periodo tras el cual, habiendo perdido su dinero al final de la Segunda Guerra Mundial, se trasladó a Londres donde vivió en una casa colindante con el jardín de Anna Freud. Freud persuadió a una de sus nueras de ponerle a uno de sus hijos el nombre del hermano de Kata, Anton, y al menos una pareja de leales seguidores, Ernest y Marianne Kris, hicieron lo mismo.
Aún considerando todo lo que Budapest significaba para Freud como centro del psicoanálisis, era la persona de Ferenczi quien más le importaba. Normalmente Freud se encontraba dividido entre su deseo de reconocimiento y su necesidad de reclusión. Sin embargo Ferenczi (aparte de su cuñada Minna) era su compañía favorita para viajar, a menudo pasaban vacaciones juntos en Italia. En sus muchas cartas a Ferenczi, Freud regularmente discutía sobre su salud (Ferenczi tenía sus propias ansiedades hipocondríacas), algo que no habría hecho con ningún otro miembro del Comité. Freud raramente recibía invitados del exterior, excepto a Ferenczi, y una vez expresó su deseo de que Ferenczi se hubiese casado con su hija mayor Mathilda. En 1926, Ferenczi incluso le ofreció venir a Viena a analizarlo, y es un tributo a su relación el que Freud se sintiera conmovido por esta proposición más que resentido.
Freud envió sus nuevos manuscritos a Ferenczi (tal como lo hiciera algunas veces con Abraham) para que él los leyera y se lo comentará. El ponderaba considerablemente el trabajo científico de Ferenczi, tanto como el de Abraham; en su obituario a Abraham de 1926, aludió al especial lugar de Ferenczi: "de entre todos aquellos que me siguieron a través de los oscuros caminos de la investigación psicoanalítica, él (Abraham) ganó un lugar tan prominente que sólo un nombre podría ser puesto al lado del suyo". En su obituario de 1933, Freud, declaró que los trabajos escritos de Ferenczi "habían transformado a todos los analistas en sus pupilos".
Víctima Técnica e Histórica
Cualesquiera hayan sido las rivalidades entre Ferenczi y Abraham, o Ferenczi y Jones, en la historia del movimiento psicoanalítico, sus políticas bizantinas no lograron oscurecer su logro central -Ferenczi desarrolló de una nueva concepción de la mente-. Sin embargo, aunque Ferenczi era teóricamente tan talentoso como cualquiera de los discípulos de Freud (desarrolló una teoría bioanalítica de la genitalidad en el "Thalassa"), su principal interés estaba puesto en la técnica psicoterapéutica. Nadie ha estado completamente satisfecho con los resultados terapéuticos, analíticos u otros. Tal como Freud escribiera en su obituario a Ferenczi "un único problema había monopolizado su interés. La necesidad de curar y de ayudar se había convertido en lo principal para él". Freud había recomendado siempre que sus estudiantes concentraran sus energías, pero según la visión de Freud, Ferenczi "se había propuesto a sí mismo objetivos que, con nuestros métodos terapéuticos están fuera de nuestro alcance en este momento". Ferenczi se sentía inclinado a experimentar y a mejorar la técnica psicoanalítica clásica, y fue solo en concordancia con su naturaleza húngara impulsiva, que sus cambios se dirigieron hacia la "elasticidad" y la "relajación" de las más austeras recomendaciones de Freud. Mientras que Freud a menudo era intolerante a las regresiones de los pacientes en terapia, Ferenczi era menos suspicaz en relación a tales infantilismos. Ferenczi era capaz de encontrarse con el paciente al menos a la mitad del camino, de modo de hacer de la relación terapeútica un encuentro interpersonal genuino.
Ansioso por explorar su propia personalidad, en la búsqueda de una ganancia terapéutica, Ferenczi progresivamente llegó a creer que era tarea del analista el rectificar los errores de una cruel crianza en sus pacientes. El sostenía que no existían niños malos, sino solo padres inadecuados, mientras Freud había abandonado su temprano ambientalismo (la creencia en la seducción parental) en favor de la visión de que eran los conflictos del niño en relación a sus instintos aquello que conducía a las dificultades neuróticas posteriores. Quizás más allá de su propia infancia, Ferenczi asumió ansiosamente el rol del padre auxiliar, (uno solo podría imaginar cuanto de la relación de Sandor con Elma, la hija de Gizella, podría hacerse partícipe en este aspecto). Tal como Freud lo sintetizara, la posición final alcanzada por Ferenczi, poco antes de morir en 1933, era que "uno podría lograr mejores efectos con los pacientes si uno les diera suficiente del amor que ellos infructuosamente esperaron cuando niños"
Las ideas de Ferenczi acerca de la técnica evolucionaron a través de los años, y fue solamente al final de su vida que aparecieron serias dificultades entre él y Freud al respecto. En 1923, Ferenczi había publicado el Desarrollo del psicoanálisis en colaboración con Otto Rank, un colaborador predilecto de Freud en Viena y amigo cercano de Ferenczi. Freud sabía de la inminente publicación del libro y tenía una vaga idea de sus contenidos, pero no así los otros miembros del comité; con el apoyo de Freud, Ferenczi y Rank apenas necesitaban preocuparse de lo que los otros miembros del comité pudieran pensar. No obstante, fueron incautos, en tanto para Jones el libro "revelaba inmediatamente el germen de tendencias divergentes".
En el relato de Ferenczi y Rank, el psicoanálisis se había "transformado de una terapia a una ciencia e incluso a una actitud hacia la vida...", pero ambos estaban temerosos de "quedarse fijados ... en una u otra fase", impidiendo de esta manera evolucionar con la experiencia. Ferenczi y Rank enfatizaban la importancia de las realidades actuales en el tratamiento, deseaban acortar la terapia y acentuaban la relación entre el paciente y el analista. Para ser terapéuticamente exitoso, sugirieron que el análisis necesita ser más que una reconstrucción intelectual de los primeros años de la infancia del paciente, teniendo que ser también una re-experienciación emocional genuina. Uno "estaría tentado de preguntarse nuestros análisis terapéuticos no han sido hasta ahora demasiado "didáctico", en tanto los análisis didácticos enseñan menos del análisis que de la teoría". Sin embargo, cualquier mejora en la técnica implicaba, tal como enfatiza particularmente Ferenczi, más actividad e involucración por parte del analista -hecho que hasta el momento había sido explícitamente sancionado-. Tanto Abraham como Jones sospechaban herejía y alertaron a Freud del riesgo de una posible reactivación de las ideas de Jung bajo una nueva apariencia. Freud le contó a Rank acerca de las sospechas de Abraham, Rank a su vez se lo contó a Ferenczi y es "difícil decir cual de los dos se molestó más".
Freud no coincidió con la totalidad del libro, y Ferenczi se sintió censurado por las reservas expresadas por Freud. Sin embargo Freud, escribió para reasegurar a Ferenczi el 4 de febrero de 1924:
En cuanto a su esfuerzo por permanecer completamente de acuerdo conmigo, lo estimo como una expresión de su amistad, pero no encuentro este objetivo ni necesario ni alcanzable. Sé que no soy demasiado accesible y encuentro difícil asimilar pensamientos extraños que no coinciden del todo con las míos. Toma algo de tiempo antes de que yo pueda formarme un juicio acerca de ellos, de modo que en el intertanto tengo que suspender mi juicio. Si Ud. tuviera que esperar cada vez tanto tiempo significaría el final de su productividad. Pero esto sería inconveniente. Que Ud. o Rank, en sus elucubraciones independientes hayan alguna vez abandonado el campo del psicoanálisis me parece algo fuera de cuestionamiento. ¿Porqué no podrían Uds. tener el derecho a intentar otras maneras si las cosas no resultan de la forma en que yo las he pensado? Si Ud. se extravía en esta tarea se dará cuenta por sí sólo, o yo me tomaré la libertad de mostrárselo tan pronto como pueda estar seguro de ello.
Debido a que Rank durante esa época también estaba presentando sus nuevas ideas acerca del trauma del nacimiento, Freud escribió una carta oficial a los otros miembros del comité -para clarificar su propio pensamiento y reasegurarles acerca de las perspectivas de cualquier "desviación" posterior del psicoanálisis-. Freud admitió una vez mas que, "no me encuentro cómodo siguiendo el camino del desarrollo de modos extraños de pensamiento, y tengo como regla esperar hasta que haya encontrado alguna conexión con mis propias divagaciones. De modo que si Uds. quieren esperar con cada nueva idea hasta que yo pueda apoyarla, correrán el riesgo de que se vuelvan añejas". Freud pensó que las sugerencias técnicas de Ferenczi y Rank eran como "experimentos", "completamente justificados. Debemos ver qué es lo que resulta de ellos. En cualquier evento, debemos precavernos de condenar desde el inicio tal empresa como herejía". Freud realmente tuvo sus dudas, pero ello debido a que percibía que la terapia activa de Ferenczi en las manos de "ambiciosos novatos" podría llevar a una comprensión superficial y por lo tanto presentar una riesgosa tentación.
Naturalmente, tengo que acoger respetuosamente la propuesta, sin embargo, personalmente continuaré practicando el análisis clásico, puesto que en primer lugar, yo apenas tomo pacientes, solo candidatos para quienes es importante experienciar en la mayor medida posible sus procesos internos -uno no puede tratar los análisis didácticos de la misma forma en que se tratan los análisis terapéuticos- y en segundo lugar, porque soy de la opinión de que aún nos queda mucho por investigar y no podemos aún, como sería necesario en los análisis breves, basarnos solamente en nuestras premisas.
Mientras Otto Rank, gradualmente, se distanciaba del mundo de Freud, Ferenczi se mantuvo leal En 1926, Ferenczi fue invitado a dar una Conferencia en Nueva York en la School for Social Research; él y su mujer permanecieron allí por ocho meses, y su curso en esta institución promovió significativamente el interés por el psicoanálisis en América. Ferenczi también dictó seminarios sobre técnica para los miembros de la Sociedad Psicoanalítica de Nueva York y la Asociación Psicoanalítica Americana, y también condujo algunos análisis. Muchos de los analistas locales, no estuvieron contentos con la visita de Ferenczi, debido a que este compartía completamente la posición de Freud en favor del entrenamiento de analista no-médicos. A pesar de que Freud había aprobado el compromiso de Ferenczi con la escuela de Nueva York, Jones lo había prevenido en contra de este viaje, a partir de un "presentimiento intuitivo". De acuerdo con la versión de Jones "Ferenczi, no fue nunca el mismo hombre después de esa visita, a pesar de que fue cuatro o cinco años antes de que su deterioro mental se volviera manifiesto para Freud".
Freud trató por años de evitar que Ferenczi se volviera demasiado dependiente de él, pero en relación al retorno de Ferenczi desde Nueva York.
Freud estaba molesto de que él (Ferenczi) no hubiese regresado pronto (a Freud) en vez de pasar primero tres meses en Europa. El sospechó presagiando alguna tendencia de emancipación en él (de Freud, del psicoanálisis, o como los eventos mostrarían de ambos); "cuando uno se vuelve lo suficientemente viejo, uno tiene al final a todos en su contra". El encontraba a Ferenczi particularmente reservado desde su visita a América.
Pese a toda la intransigencia de Freud en resistir "influencias externas" Ferenczi tuvo un gran impacto en él; ellos estaban, por ejemplo, igualmente fascinados por la posibilidad de la telepatía y la transferencia de pensamiento. Pero en 1930, Ferenczi reclamó a Freud que en su análisis durante la primera guerra mundial, Freud no hubiera atendido la hostilidad reprimida de Ferenczi hacia él. Este reclamo podría parecer infantil por parte de Ferenczi, pero era verdad que Freud había querido minimizar lo más posible la ambivalencia de sus seguidores hacia él. Ferenczi era un maestro de la técnica analítica, y Freud mencionó este particular tema en relación a la técnica en un articulo posterior a la muerte de Ferenczi. Frente a esta crítica, Freud concedió que "no era del todo descartable", "considerando el limitado horizonte del análisis en aquellos tempranos días", que él no hubiese "puesto atención a las posibilidades de una transferencia negativa". Sin embargo, Freud dudó que, aún "si él (Freud) no hubiese fallado en observar algunos signos muy leves" de una transferencia negativa en Ferenczi, "hubiera tenido el poder de activar un tema...simplemente mencionándolo, en tanto este tema no estaba activamente presente en el paciente".
El tema central entre Freud y Ferenczi era el problema de la actividad en la técnica del analista. El problema de los reconocimientos, al menos lo que conocemos de él a través de la pequeña porción de su correspondencia que ha sido publicada, no perturbó la relación entre ellos. Freud podría haber sabido que Ferenczi lo superaba en algún tema e incluso podría haber pospuesto la publicación de uno de sus artículos de forma que Ferenczi pudiera recibir el crédito total. En un artículo, expuesto en su viaje a América en 1926, Ferenczi había hablado sobre la actitud de Freud en relación a las diferentes formas en que sus ideas habían sido "apropiadas":
En Europa se ha vuelto común para las personas apropiarse en gran medida de una gran parte del trabajo de Freud, presentándolo bajo una nueva forma y con una nueva terminología y publicándolo como su propio trabajo original... Por otra parte, tal como se piensa en América, pareciera que las personas están más dispuestas que nosotros en Europa a aceptar visiones atenuadas y moderadas de algunos de los primeros discípulos de Freud.
Ferenczi pensaba que "la manera más usual y más despreciable de aceptar las teorías de Freud era el redescubrirlas y difundirlas bajo nuevos nombres".
A pesar de que Ferenczi no llegó a tener con Freud un quiebre, como el que tuvieron otros, su calidez y efusividad personal lo llevó a experimentar con la técnica analítica estándar. Jones recordaba con "perplejidad" como Ferenczi podía "irrumpir" en una sala y besarlos a ambos -a Jones y a Freud- en las mejillas. Evidentemente, alrededor de 1931 Ferenczi estaba besando a sus pacientes y permitiéndoles que lo besaran como parte del afecto maternal que él pensaba que sus pacientes necesitaban, pero Freud se preocupó en relación a si no sería el "manoseo" el próximo paso a seguir por los futuros adherentes de las visiones de Ferenczi, luego quizás "mirar y mostrar", y siguiendo en esta línea, terminar en la involucración sexual.
La "técnica del beso" fue para Freud una expresión del alejamiento de Ferenczi: "la necesidad de la independencia definitiva me parece que es más fuerte en Ud. que lo que Ud. reconoce". Probablemente fue cierto que, como Paul Federn, Ferenczi "haya permanecido como un rebelde secreto que no podía permitirse a si mismo ser consciente de su rebeldía". Ferenczi "sufría ...de una necesidad de ser aceptado y amado. Debido a esta necesidad, su relación personal con Freud era más importante para él que su propio pensamiento independiente". Nunca hubo un quiebre definitivo entre Freud y Ferenczi, sin embargo su último encuentro, el 2 de agosto de 1932 fue tenso. Freud deseaba que Ferenczi no publicara su último artículo por un año. "Freud pensaba que el artículo que Ferenczi había preparado podría lesionar su reputación... y le rogó que no lo leyera" en el congreso psicoanalítico de ese año. Desde una perspectiva actual el artículo estaba repleto de ideas novedosas, sin embargo -según la visión de Jones- otros líderes en el movimiento "pensaban que sería escandaloso leer tal articulo ante un congreso psicoanalítico".
El hecho de que Freud hubiera situado a Ferenczi en un primer lugar, muchos años antes y que lo hubiera apoyado en el movimiento tanto como lo hizo, debería ser considerado tan importante como el rechazo final de Freud hacia él. Para Ferenczi la actitud de Freud hacia sus experimentaciones técnicas constituyó una cruel experiencia. Para Freud, Ferenczi era ahora como cualquiera de los otros, sin embargo, tal como escribiera a sus seguidores húngaros, con aún menos motivo: "cada uno de los que estuvieron alguna vez cerca de mi y posteriormente se alejaron pudieron haber encontrado mucho más que reprocharme de lo que Uds. lo podrían hacer" (incluso al mismo Rank). Para Ferenczi el juicio de Freud contra la "actividad analítica" le pareció un desaire personal y no solamente el resultado de una controversia científica. En su ultima entrevista Freud había advertido a Ferenczi de que él estaba haciendo una peligrosa desviación en la técnica. Al termino de ese encuentro, Ferenczi contó que él había extendido su mano "en un afectuoso gesto de despedida. El profesor me volvió la espalda y salió de la habitación". Ferenczi estaba profundamente afligido y amargado por la conducta de Freud, disminuyendo su correspondencia con él, pero sin embargo permaneciendo leal a Freud y al psicoanálisis hasta el final.
Ferenczi murió el 22 de mayo de 1933. Sufría de anemia perniciosa, pero sin embargo a causa de su hipocondría es difícil saber desde hace cuanto tiempo. En el congreso psicoanalítico de 1932, habló de su enfermedad a Jones entre otros, y para los médicos presentes, los signos externos de su grave enfermedad fueron obvios. En cartas después de la muerte de Ferenczi tanto como en su obituario, Freud mencionó esta enfermedad. "Los signos de un grave proceso orgánico destructivo se revelaron lentamente en él, el cual probablemente ensombreció su vida por muchos años. Muy poco antes de completar sus sesenta años sucumbió a la anemia perniciosa". Al momento de su muerte Ferenczi estaba amargado; aun quería vivir, pero a pesar de su silencio y su depresión hasta el final, nunca estuvo confuso.
Toda clase de barreras, tanto internas como externas, prevenían a los leales seguidores de Freud de competir con el maestro; pero existían muchos incentivos para competir entre ellos por los favores de Freud, mientras él estaba vivo, y por el estatus dentro del psicoanálisis después de su muerte. Jones podía ser un cruel adversario con sus rivales. Toda su hostilidad se dirigió hacia sus colegas en vez de hacia la persona de Freud. Jones alegaba que al menos en una ocasión Ferenczi lo había acusado de plagio y concibió todas sus dificultades con Ferenczi o Rank como precursoras de la oposición que estos últimos manifestaron posteriormente contra Freud mismo.
Los psicoanalistas frecuentemente abusan de su ciencia a través de la utilización de rótulos diagnósticos, y el modo en que Jones presentó a Ferenczi en sus últimos años de vida es la más evidente encarnación de esto. No solamente relató los últimos años de Ferenczi como si este húngaro se hubiera deteriorado hasta volverse lunático, sino que también minimizó el rol de la enfermedad orgánica de Ferenczi. En el volumen II de la biografía de Freud, Jones simplemente se refiere a "serios problemas en lo más profundo" de la personalidad de Ferenczi, y a como "la estabilidad de Ferenczi, comenzó a tambalear". A la altura del Volumen III, Ferenczi ya estaba, de acuerdo a la visión de Jones, sujeto a un "deterioro mental"; Ferenczi "hacia el final de su vida...desarrolló manifestaciones psicóticas, reveladas, entre otras cosas, por su alejamiento de Freud y sus doctrinas. Las semillas de una psicosis destructiva invisible por mucho tiempo al final germinaron". Junto con el "progresivo deterioro en su condición mental", en la fase final de su enfermedad su trastorno físico, según escribe Jones, "indudablemente exacerbó sus tendencias psicóticas latentes". Se supone que Ferenczi experimentó un "estado delirante final", que habría cometido "errores de regresión" en la doctrina, que habría tenido un delirio acerca de la supuesta hostilidad de Freud, y que justo antes de morir, habría exhibido violentas crisis paranoicas, e incluso homicidas". Tal fue la muerte según relata Jones, del "amigo más cercano de Freud".
Ninguna de las personas que compartieron la intimidad de Ferenczi durante el período final de su vida ha confirmado ninguna de las versiones de Jones. Al final, la anemia de Ferenczi lo había debilitado de tal forma que lo había postrado; temeroso de que su propio entusiasmo lo hubiese llevado a cometer errores que podrían costarle el permanente respeto de Freud y de sus colegas, Ferenczi habló de revisar sus artículos recientes para eliminar los malos entendidos. Cuando los Volúmenes de la biografía de Freud, escritos por Jones fueron publicados por primera vez, les pareció a los analistas sobrevivientes casi un milagro que aquellos tempranos días hubiesen sido recreados (lo que también fue conveniente para la "causa") que muy pocos de ellos anhelaron criticar lo que él había logrado. Sin embargo, el ejecutor literario de Ferenczi, Michael Balint cuestionó la historia de la psicosis de Ferenczi en una carta al International Journal of Psychoanalysis, Jones respondió con una carta personal, sin embargo de antemano persuadió a Balint que retirara de su carta cualquier referencia al hecho de que Ferenczi los había analizado a ambos. Jones argumentó el tener una fuente directa para su versión de la muerte de Ferenczi, a pesar de que se negó a mencionar nombres. Sin embargo, un examen de la correspondencia de Jones durante el periodo de tiempo cercano a la muerte de Ferenczi, revela un cuadro distinto del presentado en la biografía de Freud. En una carta del 20 de junio de 1933, en la que hablaba de los insanos en el psicoanálisis, que también eran conflictivos, Jones se refiere a la enfermedad orgánica de Ferenczi; mientras Jones refiere a que Ferenczi se habría vuelto paranoico, el también discute los estragos que la anemia perniciosa probablemente habían provocado en la medula espinal de Ferenczi. Sin embargo, Jones no mencionó a Ferenczi junto con los otros supuestos "insanos", tales como Gregory Zilboorg, Victor Tausk, Wilhelm Reich y Jenö Harnik.
Freud mismo probablemente se habría referido a Ferenczi como "enfermo" y "sufriendo de misteriosos afectos". Un paciente de Freud explicó una vez la enfermedad de Ferenczi a través de la analogía del uso temprano de los rayos "x" cuando sus descubridores quedaron sobre expuestos a ellos debido a que no sabían su potencial destructor. Freud pensó que esta era una brillante explicación debido a que encajaba perfectamente con su ambición de tratar al psicoanálisis como una ciencia pura; se usó a sí mismo en la discusión de los "peligros de ser un analista (la analogía de hecho es antigua: Stekel se había referido a ella en su obituario a Silverer).
La correspondencia de Jones indica que la fuente para el relato acerca de la muerte de Ferenczi podría haber sido el maestro mismo. Ferenczi murió repentinamente, y simultáneamente en ese tiempo Jones quería saber más detalles acerca de la enfermedad de Ferenczi. (El analista antropológico húngaro Geza Roheim, le contó a Jones que la muerte de Ferenczi había sido inesperadamente repentina pero sin embargo no carente de sufrimiento). Jones telefoneó a Freud a Viena y luego le envió una carta mencionando algunos de los contenidos que Freud le había comunicado a él. Jones presumió (y posteriormente omitió esto de su biografía), que la enfermedad física de Ferenczi en su fase terminal había atacado su medula espinal. Jones prometió mantener en secreto uno de los comentarios de Freud acerca de Ferenczi - algo en relación acerca de una mujer americana- pero pensó que la paranoia ya era publica y evidente para cualquiera que hubiese leído o escuchado acerca del ultimo articulo de Ferenczi en el congreso.
Freud podría haber usado en una conversación telefónica la palabra "paranoide" en relación a Ferenczi; a pesar de que Ferenczi era una persona apacible y no agresiva, existían problemas reales entre él y Freud, y Freud (al igual que otros analistas), algunas veces aplicaba sueltamente el término para aludir a etapas delicadas o defensivas en la vida de otras personas. Si Jones estaba situado como una elevada autoridad en alguna parte por su relato de la muerte de Ferenczi, uno podría imaginar que él no habría querido involucrar el nombre de Freud. Sin embargo el obituario que Freud hizo a Ferenczi era justo y objetivo y mencionaba la enfermedad física que afligió a Ferenczi al final. Como un "gentleman" Freud no habría recurrido públicamente a la línea de razonamiento ad hominem que Jones aducía para explicar el alejamiento de Ferenczi en relación a Freud, esto es la supuesta inaccesibilidad de Ferenczi. (Hasta el momento no tenemos ninguna explicación acerca de la referencia a una mujer americana, presumiblemente una relación erótica entre Ferenczi y una de sus pacientes o discípulas, o quizás Freud tenía en mente a la hija adoptiva de Ferenczi, Elma, quien estaba por ese entonces en América. Freud podría haber estado al tanto de algo que nosotros aún no sabemos; pero en el contexto de su temor de que las innovaciones técnicas de Ferenczi pudieran llevar a impropiedades profesionales es comprensible que hubiese sido receptivo a un mero rumor).
Para aquellos que participaron en los primeros días del psicoanálisis el relato de Jones acerca de Ferenczi es ampliamente conocido como un travestismo de la verdad. Ferenczi es recordado como un inspirador maestro; fue un gran evento en la sociedad de Viena cuando el dictó una conferencia como invitado. No sólo fue un especialista en la técnica analítica, sino que Ferenczi fue un pionero en el análisis del carácter. Ferenczi tuvo estudiantes menos eminentes que los de Karl Abraham en gran medida por razones lingüísticas (sin embargo, la analizando de Ferenczi Clara Thompson llegó a ser una de los escritores analíticos más conocidos). El húngaro es un lenguaje inusual, menos disponible que el alemán para los estudiantes; y a pesar de que Ferenczi fue capaz de analizar pacientes en alemán o inglés, iniciar un tratamiento con Ferenczi en Budapest podía involucrar el tener que trasladar una familia completa, de modo que para los niños sería imposible manejarse con una lengua tan difícil. Cuando Freud escribió en su obituario que Ferenczi había triunfado en hacer "a todos los analistas sus pupilos", esto fue una verdadera alabanza. Freud encontró que "sería imposible pensar que la historia de nuestra ciencia podría algún día olvidarse de él".
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