Sandor Ferenczi
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Notas

 

NOTAS SOBRE LA RELACION FERENCZI/RANK.

 

Juan Gallardo Cuneo

Director Indepsi

 

"Su alianza con Ferenczi cuenta, como usted sabe, con mi más completa simpatía. La reciente y osada iniciativa de su proyecto conjunto es realmente satisfactoria". (Freud a Rank, 8 de septiembre de 1922).

El entramado histórico que liga a estos dos apasionados teóricos del psicoanálisis, no en vano llamados "los temperamentales" del Círculo Secreto, en oposición a los "del buen hacer" (Abraham, Jones, Sachs), se imbrinca en un espectro que comprende tanto aspectos sociales, existenciales como teóricos.

De lo primero, dos adultos jóvenes, Rank y Ferenczi, llegarán a ser los hijos predilectos de un Sigmund Freud quincuagenario. Dos seres incondicionales, que se construirán en torno a un padre ideal, miembros de una cofradía progresiva "Los Señores del Anillo", que en 1910 reconocerá a un Freud padre simbólico de 54 años, rodeado de una cohorte de hijos, con Ferenczi de 37 años, Abraham de 33, Jones de 31, Eitingon y Sachs de 29 y Otto Rank de solo 26. Miembros de una "horda salvaje" testimoniando en el devenir de sus existencias una compleja historia plena de logros, pero no exenta de conflictos, pugnas y rivalidades. Ambos serán en su momento blancos predilectos de Ernest Jones, denostados y acusados ambos de ser psicóticos, responsabilizados de la disolución del Comité, difamados al cenit del absurdo.

De lo segundo, dos existencias ligadas a un tronco común, desarrollándose en torno a una carencia paternal fundamental. Rank de un padre brutal y cruel al que abandona a los 16 años, Ferenczi de un padre amado que fallece cuando él tiene 15 años de edad. Uno nacido Rosenberg que cambiara por Rank, otro Fränkel devenido Ferenczi. Ambos portadores de una falla fundamental, que se presentizará en una serie de particulares vicisitudes experienciales, cual "retorno de lo reprimido"; en relación al poder y el éxito para Rank, y como conflicto edípico precoz para Ferenczi.

Finalmente en lo tercero, ambos devendrán teóricos revisionistas, distanciándose del complejo de edipo como eje fundamental de la articulación del aparato mental, inaugurando desarrollos futuros del psicoanálisis, al afirmar que las vicisitudes de gestación, nacimiento y crianza tempranas, así como el vinculo madre-hijo constituían un área central del potencial conflicto psíquico, y creando los fundamentos de las posteriores elaboraciones de lo narcisista, borderline y lo psicótico. Al mismo tiempo, postularán la simiente de un estilo terapéutico distinto, que enfatiza la empatía, la flexibilidad, la experiencia emocional correctiva, el análisis de la transferencia y el rol del terapeuta como agente de cura.

Rank se acerca a Freud en 1906, y mientras oficia como Secretario de las Reuniones de los Miércoles, tomando las Minutas manuscritas de las sesiones, conoce a Ferenczi, cuando éste se incorpora en 1908. Durante años, el carácter jovial de Ferenczi y la introversión de Rank permite que ambos desarrollen una relación en la que la comunidad de intereses y opiniones, va consolidándose a pesar de los 11 años de edad que los separaban.

Rank colaborador cotidiano, amanuense infatigable, compañero de viajes entre Viena y Budapest, "hijo adoptivo", dócil, obediente y servil; Ferenczi más alter ego que Rank, compañero de vacaciones, "hijo predilecto", intenso, afectuoso, demandante.

Rank y Ferenczi, referentes teóricos insustituibles presentes a lo largo de todos los escritos freudianos como nadie antes, ni después; fuentes inagotables de las cuales Freud nutrió sus hermenéuticas hipótesis (más que Breuer, Fliess, Jung o cualquiera). Ambos gradualmente estrechan sus vínculos, comienzan a escribir en conjunto, pasan juntos sus vacaciones, y en una de ellas, en 1923 en Klobenstein y el Tirol, van dando nacimiento a un conjunto de ideas que de revolucionarias conmoverían las bases mismas del psicoanálisis, al punto que debieron ser silenciadas por décadas.

Cuando en 1924, Ferenczi, y Rank terminan de escribir el texto "Perspectivas del psicoanálisis", bajo la anuencia de Freud; impactarán dramáticamente el escenario analítico de la época: Abraham y los berlineses, Jones y los ingleses, y parte de Norteamérica, por lo innovador de sus contenidos: énfasis en la "repetición" más que el "recordar", (inicio del concepto de regresión terapéutica), acento en el acortamiento de los tratamientos, y revolucionarias ideas acerca de factores tales como la "empatía", afectividad del terapeuta, crítica de la neutralidad técnica; e impactarán la estructura interna del Comité Secreto por las implicancias de ese texto en tanto testimonio de que Rank como Ferenczi habían transgredido un acuerdo previo de informarse unos a otros de sus trabajos y/o del inalcanzable vuelo teórico que ellos podían alcanzar justificando las genuinas diferencias que Freud sentía en favor de sus hijos predilectos. De un modo u otro se inauguraba una pugna frontal que terminaría con la disolución del Comité,y se iniciaba un período de oscurantismo para el psicoanálisis.

Rank, junto a Ferenczi estaban inaugurando desarrollos futuros del psicoanálisis, al afirmar que las vicisitudes de gestación, nacimiento y crianza tempranas, así como el vinculo madre-hijo constituían un área de potencial conflicto psíquico, y al crear los fundamentos de las posteriores elaboraciones de lo que sería el psicoanálisis moderno. Simultáneamente, ellos cuestionaban un estilo terapéutico que, en ciertos pacientes forzaba la interacción a las características del encuadre, más que a crear las condiciones de "hacer consciente las memorias inconscientes" fueran estas verbales, preverbales o corporales, o retornaran vía recordar, repetir o exoactuar.

Más no solo sus teorizaciones abrieron rumbos inéditos, sus propias puestas en escena también lo hicieron. Sabemos de las complejidades individuales de los primeros analistas, también de los posteriores. Pero ellos, al poner la figura del terapeuta como eje del acto de la cura, señalaron y que más dramáticamente que con sus propias existencias, que la cura no solo es sintomática sino también estructural, y que como tal atraviesa directamente el desarrollo caracteriológico del ser del paciente, y también del terapeuta.

Rank exoactuó su conflicto, Ferenczi también. Freud, lo supo, e incluso entendió que lo hicieron en los mismos términos que sus desarrollos teóricos lo indicaban, esto es en el lugar donde la "falla fundamental" se expresa desde la regresión terapéutica, a través de la alternancia de los objetos parciales, en la búsqueda de la identificación con los introyectos escindidos.Pero a pesar de que a Freud le perturbaban las contratransferencias, y no pudo alcanzar una franca comprensión de lo que subyacía al texto de estas exoactuaciones, no es menos cierto, que fue el continente para que ellas devinieran curativas. Negándose en la inteligibilidad, a una psicología que devenía interaccional, y lo situaba en el lugar de la "madre fundamental", si lo fue en tanto el padre que acepta el punto álgido de la lucha edípica, cuando deviene metáfora de lo fronterizo.

Tema nuclear en la vida tanto de Rank, como de Ferenczi, su propia autoconstrucción, y la búsqueda de la inteligibilidad de ello, les permitió ser desinteresados de la propiedad intelectual de sus hallazgos, pero no así del reconocimiento del valor de sus ideas frente al objeto significativo. No tuvieron interés en formar escuela paralelas, como Jung, Adler, Klein, Lacan y otros. Para ambos, el alejamiento de Freud, no solo sería, un testimonio de la importancia del padre, como Freud, lo había postulado, sino también el reflejo de la intensidad que este conflicto alcanza cuando se imbrinca con la falla fundamental.

Ni Rank, ni Ferenczi buscaban destruir el legado freudiano, ellos aspiraban a ampliar dicho orden, inaugurando nuevos ordenes. Ambos reiteraron sistemáticamente sus esfuerzos por sujeccionar sus nuevas intelecciones al orden de lo freudiano. Paradojal resultaría que tal rejección en el futuro retornara en la forma de escuelas disidentes, llámese kleiniana, lacaniana, reichniana, o "psicología del yo". Ellos más bien situaron dos ordenes, uno el de la falta fundamental, espacio estructurante, de lo psíquico, preedípico, de lo tanático; otro "neurótico", el lugar de lo edípico, de la castración, del padre, del encuentro con la realidad.

El retiro de Rank del espacio analítico, lo público de su exoactuación (a diferencia de la de Ferenczi más íntima) y lo insostenible de su posición frente a los berlineses e ingleses, distanció el vinculo de ambos. Su amor a Freud, adquirió matices distintos, uno desde la distancia, otro desde el aislamiento antes que de la ruptura. Sin embargo las vicisitudes de la muerte de ambos, no están exentas de la presencia del sabio vienés, testimonio último de que Freud para ambos no solo representaba un saber, sino que se insertaba en lo más profundo de la naturaleza humana, cual es la construcción del propio psiquismo como reflejo de la presencia de otro significativo que entrega la inserción en la vida, -la madre- y el orden que la constituye -el padre-, a partir del reconocimiento de la mismidad del uno; y como la propia bisexualidad humana posibilita en uno de sus extremos que esta función la cumpla un mismo ser humano: para Rank y Ferenczi: Freud.

 

 

 

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