Benjamín Wolman.
Ferenczi sugirió cuatro fases en el desarrollo de la percepción de la realidad. En la fase prenatal todos los deseos del niño son satisfechos, éste, por consiguiente, es el estadio de la omnipotencia incondicional. El recién nacido probablemente siente que todos sus deseos son satisfechos; sólo tiene que desear y el deseo será inmediatamente realizado. Esta es la omnipotencia de alucinación-mágica. Día a día el niño afronta la realidad y se producen algunos desacuerdos y frustraciones.
Gradualmente aprende a superarlos llorando y gesticulando, estableciéndose la omnipotencia de los gestos mágicos. Posteriormente, el niño cree en la magia de los pensamientos y las palabras(29).
Normalmente el niño desarrolla el sentimiento de omnipotencia. Los estímulos procedentes del mundo exterior, que él no puede domeñar, llevan consigo alguna limitación del sentimiento de omnipotencia. Progresivamente va desestimándose la idea de omnipotencia.
Mientras estas observaciones fueron aceptadas por la escuela psicoanalítica principal, Ferenczi hizo otra sugerencia, esta vez divergente de Freud. Afirmó que la actitud del paciente hacia el analista no sólo es producto de la transferencia sino que refleja la relación real que tiene lugar entre dos personas. Así se desarrolló la denominada técnica de “participación”.
La técnica terapéutica de Freud no podía ser expuesta en este libro, pero forma parte integral del sistema. La transferencia significa para Freud la catexis de la energía instintiva en estado de regresión. El paciente ama y odia a su analista como si él fuera un niño y el analista la figura paterna. Cualquier otra interpretación de la relación paciente-analista no es meramente una modificación de la técnica terapéutica sino una grave desviación de la teoría de Freud. Evidentemente, las ideas de Rank sobre la terapia de la voluntad y la participación de Ferenczi están cerca de la teoría de Sullivan.
Además, Ferenczi se apartó de Freud en la interpretación de la conducta sexual. Freud distinguió claramente entre instintos de vida e instintos de muerte. Para Ferenczi, y tras él para French y Alexander, la sexualidad es el canal para todas “las tensiones placenteras libres de todos los órganos”. Ferenczi distinguía entre la “función de utilidad” de cada órgano y su energía sobrante, que es enviada a los órganos genitales para su descarga. Según Ferenczi la sexualidad es meramente una descarga de todas aquellas “cantidades de displacer acumuladas que, desviadas durante el funcionamiento utilitario de los órganos, quedaban sin destino, sin ocupación”. Y, “siempre que un órgano no goza de sus tendencias placenteras directamente sino que renuncia a ellas en favor del organismo como un todo, pueden ser segregadas unas sustancias por dicho órgano o pueden ser desplazadas unas inervaciones cualitativasa otros órganos y eventualmente a los genitales, siendo la tarea de estos últimos equilibrar en el acto gratificador las tensiones placenteras libres de todos los órganos”. Por consiguiente, “en la eyaculación se suman todas aquellas tendencias autónomas -la tendencia a desembarazarse de una parte del cuerpo-, cuya utilización quedó desestimada en el funcionamiento utilitarios(21).
Es claro que Ferenczi distinguía entre propósitos útiles por un lado y sexualidad inútil por otro. Todos los órganos funcionan de forma útil. Su excitación excedente, que no puede emplearse con ningún propósito útil, se descarga a través de la sexualidad.
Ferenczi sitúa en el lugar de la teoría del amor y del odio de Freud una teoría de la utilidad y la descarga libre de la energía. El placer que sirve a las necesidades del organismo es colocado en un lado, y el placer sexual, que existe para su propio fin, en el otro. Además, Ferenczi distingue dos formas de satisfacer el organismo sus necesidades. La primera es la autoplástica, o la modificación del propio organismo. Tanto el desarrollo ontogenético como el filogenético dan testimonio de la adaptación mediante cambios internos. Los organismos vivientes se adaptan a la temperatura exterior, a las amenazas externas de la provisión alimenticia, etc., experimentando cambios en su estructura, color de la piel, actos, etc. Determinados organismos se adaptan de manera aloplástica, esto es, modifican el ambiente, excavando agujeros, edificando casas, etc.
Evidentemente, Ferenczi tiene muchas observaciones sagaces que ofrecer. Uno puede decir que en determinadas situaciones la descarga sexual alivia una tensión general del organismo. La duda de este autor radica en saber si las observaciones de Ferenczi justifican sus generalizaciones.
El estudio de la teoría psicológica de tipo psicoanalítico resulta muy interesante por el valor de sus datos, pero se halla amenazado por su no excesivamente rigurosa aplicación de los principios de la investigación científica. Este problema será explanado más adelante, en el capítulo 14 de la presente obra, pero debemos decir aquí que la facilidad con que amigos y enemigos de Freud introducen nuevos conceptos representa una violación de los principios de la prudencia y la integridad científica. El mismo Freud tenía muy en cuenta este peligro y se mostró extraordinariamente cauto en la elaboración de un modelo de personalidad. Pero si el método científico de Freud está abierto a la crítica, los métodos de Adler, Jung, Rank, Ferenczi, Klein, Alexander, Horney, Sullivan, Fromm y otros todavía resultan más vulnerables.
Extracto del texto: Teorías y Sistemas Contemporáneos en Psicología,Benjamín Wolman.
Editorial: Martinez Roca (España). 1971. 4ta edición.pp. 395 -397.
Notas
(29)
Sandor Ferenczi. Contributions to Psychoanalysis, Badger, 1916.
(21)Sandor Ferenczi, Thalassa: A theory of Sexuality. Psychoanalytic Quarterly Press, 1938.
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