Dos años después de la publicación del libro de Izette de Forest, Jones redactaría una breve reseña del texto en la Revista Internacional de Psicoanálisis. En esa ocasión el biógrafo oficial de Freud retoma la cuestión de la relación Ferenczi-Freud. La ocasión le da la oportunidad de comentar lo que lo que él considera la cualidad de un fuerte resentimiento por parte de la autora hacia el tratamiento de Freud a Ferenczi. Por un lado, ella nos habla sobre las duras críticas, la hostilidad y hasta la enemistad de Freud, hacia la obra de Ferenczi, y también de la remarcable paciencia cristiana y de la devoción de Ferenczi, la qué habría salvado la antigua amistad de una ruptura definitiva. Esta es, entre otras, la tesis de Izette de Forest. Sin embargo, Jones comenta que la verdad, sería algo muy diferente. Para Jones, es Ferenczi quien al refugiarse dentro de su aislamiento deja de escribir cartas, y es Freud quien sufre por la actitud adoptada por el amigo. En cuanto al libro, el lo enjuicia como una especie de ditirambo, himno religioso o apología evangélica sobre la importancia del amor en el mundo, y como un signo de gratitud de una ex-paciente de Ferenczi, respecto del analista de cierto periodo. Detrás de la evidente crítica a la autora, no se puede no leer el desacuerdo de Jones hacia la técnica de la indulgencia de Ferenczi. "En aquellos años", escribe Jones, "Ferenczi fue muy lejos." Freud, por su parte, escribe Jones, no fue tan lejos como Ferenczi sobre la senda de la indulgencia analítica. Incluso reprendió a su amigo por ello. Lo que, sería una cosa bien distinta en relación a la atribución de hostilidad denunciada por la autora, a la que también le imputa el ignorar el contexto en el que la historia de estos dos grandes maestros del psicoanálisis habría tenido su desarrollo.
El texto de Izette de Forest, que será republicado treinta años después, en 1984, en New York, parece, y aquí uno no puede no estar de acuerdo con Jones, un himno al amor. El amor que deviene una especie de clave de explicación universal. ¿Cual es el elemento curativo en análisis? El amor. ¿Porque Ferenczi a diferencia de lo que hicieron Adler, Jung y Rank, no abandonó el círculo de discípulos reunidos alrededor de Freud? Por amor. Izette de Forest quien no duda en citar el artículo que Eleanor Burnet había escrito dos años antes de su análisis con Ferenczi. ¿Por que? Por que en él se describe aquello que Izette de Forest llama el "genio psicoterapeutico" de Ferenczi, Burnet utiliza las fatídicas palabras "redención por el amor." Y así sucesivamente.
Un fuerte nota de ingenuidad es aquella que describe la afirmación de Izette de Forest sobre la boda de Ferenczi, una boda que la autora define bendecida por la felicidad. Lo que, como todos sabemos, está bien lejos de ser verdadero. Ciertamente la afirmación de Izette de Forest es la obra de una fuerte idealización de su analista de un tiempo. Y no parece admisible que, de la idealización, la boda de Ferenczi pueda haber sido, aunque sólo a veces, infeliz.
En un apéndice del texto aparece un glosario de términos psicoanalíticos. Se trata de definiciones llevadas y adaptadas comúnmente del Psychiatric Dictionary de Hinsie y Shatzky, publicado en Nueva York el año anterior. Los términos tomados en consideración son aquellos clásicos del freudismo. Debe ser señalado, en fin, que no es tomado más estrechamente en ninguna consideración el léxico ferencziano. ¿Por qué? Ciertamente, no por el amor. O quizás justo por amor, o bien en razón del hecho de que la llave del amor ha obnubilado las especificidades de Ferenczi. Ciertamente, no se puede estar de acuerdo con el ensayo de Erich Fromm que ve en el Libro de Izette de Forest "una excelente exposición de nuevas ideas de Ferenczi”.
Adaptado de: Giorgio Antonelli, El mar de Ferenczi. La historia, el pensamiento, la vida de un maestro del psicoanálisis, Roma, Di Renzo Editor, 1996.
http://www.centrostudipsicologiaeletteratura.org/deforest.html
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