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Sándor Ferenczi Institute Nueva York, U.S.A.

 

Epistolario Ferenczi:

Correspondencia Ferenczi-Freud

EPISTOLARIO Nº 10

 

DE S. FERENCZI A S. FREUD

 

Lieber Herr Professor,

Desde que siguiendo su consejo ha dejado enteramente “a un lado” mi autoanálisis no podría decirle porqué ha pasado tanto tiempo desde que le escribí. No omitiré mencionarle un hecho curioso sin embargo, el cuál es que han pasado tantos días sin escribirle a la Sra. G. como a Ud. ¡Interesante inhibición! N. B. Durante mas o menos el mismo período de tiempo mi trabajo ha sido estéril y me he sentido incapaz de hacer nada.

No se si Ud. consideraría suficiente para este estado de cosas la siguiente explicación (es decir, por su agudización reciente) Estoy ahora aprendiendo a montar a caballo; como ya se lo he dicho, lo estoy haciendo seriamente. Monto en las mañanas durante una hora y algunas veces aún durante tres o cuatro horas con las tropas. Esta nueva forma de placer corporal, que implica también temor y dolor, parece atraer desde otros intereses, intelectuales y emocionales, grandes cantidades de libido. Todo esto me recuerda que cuando niño era marcadamente “movedizo” y en especial, incansable para “jugar a los caballos”. Más tarde me interesé por bailar en lugar de jugar a los “caballos” y desarrollé algunas inhibiciones para bailar en las fiestas. Teóricamente y como espectador soy hasta ahora amante del baile. Incluso, invento nuevos pasos imaginariamente. Parece que una gran cantidad de este placer motor, no encontró vías de sublimación y fue reprimido. Pienso que algunos de los síntomas “neurasténicos” que he desarrollado se explican como expresiones neuróticas de estos impulsos que se han frustrado, muy particularmente desde que me he interesado en el psicoanálisis. (Esta puede ser una clave para una comprensión de las dolencias intestinales, etc., que acompañan a la vida sedentaria).

Ahora que puedo -debo, de hecho- forzar mis músculos cuanto desee a caballo, por primera vez tengo una idea del costo al cual tales embestidas instintivas han sido sobrellevadas y reprimidas. No pudo haber sido nada fácil superar ese activo demonio brutalmente marcado a fuego que ha estado en mí (que se ha hecho visible ahora) y enterrarlo tan profundamente, aún para mi mismo, que puedo verme como un hombre pacífico amante de la ciencia.

La posibilidad de un compromiso efectivo entre el placer de montar y la ciencia no es sólo concebible, sin embargo; es sin duda, un hecho establecido. Desde ahora en adelante haré una sesión analítica a caballo; estoy analizando a mi Comandante, quien se ha neurotizado después de haber sido herido en la cabeza en Galicia, de modo que ahora sufre de conflictos libidinales. ¡El primer análisis ecuestre en la historia del mundo! Tales son los subproductos obtenidos por la guerra. El análisis va muy bien por ahora; la transferencia se estableció antes de que el tratamiento empezara.

Su concepto sobre la melancolía me parece muy bueno a mi. Según su hipótesis la melancolía sería una formación intermedia entre la neurosis de transferencia y la neurosis narcisística propiamente tal: el dolor relacionado a la pérdida de objeto amado se transforma en dolor relacionado al self narcisístico.

El punto de fijación probablemente descansa, no obstante, en la etapa de transición desde el narcisismo al amor objetal. Lo que en particular confirma esto, es que el desorden se relaciona esencialmente a los mecanismos de proyección e introyección (los límites entre el yo y no-yo). La melancolía de acuerdo a este mecanismo es la verdadera psicosis introyectiva; en la histeria, etc., sólo ocurre un desplazamiento desde un objeto a otro, y la paranoia efectúa una proyección del yo en el mundo externo. Si Ud., está de acuerdo, me quedaré unos días más con su manuscrito de la melancolía y luego se lo enviaré a Abraham. El editor me escribió que se necesitará una segunda edición de las Cinco Conferencias. El las publicará al mismo tiempo que las Tres Contribuciones.

He recibido una postal desde el Servicio Activo de su Ernst; se ha hecho amigo de uno de mis antiguos alumnos.

Herzliche Grusse von Ihrem berittenen Freunde,

 

Ferenczi.

 

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Sandor Ferenczi (1873-1933)

 

En la Historia del Movimiento Psicoanalítico Freud dice: “…Hasta el momento, Hungría ha brindado al psicoanálisis un solo colaborador: Sandor Ferenczi, pero él solo vale por toda una asociación”.

Laplanche y Pontalis señalan que a partir de su escrito “Introyección y Transferencia” (1909) en “Primeras Contribuciones al Psicoanálisis” se introduce el término “introyección”. Noción que Ferenczi describe de la siguiente manera: “… el neurótico busca la solución, haciendo entrar en su yo la mayor parte posible del mundo exterior y convirtiéndola en objeto de fantasmas inconscientes…” Asimismo, Laplanche y Pontalis refiriéndose al concepto de transferencia, señalan que Ferenczi “... habría mostrado cómo en análisis, pero también en las técnicas de sugestión y de hipnosis, el paciente hacía inconscientemente desempeñar al médico el papel de las figuras parentales amadas o temidas”. En 1920 expone en el Congreso de la Haya, su descripción sobre la “técnica activa”, iniciando así, en el campo de la teoría de la técnica, la discusión centrada básicamente en los aspectos relativos a abstinencia versus actividad del analista y a reconstrucción versus volver a vivenciar. Controversia ésta, que habiendo dado lugar a connotados desarrollos técnicos ulteriores, sigue interesando vivamente a los psicoanalistas. Amigo muy cercano de Freud, lo acompañó a Estados Unidos y también en varios viajes de placer a Florencia, Roma y Sicilia. Fue además presidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional entre 1918 y 1920.

La carta, escrita desde el frente (Primera Guerra Mundial) en Pápa, lugar situado al N. O. de Hungría y al S. del Danubio, nos comunica la cotidianeidad del soldado que no consigue, sin embargo, aminorar su acendrado compromiso analítico. Resulta interesante consignar que su texto hace explícito que el manuscrito Aflicción y Melancolía de Freud fue enviado primeramente a Ferenczi, quien debería a su vez remitirlo a Abraham. Etcheberry en sus comentarios al mismo escrito (en las Obras Completas de S. Freud editadas por Amorrortu) no señala a Ferenczi como destinatario.

Nuestra publicación ha sido seleccionada y traducida de “Ten Letters to Freud” de Sandor Ferenczi, publicadas en el Int. J. of Psychoanal, 1949, Vol. 30, p. 243-250. Expresamente se ha respetado la recomendación de los traductores ingleses de conservar el idioma alemán para los encabezamientos y saludos.

 

NOTA DEL EDITOR.

 

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Carta 67

Viena, 4 de Julio de 1909

IX,. Berggasse 19

 

Querido Colega,

Todavía no estamos tan bien como usted presume, no partiremos a Munich sino hasta el 14 de este mes. En ese momento nuestra dirección será:

Ammerwald, Post Reutte (no el Hotel Tyrol).

No me atrevo a contar con su visita esta vez, por lo que asume que este viaje a América consumirá la mayor parte de estas vacaciones. Todavía no podemos decidir donde nos encontraremos, si en el camino o hasta que lleguemos a Bremen. Aparte de esto, existe una remota posibilidad de que el Domingo lo pueda estar esperando en Budapest entre dos trenes, entre la 1:30-3:20. ¿No podemos almorzar juntos en ese momento? Le telegrafiaré en caso de que el viaje se realice. Asumo que está realmente solo en este tiempo del verano.

En cuanto al vestuario, aparte de los temas como viajar con él, llevaré un abrigo y una chaqueta de vestir. O tal vez pueda prescindir de la primera. No olvide llevar un buen abrigo sobre el viaje del océano. Uno puede comprar un sombrero allá debido que es muy difícil transportarlos y podríamos tirarlos al océano antes de volver del viaje.

Completé el caso del hombre de las ratas1 y estoy preparándome para enviarlo a Jung, sin embargo he llegado al final de mi capacidad de trabajo por ahora. En el verano solamente América. Acepto feliz sus deseos para mis vacaciones. Desafortunadamente, no puedo hacer nada acerca del clima. Este verano promete no ser tan bueno. Mi hija2 ha escapado del rigor de la Pustertal for Klobenstein auf dem Ritten or Bolzano, cuya inclinación nuestra también será para el próximo año.

Espero que tengamos tiempo en el G. Wahington para todas nuestras conversaciones científicas, si es que el mar no nos molesta. Espero con ansia que todo esto ocurra pronto.

Su cordialmente obediente

 

Freud.

 

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Carta 68

Budapest, Julio 22, de 1909

VII., Erzsébet-körút 54

 

Querido Profesor,

Espero que ningún obstáculo se haya interpuesto en sus planes de vacaciones, y que los colosales esfuerzos de un año psicoanalítico (acerca del cual solamente tengo ahora una vaga idea) que usted haya sido capaz de lograr algún descanso en la mitad de sus amados bosques y en el centro de su ¡querido grupo de hijos! Por favor permítase sumergirse en el trabajo. [Este fue un desliz de mi lápiz, pretendí escribir que no se zambulla, e inmediatamente agregué " a pesar de que este requerimiento luche contra el deseo interno de tener más y más de usted"]1

No estoy tan solo como usted supone. Una favorable coincidencia ha hecho posible para mí estar en una agradable compañía durante estos meses de verano también.2 -Sin embargo, me parece muy atractivo cuando me habla de la posibilidad de pasar unos días con usted en las Montañas Tyrolesas.- ¡Desafortunadamente, por el momento no me es posible.!

Tengo seis semanas de vacaciones (desde el 16 de Agosto al 1º de Octubre). ¿Puede usted decirme algo acerca de nuestro viaje de retorno (la fecha de arribo a Europa, y el puerto y a qué ciudad vamos a arribar)? Ya que si no podemos estar de vuelta el 1º de Octubre, entonces quizás permanezca algún tiempo más acá y viaje directamente a Bremen. De otra manera tengo cuatro o cinco días antes de nuestro viaje, los cuales pienso pasar en Berlín o en Hamburgo. No es claro de que entonces no arranque un rato a estar con usted en el Tyrol.

Lamento mucho de que su viaje planeado a Budapest no haza sido posible. Realmente esperaba mucho que pudiese ser así.-

Solamente una pocas preguntas más. Quiero llevar alrededor de 5,000 coronas, 2.000 en mi billetera, 3.000 enviadas en una carta de crédito. Yo calculo 1.200 marcos que corresponden a 1.500 coronas para el viaje, 60 coronas por día para los siguientes 30 días 1.800 coronas; eso hace un total de 3.300 coronas.- el restante es para algunos gastos imprevistos. ¿Cree usted que esto es suficiente?

¡No hablaré de los preparativos por mi parte! Una hora de conversación en Inglés por día es todo lo que me recuerda a América.-¿Tiene usted planes de permanecer en América, y si es así, cuáles lugares podremos visitar?.

Excúseme por favor por tantas preguntas.

Los mejores saludos a usted y a su familia.

 

Su obediente

Ferenczi

 

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Carta 69

Ammerwald, Julio 25, de 1909

Querido Doctor,

 

Es con mucho agrado que intento contestar sus preguntas, que se relacionan con nuestro planeada aventura que puede por tanto solamente llevarnos a expectativas placenteras.

No sé todavía nada acerca de nuestro viaje de retorno. Brill me ha advertido en contra de no hacer reservaciones ahora, debido a que uno puede también conseguirla fácilmente en algún momento. [Los tickes para el G. Washington están en mi billetera; he pagado por la mitad de ambos, de modo que usted sólo tiene que pagar el resto en Bremen.]1 Me imagino, sin embargo, que volveremos a casa alrededor del 20 de septiembre, de modo que me quedaran algunos días libres para Berlín y Hamburgo, donde, por una parte, algunos parientes me están esperando, y por la otra, es posible algunas reuniones con gente como Marcinowski2, y Abraham. Como usted quiero estar en casa el 1º de Octubre. Sin embargo no podemos saber de antemano como poder lograrlo. Si usted quiere usar los últimos días para visitarnos, usted tiene el consentimiento placentero de toda mi familia. Ellos inmediatamente me instruyeron le advirtiera que el 15 de Agosto es Domingo, de modo que usted podría alargar sus vacaciones partiendo la tarde del día 14. Entonces podríamos partir de acá el 19 temprano y llegar a Bremen el día 20 como estaba previsto. Realmente eso sería muy agradable.

Mi viaje a Budapest habría coincidido con una consulta en Salonika, que había sido confirmada previamente pero que fue cancelada en el último minuto. No era un caso de neurosis sino que el caso de un niño con parálisis.

Sus provisiones financieras me parecen adecuadas. He pensado en arreglármelas con los 3.000 marcos en la Universidad de Clark. Pero sin embargo ya que ellos no me serán entregados por adelantado, llevaré la misma suma conmigo y espero que nos podamos ayudar entre nosotros.

Yo estoy haciendo menos preparaciones que usted, a pesar de que tendría más razones para hacerla. Realmente he usado por completo mi montante de esfuerzo por 1909, y debo descansar. Pospondré todas las preparaciones hasta el viaje. Usted y Jung deberían entonces decirme acerca de qué podríamos conversar. Tengo algunos libros acerca de América conmigo, pero no los estoy mirando. Ayer ordené algunos libros arqueológicos; existe en mí todavía un poco de interés en esas materias. Quiero sorprenderme. Mi única intención es ver el Niágara, el cual está tan lejos de Nueva York de Boston como Abbazia es desde Viena; de otra forma creo que sería mejor que nos dejáramos guiar por Brill y por cualquier otra influencia que pudiéramos encontrar en ese lugar.

En expectativa de su correspondencia durante estas semanas de vacaciones, soy

 

Suyo,

Freud

 

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Desde la perspectiva de Ferenczi, el derecho resulta ser un resumen de reglas concretas y particulares acerca de la capacidad de adaptación de los sujetos a los requerimientos de la vida colectiva, y que como perteneciente al plano de la psicología aplicada debería evolucionar en el sentido de los hallazgos de la psicología. Dentro de estos progresos de la psicología, Ferenczi menciona aquellos relacionados con Freud y su descubrimiento de las leyes y mecanismos de la vida psíquica incosciente, surgidos a partir de los trabajos en torno a la sintomatología histérica, que permitió a Freud delinear la estructura del psiquismo inconsciente y colectivo.

Respecto a las expresiones del psiquismo colectivo relacionadas con la legalidad, Ferenczi menciona los mitos, la religión, el estudio que hace Freud del totemismo y el tema del tabú, como primera expresión de un código no escrito, surgido como resultado de un mecanismo psicológico particular trasladado a la cultura y que posteriormente deviene en las normas y preceptos que regulan la vida en comunidad.

Ferenczi señala que para comprender el origen del sentido de la ley, primero se debe explicar el tabú -del modo como lo hace Freud- introduciendo la noción de pecado original y de legislación primitiva, como derivados de la religiosidad primitiva.

Este marco resitúa la explicación de conceptos tales como deseo de venganza, castigo y sumisión voluntaria, los que desde una óptica colectiva pueden entenderse como contenidos superyoicos, puestos al servicio de la regulación de la vida grupal y sublimados mediante el establecimiento de leyes y penas, que en el fondo ordenan el accionar del psiquismo colectivo e individual.

A partir de estas nociones, Ferenczi plantea una propuesta sobre la comprensión de la psicología del criminal y las modificaciones que, desde su perspectiva, cabría hacer en el abordaje de los males sociales.

 
(Traducción: Equipo Indepsi)
 

 

 
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