| Investigación
Bibliográfica
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Miembros
de la
Sándor Ferenczi Society
Budapest, Hungria
Sándor
Ferenczi Institute Nueva York, U.S.A. |
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Epistolario Ferenczi-Groddeck |
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Correspondencia Ferenczi-Groddeck |
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Sandor Ferenczi a Georg Groddeck
Garmisch-Partenkirchen
Kurheim Wigger
17 de agosto de 1921
Mi estimado colega (1),
Me encuentro descansando, en la casa de salud arriba indicada, y tengo que encontrarme hacia la mitad de septiembre con el Señor Profesor Freud en alguna parte de Alemania,. Así se me plantea la cuestión de dónde pasar las dos primeras semanas de septiembre (llegado el caso incluso desde el 27-28 de agosto). Así que se me ocurrió unir lo útil con lo agradable y preguntarle a usted si podía reservarnos (a mi mujer y a mí) una habitación que nos convenga. Si esto le fuese posible, querría igualmente que me comunicase los precios habituales de habitación y pensión.
Ha sido decisiva para la elección de nuestro lugar de vacaciones la esperanza de poder estudiar más detenidamente, y con su permiso, su forma de aplicar el psicoanálisis a las enfermedades orgánicas, lo cual me interesa en sumo grado.
Aprovecho esta ocasión para felicitarle sinceramente por su Seelensucher (2), del que haré la reseña en el próximo número de Imago (3).
Por otro lado, me he enterado por el Profesor Freud de que podemos esperar próximamente algo inusual e interesante por su parte.
Rogándole tenga a bien contestarme lo más rápidamente posible, le saludo suyo afectísimo.
S. Ferenczi
NOTAS:
1.-La fórmula alemana es aún más ceremoniosa: 'Sehr geehrter Herr Kollege' , literalmente ‘Muy estimado señor colega'.
2.- El buscador del alma, novela que Groddeck publicó en 1921 en la Internationaler Psychoanalytischer Verlag, el título completo es Der Seelensucher. Ein psychoanalytischer Roman . Su héroe es August Müller, transfigurado en Thomas Weltlein, el “asesino de chinches”, apodo derivado de una de sus aventuras; es una novela picaresca que en los medios psicoanlíticos se tachó de picante que por medio de breves sátiras de las diferentes clases sociales cuestiona la moral de la época y es agradablemente didáctica. Thomas Weltlein personifica al Ello, se comporta de forma incivilizada en las diferentes situaciones en que se ve inmerso, diciendo lo que piensa y siguiendo sus impulsos, y se ve cómo esta conducta influye en las personas que lo rodean. De esta forma Groddeck puede permitirse decir lo que piensa del mundo y de la sociedad en general sin temer le tachen de loco, ya que sus opiniones las expresa un loco, así se pone a salvo de la crítica sin renunciar a sacar sus ideas a la luz jugando con esa ambigüedad que existe en el loco, al que a la vez tenemos por un genio, como el niño que dice las verdades sin importarle las consecuencias que pueda acarrearle esto.
3.-Georg Groddeck. El buscador del alma. Una novela psicoanalítica, en Ferenczi. S. Psicoanálisis III. Espasa-Calpe, Barcelona 1981. pp. 161-165.
Correspondencia 1921-1933. Sandor Ferenczi; Georg Groddeck. Colección del sillón de orejas. Colección del Lunar. 2003 Introducción Traducción y edición: Angel Gagigas.
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Sandor Ferenczi a Georg Groddeck
Garmisch-Partenkirchen
Kurheim Wigger
17 de agosto de 1921
Querido colega (1),
Me encuentro reposando, en la clínica de más arriba, y me voy a encontrar quizás a mediado de septiembre con el Sr., Freud en una parte de Alemania. Así que la pregunta me surge de la siguiente forma: pasaré las dos primeras semanas de septiembre (quizás a partir del 27 al 28 de agosto). Entonces tengo la idea de juntar lo útil y lo agradable y pedirle si podría reservarnos una pieza que nos convenga (a mi mujer y a mí). Si fuera esto posible le ruego que me comunique, los precios habituales de pieza, alojamiento y pensión.
Ya que escogimos nuestro lugar de vacaciones, espero poder estudiar más precisamente con vuestro permiso, su forma de aplicar el psicoanálisis a las enfermedades orgánicas, cosa me interesa en gran medida.
Aprovecho esta ocasión para felicitarlo sinceramente por su "Seelensucher", en que voy a comentar en el próximo número de Imago(2).
Por otro lado me enteré a través del Señor Profesor Freud que nos esperan próximamente cosas muy extraordinarias e interesantes de nuestra parte.
A la espera que me responda lo más rápido posible, se despide afectuosamente.
S. Ferenczi.
Ferenczi – Groddeck. Correspondance (1921-1933) Editorial PAYOT. (1982) Paris, France.
Traduccion Interna Indepsi. 2000
NOTAS:
1.- La forma demandada está puesta ceremoniosamente: "Sehr geehrter Herr Kollege", esta dirá " Muy honrado Señor y Colega".
2.- Ese comentario aparece en el tomo III de ( las Obras Completas) de S. Ferenczi bajo el título; "Georg Groddeck: el buscador del alma". Payot, París, 1974, pp. 138-142.
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Sandor Ferenczi a Georg Groddeck
G. Partenkirchen
Kurheim Wigger
24-8-1921
Queridísimo amigo,
tras algunas vacilaciones me he decidido a aceptar sin más su amable invitación.
Según los últimos planes, no llegaremos a su casa hasta el 5 de septiembre, entretanto esperamos encontrarnos varias veces con el Prof. Freud que reside por casualidad muy cerca del lugar donde nosotros estamos (Seefeld, en el Tirol). Le haré saber con tiempo la fecha exacta de nuestra llegada.
Mi mujer también le envía sus mejores saludos, suyo afectísimo.
S. Ferenczi
Correspondencia 1921-1933. Sandor Ferenczi; Georg Groddeck. Colección del sillón de orejas. Colección del Lunar. 2003 Introducción Traducción y edición: Angel Gagigas.
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Sandor Ferenczi a Georg Groddeck
G. Partenkirchen
Kurheim Wigger
24-8-1921
Muy querido colega,
Después de mucho vacilar, he decidido aceptar sin ningún recelo vuestra amable invitación.
Según los últimos proyectos, vamos a llegar a su casa por el 5 de septiembre; en adelante esperamos encontrarnos de nuevo con el Profesor Freud quien por casualidad vive bastante cerca del lugar de donde nosotros somos (Seefeld, cerca del Tyrol). Le haré saber a tiempo la fecha exacta de nuestra llegada.
Mi mujer también le manda sus mejores saludos, con afecto
S. Ferenczi.
Ferenczi – Groddeck. Correspondance (1921-1933)
Editorial PAYOT. (1982) Paris, France.
Traduccion Interna Indepsi. 2000.
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Sandor Ferenczi a Georg Groddeck
Budapest, el día de Navidad de 1921
Querido amigo,
reconozco que esta forma de dirigirme a usted me ha requerido un cierto esfuerzo, y no de los menores. Desde hace muchísimo tiempo me complazco en una altiva reserva y disimulo mis sentimiento, muchas veces incluso ante mis allegados. No necesito decirle que esto se remite a la infancia. Era yo demasiado exigente, o bien mi madre –madre de 11 hijos vivos de los que yo el el 8°- era demasiado severa; según mis recuerdos no hay duda de que de niño recibí muy poco amor y demasiada severidad de su parte. Cariño y caricias eran algo desconocido en nuestra familia. En cambio se cultivaban celosamente sentimientos como el respeto pudoroso con respecto a los padres, etc. De tal educación ¿podría resultar algo más que hipocresía? Cuidar las apariencias, esconder las “indecencias”, esto era lo más importante. Así llegué a ser un excelente alumno y un onanista secreto; tímido, no empleaba jamás una palabra obscena –y frecuentaba a escondidas a las prostitutas con dinero robado-. De vez en cuando hacía prudentes tentativas para enderezarme. Así un día dejé caer “por azar” entre las manos de mi madre la lista de todas las palabras obsc. Que conocía(4). En lugar de que me ayudasen, que instruyesen, tuve derecho a un sermón moralizador.
Así que objetivamente hablando tampoco es ninguna pequeñez el que, después de tales antecedentes, yo me declare vencido por su naturalidad, su gentileza y su amabilidad natural. Nunca antes me había expresado tan francamente ante un hombre, ni siquiera con Siegmund (Freud), cuyo nombre ha causado el error de escritura en la palabra vencido(5). Me he dejado analizar por él a temporadas (una vez durante 3, otra durante 4-5 semanas), durante años hemos viajado juntos cada verano; no podía abrirme completamente a él; sentía demasiado de ese “respeto púdico”, era demasiado grande para mí, demasiado parecido a un padre. El resultado fue que en Palermo, donde quería hacer ese famoso trabajo sobre la paranoia (Schreber) en común conmigo, en un súbito arrebato de rebeldía exploté la primera noche de trabajo, cuando quería dictarme algo le dije que eso no era un trabajo en común, simplemente dictarme. ¿Así que usted es así , dijo él, asombrado. ¿Evidentemente quiere quedarse con todo? , dijo, y desde entonces trabajó solo por las noches; no me dejó más que el trabajo de corrección –la amargura me oprimía la garganta- (Naturalmente, ahora sé lo que querían decir “trabajar solo por la noche” y “el nudo en la garganta”. Lo que yo quería era el amor de Freud)(6).
Si tuviese talento como escritor liberaría mi corazón escribiendo sobres mis sufrimientos corporales y psíquicos –más o menos como lo estoy haciendo ahora-. (N.B. ¡No he sido sincero! Creo estar dotado para la escritura; recuerdo cuánto me hirió el juicio desfavorable manifestado sobre un trabajo y antes aún sobre un poema)(7).
En cualquier caso aplazo por el momento la ejecución del proyecto de presentarme a usted “ab ovo”, de presentarle mi trayectoria. Empecemos primero por los asuntos actuales. Su carta ha llegado en un momento crítico. Después de una de las muchas, muchas malas noches, en las que me despierto sobresaltado casi sin aliento, la piel completamente helada, con dolores cardiacos, casi sin pulso (pero a veces con palpitaciones) y perdiendo toda confianza en el porvenir, en Groddeck, veo acercarse el fin. Su carta me ha incitado a un nuevo esfuerzo; me ha ayudado a desenmascararme, aunque no sea más que parcialmente, también ante mi mujer. De nuevo le he hablado de insatisfacción, de amor reprimido por su hija (que había debido se mi prometida. Además lo fue, hasta que una observación algo desaprobatoria de Freud me indujo a luchar con empeño contra este amor, a rechazar resueltamente a la joven).
Entre nosotros esta clase de confesiones suelen acabar curiosamente con que me acerco de nuevo a ella, subyugado pro su bondad y su indulgencia. Sea esto, o sean los baños calientes que he vuelto a tomar, en cualquier caso desde entonces me quedo algo menos helado que antes por las noches, ante la proximidad de la muerte. También practico de nuevo con celo la gimnasia, los pataleos de vientre (¡hasta 40!)(8). Pero estoy lejos de sentirme bien. Voy a enumerarle los síntomas; el primero que me viene a la mente es mi inhibición para el trabajo. (Ocurrencias a este respecto; no debes superar al padre). En los años 1915/16, estuve de guarnición en una pequeña ciudad húngara (durante 1 año) sin nada que hacer, allí desarrollé una gran y “grandiosa” teoría del desarrollo genital en tanto que reacción de los animales al peligro de desecación, en el momento de la adaptación a la vida terrestre. Jamás me pude decidir a poner por escrito este valioso trabajo –el más importante hasta ahora-. Los datos correspondientes descansan, en el mayor desorden, en el fondo de los cajones de mi oficina(9). Cuento mi teoría de palabra con gusto y a menudo; una vez, no, dos veces, la he presentado ante Freud, Rank, Jones, Abraham, etc., la última vez, muy recientemente, en Hildesheim. Pero cuando quiero escribir me atacan dolores de espalda, naturalmente a causa de mi aorta, que según la radiografía está dilatada. Hace algunas semanas la artritis me inflamó la muñeca derecha; naturalmente esto también me ha molestado para escribir. En estos momentos la articulación está de nuevo bien.
En la misma época desarrollé mis puntos de vista filosóficos ante Lou Salomé (no, todavía estábamos en 1914, en Munich), que se corresponden poco más o menos con los del Más allá... (10), aunque acaben de forma algo diferente. Se los conté en su momento a Anna Freud. Jamás he encontrado la valentía de sentarlos por escrito. Una y otra vez me he dejado arrastrar a escribir, en lugar de este trabajo esencial, pequeñas improvisaciones, para que no se me olvide del todo. Los médicos americanos que estudian ahora con Freud me han invitado a dar dos conferencias en Viena sobre la metapsicología. He aceptado; debo hablar el 6 de enero. Y aún ni una palabra escrita o preparada. Este síntoma (inhibición en el trabajo) va acompañado frecuentemente de la idea; no vale la pena. Es decir: el mundo no da tanto como para merecer estos “regalos” por mi parte; claramente del erotismo anal; no quiero soltar nada en tanto no se me dé algo como regalo. ¿Pero qué regalo? Sólo puede ser el niño que la mujer debe regalarme –o a la inversa, que yo quisiera parir par el mundo (para el padre, la madre)-.
Lo peor es que aparentemente mi erotismo no quiere satisfacerse con estas explicaciones; yo quiero, el “Ello” quiere, no una interpretación analítica sino algo real: ¡una joven, un niño!
(‘A porpos'(11): ¿no cree usted que la célebre expresión en relación con “Schreinach dem Kinde”(12) no es más que el retorno del deseo de gritar a un niño?).
Ahora me doy cuenta de que con esta clase de fragmentos humorísticos con los que salpico mi carta copio sus Cartas a una amiga(13). ¿Es usted tal vez la amiga o bien su amistad es un sustituto homosexual para mí? Quizás le contaré primero mi sueño de hoy, difícil de describir pues era un sueño puramente “húngaro”; pues bien, canto alegremente, en este sueño, un aire popular húngaro, del que al despertar recuerdo particularmente dos estrofas; algo como (en traducción rápida) “Me dice el viejo judío, Toma a ésta de mi tienda, No necesito nada de tu tienda, Tampoco de ti viejo judío”. “Me dice Fay Gyula (hombre guapo y distinguido), Querida yo te compraré vestidos y cintas. No necesito tus vestidos y cintas, Sólo necesito a Fay”(14).
(Traducido literalmente: “Me dice de nuevo el viejo judío, te doy el maquillaje rojo, no necesito maquillaje rojo, no necesito nada de ti viego judío. Me dice de nuevo Fay Gyula, ¿necesitas pañuelos?, ¿necesitas vestidos? Sólo necesito a Fay Gyula”)(15).
Ideas que se me ocurren sobre esto: ayer, la noche de Navidad, en el círculo familiar más íntimo, comí “lujuriosamente”. A menudo he expresa el punto de vista de que era poco razonable hacer comidas tan fastuosas cuando no hay nadie de fuera. En ese momento, eché un vistazo a la cocina en la que los amigos y amigas de nuestras dos criadas estaban alegremente reunidos y cantaban. Estas dos mozas son hermanas. La más joven tiene 16 años, muy maja, ha venido a servir con nosotros directamente desde su aldea. Tiene los labios notablemente rojos (maquillaje: pero el color de sus labios es natural). La de más edad, la cocinera, no tiene en realidad más que 19-20 años. Tiene, como he comprobado en el curso de un examen médico, los senos notablemente firmes, duros y con enormes pezones que entraron en erección durante el examen.
Interpretación: estas encantadoras muchachas no quieren tenerme, viejo judío. N.B., dije ayer a un amigo, que aunque más viejo que yo sigue teniendo todavía el pelo negro: “Tu vitalidad es verdaderamente asombrosa, mira qué viejo y entrecano estoy yo”. Encuentro, me decía a mí mismo, que me he hecho viejo para adaptarme a mi mujer, que es más vieja que yo. Mi amigo está casado con una lozana rubita.
Interpretación: estas encantadoras muchachas no quieren tenerme, viejo judío. N.B., dije ayer a un amigo, que aunque más viejo que yo sigue teniendo todavía el pelo negro: “Tu vitalidad es verdaderamente asombrosa, mira qué viejo y entrecano estoy yo”. Encuentro, me decía a mí mismo, que me he hecho viejo para adaptarme a mi mujer, que es más vieja que yo. Mi amigo está casado con una lozana rubita.
Anexo: en el sueño esta canción era de alguna manera “bisexual”. Me ha venido a la cabeza que esta Fay Gyula era al mismo tiempo una bonita señora Fay. Fay es un apellido. Pero al mismo tiempo la palabra “Fay” = dañar(16). No sé si mi corazón me ha hecho daño –psíquica o afectivamente-.
Anexo 2°: ayer a veces tenía escrúpulos de conciencia por haber estado tan alegre aunque anteayer hubiera recibido la noticia del suicidio de un sobrino (por cierto, un inútil). Quería con todas sus fuerzas ser médico, incluso psicoanalista, lo que sin embargo yo intentaba impedir, conociendo sus defectos. ¿Fui culpable de su muerte? Puedo preguntármelo. Ahora, usted tiene razón cuando dice que mi angustia de muerte puede retrotraerse, al menos en parte, a un deseo de muerte contra la mujer. No hace mucho, en un sueño, me esforzaba con celo en tratarle médicamente una profunda herida en la cabeza, a la altura de la sien. No quiero dañarle(17), no le digo nada, o demasiado poco, de mis ideas de infidelidad; en su lugar, me daño con mi corazón. ¡Usted sabe bastante ahora! Sé también que de ordinario se lo cuenta todo a su mujer. Pero debo confesar que me siento no poco molesto ante ella. Además, como le he dicho, no es ninguna pequeñez superar mi soberbia de intelectual y presentarme no en posición de superioridad, de rival, sino de forma naif, infantil –se me ocurre la palabra “humble”(18)-.
Ahora, ¡haga de esta carta lo que quiera!
Suyo afectísimo
Ferenczi
Anexo 3°: mi escrupuloso carácter me ha obligado a mostrar esta carta a mi mujer. Así que aprovecho esta circunstancia para un tercer anexo. Quiero hablarle del papel dominante que juega, en mi caso, mi enorme sensibilidad al frío. Mientras le escribo esta carta hace en la habitación un poco más frío de lo habitual. (Por otro lado, no hace frío fuera, 4-5 grados sobre cero(19). Después de haber terminado la carta, estoy completamente helado, el pulso acelerado, los dolores en la espalda mucho más intensos –y en la cabeza-, sin duda como consecuencia de la isquemia gral.(20) de la piel y del incremento act.,(21) de la tensión. A menudo me he dicho que por la noche regreso a la poiquilotermia de los peces, por otra parte creo que esporádicamente todos los seres humanos lo hacen, por eso por la noche necesitan una mejor protección térmica. Pero yo suspendo toda producción de calor, quizás por medio de la inhibición respiratoria, incluso cuando estoy envuelto en 2-3 mantas de lana. -¿Es que quiero jugar al pez o es que quiero poner en acto mi teoría pez-genital que no pongo por escrito?- ¿Sufro quizás una uremia latente? No sé. Cuando ando me acaloro enseguida, aunque haga mucho frío.
Mi mujer le saluda cordialmente.
NOTAS:
4.- Ver palabras obscenas, en Ferenczi, S. Psicoanálisis I . Espasa-Calpe, Madrid, 1981, pp. 135-147.
5.- ‘Vencido' se escribe ‘besiegt', y así lo había escrito Ferenczi. Se trata de un doble lapsus, es sólo ahora, al escribir el nombre de Freud, cuando se confunde y no en la palabra ‘besiegt', ‘vencido'.
6.- Antes de hacer esta confidencia a Groddeck, Ferenczi había discutido todo el asunto de Palermo con Freud; lo cual se refleja en su correspondencia.
7.- Extracto del testimonio redactado por Zsófia, la hermana pequeña de Sandor, a petición de Michael Balint;
(...) este es el poema que dedicó a mi madre cuando él tenía 24 años:
An der Schwlle neuen Lebens
grüße ich Dich, Mutter meine.
Niemand andere, Du alleine,
Du verstehst mich, wenn ich weine.
Und ich wene heute innig
Heße Trähnen, heiße Wahre
Hingestreckt sind in der Bahre
Vierundzwanzig meiner Jahre!
No me acuerdo de más. Pero a menudo enviaba para mi madre desde Viena bellos poemas que recordaban a Heine. (...).
8.- He traducido ‘Bauchtreten' como ‘pataleos de vientre'; es uno de los tratamientos particulares inventados por Groddeck. Consistían en hacer presión botando sobre las rodillas encima del vientre de la persona en cuestión.
9.-Lo escribió años más tarde, ver Thalassa, ensayo sobre la teoría de la genitalidad ; en Ferenczi, S. Psicoanálisis III. Espasa-Calpe, Madrid, 1981, pp. 303-383.
10.- Se trata de la obra de Freud, Más allá del principio del placer, en Freud, S. Obras completas, Orbis, Barcelona, 1988, pp. 2507-2541.
11.- En francés en el original.
12.- En alemán, gritar o clamar por un niño.
13.- A finales de diciembre largo tiempo. Se trata de Das Buch vom Es. Psychoanlytische Briefe an eine Freundin. Internationaler Psychoanalytischer Verlag, Viena, Leipzig. Zürich. 1923, [El libro del Ello. Cartas psicoanlíticas a una amiga . Taurus, Madrid, 1973]. Le envía las cinco primeras cartas y Freud le responde diciéndole que le parecen encantadoras, animándole a continuar. Más adelante y debido a una crítica por parte de Freud, el ánimo de Groddeck y la intensidad de sus cartas decaerán, ya que en parte las escribía en función de lo que deseaba Freud. La pregunta que hace a continuación Ferenczi se podría aplicar a Grodeck.
14.- Canción popular, no hay que olvidar que la canción es húngara, y Ferenczi la traduce al alemán para Groddeck de esta forma: “Sagt mir da der alte Jude. Nimm sie war von meiner Bude, Brauche nichts aus deiner Bude, Brauch dich auch nicht alter Jude”. “Sagt mir da der Fay Gyula, Ich kauf dir Liebste, Kleider, Bänder, Brauch von dir nicht Kleider, Bänder, Brauche Fay nur dich selber”.
15.- La versión alemana de Ferenczi: “Sagt mir noch der alte Jude, Ich gebe dir rote Schminke, Brauche keine rote Schminke, Brauch dich auch nichtalter Jude. Sagt mir noch der Fay Gyula, Brauchst Du Tücher?, Brauchst Du Kleider?, Brauche nur Fay Gyula selber”.
16.- En húngaro Fay se pronuncia como faj, que significa hacer daño.
17.- En húngaro faj (Fay).
18.- En francés o en inglés, humilde, modesto.
19.- Probablemente se trate de la escala Réamur, más utilizada en la época.
20.- Abreviatura de general.
21.- Abreviatura de actual.
Correspondencia 1921-1933. Sandor Ferenczi; Georg Groddeck. Colección del sillón de orejas. Colección del Lunar. 2003 Introducción Traducción y edición: Angel Gagigas.
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Sandor Ferenczi a Georg Groddeck
Budapest, el día de Navidad de 1921
Querido amigo, Confieso que esta manera de dirigirme a usted me demanda un cierto esfuerzo, y no menor. Desde un largo tiempo que me refugio en una fiera reserva junto con mis sentimientos, sobre todo a quienes me rodean. Siendo muy exigente, quizás por causa de mi madre -la madre de 11 niños vivos de los cuales yo soy el octavo-era muy severa: según yo recuerdo, era seguro que de niño recibí de ella muy poco amor y mucha severidad. El sentimentalismo y las caricias eran desconocidas en nuestra familia. De ahí que cultivé muy celosamente sentimientos como respeto al pudor respecto de los padres etc. ¿De tal educación podía resultar otra cosa que no fuera la hipocresía? Preservaba las apariencias, como "ocultar los malos hábitos", eso era lo más importante. Así que yo me transformé en un excelente alumno y un onanista secreto; tímido no dije jamás una palabra obscena -y no frecuenté jamás casa de prostituta teniendo plata para hacerlo. De tanto en tanto necesitaba tentativas prudentes para perder la virginidad. Así que un día por casualidad "dejé caer" en manos de mi madre las lista de todas las palabras obscenas(1) que yo conocía. En lugar de recibir ayuda, consuelo, recibí un sermón moralizador.
Pero objetivamente hablando, no queda claro si después de esos antecedentes, me declaro (vencido) por vuestra naturaleza, vuestra gentileza y amabilidad natural. Nunca antes me había expresado tan francamente con respecto a un hombre, ni siquiera con "Siegmund" (Freud), cuyo nombre ha causado un error de escritura en la palabra besi(e)gt(2). Por períodos me dejé analizar por él (una vez durante 3, otra durante 4-5 semanas), hemos viajado juntos cada verano y no podía sentirme totalmente libre con él; le debía mucho "respeto púdico", era demasiado grande para mí, era como un padre. El resultado fue que en Palermo, el resultado fue el famoso trabajo sobre la paranoia (Schreber) en común conmigo, en un súbito acceso de rebeldía me plantee en las mías en la primera jornada de trabajo, ya que él me iba dictando, yo le expliqué que ese no era un trabajo en conjunto, que era simplemente un dictado. "¿Así que así es como Ud.,es?" dijo sorprendido. "¿Así que manifiestamente quiere todo el crédito?". El dijo, y desde entonces trabajo solo; todos los días; a mí no dejó mas que el trabajo de corrección -la amargura me cierra la garganta. (Así que, yo sé ahora lo que es "trabajar solo todo el día" - y "la garganta cerrada" significa ¡lo que yo quiera será lo querido por Freud.(3).
Si yo tuviera el talento suyo para escribir, liberaría mi corazón poniendo en el papel mis sufrimientos corporales y psíquicos -un poco como acabo de expresar. (N. B.: ¡yo no soy sincero!) Creo estar dotado para la escritura; recuerdo un juicio desfavorable sobre un trabajo, y en otro tiempo sobre un poema que lograron herirme)(4).
En todo caso, difiero de la presente ejecución del proyecto que le presenté a usted "ab ovo", muéstremelo nuevamente. Se podrán ver algunas cosas más actuales. Dentro:
Vuestra carta me llega en un momento crítico. Tras una de muchas muy numerosas malas noches, en el curso de las cuales me despierto casi sin aliento, con la piel totalmente helada, con dolores cardíacos, casi sin pulso (pero a veces con palpitaciones) es que, perdiendo toda confianza en el porvenir, en Groddeck, veo venir el fin. Vuestra carta me ha estimulado a un nuevo esfuerzo; me ha ayudado también a desenmascararme, aunque sea un poco, ante mi mujer. Le hablé nuevamente de insatisfacción, de un amor reprimido por su hija (que había sido mi novia, Ella, por otro lado, lo había sido, hasta que una opinión de Freud desaprobando el romance, me llevó a luchar encarnizadamente en contra de este amor, y a abandonar decididamente a la joven).
Entre nosotros, esta tipo de confesión terminó de una manera bastante curiosa: subyugado por su bondad y su indulgencia, me he acercado de nuevo a ella. Es así que he comenzado a tomar de nuevo baños calientes en todo caso después de cierto tiempo me enfrío un poco menos todas las noches, en el sentido de la muerte. Practico nuevamente solo la gimnasia, las flexiones de vientre (¡ahora a los 40!)(5). Pero estoy lejos de sentirme bien. Le voy a enumerar los síntomas:
Lo primero que me viene a la mente es una inhibición del trabajo. (Ideas que me vienen al siguiente propósito: no debe superar al padre.) En el curso de los años 1915/1916, mientras estaban acuartelados en una pequeña villa húngara (durante un año) en la que estuve sin nada que hacer, desarrollé una gran y "grandiosa" teoría del desarrollo genital(6) en tanto que las peligrosas reacciones de los animales al acecho, en el momento de la adaptación en la vida terrestre. Jamás pude poner sobre el papel un trabajo de valor –el más importante hasta ahora. Las ideas correspondientes duermen, en un gran desorden, en el fondo de los cajones de mi escritorio. He contado y he hablado de la teoría, oralmente, y con mucho agrado he seguido; una vez, no dos veces, se la presenté ante Freud, Rank, Jones, Abraham, etc., y ahora último muy recientemente a Hildesheim. Pero cuando voy a escribirla sufro de dolores en la espalda, naturalmente a causa de mi aorta, que según la radiografía está dilatada. Y las últimas semanas, la artritis me está inflamando la muñeca derecha; naturalmente me produce molestias para escribir. Ahora la articulación está de nuevo libre.
Al mismo tiempo desarrollé ante Lou Salomé (no, eso era todavía en 1914, en Munich) mis puntos de vista filosóficos, que corresponden un poco más o menos "al más allá...", si bien termina un tanto diferente. Le recordé la ocasión a Anna Freud. Jamás he sentido el valor de ponerlo por escrito. Ahora y siempre me dejo arrastrar, a escribir, en lugar de este trabajo esencial, pequeñas improvisaciones, para no olvidarlo totalmente. Los médicos americanos que estudian ahora en la casa de Freud, me han invitado a dar dos conferencias a Viena sobre Meta psicología. Acepté; debo hablar el 6 de enero. Y aún no preparo ni una palabra, ni he escrito ninguna. Este síntoma (la inhibición del trabajo) va acompañado por lo general por la idea: de que no vale la pena. Es decir: el mundo no merece que le haga este "regalo"; la manifestación del erotismo anal: yo me voy a soltar tanto al extremo de no dar cualquier cosa en regalo. Pero ¿cualquier regalo? No es otro que el niño de donde la mujer debe hacerlo- o a la inversa, que yo debo criar para el mundo (para el padre, y la madre).
Lo peor, es que mi erotismo no va a satisfacer aparentemente esas explicaciones; ser, "Ya no es una interpretación analítica, sino que es algo real; una jovencita, un niño!
(A propósito: no piensa usted que el dicho célebre a propósito de "criar después al niño"(7) no es más que la contrapartida de proponerse criar un niño?)
Debo hacer notar que en este fragmento humorístico con que he barnizado mi carta, copio sus "Cartas a un amigo"(8). ¿Es usted, quizás, el amigo, o es que usó su amistad en ella un substituto homosexual para mí? Quizás le voy a contar antes mi sueño de hoy: difícil de describir, ya que es un sueño puramente "húngaro":
Si pues, yo cantaba alegremente, en el sueño, una canción popular húngara, y cuando desperté me llamó particularmente la atención y recordé dos estrofas: son mas o menos así (en traducción rápida) "El viejo judío me dice, estas prendas, toma son de mi boutique, no necesito tu boutique, ya no te necesito viejo judío" "Fay Gyula (nombre de un hombre distinguido) me dice, mi querida te voy a comprar vestidos, y cintas de ceda, yo no necesito que me des vestidos, ni cintas de cedas, sino que te necesito nada más que a ti, Fay."
(Traducción literal: El viejo judío me dice, te regalo estos disfraces rojos, no yo necesito disfraces rojos, no necesito de ti viejo judío. Fay Gyula me dice entonces, ¿necesitas pañuelos? para el cuello ¿necesitas vestidos? solamente necesito de Fay Gyula.)
Ideas que me vienen al respecto: He, aquí día de Navidad en el círculo familiar más íntimo, "estómago satisfecho". Ya he hablado harto del punto de vista que me pongo bastante irracional a la hora de comer tan fastuosamente cuando estamos así entre amigos. En la ocasión le eche un vistazo a la cocina donde estaban los amigos y amigas de nuestras dos empleadas libremente reunidas cantando. Esas jovencitas son hermanas. La más joven es de 16 años, bien dispuesta, ya la tenemos comprometida, totalmente inocente, que venía directamente del campo. Tiene los labios notablemente rojo (Puede ser: pero el color de sus labios es natural). La mayor, la cocinera, no tiene más que 19-20 años. Y tiene como me convencí durante el curso de un examen médico los senos notablemente firmes, duros, y con pezones enormemente grande que entraron en erección durante el examen.
Interpretación: estas jovencitas ya no me quieren a mí viejo judío. N.B., debo decir aquí que un amigo, es bastante mayor que yo, sigue con el pelo negro: "Tu vitalidad es realmente asombrosa, mira como me veo yo, viejo y canoso. "Tengo la impresión que me he vuelto viejo para adaptarme a mi mujer que es bastante mayor que yo. Mi amigo tiene por esposa a una fresca y joven rubia.
Esta canción popular, yo la aprendí cuando niño, con los paisanos que trabajaban en nuestra viña. Había entendido este aire también cantado también cantado por mi padre y mi madre, que la habían también entendido así para los obreros. En la viña, sufría un deseo ardiente de los cantos ocultos de las jóvenes paisanas; en general, el amor ancillaris" ha jugado en mi caso un gran rol. Parece que debería huir de mis pasiones reprimidas.
En el sueño, a la hora de acostarme, me tiré sobre el lado izquierdo –y a raíz de la compresión del corazón- sufrí fuertes palpitaciones y no pude volver a dormir.
Complemento: en el sueño esta canción tiene un algo "bisexual". Se me viene a la cabeza que Fay Gyula es al mismo tiempo la alegre Mme Fay. Fay es un nombre de familia. Pero al mismo tiempo la palabra "Fay"(9) como, me hace mal. Si mi corazón me hace física o emocionalmente mal- no lo sé.
2. Complemento: Ayer, a veces de tanto en tanto tengo escrúpulos de conciencia de si gozar, ya que anteayer he recibido la noticia de un suicidio de un sobrino (verdad un bueno para nada). Yo quería a toda costa convertirme en médico, ser psicoanalista, para así buscar entretanto impedir, conociendo sus fallas de carácter. ¿Soy culpable de su muerte? No lo puedo preguntar. Ahora, usted tenía ciertamente razón cuando dice que mi angustia de muerte al menos en parte, se trae consigo un deseo de muerte contra la mujer. Al mismo tiempo en el sueño, yo me reforzaba con celo por señalar médicamente un profundo dolor a la cabeza, al nivel de la cien. No veo donde me hace mal(10), no le digo nada, ni muy poco, de mis pensamientos de infelicidad; en su lugar me siento mal con mi corazón. ¡Usted ya lo sabe ahora! Se también como de costumbre que usted le cuenta todo a su mujer. Pero, más debo confesar que me siento más bien incómodo de su mujer, así como ya le he dicho de forma bastante elocuente, no voy a rebajar mi orgullo de sabio y presentarme tampoco en posición de superioridad ni como rival, sino más bien de forma nïve infantil – el término que me viene es "humilde".
Mientras tanto, haga con esta carta lo que quiera!
Su devoto amigo
Ferenczi,
3. Complemento: Mi carácter escrupuloso me ha obligado a mostrarle esta carta a mi mujer. Me aprovecho entonces de esta circunstancia para un tercer complemento. Debo decirle que usted ha hablado del rol dominante que juegan en mi caso, la enorme sensibilidad que tengo al frío. Mientras le escribo esta carta, estoy en una pieza tanto más fría que de costumbre. (Por otra parte, no hace tanto frío afuera, 4-5 grados R. sobre cero). Después de haber terminado la carta, me sentí completamente resfriado, con el pulso tenso; y con dolores muy intensos en la espalda y en la cabeza, sin duda a causa de la isquemia general de la piel y del crecimiento espasmódico de la tensión que existe actualmente. Me han dicho bien seguido que en la noche un regreso a la poïkilotermia de los pescados, y pienso por otro lado que esporádicamente todos los humanos les pasa, sea porque en la noche uno necesita mas protección térmica. Pero yo, suspendo toda producción de calor, quizás la menor inhibición respiratoria, igual que cuando me envuelvo en dos o tres cobijas de lana. –¿Es que quiero jugar al pescado, o voy a obrar según mi teoría genital pescaderas, que no he puesto por escrito? ¿A lo mejor tengo acaso una uremia latente? no sé.
Cuando camino me caliento fácilmente, incluso cuando hace frío.
Mi mujer lo saluda cordialmente.
Ferenczi – Groddeck. Correspondance (1921-1933)
Editorial PAYOT. (1982) Paris, France.
Traducción Interna Indepsi. 2000
NOTAS:
1.- Leer "Palabras obscenas" (1910), Psychanalyse 1, Payot, París, pp. 126-137).
2.- Si(e)gmund = boca victoriosa. Doble lapsus de Ferenczi: en el nombre de Freud, Sigmund y el de besiegt , expresión correcta, que llevaría a entender el error de escritura.
3.-
Antes de esta confidencia a Groddeck, Ferenczi había discutido el incidente de Palermo con toda franqueza con Freud. Leer correspondencia sobre dicho tema.
4.- Extracto del testimonio entregado por Zsofia, hermana menor de Sandor, a la demanda de Michael Balint:... "Esto es cuando (Sandor) tenía 24 años, aquí está el poema que le escribí a mi madre:
| An der Schwelle neuen Lebens |
Und ich weine heute innig |
| grüsse ich Dich, Mutter meine. |
Heisse Thränen, heisse Wahre |
| Niemand andere, Du alleine, |
Hingestreckt sind in der Bahre |
| Du verstehst mich wenn ich weine. |
Vierundzwanzig meiner Jahre!. |
No recuerdo más. Pero voy a enviarle pronto de Viena, los poemas llamados Heine, para mi madre.".
5.- Bauchtreten. Uno de los tratamientos particulares inventados por Groddeck. Ver para este tema las cartas de Frédéric Kovàcs a Vilma Kovàcs, en anexo de este volumen, donde se describen el tratamiento sufrido en la casa de Groddeck: flexiones, baños calientes, masages, régimen.
6.- "Thalassa, ensayo sobre la teoría de la genitalidad", Psychoanalyse 3, Payot, París, 1974, pp. 250-323, en Thalassa, psychanalyse des origines de la vie sexuelle, Petite Bibliothèque Payot, nº 28.
7.-
Schrei nach dem Kinde.
8.-
A fines del mes de diciembre de 1921, Groddeck le escribió a Freud para darle el libro que preparaba durante años. Le comunicó a Freud las cinco primeras "cartas de su amigo", pero este no lo estimuló ni lo alentó. Freud no lo comparó con Stekel? parece que no le era particularmente agradable. A pesar de las reticencias reiteradas, Groddeck continuará enviándole a Freud regularmente las "cartas a un amigo", intentando escribirlas en función de lo que se suponía era el deseo de Freud.
9.-
"Fay" se pronuncia en húngaro como "faj" = me hace ma .
10.- Fait mal = faj ("Fay").
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Sandor Ferenczi a Georg Groddeck
Budapest, 27 de febrero de 1922
Querido Groddeck,
¿Cómo debo comenzar? Nos hemos quedado tanto tiempo sin noticias (por mi culpa) el uno del otro. La carta que en su momento escribí, su respuesta que he ojeado hoy: son todo cosas que están pasadas desde hace tiempo. Creo que más vale empezar por lo más fresco. Mi salud es sensiblemente mejor desde principios de enero. La visita a Viena, donde he pronunciado dos conferencias para los americanos y los ingleses, también estuvo perturbada por malestares, pero inmediatamente después tanto mi humor como mi estado físico mejoraron notablemente. No puedo explicárselo con exactitud. El Pr. Fr. ha tomado 1-2 horas para ocuparse de mi situación, se atiene a su opinión anteriormente expresada, a saber, que el elemento principal en mi caso sería mi odio contra él, quien (como en otro tiempo el padre) impidió mi matrimonio con la novia más joven (actualmente mi nuera)(1). Y, de esto, mis proyectos de asesinato contra él, que se expresan en las escenas de fallecimiento nocturnas (enfriamientos, estertores). Estos síntomas estarían sobredeterminados por las reminiscencias de observación del coito parental. Debo confesar que esto me ha hecho el bien de poder hablar por una vez de estos arrebatos de odio ante al padre que tanto amé.
Sin duda el estado cardiaco debe también su mejoría a la prosecución metódica de los “pataleos de vientre”, que mi mujer me aplica dos veces al día. Nosotros, mi mujer y yo, hacemos una intensa propaganda en Budapest de este procedimiento, así como de su Nasamecu(2). Ya he persuadido a algunas personas de que pidan su libro a Hirzel. -El hecho es que ahora puedo escalar en un cuarto de hora sin acalorarme la abrupta montaña de Budapest, que tiene unos cien metros-. Hasta ahora no me he resfriado más por la noche; claro está, desde la estación fría estoy enteramente envuelto en lana (niño en pañales). Confieso para mi vergüenza que 1º) tomo siempre cada noche ¼ de S. Medinal, 2º) debo dilatarme la nariz con un alambre, 3º) atiborro mis conductos auditivos con algodón, para poder dormir. Como síntoma recién aparecido señalo los centelleos en los ojos, que se atenúan bajando la cabeza. Un método especial, que he inventado, para examinar el fondo del ojo me ha permitido descubrir, al lado de opacidades del cristalino, pequeños escotomos de la fovea centralis, que naturalmente he puesto en relación con los riñones. Intelectualmente también soy más capaz de hacer cosas. He terminado el trabajo sobre la parálisis, debe aparecer pronto(3). -Pero todavía no he empezado el gran trabajo sobre la historia de la evolución-.
Sin embargo, aún quiero volver sobre cientos puntos de su ultima carta; usted pregunta: “¿a quién se dirige el enfriamiento; a otro o a usted mismo, a su propia sensibilidad?” Cuando reflexiono sobre ello debo admitir las dos posibilidades: renuncia a la sensibilidad propia en general, sobre todo a causa de un enfriamiento hacia otro. En estos últimos tiempos juego mucho con la idea del envejecimiento (que me hace “encanecer” de espanto).
Usted ha adivinado con razón que hay algo en relación con la ciudad de la guarnición. La ciudad se llama Pápa (Papa); estaba en ella durante todo el tiempo escondido en el cuerpo paterno.
No seguiré el análisis ahora; me reservo no obstante hasta que pueda torturarle con esto durante nuestro próximo encuentro.
Iré con mucho gusto (así como mi mujer) a verle a partir de esta primavera. Desgraciadamente cuando no se está enfermo no se tiene el derecho de concederse vacaciones extra. Aunque no dejaremos perder la ocasión de pasar las próximas vacaciones de verano en Baden-Baden ¿pero cómo es allí el clima en el maravilloso mes de agosto? Sea como fuere, a mí, al congelado, no me detienen ni los mayores calores.
Podríamos hacer juntos desde Baden-Baden el viaje a Berlín, para el congreso. Creo que se harán las cosas a lo grande. Habrá representaciones de nuevos países como India, Perú y Francia. ¡Todo esto suena muy bonito y prometedor!
Por qué no prepara algo bonito para el congreso, pongamos por caso sus experiencias con el psan.(4) en las enfermedades del corazón y de los pulmones. Su teoría sobre la motivación psíquica de las descompensaciones causaría gran impresión.
Ahora ya ha vuelto usted de la solitaria casa Zink a la bella villa Marienhöhe. Nuestros pensamientos van muy, muy a menudo hacia allí. Casi no nos podemos creer, mi mujer y yo, que no hayamos pasado más que una decena de días en su casa. La impresión de esta estancia era y es tan duradera que me parece como si nos conociésemos de la manera más íntima desde hace años. La intensidad de su amabilidad y la de la señora von Voigt se expresa mediante una extensidad temporal.
No, es muy difícil expresar por carta todo esto. Tenemos que ir allí y volver a sentarnos, familiarmente, sobre la bella veranda y charlar.
Así que término aquí y acabo con los más cordiales saludos de mi parte y de la de mi mujer para ustedes dos.
¡Mande pronto noticias!
Su Ferenczi
Notas:
1.- En su noviazgo con Gizella, Ferenczi se enamoró de la hija de ésta, Elma. Salieron un tiempo pero por consejo de Freud, Ferenczi rompió esta relación y volvió con Gizella.
2.- Groddeck, G. Nasamecu, natura sanat, medicus curat. Der gesunde und kranke Mensch gemeinverständlich dargestellt. Hirzel, Leipzig, 1913. En esta obra Groddeck expone el método de Schweninger que él mismo utilizó y que se basa en el masaje, la dieta y la hidroterapia.
3.- Se trata de Psicoanálisis de las perturbaciones mentales de la parálisis general, en Ferenczi, S. Psicoanálisis III. Espasa-Calpe, Madrid, 1981, pp. 183-200.
4.- Abreviatura de psicoanálisis.
Correspondencia 1921-1933. Sandor Ferenczi; Georg Groddeck. Colección del sillón de orejas. Colección del Lunar. 2003 Introducción Traducción y edición: Angel Gagigas.
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Sandor Ferenczi a Georg Groddeck
Budapest, 2 de mayo de 1922
Querido Groddeck,
Nos tememos que se haya perdido la carta en que mi mujer preguntaba sobre la posibilidad de que su hija se alojara en su casa (en el mes de agosto). Pero también se hace esperar mucho la respuesta a una kilométrica carta mía. Así que me permito rogarle que haga un esfuerzo y venza las resistencias a responder. Tanto mas cuanto que también nosotros (mi mujer y yo) en cierta medida estamos pendiente de usted; teníamos la intención de pasar una parte del verano siendo sus huéspedes, es decir sus pacientes..
Le ruego que tranquilice enseguida a su devoto amigo que saluda muy cordialmente a usted y a la señora v. Voigt.
Ferenczi
Correspondencia 1921-1933. Sandor Ferenczi; Georg Groddeck. Colección del sillón de orejas. Colección del Lunar. 2003 Introducción Traducción y edición: Angel Gagigas.
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Sandor Ferenczi a Georg Groddeck
Budapest, 8 de mayo de 1922k
Querido Groddeck,
Nos tememos que se haya perdido la carta en que mi mujer preguntaba sobre la posibilidad de que su hija se alojara en su casa (en el mes de agosto). Pero también se hace esperar mucho la respuesta a una kilométrica carta mía. Así que me permito rogarle que haga un esfuerzo y venza las resistencias a responder. Tanto mas cuanto que también nosotros (mi mujer y yo) en cierta medida estamos pendiente de usted; teníamos la intención de pasar una parte del verano siendo sus huéspedes, es decir sus pacientes.
Le ruego que tranquilice enseguida a su devoto amigo que saluda muy cordialmente a usted y a la señora v. Voigt.
S. Ferenczi
Correspondencia 1921-1933. Sandor Ferenczi; Georg Groddeck. Colección del sillón de orejas. Colección del Lunar. 2003 Introducción Traducción y edición: Angel Gagigas.
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Sandor Ferenczi a Georg Groddeck
Budapest, 8 de julio de 1922
Querido Groddeck,
Es usted quien tiene la culpa de que no pueda recomendar a los míos ningún lugar de estancia y de cura mejor que Marienhöhe. La hija de mi mujer cuya llegada le había anunciado en mis anteriores cartas, llegará a partir del 1 de agosto. Mi cuñada, la señora de Otto Morando, acaba de escribirnos desde Hamburgo que cuenta con volver a vernos en Baden Baden. Sea tan amable de hacerle aprovechar sus acreditados cuidados también a ella; los necesita con mucha urgencia. A finales de agosto o principios de septiembre llego yo también a su casa con mi mujer, y permaneceremos allí hasta el congreso. Paso el mes de agosto con Rank en Seefeld, en el Tirol, tengo que llevar conmigo a una colega inglesa que no dispone de ningún otro momento. ¡Me alegra enormemente que volvamos a vernos y volvamos a oírnos!.
Por favor escríbame (¡pero sin falta!) aunque sea solo una postal, a vuelta de correo, para que sepa que ha recibido esta carta.
Saludo a la Sra. v. Voigt muy cordialmente; y mi mujer también.
Su Ferenczi
Correspondencia 1921-1933. Sandor Ferenczi; Georg Groddeck. Colección del sillón de orejas. Colección del Lunar. 2003 Introducción Traducción y edición: Angel Gagigas.
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Sandor Ferenczi a Georg Groddeck
Budapest, 11 de octubre de 1922(1)
11+10+19+22 = 62:2 =31
Querido amigo,
No me extraña que -como tú escribes- el resultado analítico a partir del material que la agitación de las emociones ha suscitado sea tan reducido. No creo en los autoanálisis. El ics(2) es lo bastante hábil como para inducir a error justo en los puntos más importantes. Forma parte de cualquier análisis un cierto grado de autoenajenación, que no es posible cuando se deja a gran parte de las capacidades psíquicas campar a sus anchas como instancia psíquica –y esto es lo que pasa en el autoanálisis, donde se quiere ser a la vez padre e hijo-. Claro que son posibles análisis parciales de esta forma, pero a lo sumo como profundización o ampliación de algo ya conocido. De esta manera no se alcanzan conocimientos esencialmente nuevos sobre uno mismo. Se necesita la “caldera de la transferencia”, que falta en el autoanálisis.
Los análisis numéricos, aparentemente tan chocantes(3), admiten dos explicaciones: 1º) el ics busca en la biografía aquellos datos importantes que de una u otra forma casan aritméticamente con ese numero.2º) una vez que se ha hecho con tal numero puede empujar hasta esos puntos del calendario acontecimientos realmente importantes. -Simplemente no se tienen en cuenta otros acontecimientos, también importantes, a los que no se acomoda ese número-.
En mi opinión, el análisis es un fenómeno social. Hacen falta (al menos) dos. Sólo es una repetición mejorada de la educación de otro tiempo, es decir la resolución de las relaciones afectivas con respecto a los padres. La objeción principal contra este aserto sería sin duda que el mismo Freud practica el autoanálisis. A esto se puede responder: 1º) no es más que un argumento de autoridad o un argumento ‘ad hominem’; 2º) conocemos el material del autoanálisis de Freud a partir de su Interpretación de los sueños(4); sabemos a qué extraordinaria profundidad ha podido penetrar en sí mismo; y sin embargo no tenemos ninguna posibilidad de juzgar sobre lo completo o lo uniforme de ese conocimiento de sí mismo; 3º) por ultimo, eventualmente se puede admitir la posibilidad del autoanálisis en el caso de individuos aislados sumamente escasos que pueden enjuiciarse ellos mismos, pero esto no modifica en nada el valor general de la regla que exige el análisis freudiano.
Los siguientes hechos también demuestran que el autoanálisis de veras choca con la regla del “carácter social”: 1º) los enfermos mentales que debido a la transformación de su estructura psíquica se vuelven independientes de la sociedad (que se vuelven asociales) verdaderamente son capaces de analizarse, es decir, de vaciar el contenido de su ics, sin esfuerzo, sin partera; 2º) incluso alguien no analizado -o incorrectamente analizado- puede analizar a otro: bajo esta forma proyectada se analiza a sí mismo (de la misma manera que un paranoico no completamente demente); 3º) de modo similar mucha gente proyecta sus propios complejos en los descubrimientos científicos (lo he constatado también en mí mismo). -Está claro que existen innumerables vías por las que el autoanálisis puede derivar-.
En consecuencia, alguien que (como tú) lleva a cabo un autoanálisis tan intenso, tiene que llevar a cabo, al menos posteriormente, un análisis en regla que le señale los puntos en los que tomaba una dirección errónea. Si no, continuará moviéndose en su circulo, quizás parcialmente vicioso, y entremezclando en su conocimiento lo que es verdad con los errores. El analista no necesita en absoluto capacidades extraordinarias; puede ser más tonto que el analizado y a pesar de todo descubrir en él cosas a las cuales éste estaba ciego.
Te cuento todo esto para invitarte una vez más encarecidamente, a que vengas a Budapest para proseguir aquí tu análisis interrumpido. -Ya veremos si es compatible con el análisis simultáneo de mi persona, y en qué medida(5)-.
Me alegra lo que piensas de mi gente de Budapest. Hoyos(6) es simpático, quiere “algo grande”, pero está muy confuso; abandonado a sí mismo está completamente desamparado.
Saluda de nuestra parte a la señora Emmy y recibe también tú cordiales saludos por tu cumpleaños el 13.
Tu Ferenczi
Tras haber terminado la carta, creo que en lugar de carta he escrito un tratado científico y he olvidado reaccionar a muchas de tus observaciones.
“Las trenzas entrelazadas” no son una mala imagen. Pero creo que no hace daño refrenar la imaginación demasiado abundante y la juvenil voluntad-de-descubrir-lo-nuevo a cualquier precio. Deja primero que se fortalezca un poco lo que hay de certero en la obra vital de Freud. Seria terrible que la estructura de los conocimientos, establecida siquiera un poquito a base de esfuerzo y dificultad, sufriese un fantástico trastorno debido a los descubrimientos científicos de Hattinberg(7). En ultimo termino, sin un orden en el pensar no se puede emprender el camino ni siquiera hacia una sombra de comprensión. De todas formas, existen también poetas y fundadores de religiones -estos no necesitan ningún conocimiento ordenado y a pesar de todo consiguen mucho (mezclado con otros tantos errores)-. No tenemos nada contra el hecho de que tal gente exista, admitimos incluso que tenemos mucho que aprender de ellos. Pero por Dios, ¿por qué tienen que entrelazar en un nudo inextricable su manera de trabajar con la nuestra? Renunciamos al don profético y de buena gana se lo dejamos (sin envidia) a estos poetas, si bien hay excepciones (véase Freud) que se las componen muy bien para armonizar lo profético con lo critico.
Por consiguiente, (aunque yo mismo revolucionario por naturaleza) estoy y sigo estando a favor del mantenimiento de las trenzas que tú denuncias. Ya llegará el momento de que esas trenzas se desanuden para centrarse alrededor de alguna otra cosa. ¡Un pequeño respiro para las ideas científicas! - Eso es lo que pido.
Ahora unas palabras sobre mí. En Baden-Baden estábamos demasiado ocupados con mis riñones (en mi opinión de manera demasiado unilateral), y hemos desatendido demasiado los curiosos problemas respiratorios que desde entonces continúan como antes. (Regularmente cada noche: respiración a la manera peculiar de Cheyne-Stokes o muy superficial, con los fenómenos subsecuentes el día siguiente).
Poco a poco mis horas se rellenan, pero por el momento sólo con pacientes que pagan en coronas; la inglesa anunciada aún no ha dado señales. Nos estremecemos leyendo las noticias de la caída de vuestra moneda. ¿Qué va a pasar?
Tu F
Notas:
1.- Ferenczi hace un juego de asociación de números, que tanto gustaban a Groddeck, como regalo para felicitarle por su cumpleaños, que es el 13 de octubre, inversión del resultado.
2.- Abreviatura para inconsciente.
3.- Galicismo que corresponde al que usa Ferenczi en el original, ‘frappante’.
4.- La interpretación de los sueños, en Freud, S. Obras completas, Orbis, Barcelona, 1988, pp. 343-720.
5.- Alusión a la idea del análisis mutuo, desarrollando por Groddeck y que Ferenczi analizará en su diario del año 1932.
6.- Istvan Hoyos, psiquiatra húngaro, miembro fundador de la Asociación Psicoanalítica Húngara y su presidente tras la muerte de Ferenczi. Fue director de uno de los principales hospitales psiquiátricos húngaros y conocido por intentar aplicar la escucha analítica al tratamiento de las psicosis.
7.- Hans von Hattinberg, psiquíatra alemán de Munich. Participó en el congreso de Berlín de 1922 y entabló polémica con Groddeck que se recoge el intercambio epistolar publicado en el libro Der Mensch und sein Es, Limes, Wiesbaden, 1970. Elaboró una teoría próxima a las ideas de Adler que tendía a privilegiar el aspecto biológico del erotismo a expensas de lo psicológico.
Correspondencia 1921-1933. Sandor Ferenczi; Georg Groddeck. Colección del sillón de orejas. Colección del Lunar. 2003 Introducción Traducción y edición: Angel Gagigas.
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Sandor Ferenczi a Georg Groddeck
Budapest, 11 de diciembre de 1922.
Querido Georg ,
La contradicción entre nuestros puntos de vista comienza ya al entender la utilidad de la pelea en general. Tú encuentras la pelea como mínimo divertida, y esperas que vivamos mucho y por consiguiente peleemos mucho. Yo, al contrario, pienso que las discusiones no hacen progresar en absoluto la clarificación de los problemas. En general los oponentes se mantienen firmes en sus propias opiniones, son inaccesibles, no escuchan más que su propia voz. Incluso en el análisis, no discutir es un principio acreditado. Si uno no contradice una contradicción entonces esa declaración que se ha hecho, si es que es valida y eficaz, actuará ella misma a posteriori. Me parece que en la medida en que hemos intentado convencernos mutuamente con “argumentos” nos hemos extraviado sin razón en ese dominio tan extraño al psicoanálisis. Pero ya maese Freud repitió en una ocasión esta frase: “¡Los argumentos son mas baratos que las moras!” ¿No crees que haremos mejor en cesar el fuego y esperar mientras escuchamos mutuamente nuestros puntos de vista sobre algunos problemas psicológicos hasta que la acumulación de la experiencia o una mejor comprensión den la razón a uno o a otro? Creo haber probado que no viajo a lomos de principios sino que estoy siempre dispuesto a volver a aprender. Así que puedes confiar en que ningún dogma me impediría darte la razón si madurase en mí el convencimiento de algo que te dé la razón.
Sin embargo, esta vez sustraigo una frase a la regla de la repulsa a la discusión. Escribes lo siguiente: “Creo que la diferencia entre nosotros dos es que tu te empeñas en querer comprender las cosas, y yo no”. Esta frase contiene una infinidad de equívocos. Si quieres decir que me empeño en comprender antes de tener derecho a ello entonces tengo que llevarte la contraria enérgicamente. Creo que pienso más o menos correctamente acerca de los límites de lo que podemos saber; creo también que soy muy riguroso en cuanto a juzgar las razones que me obligan a emitir un juicio, y como tu bien sabes estoy siempre dispuesto a aprender de nuevo. No niego sin embargo que mi interés va en el sentido de la voluntad de comprender , admitiendo que una compresión completa se encuentra a una distancia infinita y probablemente inaccesible. Pero tus intereses también van en esta dirección, con la diferencia de que tu pones siempre el acento en esta inaccesibilidad mientras que yo me contento con reconocerla de una vez por todas, pero a continuación no me dejo apartar de agrupar y ordenar los pequeños fragmentos accesibles cuyo conocimiento me agrada, y la experiencia muestra que este pasatiempo no es inútil. Si tienes razón caracterizando así tu método científico y tu modo de conocimiento, entonces deberías contentarte con enunciar esta única frase (sobre la inaccesibilidad de un saber sobre el Ello), lo que a fin de cuentas muchos filósofos ya han hecho. Pero no lo haces, te ocupas, exactamente como nosotros, los “sabios” menospreciados, de comprender a los hombres, las almas, los cuerpos, y curarlos con ayuda de esa comprensión. Así que tú trabajas con los mismos instrumentos que yo, a saber, la lógica. Así que es incorrecto por tu parte renegar de tu propio método de trabajo y hacer como si trabajases con algún daimón místico, impenetrable, o mas exactamente con un instrumento que nada tiene que ver con la lógica. Ni siquiera cuando intuyes algo inconscientemente puedes escapar de la lógica (de naturaleza totalmente diferente), la lógica del inconsciente. Admito que todo sabio trabaja a fondo con la imaginación, es decir, la lógica inconsciente, que él es originalmente poeta o artista. Pero no veo por qué no iba intentar tejer en una imagen del mundo el producto de sus fantasías, es decir compararlo con lo ya experimentado; en otras palabras: ordenar, medir, clasificar las experiencias tanto como pueda. El poeta también clasifica -aunque no sea más que con la ayuda de unidades de medida simbólicas (es decir, imprecisas)-. La voluntad de comprender poética, intuitiva, a pesar de todo es una voluntad de comprender. Solo puede hablar de voluntad de no comprender quien se ve como un aparato automático (como a fin de cuentas todos nosotros hacemos) pero así se prohíbe observar los procesos en si mismo y en su derredor. Pero eso no lo hace ningún ser “normal”; así que parece que al lado de otras pulsiones el hombre también posee la de tener que comprender y comprender el mundo. En cierto sentido, algo de esto se esconde ya en el animal -así que no es un “descubrimiento humano” que merezca desprecio. Entonces seamos honestos y no caigamos en el otro extremo: declarar totalmente invalida la lógica, sobrestimada hasta ahora. Si no, deberíamos renunciar no solo a la ciencia, no solo a toda tendencia consciente, sino también a la palabra y la escritura, los transmisores de los contenidos intelectuales conciente.
Lo esencial de tu carta era el lamentable hecho de que tus vacaciones hayan sido anuladas por la llegada del enfermo grave. Pero antes de reanudar el trabajo a pesar de todo deberías hacer un viajecito -para reponerte- y no he renunciado todavía a la esperanza de verte con nosotros.
Elma y Sarolta nos hablan mucho y muy bien de vosotros. Os envidiamos por esa atmósfera agradablemente infantil que sabes crear a tu alrededor. Aquí fuera, en el mundo, todo es prosaico.
Felices Navidades y próspero Año Nuevo
de vuestro Sandor Ferenczi
¡Yo también mando cordiales felicitaciones para el Año Nuevo! Elma llega dentro de unos días y nos podrá contar muchas cosas agradables de vosotros –lo que nos alegra de antemano-.
Vuestra Gizella F.
Espero que la próxima carta contendrá mas cosas personales por tu parte. Sería mucho más bonito que el fastidioso remedo de discusión. Por favor, escríbeme con todo detalle sobre tus asuntos de familia, sobre el sanatorio, sobre tus dificultades materiales, etc.
Tu S.
Correspondencia 1921-1933. Sandor Ferenczi; Georg Groddeck. Colección del sillón de orejas. Colección del Lunar. 2003 Introducción
Traducción y edición: Ángel Cágigas .
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Sandor Ferenczi a Georg Groddeck
Budapest, 19 de febrero de 1923.
Querido Groddeck,
Si no recuerdo mal es justo hoy cuando abrís las puertas de Marienhöhe; al menos es lo que dices, me parece, en tu última carta a Elma. Con este motivo os expreso todas mis condolencias, aunque se por experiencia personal que al cabo de un cierto tiempo de vacaciones trabajar puede ser incluso agradable.
En mi caso este placer no es muy grande y se limita a las 8-9 sesiones de análisis necesarias para ganarme el pan (y otros platos). En todo caso, son bastante interesantes. El resto del tiempo lo pasó estando enfermo; es decir desde que uno de mis pacientes (la señora del Dr. Rado, a quien conoces) cayó enferma de una anemia perniciosa progresiva(1) y murió en pleno análisis, después de la muerte de su amado-odiado padre. (Su marido, que hace un análisis en Berlín, no sabía y sigue sin saber nada de este análisis de su mujer). Además, la paciente estaba embarazada de 6-7 meses(2). Cuando no tenía más que 600.000 glóbulos rojos y presentaba un edema, los médicos le practicaron una cesárea, a la que no sobrevivió más que 2 días, y el niño 8. Inmediatamente antes de su fallecimiento me aparecieron de nuevo síntomas cardíacos (pulso intermitente) y recrudecimiento de los antiguos insomnios, accesos de apnea nocturna con resfriamiento, etc. -en una palabra, la voluntad de morir-. De todas formas, a pesar de ese estado he hecho un viaje a Kaschan (en otro tiempo Hungría, ahora Eslovaquia) donde he dado dos conferencias. A mi vuelta seguía enfermo, he probado los baños de cabeza, he vuelto a reanudar el acreditado método de las presiones en el vientre; incluso me he dejado llevar a las píldoras de quinina-estrictina.
Pero al final estoy lo suficientemente repuesto como para hacer un poco de autoobservación y constatar un significativo paralelismo entre mi posición en el triangulo, siempre la misma, y mi estado de salud. El resultado ha sido una cierta mejoría y una cierta tranquilidad –por otra parte, de nuevo una teoría científica de la que no quiero privarte-.
Creo que lo que se llama asma bronquial debería designarse simplemente como angsma(3) (naturalmente no es más que una broma). La angustia impide la expiración por las contracciones de las vías respiratorias: la compresión de los capilares pulmonares conduce a la congestión más o menos grave en la circulación pulmonar y a una isquemia en la circulación general, con complicaciones cardiacas.
Pero la novedad no es esto. Lo nuevo es mi hipótesis de que la crisis epiléptica probablemente no provenga directamente del cerebro sino que se tiene que considerar como una crisis de asma particularmente intensa, al menos en lo que concierne a su mecanismo(4). Así que el pueblo tendría de nuevo razón al describirla, con toda lógica, como un espasmo cardiaco. Las funciones cerebrales solo se verían afectadas secundariamente. Según esto la sucesión de síntomas seria la siguiente: 1° espasmo respiratorio, 2° congestión pulmonar con edema pulmonar, 3° perdida de la conciencia, 4° convulsiones.
Hasta aquí lo fisiológico. ¿Pero cual es el sentido de todo esto, cual es el contenido psíquico así representado? Podría (e incluso debería) estar fuertemente “sobredeterminado”? Pero al menos una de las principales condiciones de una crisis tal es (como lo suponía desde hace mucho tiempo) la puesta en escena, la representación del coito en el papel del pene. El cuerpo entero se convierte en un pene; entra en erección (se pone rígido y se llena de sangre). Se mueve arriba y abajo; tras la eyaculación (edema pulmonar) se reblandece.
Las crisis de asma nocturnas se han de interpretar de la misma manera; sin duda también muchos estados asmáticos diurnos crónicos.
El espasmo pulmonar produce la perdida de la conciencia que lleva al dominio de lo ics.
Cordiales saludos de Sandor
Casi he olvidado de sacar las consecuencias terapéuticas. Para atajar una crisis ep.(5) se podría aplicar en lugar de tu método de la comprensión de la nariz, que he usado, tu método de presión de las rodillas sobre el vientre.
Correspondencia 1921-1933. Sandor Ferenczi; Georg Groddeck.
Colección del sillón de orejas. Colección del Lunar. 2003 Introducción
Traducción y edición: Ángel Cágigas
Notas:
1.- Se trata de la misma enfermedad de la que moriría Ferenczi diez años más tarde; a este respecto son reveladoras las frases que siguen y que hablan de la “voluntad de morir”, lo que quizás podría explicar su propia muerte.
2.- La muerte de este niño, cuya gestación se desarrollaba paralelamente al análisis de la madre, no podía dejar indiferente a Ferenczi que a menudo evocaba su deseo de tener un niño y sus fantasías de embarazo.
3.- Neologismo de las palabras ‘angustia' y ‘asma', en alemán ‘Angst´ y ´Asthma.
4.- En: A propósito de la crisis epiléptica, en Ferenczi, S. Psicoanálisis III Espasa Calpe. Madrid, 1984, pp. 167-174.
5.- Abreviatura de epiléptica.
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Sandor Ferenczi a Georg Groddeck
Budapest, 9 de junio de 1923.
Querido Georg ,
Esta vez debo presentar una extraña escusa por mi largo silencio, tenía demasiado que decir – y además algo muy penoso-. Empezaré directamente por ahí. Nuestro profesor Freud está enfermo. Casualmente ha descubierto que su paladar se estaba deshaciendo. Le han encontrado una “leucoplaquia”, es decir, un pólipo plano que penetraba toda la mitad izquierda trasera del paladar invadiendo el ángulo del maxilar superior. Los médicos y especialistas (de los que ni el profesor ni Rank han podido obtener un diagnóstico totalmente franco) concluyeron en seguida que era necesario operar. Se han extirpado (es decir, el prof. Hayer, un estomatolaringólogo célebre, ha extirpado) los pólipos; aunque dejó una parte sobre la mandíbula que trata por radioterapia. En Pentecostés yo estaba en Viena, encontré al profesor bastante fresco pero muy anémico; no hablaba de su caso de manera pesimista pero cuenta con el hecho de que los médicos le ocultan el diagnostico de epitelioma. Sin embargo espera un desenlace favorable. Mi evaluación del caso varía según mi humor. Por ejemplo hoy lo veo muy negro. -Te pido que no hables con nadie de este asunto (a excepción de la Sra. Emmy)-.
En mi caso también ha crecido el bocio (probablemente substernal) y me causa dificultades nocturnas que me dejan todo lo más la suficiente energía para despachar mis nueve horas diarias de trabajo que necesito para ganarme el pan, para la literatura no me queda nada. Pero pronto voy a dejar de trabajar y a ocuparme seriamente de realizar algunos de los proyectos acariciados desde hace largo tiempo (proseguir la elaboración de la teoría de la genitalidad). Pero como mis otros asuntos en común con Rank hacen necesario permanecer durante un tiempo bastante largo en contacto personal con él, desgraciadamente tengo que renunciar a la agradable idea de volver a veros este año, más aún cuanto que después del tiempo que pase con Rank voy a encontrarme con el Prof. (probablemente en el sur del Tirol).
Como esperaba ha recaído sobre mi la elección para hacer una reseña de tu libro-Ello. Me reservo este trabajo también para las vacaciones. Pero puedo decirte desde ahora que pienso presentar como un particular mérito tu forma de considerar las cosas, el hecho de que jamás ceses de subrayar, al lado del padre, la importancia exorbitante de la madre. Las observaciones más recientes conducen todas en esta dirección, en todo caso esto no está reñido con el punto de vista científico (que tú despreciadas) de que el desarrollo histórico de la noción de la importancia de los padres -en sucesión inversa- también se manifiesta en el psicoanálisis. Por lo demás poca cosa que decir de nosotros. Mi mujer está muy activa y de buen humor, como siempre. Elma se aburre un poco y se consuela con episódicos dolores de estómago. Sarolta se ha restablecido de sus dolores en los ojos que la atormentaban desde hacía bastante tiempo.
Aquí los extranjeros son aún más raro que en Baden-Baden. El Congreso Internacional de Psicólogos me ha invitado a Oxford, pero ha olvidado adjuntar las libras esterlinas necesarias.
Cordiales saludos de nosotros dos para ti y para la Sra. Emmy
tu Sandor
Correspondencia 1921-1933. Sandor Ferenczi; Georg Groddeck. Colección del sillón de orejas. Colección del Lunar. 2003 Introducción
Traducción y edición: Ángel Cágigas.
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Sandor Ferenczi a Georg Groddeck
Klobenstein bei Bozen, 5-8-1923
Querido Georg ,
Hemos recibido noticias del Profesor que no son del todo desfavorables si bien nuestra preocupación por él está lejos de haberse alejado. Voy a encontrarme con él a lo largo del verano cerca del lugar donde reside actualmente (Lavarone, Trentino), quizás me enteré entonces de algo más preciso.
Teniendo en cuenta la actual situación política de Baden-Baden cada vez puede tenerse menos en cuenta como lugar para el congreso. Se habla de Salzburgo. Pero todo es aún muy inseguro(1).
He aprovechado la estancia en el hermoso pero tórrido Klobenstein para poner por escrito toda la teoría genital. Será un libro de unas cien páginas.
Creo que estarás satisfecho de mí, y del nuevo libro de Rank(2). Un trabajo técnico de ciencia política (en común con Rank) que estudia las intenciones de reparación similares a la que tú reclamas. Aquí doy una sesión al día a una americana que me he traído, si no yo no podría gastar tantas liras.
Hoy me ha consultado un interesante anciano inglés, te lo mando. Espero que también llegue.
Mi mujer se encuentra bien. Me ayuda con aplicación en mi trabajo de escritura. Desde el punto de vista de la salud me va mejor desde hace algún tiempo. Periódicamente tengo (y siento) "extrasístoles" en el corazón. Duermo mejor, pero no del todo bien.
De aquí nos iremos a alguna parte en las montañas (los Dolomitas).
Hablamos a menudo de Baden-Baden, de la Sra. Emmy, de ti y de todos los de allí a los que hemos tomado afecto, y os saludamos cordialmente.
Tu Sandor
Correspondencia 1921-1933. Sandor Ferenczi; Georg Groddeck. Colección del sillón de orejas. Colección del Lunar. 2003 Introducción
Traducción y edición: Ángel Cágigas
Notas:
1.-
Efectivamente el congreso de 1924 tuvo lugar en Salzburgo. Freud no pudo asistir a al congreso de Salzburgo debido a su precaria salud, Groddeck tampoco asistió. El 21 de diciembre de 1924 Freud le escribió a éste: (...) Me irrita naturalmente, un rasgo de su carácter que de buen grado desearía cambiar, aunque sé muy bien que no llegaría muy lejos. Lamento que quiera alzar un muro entre usted y los demás leones que llenan la jaula del congreso. Es muy difícil ejercer el psicoanálisis en calidad de solitario; pues se trata de una empresa exquisitamente comunitaria. Y en cualquier caso sería mucho mejor que todos rugiéramos o aulláramos a coro y en armonía, en lugar de que cada cual se limite a gruñir en su rincón. Ya sabe usted cuánto aprecio su amistad, pero desearía también transferir una parte de ella a los demás. Eso no haría más que beneficiar la cuestión. (...).
2.-
Probablemente se refiera a su libro Thalassa, ensayo sobre la teoría de la genitalidad , en Ferenczi S. Psicoanálisis III, Espasa-Calpe, Madrid, 1981; así como al de Rank El Trauma del nacimiento . Paidós, Barcelona, 1985, y al que hacen en común Entwicklungsziele der Psychoanalyse. [Desarrollos del psicoanálisis] Internationaler Psychoanalytischer Verlag, Viena, 1924.
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Sandor Ferenczi a Georg Groddeck
Budapest, 8-10-1923
Querido Georg,
Acabo de darme cuenta de que la proximidad de tu aniversario me da una buena ocasión de devolverte las felicitaciones que me mandaste por mis 50 años. No es preciso que te desee una larga vida pues sólo con que quieras puedes vivir eternamente; lo mismo para tu salud, la felicidad y todas las cosas que nosotros mortales ansiamos tan a menudo en vano. Así que me doy por satisfecho con testimoniarte en sumo grado mi alegría porque a tu Ello le plazca conservarte en tan buena forma y con tan buen humor. Nos alegramos también de saberte junto a otro Ello tan simpático que bien podría tener algún mérito en el hecho de que estés y sigas estando justo como estás.
Desgraciadamente tengo que contarte una contrariedad sobre el Profesor. Se ha tenido que volver a aplazar la operación radical, probablemente se hará uno de estos días. Las perspectivas inmediatas deberían ser favorables. He visitado al Profesor hace algunos días en Viena y lo encontrado sereno y dispuesto.
He comenzado las correcciones de la teoría de la genitalidad y del trabajo en común con Rank(1).
Con afectuoso saludo para vosotros dos
tu Sandor
El Profesor ha hablado de ti muy amistosamente. De todas formas quizá sea mejor que no l e escribas hasta después de la operación
Correspondencia 1921-1933. Sandor Ferenczi; Georg Groddeck.
Colección del sillón de orejas. Colección del Lunar. 2003 Introducción
Traducción y edición: Ángel Cágigas.
Notas:
1.-
Se refiere a Thalassa y Entwicklungsziele der Psychoanalyse. [ Desarrollos del psicoanálisis].
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Sandor Ferenczi a Georg Groddeck
Budapest, 25-10-1923
Querido Georg,
En lo referente al estado del Profesor puedo comentarte lo siguiente. Le han hecho una operación preliminar (ligadura de la carótida externa). Tres o cuatro días más tarde le han vuelto a seccionar un tercio del maxilar derecho y un segmento de la mandíbula. Enseguida le han puesto en su lugar una prótesis y le han recubierto el hueco con un trozo de piel trasplantado. La segunda operación ha durado tres horas. El Profesor ha soportado y soporta todo esto heroicamente. Tras algunos días febriles se ha restablecido y podría abandonar la clínica a finales de semana para regresar a su casa. Parece que va bien. El fragmento extraído muestra que se ha arrancado toda la parte enferma. Todos esperamos lo mejor.
Estoy profundamente sumido en el trabajo. Para poder vivir decentemente debo trabajar 10 horas. Pero la cosa va bien encarrilada y me interesa cómo hace 17 años, cuando comencé a practicar el análisis.
Pensamos a menudo en vosotros, sobre todo en esos duros combates de vuestra patria que tanto sentimos. El odio a los franceses es intenso en nuestro país, pero la alta política parece querer entenderse con ese pueblo de bandidos.
Danos de nuevo algo divertido para leer.
Con afectuosos saludos a la Sra. Emmy y para ti
Tu Sandor
Correspondencia 1921-1933. Sandor Ferenczi; Georg Groddeck. Colección del sillón de orejas. Colección del Lunar. 2003 Introducción
Traducción y edición: Ángel Cágigas
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Sandor Ferenczi a Georg Groddeck
Budapest, 30 de junio de 19 24
Querido Georg,
Seguramente ahora me toca a mí escribirte. No te he escrito durante mucho tiempo pues no sabía cómo organizar mi verano. Tenía a la vista la invitación americana, pero se marchitó hasta no ser más que una "posibilidad ulterior".(1) Ahora queremos pasar el mes de junio en una casa de huéspedes cerca de Budapest (trabajo a media jornada). A continuación probablemente iremos a Suiza para regresar finalmente por Baden-Baden donde queremos quedarnos al menos 2 semanas.
El Congreso de Salzburgo en efecto fue decepcionante; pero finalmente las cosas han transcurrido relativamente en calma.
El pasado domingo estuve en Viena. El Prof. Freud está en condiciones de trabajar. Ningún rastro de recaída, pero subalimentado y débil. Se va a ir algún sitio de la región de Semmering (en los próximos días).
Me alegraría mucho que tu amigo Roeder(2) se decidiera a llamar mi atención sobre los errores más groseros de la "teoría gen".(3)
Me satisface tu elasticidad(4), y espero que me convenzas personalmente en verano. A mí me va regular. Durante estas vacaciones me gustaría redactar: 1.- nuevos puntos de vista y nuevas posibilidades de ayuda en la técnica activa, 2.- el lazo entre la práctica analítica y la teoría genital.
Gizella, Elma, Sarolta y Zsuka están bien y os saludan cordialmente. Hablamos mucho de la Sra. Emmy y le seguimos teniendo una simpatía inquebrantable. Saludos de tu
Sandor
Notas:
1.- Finalmente realizó este viaje en 1926 2 .-Roeder von Diersburg, amigo y paciente de Groddeck que se dedicaba a la filosofía.
3 .-Se refiere a su teoría de la genitalidad
4.- Alude a la idea de Groddeck que desarrolló en elasticidad de la técnica psicoanalítica, en Ferenczi S. Psicoanálisis IV, Espasa-Calpe, Madrid, 1984, pp. 59-72.
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Sandor Ferenczi a Georg Groddeck
Budapest, el 18 de abril de 1925
Querido Georg ,
Todos aquéllos a los que he dados tus recuerdos te devuelven tu amabilidad de todo corazón.
De mi hay poco nuevo que decir. Mi práctica aumenta en la medida en que el número de americanos que vienen a verme crece, lenta pero regularmente. Bien es cierto que los casos de neurosis me parecen mucho más interesantes que los análisis de los llamados sanos o de los discípulos. Pero pese a todo me dan ocasión de aprender algo nuevo, lo que constituye el mayor placer de mi vida, de otra forma monótona y fatigosa. Una de mis últimas sorpresas es constatar la enorme importancia del prepucio, descuidada hasta ahora. Me gustaría poner sobre la mesa estas cosas en el Congreso de Hamburgo, así que no te las cuento aquí; te pido no mencionar este tema a nadie por el momento; ¿por qué? -un día te lo diré personalmente-.
El asunto con Rank ha tomado un mal cariz en estos últimos tiempos. Ha regresado de América como general vencido encontrando su puesto en Viena ocupado por otros. El hecho de que recientemente hayamos escrito un libro juntos(1) ha provocado muchas habladurías sobre mis relaciones con el Profesor (con el que siempre estoy a buenas). Rank está profundamente deprimido. Berlín(2) está 'en vogue'.
Una de mis americanas tiene un conocido que creo que tendría un sitio en Marienhöhe. Ya le he escrito. ¿Cómo va el Señor v. Bakonys? No me ha escrito aunque me lo había prometido. ¿Podrías alojar en tu casa a un publicista húngaro que sufre una enfermedad renal? Si es así dime cuál es el precio mínimo por día.
Islandia parece haberse malogrado ya que no decís nada concreto al respecto. Un viaje así debe prepararse con mucha antelación.
Nuestros meses de vacaciones son agosto y septiembre, el Congreso será la cesura. Durante el primer mes de vacaciones trabajaré a medio gas, durante el segundo absolutamente nada.
Mis recuerdos más cordiales para la Sra. Emmy y para ti
De tu Sandor.
Correspondencia 1921-1933. Sandor Ferenczi; Georg Groddeck.
Colección del sillón de orejas. Colección del Lunar. 2003 Introducción
Traducción y edición: Ángel Cágigas
Notas:
1.-
Se trata de Entwicklungsziele der Psychoanalyse. [Desarrollos del psicoanálisis]. Los capítulos 1,3 y 5 los escribió Ferenczi y los capítulos 2 y 4 Rank.
2.-
Se refiere así a Abraham.
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Sandor Ferenczi a Georg Groddeck
Sorrento, hotel Vittoria, 13 de septiembre de 1925
Querido amigos,
¡Qué sorpresa cuando al abrir El arca(1) esta mañana mi nombre nos ha saltado a la vista a los dos! Y cuál no fue mi orgullo al ver que en mi cumpleaños te da a tí querido -¿cómo llamarte? Georg no debo, Pat no quiero(2)- amigo la ocasión de comunicar tantas cosas inteligentes a tus lectores. Una querría cumplir años todos los días, resulta algo tan bonito. Después de mucho ir y venir hemos aterrizado en Sorrento, a pesar del mal tiempo aún no lamentamos nuestra elección. Cada día pensamos en vosotros con afecto y reconocimiento, y nos alegramos de que el dos de octubre nos reunamos de nuevo, aunque no sea más que por un día, pero luego nos volveremos a ver en Budapest. ¡es maravilloso!
Os abraza
Vuestra Gizella
A mí no me han nombrado en El arca pero me alegro de volver a escribiros. Es decir, que casi me he olvidado de escribir, tan lejos me queda ahora todo lo que tenga que ver con el saber. Llevo una existencia completamente animal, me baño varias veces al día, ya en salado ya sin salar, como y bebo aunque la verdad muy moderadamente, cosa que en vista de lo que cuesta me cuesta no poco esfuerzo; además duermo bastante bien y por el momento sin problemas; las otras funciones también marchan bien.
Se me acaba de ocurrir que todo esto es mentira ya que ayer leí algo de Freud y he encontrado, creo, un bonito suplemento a la explicación de la función del juicio(3).
Con mis mejores deseos y esperando que nos volvamos a ver pronto
Vuestro Sandor
Después de tu partida he oído en varias ocasiones juicios muy favorables referentes a tu conferencia de Hamburgo.
Correspondencia 1921-1933. Sandor Ferenczi; Georg Groddeck. Colección del sillón de orejas. Colección del Lunar. 2003 Introducción. Traducción y edición: Ángel Cágigas.
Notas:
1.- Die Arche , publicación quincenal que apareció entre 1925 y 1927, Groddeck la editada y la escribía casi íntegramente.
2.- Pat era el sobrenombre de Georg, derivado de Patrick Marchand, un amigo de sus padres y su padrino; por otro lado el autor de las cartas que componen El libro del Ello firma como Patrick Troll.
3.- Se trata de La negación, en Freud, S. Obras completas, Orbis, Barcelona, 1988, pp. 2884-2886; escrito en el verano de 1924.
Correspondencia 1921-1933. Sandor Ferenczi; Georg Groddeck. Colección del sillón de orejas. Colección del Lunar. 2003 Introducción Traducción y edición: Angel Gagigas.
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