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Artículos
sobre Ferenczi:
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Tobi Zausner
RESUMEN.
Concentrándose en la humildad, la empatía, y el renacimiento, la psicología compasiva de Sandor Ferenczi se armoniza con los fundamentos de la condición humana. A diferencia de Freud, Ferenczi no descartó los informes de abuso en la infancia sino que los atendió en un esfuerzo por intentar sanar las heridas. El trabajo de Ferenczi con individuos traumatizados reflejó su acercamiento no jerárquico en la relación terapéutica mientras su método del remodelamiento empático postulaba la transformación tanto del analista como del cliente. Examinada aquí como una metapsicología, la teoría de Ferenczi tiene sus correlatos con la investigación científica moderna y la filosofía de las civilizaciones antiguas. Debido a la congruencia de su psicología con aspectos de la lingüística; matemáticas; teoría del caos; teoría de la catástrofe; la filosofía griega; el pensamiento religiosos judío, cristiano, y budista; la psicología humanista (especialmente la terapia centrada en el cliente); y los rituales iniciáticos y las prácticas shamánicas, se demuestra la universalidad de sus ideas.
Palabras claves: Humildad; empatía; renacimiento; Ferenczi; compasión; reflejo; trauma; transformación; abuso; metáfora; parábola; dolor; idioma; símbolo; espacio de fase.
La psicología gentil y compasiva de Sandor Ferenczi encuentra su culminación en una de sus últimas obras La Confusión de Lenguas entre los Adultos y el Niño: El lenguaje de la Ternura y la Pasión (1933/1980). Publicado póstumamente y suprimido en esos días, ese esfuerzo pionero por reconocer y tratar los efectos del abuso infantil es solo ahora que comienza a recibir la debida aceptación (Rachman, 1989, 1994, 1997a, 1997b). A diferencia de Freud, quien originalmente le dio crédito a los recuerdos de abuso sexual temprano pero más tarde los trató como fantasías, Ferenczi no descartó los informes de trauma sino que trabajo para sanarlos. Su técnica investigativa y terapéutica discutida en la Confusión de Lenguas y en su Diario Clínico (citada en Rachman, 1997a) persiste como un monumento de su sensibilidad.
En estos trabajos y en los tempranos escritos de Ferenczi, parece existir una premisa fundamental: el renacimiento emocional del cliente facilitado por un humilde terapeuta empático. Debido a que la humildad, la empatía, y el renacimiento están potencialmente dentro de todos nosotros, las analogías con la psicología de Ferenczi pueden ser encontradas en fuentes aparentemente tan diversas como la investigación científica moderna y la filosofía de las civilizaciones antiguas.
Además, su psicología es congruente con aspectos de lingüística; dinámica no lineal; matemáticas; filosofía griega; pensamiento religioso judío, cristiano, y budista; rituales iniciáticos; y prácticas shamánicas muestran la universalidad de sus ideas y su sintonía con los fundamentos de la condición humana. En comparaciones actuales entre el trabajo de Ferenczi y múltiples disciplinas, su teoría es considerada como una metapsicología, la cuál él definía como un grupo de ideas interrelacionadas referida a la estructura y la dinámica de la mente (Ferenczi, 1928/1955). Los conceptos metapsicológicos discutidos serán la humildad, la empatía, y el renacimiento en la dinámica del proceso terapéutico.
HUMILDAD
El poeta. T. S. Eliot (1943/1971) escribió, "La única sabiduría que podemos esperar adquirir es la sabiduría de humildad. La humildad no tiene fin" (p. 27). Para Ferenczi (1920/1950, 1928/1955, 1933/1980), la humildad, la dulzura, y la ausencia de orgullo son esenciales para el terapeuta.
Su actitud puede ser encontrada en el Hinduismo, donde en El Bhagavad Gita (5 a 2 siglo 2 D.c./1968, p. 137) se expresan consejos para liberarse del egoísmo, la violencia y la arrogancia, mientras su forma de hablar es una reminiscencia del ideal Budista de la persona iluminada, en quién las "palabras son claras pero nunca rudas" (El Dhammapada, siglo 6 D.c./1976, p. 158). Ferenczi (1933/1980) creía que el terapeuta – hablando de una manera cortés, no intrusiva– debería admitir sus errores; este reconocimiento podía ser curativo para el paciente, facilitando una mayor comunicación y confianza en el proceso terapéutico. Es también posible que la disculpa de un terapeuta pueda ser vista por el paciente como un padre disculpándose, y ello podría ser de enorme beneficio para alguien cuya experiencia de infancia hubiese incluido la desmentida parental del daño o el abuso.
Ferenczi (1920/1950) no sólo valoraba la confesión por sobre la auto-justificación sino, que también como un hombre profundamente humilde, creía que tanto el analista como el paciente debían ser analizado. Él indicó claramente que este debería ser un análisis con otro terapeuta más que un auto-análisis, porque el resultado podría alcanzar mayor profundidad. Sus objeciones al autoanálisis guardan una correlación matemática con el teorema de incompletitud de Godel (1930/1962), el cual plantea que ningún sistema puede contestar todo sus postulados sino que sólo puede ser completado usando información de otro sistema fuera de sí mismo.
Debido a que la humildad produce apertura, la terapia ferencziana llega a ser un fluido proceso desbloqueado libre de estructuras preimpuestas (Ferenczi, 1928/1955) con similitudes al Budismo y Judaísmo. Ambas religiones aconsejan un estado de desprendimiento del ego y la habilidad de recibir información sin prejuicios. La falta de auto absorción fomenta la sintonía para la cercanía y la apertura a los acontecimientos que de otra manera estarían escindidos de la conciencia. Su escucha sin idea preconcebida es una reminiscencia de las enseñanzas de Buda, quien dijo, "una mente más allá del enjuiciamiento, observa y entiende" (El Dhammapada, siglo 6 D.c../1976, p. 14). Además, la mayor conciencia junto a un acercamiento no enjuiciador produce algo similar a las prácticas del Judaísmo, donde una oración indica, "llena nuestros ojos con imágenes y nuestras mentes con saber" (Puertas de Plegaria, 1975). Porque él fue accesible, Ferenczi (1933-1980) no descartó los informes de abuso sexual como una fantasía infantil sino que los reconoció como lo que eran: llantos de auxilio.
LENGUAJE, SÍMBOLO, METÁFORA, Y PARÁBOLA
Aunque la persona llorando por ayuda pueda sentir que la comunicación es directa, el lenguaje es un conjunto de símbolos, no la cosa que describe (Hayakawa, 1941). Sólo aproximaciones a las emociones que expresan, las palabras son generales mientras que las emociones son individuales. La comunicación exacta es un ideal platónico inalcanzable (Platón, siglo 4 D.c../1950). Incluso aunque intentemos exactitud a través de compartir lenguaje y gramática, la subjetividad filtra el lenguaje común hacia la metáfora. Estos fundamentos de la teoría lingüística encuentran un correlativo en la psicología de Ferenczi. Él hablaba acerca de un brecha comunicacional entre el discurso de los niños y los adultos y reconocía que existía una confusión de lenguas hasta cierto punto en toda interacción verbal (1933/1980).
Dado que ninguna palabra puede exactamente captar un sentimiento, todo lenguaje es metafórico. Sin embargo, cuando la comunicación tiene un elevado contenido emocional, su aspecto metafórico se incrementa (Hayakawa, 1941). Como consecuencia, una persona hablando de un trauma usa un lenguaje altamente metafórico. Dándose cuenta de esto, Ferenczi capto que a través del lenguaje y de la experiencia emocional, aquello que el cliente intentaba transmitir.
Ahondando más allá de la palabra hablada, Ferenczi postuló un metalenguaje de congruencia interpersonal. En su deseo de entender, él oía a través del discurso e intentaba una vía para aprehender el mensaje de una parábola.
Cuando los puntos de vista subjetivos producen discurso altamente metafórico, incluso las palabras individuales se convierten en parábolas de sus propios significados. Werner Heisenberg (1971), cuya teoría de la incertidumbre forma una base la física cuántica, cree que hay una incertidumbre inherente acerca del significado de las palabras y de las más oblicuas formas de comunicación, tal como con las parábolas, que intentan referir a una realidad que no puede ser aprehendida por ninguna otra vía. Las ideas religiosas, como las enseñanzas de Jesús en el Nuevo Testamento (e.g., Matias 13.18-33, Marco 4.1-33, Lucas 8.4-15), son a menudo transmitidas a través de parábolas. Así como las parábolas enseñan a través de la identificación con sus temáticas, Ferenczi, a través de la identificación empática con las expresiones metafóricas de sus pacientes, aprendía sobre el trauma que ellos estaban expresando.
Sentir lo que otro ser humano está sintiendo y oyendo sin preconcepciones es una temprana introducción de la fenomenología en el psicoanálisis (A. W. Rachman, comunicación personal, 4 de noviembre, 1999) .Para hacer esto, es necesario abandonar las demandas del ego. A través de sacar el ego de uno del centro, la identificación empática se vuelve posible. El alcanzar éxito en la unión con el intento de otra persona es un salto de conciencia, y en este salto nos remodelamos nosotros mismos en una conciencia nueva. Ello permite una evolución del si mismo a través de la comunicación interpersonal, realizando tanto al terapeuta como también al cliente.
DINÁMICA FERENCZIANA EN EL ESPACIO DE LAS FASES
Para entender a la comunicación metafórica del cliente y la remodelación empática de Ferenczi, puede ser de ayuda visualizarlos como sistemas dinámicos en el espacio de las fases, lo cual sería en el campo de sus interacciones. El espacio de las fase –usados en las matemáticas y las ciencias para hacer un mapa de los caminos de sistemas dinámicos (Abraham y Shaw, 1988)– es un método apropiado para la psicología porque el comportamiento humano es un proceso dinámico y los seres humanos son sistemas dinámicos. Uno que los primeros exponentes del espacio de las fases fue Lewin (1935), quien propuso una teoría del campo de interacción. Un investigador más reciente que ha aplicado los mapas matemáticos a los sistemas psicológicos es Hampden-Turner (1981). En los sistemas dinámicos también es fundamental la teoría del caos, lo cual a su vez ha sido usada para modelar el comportamiento humano (Abraham, 1995; Abraham, Abraham, y Shaw, 1989; Zausner, 1995, 1996, 1998).
En la dinámica de la interacción ferencziana, el terapeuta y el cliente pueden ser vistos como entidades separadas en un espacio de fases o un campo donde sus acciones tienen lugar. La comunicación metafórica del cliente, la cuál es un potencial puente entre ellos, existe como un patrón cargado emocionalmente, surgiendo desde el cliente y orientándose hacia el terapeuta. Ferenczi concibió esta comunicación como la escucha de una parábola. Así como uno entiende una parábola identificándose con su tópica, igual Ferenczi empáticamente se conectaba con las expresiones del cliente. Conectándose consigo mismo, él cambiaba su conocimiento y empáticamente comprendí el significado de las palabras y la situación del cliente.
Un modelo para este salto en el conocimiento puede ser encontrado en la teoría del caos la teoría de la catástrofe. En teoría del caos, un cambio cualitativo fundamental para un estado nuevo debe ser llamado una bifurcación (Goerner, 1994). En la teoría de la catástrofe (Thom, 1975), donde la palabra catástrofe significa un cambio repentino o discontinuo y no tiene las asociaciones peyorativas de desastre, que están asociadas a ella en el uso común, un cambio abrupto es designado una singularidad y denota un cambio repentino hacia una nueva posición. En la teoría del caos y la teoría de la catástrofe, la transformación sólo se consigue a través de un incremento de energía.
A través de una interacción psicológica entre el terapeuta y el cliente se produce energía. La energía del cliente es comunicación verbal, desasosiego, y el deseo para cambiar. La energía del terapeuta es empatía, comunicación verbal, y el deseo de sanar – todo aquello que efectuada por la humildad. La comunicación empática y el deseo de ayudar lleva al terapeuta adelante, mientras que la humildad actúa como un facilitador.
Las energías de los individuos se convierten en fuerzas o variables en el campo vectorial del espacio de las fases (Abraham et al., 1989) e interactúan una con la otra para realzar el proceso terapéutico. La empatía y el deseo de sanar, estimulaban la habilidad de Ferenczi para descifrar la comunicación metafórica, mientras que la humildad reduce la participación del ego y de la subjetividad, factores que podrían bloquear una verdadera comprensión de la intención de la otra persona.
Cuando Ferenczi coincide con la metáfora y llega a ser, por ese momento, psicológicamente congruente con el cliente, la experiencia empática aumenta. Con un lenguaje y una sintaxis común, podemos no solo oír más fácilmente las palabras que la otra persona articula, sino también reconocer la profundidad con que un trauma requiere de una remodelación empática que se corresponda con la comunicación metafórica de esa persona. Inversamente, un malentendido o una negativa a oír puede se vista como una incapacidad o resistencia para cambiar la propia posición o para remodelarse uno mismo. La remodelación empática se convierte en un portal de acceso necesario para sanar el trauma, porque un individuo traumatizado puede experimentar las fallas empáticas del terapeuta como una retraumatización (Rachman, 1996, 1997a, comunicación personal, 4 de Noviembre, 1999).
LA EMPATÍA
La remodelación empática ayuda al terapeuta y el cliente. La remodelación del self para entender al otro es una manifestación de la empatía, una cualidad central de la terapia ferencziana. La empatía, la cuál es el einfühling en alemán, se deriva del griego empatheia y refiere a la capacidad para entender cosas más allá de uno mismo (Diccionario Oxford, 1966/1995), especialmente la habilidad para sentir las emociones de otra persona. Rogers, quien también enfatizaba la sintonía con el cliente, consideraba la empatía como algo esencial para el proceso terapéutico junto con "la aceptación positiva incondicional" y "la congruencia /autenticidad" (como lo cita Doi e Ikemi, en prensa).
Para Ferenczi, la congruencia emocional con un cliente que le permitía entender la situación personal, y los aspectos individuales traumatizados era intentar alcanzar una actitud de bondad y aceptación. Ferenczi también reconocía algunos factores exógenos que producían neurosis, demostrando que los niños algunas veces absorbían la culpabilidad del agresor y sentían lo de ellos (Ferenczi, 1933/1980). Pero exonerando a sus analizándoos de la culpa y la culpabilidad, él fortalecía el vínculo empático. A través de la empatía y la ternura, Ferenczi intentaba restaurar ese amor incondicional que pensaba que era un derecho de nacimiento de cada persona.
Para una persona en terapia, la empatía puede actuar como factor de crecimiento emocional en tres formas. Primero, y lo más obvio, la empatía es fundamentalmente una necesidad humana (Mayo, 1977). Ella es también experimentada como bondad, y la bondad es curativa. Detentando el tipo de aproximación empática del terapeuta, una persona puede abrirse y llegar a ser más receptiva a la terapia. En ciertos casos, la remodelación empática puede ser la única vía para alcanzar a un individuo gravemente herido, a quién el trauma obturado otros métodos de comunicación.
Segundo, a diferencia del trauma, la empatía no es jerárquica. Relacionándose empáticamente, el terapeuta llega a ser el niño en el adulto y así renuncia a la postura potencialmente atemorizante de un adulto. Esto es especialmente importante para individuos que fueron sexualmente abusados cuando niños o fueron traumatizados de otros modos por adultos. Su miedo resultante de una interacción niño-adulto puede imposibilitar la efectiva comunicación.
El terror y la desconfianza son el legado de un trauma y sirven para a mantener aislada a una persona abusada. Pero experimentando un terapeuta empático, no amenazador, la persona puede comenzar a relacionarse y, al hacer eso, empezar a cambiar.
Lo tercero, es que la congruencia empática de Ferenczi se convertía en un espejo para la propia situación de la persona. Sólo a través de la humildad es posible, renunciar a toda dominación inherente en la relación terapéutica.
REFLEJANDO
El reflejo empático es una armonización consciente con el estado emocional de otra persona.. Es experimentado por la persona reflejada como una confirmación positiva y una aceptación de su existencia como un ser humano (Kohut, 1987). A diferencia del reflejo narcisista de la personalidad “como si", la cuál es una manipulación tendiente a tomar algo del individuo reflejado, el reflejo empático permite a la persona reflejada el alcanzar conocimiento y una forma de verse más claramente a si misma.
En la práctica ferencziana, el reflejo empático llega a ser un reflejo de curación proporcionando un aumento de energía para el cliente. Hasta ahora, la energía de la persona ha sido el estrés y el deseo de cambiar. El proceso de reflejamiento provee de una energía adicional individual en la forma de información, y este aumento de conciencia le permite a la persona moverse hacia un lugar de mayor bienestar.
El reflejo empático es semejante al proceso terapéutico descrito por Sundararajan (1995) como "escucha reflexiva". En este tipo de terapia centrada en el cliente, el terapeuta refleja el estado del paciente expresando lo que ha escuchado y averiguando si ha oído bien. .Más que la solo repetición de las palabras, esto es un intento de comunicar una profunda comprensión y realzamiento de la experiencia del cliente Esto le permite a los pacientes verse más claramente así mismos y avanzar terapéuticamente. Otra analogía puede ser encontrada en el proceso creativo donde los artistas han sabido identificar las etapas de la pintura como fundamento desde el cual continuar su trabajo (Zausner, 1996). En la terapia, el momento del reflejo puede ser construido desde una base desde la cual avanzar a hacia un lugar de mayor cumplimiento. Es difícil verdaderamente verse uno mismo, puede ser, que en nuestra limitada forma humana, sea imposible, pero siendo ayudados por el reflejo de un otro, nosotros podemos – en el reconocimiento de nuestra situación – ser capaces de vernos más claramente y mirándonos a nosotros mismos, seguir adelante.
El reflejo empático es especialmente importante para personas que han sufrido un trauma. La empatía provee la aceptación y la creencia de que lo que se dice es verdad. Estos individuos han experimentado todo lo contrario de la empatía, ellos han sido usados, negados, y ha padecido los efectos de una inauténtica comunicación e interacción (e.g., una "confusión de lenguas"), Además, este material es tan perturbador que un testigo lo podría desechar, y haciendo eso, tener un efecto destructivo sobre el individuo. La persona traumatizada que grita por ayuda y es ignorada llega a estar doblemente traumatizada y puede manifestar un comportamiento antisocial (Ferenczi, 1933/1980). Y fueron los esfuerzos de Ferenczi por alcanzar a las personas con su total aceptación y así, evitarles la posibilidad de una vida llena de cólera y marginada del amor.
La absorción de dolor del cliente. La remodelación empática, consiste en experimentar la condición subjetiva del otro, e incluye sentir el dolor y, en cierto sentido, experimentar el trauma que el cliente vivió. Aunque difícil, este puede ser la única forma en que el terapeuta puede comprender completamente y también puede absorber una parte del dolor del cliente. Porque siendo comprensivamente empático, una persona puede sentir que el dolor es compartido y la carga disminuir. Haciendo esto, la cura ferencziana es triple: un conocimiento del cliente a través de la escucha empática, una remodelación del si mismo reflejando al cliente, y una absorción de dolor del cliente.
En la absorción de dolor, la terapia ferencziana es similar a un tipo de sanación chamánica donde el shaman empáticamente se convierte en la persona que será curada, absorbiendo la enfermedad dentro de su cuerpo, y luego dejándola ir (Eliade, 1951/1974). En la cura chamánica, el paciente puede considerarse renacido. El renacimiento también parece ser una parte de la psicología de Ferenczi.
El RENACIMIENTO
Ferenczi usa terminología del nacimiento para aludir al proceso terapéutico pero en lo referente al parto y la crianza de los hijos. En un momento dado él describe una técnica terapéutica auxiliar como el uso de un fórceps obstétricos (1920/1950), sugiriendo que el proceso terapéutico normal conlleva un renacimiento psicológico sin medidas extremas A través del amable método de Ferenczi, la interpretación del terapeuta de él o los síntomas de su paciente se convierte en una "parto de pensamiento" (1920/1950, p. 200). Su proceso es mayéutica, lo cual proviene del maia griego, refiriendo a la comadrona (Webster's New Universal Unabridged Dictionary, 1983). Se refiere al método socrático de ayudar a un individuo para poner de manifiesto su potencial latente. De este modo, Ferenczi es la comadrona para el renacimiento psicológico del si mismo del paciente.
Ferenczi (1928/1955) también se refiere al terapeuta como el nuevo padre del cliente. Él hablaba acerca de reemplazar al padre biológico con un padre nuevo –el analista– y también de la necesidad de una "maternal cordialidad" (1933/1980, p. 160), sin lo cuál el cliente se siente abandonado. Convirtiéndose en ambos padres en uno, el analista reemplaza a los padres traumatogénicos con una persona la cual proveerá de ternura en vez del abuso, a fin de que el cliente pueda renacer psicológicamente en un ambiente de nutrición. El renacimiento como el más alto nivel de funcionamiento tiene raíces antiguas. El Bhagavad Gita (5 - 2 D.c.,/1968) habla de un "doble nacimiento" y Los Himnos de Hermes (Mead, 1906/1991) se refieren a un renacimiento espiritual o regeneración.
Las sociedades arcaicas, las cuales consideraban el primer nacimiento como la emergencia del cuerpo físico, creían en un segundo nacimiento, el cual era posterior y de una naturaleza espiritual o psicológica, que era un signo de maduración (Eliade, 1958/1965).
LA TRANSFORMACIÓN DEL ANALISTA
En la relación terapéutica fundado por Ferenczi, hay también un renacimiento psicológico del analista. El diálogo paciente-terapeuta se convierte en una meta comunicación transformándolos a ambos. En lo profundo la comunicación necesita transformación. Un esfuerzo para comunicarse verdaderamente produce una elevación de conciencia intensificada en el orador y el oyente, lo cual aumenta el impacto de la interacción. Una analogía puede ser encontrada en la teoría del caos, en la cual un sistema en un estado energizado puede desplegar una sensibilidad intensificada y puede reorganizarse a sí mismo en respuesta a un estímulo, incluso muy pequeño (Prigogine y Stengers, 1984; Ricardo, 1996).
El diálogo ferencziano, que cualifica la comprensión del lenguaje metafórico y de la restructuración empática del si mismo, además transforma al terapeuta. Siendo humilde y repitiendo la reparentizacion, el terapeuta va más allá de las constricciones del ego y vive en el momento de la toma de conciencia y de las opciones. A través del respeto por el otro, el terapeuta crece como ser humano.
El LEGADO DE FERENCZI
Ferenczi fue un padre sin niños biológicos, sin embargo proporcionó nacimiento psicológico a muchos niños. Ellos fueron sus clientes renaciendo en la terapia y en sus ideas sobre la psicología. El legado de Ferenczi incluye su influencia en el desarrollo de las relaciones del objeto, psicología humanística interpersonal, psicología del ego, y psicoanálisis (A.W. Bachmann, comunicación personal, 4 de noviembre, 1999). Platón (siglo 4 D.c../1950) decía que las obras de arte son los hijos de un artista, así también las ideas y los métodos de análisis son los hijos de un terapeuta. Nosotros no podemos tener los genes de Ferenczi, pero si tenemos sus unidades de transmisión cultural, sus memes (Dawkins, 1976). Ellas aun transforman nuestras vidas, y en este sentido todos nosotros somos todos los hijos de Ferenczi.
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© 2003 Sage Publications
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