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Artículos sobre Ferenczi:

 

CONFUSIÓN DE LENGUAS O ¿DE CUÁL REALIDAD SE TRATA?

 

Arnold H. Modell. M.D.

 

En un artículo de 1933, Ferenczi postula que el conflicto entre la construcción de la realidad de los adultos y la de los niños, es traumático para estos últimos. En tanto todos los individuos construyen su propia visión de realidad, resulta inevitable que existan conflictos entre las construcciones de los niños y los adultos y, consecuentemente entre el analista y sus analizandos. Es posible postular que lo anterior se encuentre enraizado biológicamente; recientes estudios etológicos sugieren que el conflicto padre-hijo es ubicuo debido a la existencia de necesidades divergentes. Cuando un niño percibe una marcada divergencia entre su construcción de la realidad y la de su cuidador, tenderá a rechazar la información proveniente de él. Esto devendrá posteriormente como una resistencia a asimilar aprendizajes de su analista. Las divergencias de las necesidades entre el niño y su cuidador pueden tener una influencia muy profunda en el desarrollo cognitivo del niño. La capacidad para compartir otras construcciones de la realidad es un logro en el desarrollo que podría ser facilitado por el proceso psicoanalítico.

 

En esta presentación voy a desarrollar ciertas aspectos postulados por Ferenczi (1933) es su relegado, aunque históricamente importante artículo, “Confusión de lenguas entre los adultos y el niño”. Este articulo, presentado en el Congreso Psicoanalítico Internacional de Wiesbaden, en 1932, reflejaba el progresivo alejamiento de Ferenczi respecto a Freud, puesto que en el retomaba la teoría de la etiología traumática de la neurosis, aquella que Freud había abandonado (ver Dupont, 1985). Antes de presentar dicho escrito, él se lo lee a Freud, quien posteriormente le comunicaría a su colega Eitingon, la opinión de que no solo lo habría encontrado un texto inocuo, sino además estúpido e inadecuado. Freud intentó persuadir a Ferenczi para que no lo presentara (Gay, 1988, Pág. 583).

La confusión de lenguas se refiere a la confusión del niño, sexualmente seducido por un adulto, como resultado del conflicto y la contradicción que surge entre su propio lenguaje de ternura y el lenguaje adulto de pasión, deseo e hipocresía. Ferenczi dio cuenta de un principio que va más allá del problema específico de la seducción sexual. Yo reposicionaría la “confusión de lenguas” como el conflicto entre la construcción de la realidad del adulto y la del niño, como un conflicto que representa los diferentes deseos y necesidades de cada uno de ellos. Mi enfoque en este articulo se abocará por lo tanto no al problema especifico de la seducción sexual de los adultos hacia el niño, sino en los efectos traumáticos que resultan cuando hay una marcada divergencia entre la construcción de la realidad del niño y aquella que le es comunicada por parte de sus cuidadores.

Ferenczi describe una típica reacción al trauma: el niño se identifica dócilmente con la construcción de la realidad del adulto, lo cual implica una perdida de la confianza en su propio juicio de realidad. Esta conformidad no refleja una verdadera internalización, pues está frecuentemente acompañada por una actitud opuesta: una permanente desconfianza del conocimiento obtenido de los otros. Recuerdo, por ejemplo, a una paciente, que podía repetir exactamente todo lo que yo decía, sin alterar ninguna palabra. Esto me desconcertó hasta que se hizo evidente que ella nunca había aceptado nada de lo que yo le había dicho: su dócil ecolálica repetición enmascaraba una actitud opuesta de absoluto desafío y rechazo. Algunos individuos se vuelven totalmente expertos en desarrollar aprendizajes de este tipo. Ellos adivinan lo que una situación requiere para lograr una adaptación social exitosa, pero esto no representa un conocimiento que llegue a ser parte de su self.

Ferenczi describe como el niño seducido se identifica con la falsa e hipócrita interpretación de la realidad del agresor -que nada de hecho ha sucedido realmente-. Como consecuencia la confianza del niño en el testimonio de sus propios sentidos se destruye. Ferenczi (1933) planteó haber entendido porque sus pacientes rehusaban obstinadamente el seguir sus consejos (pág. 163). Esta inhabilidad para asimilar lo que es representado desde afuera, podría estar acompañada por una paradójica y excesiva credulidad. Calef y Weinshel (1981) describieron un síndrome que llamaron “gaslighting ”,(1) un término que ellos tomaron prestado de la película Gaslight , basada en la obra Angel Street . En esta historia una mujer joven, recientemente casada, es convencida por su marido de que se está volviendo loca. Este síndrome, en el cual un cónyuge asimila sin ninguna crítica una interpretación de la realidad -salvajemente divergente- del otro cónyuge es más común de lo que se cree. Desde la discusión precedente es evidente que cuando hay una marcada divergencia entre las construcciones de la realidad del cuidador y del niño, este último tendrá razones fundadas para no aceptar las instrucciones de sus padres, ni sus guías. Este daño en la capacidad de aprender de los otros, indudablemente se extenderá a la situación psicoanalítica.

Creer en el origen ambiental o intrapsíquico de la neurosis, lo que en parte configuró el contenido de la controversia entre Freud y Ferenczi, ha sido una dialéctica continua desde los inicios del psicoanálisis. Actualmente la balanza se inclina en la dirección de la etiología traumática. Esto se debe al reconocimiento de la propagación del abuso sexual infantil como una realidad y no una fantasía; y por que hemos aprendido a reconocer los alcances de los efectos traumáticos de la falta de responsividad e hipocresía afectiva de los cuidadores.

 

Esto significa, que hemos aprendido a reconocer los efectos traumáticos no solo de un único evento, sino de la crónica influencia sobre el niño de ciertos elementos de la personalidad del cuidador.

El artículo de Ferenczi adelantado por varias generaciones a la de su tiempo, propone una visión constructivista de la realidad. Tales ideas no fueron sistemáticamente reconocidas en la psicología hasta las monumentales investigaciones de Piaget. Tan importante como las contribuciones de Piaget a las ciencias cognitivas, sus aplicaciones al psicoanálisis han sido de alguna manera limitadas por el hecho de que Piaget observó el desarrollo cognitivo de los niños en un entorno socialmente normal. La influencia de los cuidadores de los niños no fue un tema que él hubiera investigado. Aunque Winnicott no haya usado el término construcción de realidad, eso es esencialmente lo que describe tras la noción de creatividad. Winnicott, a diferencia de Piaget, no estaba interesado en el desarrollo de las estructura cognitivas, sino que estaba fascinado por el problema de los límites entre la realidad objetiva y subjetiva. En contraste con Piaget, Winnicott cree que la creativa construcción de la realidad del niño no puede estar separada del entorno de la facilitación maternal.

Antes de hablar de la contribución de Winnicott, espero demostrar que la pregunta ¿De cual realidad se trata?, no es una pregunta solo para filósofos, sino una de directa relevancia clínica. Esta pregunta ha estado presente implícitamente desde los comienzos del psicoanálisis. Cuando Freud transitó de ser un hipnotista a un psicoanalista, él debió confrontarse con la diferencia entre la sugerencia del hipnotista y la interpretación del analista. La sugestión hipnótica, la orden hipnótica autoritaria, es un producto de la mente del hipnotista que es luego “sugerida” o colocada en la mente del sujeto, mientras que una interpretación analítica, según Freud, está sustentada sobre aquello que el analista observa en la mente del analizando a partir de los significados de los procesos de asociación libre. Freud creía que a través del método de asociación libre, aplicado especialmente a los sueños y la transferencia, el analista tiene acceso a la mente inconsciente del paciente y refleja estos insights retornándolo al paciente en forma de una interpretación. Si bien Freud nunca dudo de que los análisis interpretaban lo que había en la mente del paciente, el desconoció que la aceptación del paciente de la interpretación del analista dependía en alguna medida de la sugestión. El declaró:

 

Así nuestro trabajo terapéutico está comprendido en dos fases: en la primera, toda libido es forzada desde los síntomas a la transferencia y se concentra ahí; en la segunda, el esfuerzo es realizado alrededor de un nuevo objeto y la libido es liberada desde él. El cambio que es decisivo para un resultado favorable es la eliminación de la represión en el conflicto renovado, por tanto la libido no puede ser removida una vez más del Yo sino a través de una lucha en el inconsciente. Esto puede ser posible a través de una alteración del Yo la cual se realizaría a través de la influencia de las sugestiones del médico (1917. Pag. 455).

 

Si bien nosotros no sabemos exactamente lo que Freud quiere decir bajo el termino sugestión, ello connota una obediente y acrítica sumisión a la realidad externa del si mismo Si bien nosotros no sabemos exactamente lo que Freud quiere decir bajo el termino sugestión, ello connota una obediente y acrítica sumisión a la realidad externa del si mismo.

La incuestionada suposición de Freud, de que el analista interpreta lo que está en la mente del paciente ha sido desafiada pos Schafer (1983) y Spence (1982). Ellos han afirmado que una interpretación no es más que una construcción narrativa del analista. Las interpretaciones psicoanalíticas, de acuerdo a estos autores, son análogas a la interpretación de un texto: ambos hablan de la interpretación como un llevar a cabo una cierta “narrativa conveniente” Schafer llama a esto “historia propuesta del analista”, y Spence afirma que las interpretaciones dependen mas del poder de persuasión, o de sus características lingüísticas, que de su “verdad de fondo”. Schafer, cree a priori, que el analizando “no puede tener un acceso directo a los eventos (del pasado)” y que sus “experiencias de esos eventos es siempre subjetiva” (Panel 1983, pág. 240) y por lo tanto abiertas a nuevas e interminables interpretaciones. Las interpretaciones del analista son “actos de reexplicaciones o de revisión de una narrativa” (pág. 239-240). Una interpretación “exacta” es una imposibilidad, pues el analista está solo ofreciendo al paciente una alternativa “historia propuesta”; el analista es solo quien sustituye a partir de su narrativa la del paciente.

Freud no se ocupó directamente de la pregunta ¿de cual realidad se trata?, pero hizo una importante distinción entre los insight del analista y los insight del paciente. Para él, los insight del analista están en un nivel superior de aquellos del paciente, pero el analizando solo se convence de la verdad de las interpretaciones del analista después que ellas han sido demostradas directamente a través de la experiencia de la transferencia. Freud da por entendido de que en el acto de la interpretación, hay un interjuego entre las construcciones de realidad del analista y el analizando.

 

EL INTERJUEGO ENTRE LAS CONSTRUCCIONES DE REALIDAD DEL NIÑO Y LA MADRE.

Cuando ha existido una persistente divergencia entre la realidad del niño y la del adulto, la voluntad individual, según lo que Ferenczi ha observado, va a desarrollar una cínica desconfianza hacia el conocimiento ofrecido por el otro, y/o una cándida, ingenua y acrítica aceptación en la cual el individuo abdica de sus propios juicios críticos. No es poco frecuente encontrar ambas actitudes coexistiendo en una misma persona. Infantes y niños construyen sus propias realidades, pero al mismo tiempo son totalmente dependientes de las construcciones de realidad de sus cuidadores para su seguridad en el mundo. Luego llega un tiempo cuando el niño empieza a descubrir discrepancias entre sus construcciones de la realidad y la de sus cuidadores. Winnicott sugiere como este conflicto puede ser normalmente resuelto.

Winnicott, como mencioné anteriormente, no habla de las construcciones de realidad de los niños, pero se refiere en su lugar a la creatividad, la cual él cree comienza en el nacimiento: “desde el amamantamiento el bebe esta listo para crear, y la madre le hace posible al bebe, el tener la ilusión de que el pecho ha sido creado como un impulso de su necesidad” (1988, pág. 171). Esta ilusión se hace posible si la madre responde sincrónicamente a los deseos del bebe. Una “madre suficientemente buena”, con una sensibilidad basada en su identificación con el bebe, va a reforzar la ilusión del bebe de control omnipotente mágico del pecho. Winnicott afirma de que la importancia de la adaptación sensitiva de la madre a las necesidades del bebe nunca puede ser exagerada, pues con esto provee un núcleo que permanece como fundamento para una continua y positiva actitud hacia la realidad externa. El niño necesita de su madre, aun cuando él tiene la ilusión de haber creado el pecho a partir de su necesidad. Existe una paradoja en esto: la madre provee el entorno necesario para que el bebe tenga la ilusión de su propia creación, pero es la percepción que la madre tiene del mundo lo que va fundar la seguridad del bebe. Nosotros sabemos que para el niño pequeño la madre es un ambiente alternativo interpuesto entre el niño y los peligros del mundo real. La seguridad del niño en el mundo depende de los cuidadores, que proveen al niño con aquellos signos de peligros que en las otras especies son dotados instintivamente. En cierto sentido la madre es realidad, en tanto ella es la fuente de la vital información concerniente al mundo real. Como Freud (1926) observó, “El hombre no parece estar bien dotado, o ha sido solo dotado en muy pequeño grado con un instinto de reconocimiento de los peligros que lo amenazan desde afuera. Los niños pequeños están constantemente haciendo cosas que ponen en peligro sus vidas, y esto es precisamente por lo que no pueden enfrentarla la vida sin un objeto que los proteja” (pág. 168).

Me he referido a menudo a las observaciones que Anna Freud y Dorothy Burlingham (1943) hicieron observando niños pequeños durante el bombardeo a Londres en la Segunda Guerra Mundial. Estos niños permanecían en calma durante las redadas aéreas si sus madres no estaban inadecuadamente ansiosas. De este modo la madre funcionaba como una trascendente realidad interpuesta entre el niño y el mundo peligroso Cuando la madre u otro cuidador provee lo que ha sido llamado un respaldo de seguridad, los niños están posibilitados para vivir dentro de un autocreado mundo de fantasía y de acciones mágicas, en el donde ninguno de los dos tendrá problemas. En la ausencia de tal protección parental, el mundo autocreado tomaría una función muy diferente, una función esencial para la sobrevivencia psíquica del niño, en la cual ellos deberán construir un mundo substitutivo en el cual deberán ser sus propios cuidadores. En esta instancia el mundo autocreado probablemente tendrá como su centro las fantasías omnipotentes de un si-mismo autosuficiente.

La teoría de Winnicott de los objetos transicionales indica como, en la salud, estas dos construcciones de la realidad, la del niño y la de la madre, deberán interactuar recíprocamente. Esta es una teoría de construcciones de realidades compartidas. Es aquí donde Winnicott propone la formación de una tercera área de la realidad, que él llama espacio potencial entre el niño y la madre. Un mundo ilusorio que no pertenece ni al objeto ni al sujeto, y ni a una realidad interna ni a hechos externos.

Como una característica de Winnicott (1971) el centro de este pensamiento descansa en una paradoja:

 

Del objeto transicional se puede decir que es una materia de acuerdo entre nosotros y el bebe, al que nunca le preguntaremos “¿Tu concibes esto o es lo que te es presentado desde afuera?”. En este sentido lo importante es que ninguna decisión puede suponerse. Esta pregunta no puede formularse (pág. 100).

Dentro de la ilusión del espacio potencial la madre acepta y no desafía la construcción de realidad del niño, la cuestión de ¿de cual realidad se trata?, no es articulada. Winnicott generalizó a partir de las observaciones de los niños para sugerir que este espacio potencial caracteriza el proceso mental que se sustenta las ilusiones compartidas de las experiencias estéticas y culturales. Desde el punto de vista de un observador externo, este espacio potencial es un espacio que no pertenece ni al mundo interno del sujeto, ni a una realidad objetiva externa; ella representa las transformaciones creativas subjetivas del mundo externo. Desde el punto de vista del sujeto, este espacio potencial simbolizan el interjuego entre el apego y la separación. El interjuego de la unión requiere un sentido de seguridad que considera al si mismo, lo cual significa que la autonomía del si mismo esté preservada. Esto en contraste con aquellos que temen ser absorbidos o destruidos por el objeto.

Winnicott posteriormente sugiere que esta percepción creativa podría distinguirse del dócil aprendizaje que caracteriza al falso Self. En tanto el si mismo participe con el objeto, uno podría de este modo aprender realmente lo que será propio. Esta interjuego entre apego y separación con la otra persona le permite a uno aprender de los otros mientras se mantiene la autonomía del si mismo. Las mas efectivas interpretaciones son aquellas hechas cuando nosotros no sabemos de cual construcción se trata, si nuestra o del paciente. La importancia de este proceso puede ser observado en su contraparte, por su ausencia, la cual resulta en una relativa inhabilidad para aprender de los otros.

Nosotros sabemos de algunos pacientes que no pueden aprehender nada que ellos no hayan ya pensado por si mismo. Yo describí en otra parte (Modell, 1985) él caso de un hombre profesional, quien en lugar de interesarse en algo y hacerlo propio, desarrollaba aprendizajes en un estilo rápido, superficial y poco profundo. El tomaba informaciones flotantes, para hablar; estaba al tanto de toda la jerga profesional de moda, frases hechas que recogía de conversaciones y de revistas especializadas. El había alcanzado sus logros profesionales estudiando a última hora y era muy diestro en las preguntas alternativas. Pero él, justificadamente se sentía un impostor, en nada perseveraba. Tempranamente en el análisis, me informo que nunca había leído un libro que no fuera exigido en las asignaturas del colegio; yo en un principio desestimé esto como una exageración, pero más tarde me di cuenta de que era literalmente cierto. La confrontación con otras construcciones de realidad le producían ansiedad. Estos individuos actúan como si estuvieran aprendiendo del analista, pero uno descubre que uno ha estado escribiendo en la arena, que nada ha sido realmente tomado por ellos.

Tan pronto como pudo ser determinado, en este particular caso había existido una gran falla en el sustento de su entorno temprano: su madre lo había abandonado a la edad de dos años al cuidado de un anciano, casi ciego abuelo que solo hablaba yiddish, el cual el paciente no entendía.

Winnicott cree que la primaria creatividad se sustenta en la intuitiva acogida que da la madre a los deseos del niño, una respuesta originada en la identificación con el niño a partir del amor de la madre; pero además, cree que la aceptación del niño de lo externo, la separación del objeto está sustentada en la aceptación de la madre del odio del bebe. Extrapolando de sus experiencias con pacientes adultos en psicoanálisis, Winnicott afirma que en orden a aceptar tanto la limitación de la omnipotencia personal, como la separación de los otros, el niño debe también tener tanto la experiencia del odio intenso hacia la madre, como la aceptación de la madre de su odio. Saber que ambos han sobrevivido al aborrecimiento, pensaba Winnicott (pág. 92) era esencialmente para la capacidad completa de apego. Considerado desde este punto de vista, el compartir la construcción de realidades debería requerir esta etapa de desarrollo. Existe cierta evidencia para esta teoría: en algunos análisis la capacidad para aprender del analista comienza solo después que ambos el analista y el analizando han sobrevivido a un punto de máxima destructividad en la transferencia.

 

DIVERGENCIA EN LAS REALIDADES CONSTRUIIDAS DEL NIÑO Y SUS CUIDADORES.

La divergencia de las realidades construidas puede también verse reflejada en la enorme variabilidad de nuestro Sistema Nervioso Central. Recientes desarrollos en Neurociencias (Edelman, 1987) indican que el Sistema Nervioso no es solo un complejo entramado genético, como había sido previamente supuesto; restringido solamente a las instrucciones genéticas; el desarrollo embriológico del Sistema Nervioso muestra un extraordinario grado de variabilidad desde el nivel de las células hasta el nivel de funcionamiento global. Esta variabilidad resulta de una interacción dinámica con el medio ambiente. En este sentido no solo ocurren variaciones de la morfología, sino que, también, la organización funcional del sistema nervioso central es dinámicamente sensible al medio ambiente y a sus niveles de organización. Esto significa que genéticamente gemelos idénticos incluso al nacer no conciben el mundo de maneras idénticas; cada persona percibe el mundo de una manera única, esto quiere decir que cada individuo construye su propia realidad. La ciencia moderna ha confirmado lo que William Blake aprendió intuitivamente: “un tonto no ve el mismo árbol que ve un hombre sabio”.

Nosotros debemos asumir como ha sido anteriormente postulado que a partir de un cierto momento en el desarrollo, los niños empezaran a observar las diferencias entre sus propias construcciones del mundo y la de sus padres. Es posible sospechar que los niños perciben mucho más sobre la construcción de la realidad de sus cuidadores de lo que les es permitido comunicar o enunciar. Los niños a medida que crecen encuentran que los juicios de sus padres respecto del mundo real suelen ser excéntricos y en más de un sentido loco. No es infrecuente que niños inteligentes juzguen correctamente que la visión de realidad de sus padres está equivocada. Por ejemplo, un paciente que era, de hecho, intelectualmente precoz percibió a la edad de dos o tres años que su madre estaba loca, aunque si bien la magnitud de su locura estaba oculta y era desconocida para sus familiares y vecinos. Este niño sabía que los juicios de su madre no eran de fiar y que no podrían asegurarle un mundo confiable. Otro paciente durante su lactancia, observó correctamente que su madre era frívola, infantil y superficial. Esto no quiere decir que el niño articula sus observaciones como uno lo hace de adulto, sino que estas percepciones son realizadas, conscientemente o no, y tienen consecuencias profundas para el futuro desarrollo. Tales reconocimientos resultarán en el alejamiento del niño de su cuidador como fuente de información y conocimiento, y lo pueden conducir a una perdida de confianza en los juicios de los otros.

Algo semejante, aunque menos serio puede ocurrir con niños extremadamente inteligentes o con aquellos que son más brillantes que sus padres. Esto, también puede ser encontrado en niños inmigrantes que tienen un mayor dominio del lenguaje y cultura local que sus padres. Estos niños aprenden que sus visiones del mundo son más digna de confianza que la de sus padres. La perdida de sus padres como objetos de protección los inducen a una maduración precoz pero aun frágil maduración sostenida en ilusiones grandiosas referidas al si mismo, ilusiones que resultan necesarias para la supervivencia psíquica del niño. Junto a las necesidades de conservar las ilusiones omnipotentes y grandiosas que protegen al si mismo, estos individuos, cuyas construcciones de realidad de sus padres es marcadamente divergente, pueden sufrir de un sutil daño cognitivo, Aunque si bien en algunos casos ellos pueden aparecer como estudiantes competentes, reconocen que sus conocimientos son superficiales y poco profundos, y temen ser descubierto como impostores. Ellos dudan de si acaso saben algo.

 

TEORIA DEL PARENTESCO Y LAS DIVERGENTES CONSTRUCCIONES DE REALIDAD.

Anteriormente aludí a que las divergentes construcciones de realidad entre los parientes y su progenie debía ser atribuida simplemente a diferencias en sus sistemas nerviosos, algo dado biológicamente. Otra aspecto “biológicamente dado” que podría contribuir a esta divergencia es la ubicuidad de los conflictos de padre y progenie (Trivers, 1985).

Etologistas y conductistas evolucionistas han observado recientemente algo que les parece ser la casi ubicua ocurrencia de conflictos de padres y progenie en una variedad de mamíferos y pájaros. Ellos entienden este conflicto como una consecuencia de las divergencias de necesidades entre los padres y su progenie. Estas observaciones parecen soportar la creencia de que la conducta altruista observada en muchas especies esta correlacionada con el grado de parentesco -el punto en el cual hay materiales genéticos compartidos-. Desde este punto de vista, el altruismo puede ser un una forma disfrazada de auto-interés, como uno podría argumentar teleológicamente desde un punto de vista evolucionista, el fin ultimo del auto-interés es la preservación del propio material genético. El altruismo es muy grande hacia la progenie, pero la progenie conserva solo la mitad de cada material genético de los padres, y en términos de fuerzas evolucionistas están compitiendo con los hermanos aun no nacidos. Algunos biólogos evolucionistas creen que los conflictos entre padres e hijos se originan en estas diferencias genéticas.

Los más antiguos estudios etológicos se han enfocado en la mutualidad de las necesidades entre padres y su progenie, tal como se ve en las conductas de crianza. Estos estudios contribuyeron a la teoría de la conducta de apego de Bowlby (1969). La teoría del parentesco por otro lado, ha derivado en el postular una casi universal existencia de conflictos padres-progenie basada en la divergencia de necesidades entre ambos. El máximo exponente de este punto de vista es el biólogo evolucionista, Trivers (1985). El describe una relación costo/beneficio en la conducta de destete de muchas especies. Considera el ejemplo de un caribú recién nacido y su madre. Para la madre, los beneficios de amamantar al ternero son comparados con su costo, esto es el hecho de que la amenaza de su cría por parte de los depredadores disminuye rápidamente con el aumento en el tamaño del ternero. Continuar amamantándolo puede ser beneficioso para la sobrevivencia del ternero, pero en su lugar la supervivencia de la madre correría un mayor riesgo. Hay por lo tanto una divergencia inevitable de auto-interés. Para el biólogo evolucionista, el auto-interés se equipara con los eventos reproductivos exitosos llamados a ptitud inclusiva. Trivers dice que "el conflicto resulta desde una marcada diferencia en la manera en que cada parte maximiza sus aptitudes inclusivas (pág. 149). Para otras especies, así como también la humana, esta divergencia de auto-interés afecta la capacidad de la descendencia para aprender de sus padres. Trivers afirma: "Aunque [la progenie] espera aprender información útil... [ella] no puede confiar en sus padres para una guía desinteresada .... Así desde el punto de vista de los descendientes, se debe realizar una importante distinción entre programas de reforzamiento que son impuestos por un ambiente desinteresado, y otros que son impuestos por otros organismos que pueden intentar manipularlos en contra de sus más propios intereses" (p.159).

Malcolm Slavin (1985) fue el primero en destacar la relevancia de los trabajos de Trivers para la teoría psicoanalítica. El afirma que los "distintos intereses aun sobrepuestos entre el padre y su progenie [tienen] la siguiente importante implicación: que virtualmente sobre cada punto psicológico crucial en el curso de desarrollo ... el padre como un organismo de funcionamiento biológico tenderá a retener unos juicios de realidad que serán consisten con sus propios intereses, derivados desde su propia experiencia y parcialmente próximo hacia esos individuos ... a quien él esta más cercano, recíprocamente vinculado" (pág. 418).

 

LOS INTERESES DEL SI MISMO DE LOS PADRES.

En los casos de seducción sexual del niño por un adulto, la divergencia entre las necesidades del adulto y aquellas de los niños son obviamente excesivamente dolorosas. Pero si nosotros asumimos que aun en las mejores y más felices familias, existen un inevitable conflicto entre las necesidades de los padres y el niño, las que el niño es capaz de reconocer, ¿como podemos nosotros distinguir el desarrollo normativo del patológico? Una respuesta de sentido común es que bajo las mejores de las circunstancias, los padres verán que las necesidades de los hijos tienen prioridad por sobre las propias.

El tema de los auto-intereses paternales puede ocultarse bajo el exclusivo término de narcisismo. Qué usualmente significa que el padre es incapaz de percibir la separación del niño y consiguientemente trata al niño como una extensión de su si mismo; el niño llega entonces a ser el receptor del amor y odio del si mismo de los padres. Un ejemplo común se observa en padres que tienen una agenda explícita para el niño a partir de sus propias necesidades propias y no de aquellas de los niños. Nosotros estamos todos familiarizados con aquellos pacientes que creen que no han sido amados por sí mismos, sino que sienten que el amor de padres era circunstancial o dependiente del cumplimiento de ciertas expectativas. Cuando tales sujetos se encuentran inicialmente con un analista, pueden necesitar probar al analista con el fin de descubrir si éste es capaz de comprometerse con ellos o con su propia agenda oculta. Esto es especialmente cierto cuando el analista o el terapeuta, de hecho, tienen otra agenda tácita para el tratamiento de los pacientes.

Por ejemplo, he tratado a un paciente en psicoterapia detrás de un espejo unilateral en un ejercicio pedagógico. Este paciente de clínica fue informado sobre el proyecto y estuvo de acuerdo con este intrusivo arreglo como un balance comparativo para poder obtener los servicios de un terapeuta experimentado en un posible tratamiento a largo plazo. A medida que el tratamiento progresaba se hizo evidente que el paciente sentía que él no había sido amado por sí mismo cuando niño, que él solo había sido amado cuando se desempeñaba de un modo que proveía placer a sus padres. Predictiblemente, este hombre hizo todo lo que estaba a su alcance para poder demostrarle a la clase que él era un "mal" paciente y que yo era un terapeuta ineficiente. Era esencial para él descubrir si yo estaba comprometido con él y su tratamiento o si mi interés fundamental estaba en demostrarle a la clase mis habilidades terapéuticas. Era crucial para él determinar la magnitud del alcance de mis propios auto-intereses. Recuerdo otro ejemplo cuando un candidato a análisis didáctico, en la entrevista inicial, terminantemente exigió que yo dejara de fumar durante su análisis. En ese tiempo yo fumaba pequeños cigarros, y aun no conocía el significado de la demanda de esta mujer, yo asentí a su requerimiento. Posteriormente, durante el desarrollo del análisis yo descubrí que era absolutamente necesario para esta paciente descubrir si yo podía olvidarme de mi propio placer en favor de sus necesidades Ella había experienciado a ambos padres como seres auto-indulgentes, personas egoístas que eran incapaces de cualquier generosidad para con sus hijos. Ambos pacientes eran comprensiblemente desconfiados de mis opiniones.

 

IMPLICACIONES TERAPEUTICAS

Esta cuasi-filosófica excursión en las interrogantes concernientes a las divergencias de construcciones de la realidad tiene algunas consecuencias prácticas para los terapeutas, por cuanto nos permite acercarnos al tema de la resistencia desde una perspectiva diferente. Por ejemplo, si un paciente rechaza nuestra interpretación, además de los móviles familiares para tal rechazo -que la interpretación sea inexacta, que el paciente sea prematuramente confrontado con una inaceptable seguidillas de inesperadas ideas, y cosas así; nuestra interpretación puede ser rechazada por la simple razón de que es nuestra interpretación. La capacidad para incorporar las realidades divergentes es otra manera de considerar la capacidad para aprender de los otros; nuestra comprensión de este proceso puede proveer de una explicación y la posibilidad de codificar algunos aspectos de nuestra técnica. Por ejemplo, hemos aprendido a través de ensayo y error de las funestas consecuencias de las instrucciones prematuras de nuestras propias construcciones como un substituto de la construcción del paciente. Los psicoterapeutas de diferentes enfoques están de acuerdo sobre este punto, que se ha transformado en la base de ciertas técnicas. Recuérdese la técnica de Carl Rogers (1942) de la simple repetición de las expresiones del paciente. Esto ha llegado a ser tema de ridiculización y caricaturización, sin embargo puede estar sustentado en el reconocimiento de que el terapeuta debería tener cuidado para ir más allá de lo que el paciente comunica. Balint (1968), en su libro La Falta Básica, incluyó un capítulo titulado "El analista no intrusivo". Winnicott (1971, pág. 57) postulo que las interpretaciones correctas podrían ser traumáticas si ellas son vividas como una prueba de la inteligencia del analista. El uso de la empatía como una técnica terapéutica, que ha sido enfatizada muy recientemente, no es muy distinta de la técnica rogeriana, donde el comentario empático nunca va más allá de lo que el paciente es consciente. Para que no se mal entienda, no estoy sugiriendo que deberíamos desperfilar el uso de las interpretaciones. Pero Freud, así como también las generaciones subsiguientes de psicoanalistas, sabían que las interpretaciones deberían estar solo un breve paso más allá de la que el paciente era ya consciente. Nosotros también sabemos cuan complejo y variado puede ser el acto de la interpretación. Hay interpretaciones que resuenan con la experiencia del paciente, y hay otras que son más el producto de la mente del terapeuta y se experimentan por lo tanto como algo impuesto, como si ellas vinieran desde afuera.(2)

Esos pacientes a quien nosotros nos referimos como esquizoides están defensivamente apegados a sus mundos internos y en muchos casos la retirada a este mundo interior ha resultado ser una alternativa salvadora frente al mundo construido por los cuidadores. Para ellos, es un peligro el aprender de los otros. He descrito (Modell, 1984) a los pacientes esquizoides como encerrados en un capullo en el que nada puede salir y nada puede entrar. El cual puede ser una verdadera fortaleza. Este vital soporte del núcleo interior de la realidad construida puede sentirse como un riesgo si tales pacientes aceptan las ideas del terapeuta, cualquier idea que los pacientes no hayan considerado ya por sí mismos pueden ser vistas como una realidad extraña. Recuerdo un ejemplo extremo de este problema en el análisis de un paciente cuyos padres eran, de hecho, ambos psicópatas; por razones obvias, el paciente literalmente no podría aceptar nada que yo le dijera. Incluso si yo parafraseaba de lo que ella me había contado recientemente, y en el proceso introducía algo de mi mismo por usar mi propio lenguaje, y esto provocaba un rechazo violento.

¿Pero como es posible poder evitar entrometer la propia construcción de uno de la realidad? El paciente está, después de todos, pagándole a alguien a partir de la suposición de que es alguien que sabe. Por supuesto, el analista traiciona sus propias construcciones del mundo de muchas maneras posible, además del acto de la interpretación. El paciente aprende del analista no solamente como resultado de las interpretaciones del analista; el analizando está también expuesto a lo que ha sido llamado la a ctitud del analista ( Schaffer, 1983) -una actitud hacia la existencia y la vida, que puede ser descrita como la Weltansschauung analítica - La Weltanschauung psicoanalítica incluye ciertas tácitas suposiciones en relación a las virtudes de una vida explorada. Más específicamente, incluye una búsqueda de los significados inconsciente que están detrás de todos los pensamientos y acciones. En esta búsqueda hay también una posición ética que afirma que solo los comportamientos y no los pensamientos tienen consecuencias éticas y que el examen empático de toda la experiencia puede efectuarse mientras manteniendo una neutralidad u objetividad.

Las construcciones divergentes de la realidad del niño y su cuidador que refleja una divergencia de necesidad se repiten en la situación psicoanalítica cuando hay una divergencia entre la agenda del terapeuta y lo que el paciente desea para si mismo. Nosotros sabemos que no tratamos de imponer nuestros valores morales sobre nuestros pacientes, pero no obstante tenemos ciertas convicciones con respecto a los objetivos del tratamiento, lo cual existe como una agenda explícita o implícita. No estoy afirmando que esté equivocado tener tales agendas, como nosotros todos tienen algunas ideas acerca de lo que nosotros deseamos realizar en nuestro tratamiento de los pacientes. Pero nosotros debemos ser muy claros para reconocer que estas son nuestras ideas y suposiciones tácitas, y que no son necesariamente las suposiciones de nuestro paciente. Tales creencias, cualesquiera que ellas puedan ser, están incorporadas en las metas y los objetivos que nosotros tenemos para con nuestros pacientes. Tales metas pueden incluir la creencia de que el tratamiento permitirá al paciente el alcanzar un modo más "maduro" de relaciones de objetos(3), que el tratamiento puede conducir a una mayor espontaneidad emocional y autenticidad; que el tratamiento podría conducir a un mayor autoconocimiento del si mismo, y cosas así. Nosotros todos tenemos determinadas agendas implícitas para nuestros pacientes, las cuales son necesarias, y no irrazonables. La situación de tratamiento ideal puede ser una en la cual nosotros no hacemos la pregunta: ¿”De cual realidad se trata?" Consiguientemente, desde este punto de vista, un objetivo del tratamiento psicoanalítico podría ser describir posibilitando al paciente a través del juego del apego y la separación, para compartir otras realidades construidas.

 

REFERENCIAS

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401 Woodward St.

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En: Psychoanalytic Quarterly, LX, 1991

 

Notas:

1.- N del T: “gaslighting”, abrumamiento y engaño con ideas falsas

2.- Yo he discutido este tema con mayor detalles en otra parte. (Modell, 1990).

3.- Kohut (1984) ha enfatizado el desfavorable efecto de la imposición del analista de su definición de salud mental.

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