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Artículos sobre Ferenczi:

 

INTROYECCION, UN PROCESO

 

Marcia Coutinho de Carvalho.

 

Introyección: Termino utilizado por primera vez en 1909 por Ferenczi en "Transferencia e Introyección". En 1912 -el concepto de introyección- es retomado nuevamente para esclarecer malos entendidos suscitados por su concepción de la introyección y la idea de exteriorización de Maeder.

 

1. La definición propuesta por Ferenczi para el proceso de Introyección

2. La relación que establece con el fenómeno de la transferencia

3. El proceso de introyección a partir de la diferenciación entre las relaciones de objeto establecidas por los neuróticos y por los paranoicos.

 

Para conceptualizar el proceso de Introyección, Ferenczi hace en su texto "Transferencia e Introyección", una comparación en oposición con el mecanismo de proyección que hacen los paranoicos, cuando éstos tratan de proyectar en el mundo exterior las emociones que les son dolorosas. Así, los representantes persecutorios de los paranoicos serían proyectados ("etiquetados") de forma defensiva, todo amor o todo odio que ellos niegan que existan en sí mismos, y que están presentes en forma libre y en exceso en su libido.

En este proceso que en la paranoia Ferenczi llama "enfermedad de proyección", el individuo retira su amor del objeto y cuando éste se vuelve hacia si mismo, lo proyecta en el mundo externo, "jamás introduciendo un elemento extraño en su personalidad."

“Cuando la proyección paranoica está bien realizada (por ejemplo en el delirio de persecución), el paciente expulsa de su ego una parte de su personalidad psíquica (…), tratándola como un elemento extraño al ego, un objeto."(Ferenczi).

Ya, los neuróticos, en un proceso contrario, están en una búsqueda continua e ininterrumpida de objetos de identificación. El exceso de investimento en los objetos, desproporcional a su significado en cuanto simples representaciones, traducen su sobrecarga afectiva. A través del proceso de introyección, procuran incluir en su esfera de intereses, mediante un proceso largo y complejo del aparato psíquico, una parte tan grande como sea posible del mundo externo para hacerlo objeto de sus fantasías inconscientes o conscientes.” (Ferenczi).

Se trata "de aquello que la psiquis puede y sabe hacer" (en Ferenczi: Do grito a palabra Teresa Pinheiro, p. 45). Ferenczi describe la introyección como “la extensión al mundo externo de los intereses, auto-eróticos en su origen, por la introducción de los objetos externos en la esfera del ego." Además, "esa unión entre los objetos amados y nosotros mismo, esa fusión de los objetos con nuestro ego, que llamamos Introyección (....)".

Para Ferenczi, la introyección es "sinónimo del amor o de la transferencia, y va extendiéndose desde la pulsión, auto-erótica en su origen, hasta el objeto."

 

Este proceso en los neuróticos se viene a transformar en una transferencia "excesiva", en una exageración inconsciente del proceso identificatorio y, en una especie de "enfermedad introyectiva".

El hombre sano solo se identifica o transfiere en base a explicaciones causales bien fundamentadas; no desperdicia sus energías afectivas de forma tan desconsiderada como el neurótico." (Ferenczi.)

"el ego del neurótico está patológicamente dilatado, mientras que el paranoico sufre de una contracción del ego."(Ferenczi).

Ferenczi enfatiza además, que el paranoico no pierde totalmente su capacidad introyectiva una vez que alcanzó esa facultad de la transferencia, y que no la pierde por completo a pesar de encontrarse bastante limitada.

No obstante, este proceso de introyección de los objetos que se da en el ego de los individuos neuróticos, se da también, en forma no patológica, en el ego de todos los individuos "normales". Se trata de un movimiento que se da desde dentro hacia fuera y que hace que el objeto no sea nada mas que un “soporte de aquello que realmente mira la introyección, o sea la apropiación de las representaciones investidas de las cuales el objeto es portador" (en Teresa Pinheiro, ídem p. 45)

"La introyección, se trata así, de una especie de “abrazo” que el individuo hace con los objetos, dilatando su ego, del mismo modo que su psiquismo” (Mezan, R en Ferenczi: Historia, Teoría y Técnica. P. 101)

El proceso de introyección serviría así a la construcción narcisista según Teresa Pinheiro como trama exclusiva de la libido, "hacer de lo otro lo propio, de lo misterioso lo más claro, purificando las diferencias." Se trata de un movimiento en que la apropiación de las cualidades del objeto y su sentido formarán el aparato egóico como un todo.

Esta tendencia general de los individuos, que en los neuróticos se traduce en un desplazamiento desmedido de sus afectos, ocurre con el propósito de que éstos se liberen de sus complejos dolorosos y reprimidos.

Los neuróticos, desperdician del mismo, aparentemente de forma gratuita sus afectos, exagerando su odio, su amor o compasión, a través del mecanismo psíquico de la transferencia, que en la clínica psicoanalítica busca especialmente la persona del analista. Este, operando con ella, empieza a actuar como una especie de catalizador de esos afectos sobrantes, atrayéndolos provisoriamente hasta que el interés del paciente se oriente en el curso del proceso psicoanalítico hacia las fuentes primitivas, escondidas e inconscientes, lo que dará como resultado una mejoría e incluso una reducción aunque pasajera de su conflicto.

La transferencia es de este modo el pilar del método psicoanalítico a la que se recurre en tanto relación ficticia, manipulándola, para también, lo más rápidamente posible, exponerla, reconduciéndola a su verdadera fuente y llevándola a su disolución.

 

El neurótico "(....) despliega sus emociones sobre una serie de objetos que poco le interesan, para mantener sus emociones inconscientes vinculadas a ciertos objetos que le interesan demasiado."(Ferenczi)

Este mecanismo se manifestaría en los neuróticos a través de un numero elevado de “reacciones de complejos" en las cuales el individuo neurótico interpretaría, según Jung, “la palabra inductora” en el sentido de sus propios complejos, y no de una forma neutra como lo haría un individuo normal, o sea sin la apropiación de afectos flotantes.

En los neuróticos, “son los afectos ávidos de descarga los que van al encuentro de la palabra inductora”, los que están bajo la impresión de que se trata de algo plenamente motivado en la actualidad, “lo que permanece incomprendido retorna, como un alma en pena, que no tiene reposo hasta que sea encontrada la solución o el alivio" (Freud en Análisis de una fobia.) Se trata pues de una exigencia en los neuróticos, propia de un conflicto reprimido que se está permanentemente actualizando.

Supuesto detentor de todo lo que el ego requiere para su crecimiento, el objeto permanece por mucho su centro de interés. El solo descenderá de su pedestal imaginario cuando la introyección haya sido llevado al término." (Torok y Abraham, A casca e o Núcleo p. 225)

Pero, según Renato Mezan, el artículo de Ferenczi "Introyección y Transferencia", en realidad debería llamarse "Introyección o Transferencia" en cuanto éstos son prácticamente un mismo proceso, incluso sinónimos, y no procesos excluyentes. (Mezan R ídem, p.101)

La transferencia es un proceso introyectivo natural en los individuos. Y es en general consciente en el individual normal, del investimento en todo y cualquier objeto, y es de este modo que ampliamos el círculo de nuestra vida psíquica. Pero en el neurótico este proceso se expresa de una manera reprimida, donde la liberación se da en la forma de fantasías inconscientes que solamente se revelan de un modo simbólico.

En "El concepto de Introyección", Ferenczi define la transferencia como “todo amor objetal que se presenta como una extensión del ego o de la introyección”. “Esa unión entre los objetos amados y nosotros mismos, esa fusión de esos objetos con nuestro ego, que designamos por Introyección (....)

El primer amor objetal y el primer odio objetal se realizan gracias a la transferencia, que no es característica de la neurosis, sino una exageración de un proceso mental normal” (Ferenczi).

"Lo que crea los símbolos es una especie de transbordamiento de la libido, a través de las zonas erógenas, que van "englobando" las cosas del mundo e incluyéndolas” (Mezan, ídem, p, 102)

En "Las pulsiones y sus vicisitudes" Freud dice: "las fases preliminares del amor surgen como finalidades sexuales provisorias en la medida que los instintos sexuales pasan por un complejo desarrollo. Reconocemos la fase de incorporación o devoramiento como perteneciente a las primeras de esas finalidades, un tipo de amor que es compatible con la abolición de la existencia separada del objeto y que, por tanto, puede ser descritas como ambivalente”.

"El objeto es construido y no sólo encontrado e investido, él mas temprano que tarde provocara ambivalencia” (Mezan, R "Do auto-erotismo ao objeto: a simbolização segundo Ferenczi" en Revista Percurso).

Explicando aquello que llega a ser traumático en la desmentida, Teresa Pinheiro dice: "En la promesa de la introyección, el objeto generador de ambivalencia trae consigo la posibilidad de acceso a lo simbólico que, a su vez, equivale a la ambigüedad de las palabras, la polisemia y la sobredeterminación, La palabra que desmiente imposibilita cualquier ambivalencia (....) ella es de una concretitud absurda, no se desliza y tienen el peso de un ladrillo."

Según Freud, el objeto es la construcción psíquica de aquello que es lo más variado y contingente en la organización pulsional del individuo. Se trata según Mezan, de una construcción única, personal, en forma biográfica, por decirlo así, de como esa representación llega a tener un significado para determinado sujeto." (Mezan, R en Ferenczi: Historia, Teoría y Técnica p.103)

De este modo todo depende del significado que el sujeto da al objeto que "construye", transformándolo en una reacción normal o neurótica. Se trata pues, de una génesis única, singular del objeto. El objeto es así resultado de una precipitación, de un decantamiento de sensaciones de naturaleza neurótica, que viene de dentro hacia fuera, un contenido de lo interno, una sedimentación de representaciones.

La Introyección sería así la base constitutiva de la subjetividad una vez que determina la inmersión del sujeto en el mundo simbólico de las representaciones cargadas de sentido, cuyas asociaciones producirían la identificación y la fantasía, frutos de la producción imaginaria característica del proceso introyectivo que no es nada mas que un aparato de interpretación de los deseos del otro que por deslocamiento articula, cadenas de representaciones en movimiento de amor narcisista. (El hombre solo se puede amara si mismo, y solo a él (....)"(Ferenczi)

Se trata de una dialéctica de la interpretación del deseo del otro, en el que el psiquismo puede apropiarse de un sentido dado por un otro, y que es gavillado a partir de la identificación, cuando los objetos de amor son introyectados en el ego (la obediencia al padre por el niño. deja de ser un desagrado una vez que este se apropia de la potencia, obedeciendo solamente a sí mismo cuando se doblega a la voluntad paterna). Así es posible al sujeto estructurarse narcisísticamente, ofreciendo al proceso de la introyección el esbozo de la formación egóica.

 

http://www.geocities.com/HotSprings/Villa/3170/introj.html .

 

 

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