Sandor Ferenczi
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Artículos sobre Ferenczi:

pingreenINFLUENCIA DE GEORG GRODDECK EN LA PRÁCTICA CLÍNICA DE SANDOR FERENCZI TAL COMO SE REFLEJA EN LA CORRESPONDENCIA DE AMBOS 1921-1933

Christopher Fortune.

RESUMEN.

La influencia de Georg Groddeck sobre Sandor Ferenczi fue de vital importancia para el desarrollo del psicoanálisis, e incluye su participación en el reconocimiento de Ferenczi de la importancia de la madre, lo cual le llevó a desarrollar la teoría de las relaciones de objeto, a abogar por la experiencia del niño y la importancia del trauma temprano, y a su reconocimiento de la importancia de la relación cuerpo-mente. Extractos de la nueva edición inglesa de la Correspondencia Ferenczi-Groddeck (Open Gate Press/Other Press) ilustran ampliamente el impacto de Groddeck sobre las ideas de Ferenczi durante el período crítico de mediados de los años 1920 a 1932. En este trabajo se postula que, sin Groddeck, Ferenczi nunca habría tenido el valor de desafiar a Freud, y con ello de ampliar las fronteras del psicoanálisis.

 

ABSTRACT.

Georg Groddeck’s influence on Sandor Ferenczi was critically important to the development of psychoanalysis, and includes influencing Ferenczi’s recognition of the significance of the mother which led to the development of object relations theory, his championing the experience of the child and the importance of early trauma, and his recognition of the importance of the body-mind relationship. Excerpts from the new English edition of the Ferenczi-Groddeck Correspondence (Open Gate Press/Other Press) extensively illustrate Groddeck’s impact on Ferenczi’s ideas during the critical period of the mid-1920s to 1932. This paper postulates that, without Groddeck, Ferenczi may never had the courage to challenge Freud, and thereby expand the frontiers of psychoanalysis.

 

De los primeros psicoanalistas, Sandor Ferenczi (1873-1933) era considerado el clínico más brillante -reconocido por Freud como un “maestro del análisis”. Georg Groddeck (1866-1934), un médico alemán, había sido la fuente para el concepto del ‘Ello’ de Freud y ha sido referido como el “padre de la medicina psicosomática”.

 

Visión general de la Correspondencia Ferenczi-Groddeck 1921-1933

La correspondencia, que son principalmente cartas de Ferenczi a Groddeck, proporciona nuevas e importantes ideas sobre la vida profesional y personal de Ferenczi, incluyendo los orígenes de los radicales experimentos clínicos y teóricos de Ferenczi; su reconsideración de la importancia del trauma temprano; el impacto de sus propios traumas precoces; el desafío de Ferenczi a los límites tradicionales de las relaciones médico-paciente y analista-analizando; el complejo triángulo emocional que involucra a su esposa e hijastra; y al mismo Ferenczi como un paciente crónico, plagado de dolencias físicas.

A diferencia de sus cartas a Freud, a quien veía como una figura paterna, Ferenczi desarrollo una amistad más abierta con Groddeck, como si éste fuera un hermano mayor favorito. Ambos exploraron originales ideas, incluyendo el auto-análisis, el análisis mutuo o bidireccional, la relación cuerpo-mente, y discutieron sobre la cuestión del estatus científico del psicoanálisis. Las cartas resuenan con cuestiones teóricas y clínicas críticas vigentes actualmente.

La determinación de Ferenczi para entender su historia personal y curarse a sí mismo lo llevó a criticar aspectos fundamentales del psicoanálisis clásico. Estas cartas reflejan las raíces personales de su decurso profesional. Una perspectiva histórica de la evolución de las ideas de Ferenczi es abordada a partir de representar los orígenes de las estructuras básicas del actual psicoanálisis y la psicoterapia, incluyendo la teoría de las relaciones objetales -la intersubjetividad y la reciprocidad, la subjetividad del analista- el uso de la contratransferencia, y el papel del trauma infantil en la futura vida mental, emocional y física de una persona.

 

Las cartas de Groddeck

Prepara tu mente una vez más para todo pero menos para encontrar en mis cartas cosas que tu “Yo” consciente valore; pero léelas como si fueran libros de viajes o historias de detectives. La vida ya es lo suficientemente grave para que la hagamos peor tomándonos demasiado en serio los estudios, conferencias, trabajos, o cualquier otro tipo de todas esas cosas. (Georg Groddeck 1923, Introducción)

Groddeck originó notables ideas psicoanalíticas. Sin embargo, en 1925, Freud percibió lo que él veía como las limitaciones de Groddeck -un defecto fatal. Freud le escribió a Ferenczi: “[Groddeck] no es un hombre que complete una idea ‘(Freud-Ferenczi, 1 ​​de diciembre de 1925, sin publicar). Freud probablemente tenía razón, Groddeck no estaba particularmente interesado en las conclusiones, y prefería que su forma de pensar creativa, chispeante y provocadora generara ideas para que otros las desarrollaran. Sin embargo, su inteligencia, frescura y rebeldía en estas cartas son promisorias y despiertan nuestro interés por Groddeck. Sus escazas cartas suelen estar mejor escritas y, en cierto modo, son más interesantes que las de Ferenczi. Sus cartas a Ferenczi demandan un nuevo examen de su papel en la generación de ciertas ideas originales en el dominio psicoanalítico, incluyendo la relación cuerpo-mente, la transferencia materna, y el objeto transicional.

 

Importancia de Groddeck y su influencia en Ferenczi

La idea del bebé sabio sólo podía ser descubierta por un bebé sabio (Ferenczi 1930-1932, p. 274). ¿Pero en qué medida Groddeck influyó a Ferenczi en sus ideas? Ferenczi escribió a Groddeck el 13 de octubre de 1926, “He aprendido mucho del despreocupado coraje con el que ‘has tomado por medio del cuerpo’ el psicomorfismo de lo orgánico. Pero permíteme jactarme de haber tenido alguna influencia sobre tu evolución”. Ferenczi probablemente admiraba el espíritu de Groddeck para compartir sus pensamientos así como muchas de sus ideas particulares. Aunque Ferenczi sugiere que hubo un intercambio en la influencia entre ambos, pareciera existir más evidencia que sugiere que Ferenczi fue más influenciado por Groddeck, que a la inversa.

Ferenczi y Groddeck compartieron un apasionado interés por la relación entre el cuerpo y la mente. Ferenczi había escrito acerca de la conexión cuerpo-mente antes de conocer a Groddeck (Dupont, comunicación personal, marzo de 1995). En su primera carta a Groddeck del 5 de junio de 1917 (Freud-Groddeck en Groddeck 1977, p. 36), Freud intentó conectar a los dos hombres al mencionar el reciente artículo de Ferenczi, ‘Enfermedad o Patoneurosis’ (Ferenczi 1916-1917). Inicialmente, sin embargo, Ferenczi había dicho a Freud que había un sospechoso “misticismo” en Groddeck. A su vez, Freud reprochará a Ferenczi por su “rasgo característico de larga data..., la tendencia a dejar lo desconocido afuera” (15 de junio de 1917, Freud y Ferenczi, 1996). Si Ferenczi estaba de hecho manteniendo a distancia a Groddeck, era muy probable que esto se debiese a que estaba celoso del entusiasmo manifestado por Freud a Groddeck. Además, dado sus intereses paralelos en la relación cuerpo-mente, y el hecho de que Ferenczi no había sido capaz de terminar su libro, Thalassa, él pudo haberse sentido competitivo con Groddeck.

Sin embargo, esta relación evolucionó tal como se revela en su correspondencia. Casi diez años después, en su carta de 13 de octubre de 1926, en el 60 cumpleaños de Groddeck, Ferenczi reflexionó sobre la historia de su amistad:

Subsisten entre nosotros acusadas diferencias sobre el método científico que empleamos; pero poniendo buena voluntad siempre hemos conseguido superar esas diferencias formales y armonizar nuestras opiniones en lo esencial…
En cualquier caso, el psicoanálisis te es deudor de importantes impulsos; los mejores de entre nuestra profesión lo saben muy bien, aun cuando la literatura, como una gran madrasta, maltrate un poco tus derechos de prioridad.

Importancia de la madre

El reconocimiento de Groddeck de la importancia de la madre es paralelo al desarrollo de los influyentes puntos de vista propios de Ferenczi. En su carta del 9 de junio de 1923, Ferenczi reconoció: “Pero puedo decirte desde ahora que pienso presentar como un particular mérito tu forma de considerar las cosas, el hecho de que jamás ceses de subrayar, al lado del padre, la importancia exorbitante de la madre”.

Ferenczi, y la escuela húngara en general, son hoy en día reconocidos como la fuente original de las teorías de las relaciones de objetales (Bowlby, 1988; Eagle 1987). Desde que la teoría de las relaciones objetales surgió reconociendo la importancia de la relacionalidad con la madre, Ferenczi puede reconocer a Groddeck por su importante rol en el desarrollo de su propio pensamiento. Este punto de vista se oponía a los escritos de Freud que daban una importancia central al padre y al complejo de Edipo. Mucha de la literatura analítica contemporánea se centra en el rol de la madre y las fases pre-edípicas del desarrollo. En 1988, Bowlby, escribió que Ferenczi ‘vio al niño como esforzándose desde el inicio para relacionarse con su madre, y entendió su futura salud mental como una consecuencia del éxito o fracaso de esta primera relación. Así fue como nació esta versión de las relaciones de objeto en el psicoanálisis’ (p. xvi).

Groddeck tenía una inusualmente fuerte identificación con las mujeres, en particular con la madre, y llegó tan lejos en esto como para declarar que “[Yo] envidio no ser una mujer y que no pueda ser madre” (Groddeck 1923, p. 21). En su carta del 12 de noviembre de 1922 a Ferenczi, escribió:

En el análisis final, en realidad no produzco nada sobre mí mismo; soy demasiado maternal, demasiado dispuesto a recibir, y a dejar que las cosas se desarrollen naturalmente. Los juegos que jugaba con mi hermana, que dicho sea de paso era mayor que yo, lo llamábamos Madre e Hijo, y yo casi siempre era la madre. [Por lo demás] yo pienso que la diferencia entre nosotros dos es que tú te esfuerzas por desear entender las cosas, mientras yo soy impelido a no desear entenderlas…yo me siento a gusto en la imagen del útero con mi oscuridad, ahí donde tú te quieres escapar de él. Por eso es que tú, por ejemplo, supones que el éxito del análisis necesariamente involucra la transferencia paterna [Vaterübertragung]. ¿Pero por la transferencia materna… sería menos útil?

François Roustang (1982) declaro que la actitud de Groddeck de abordar el rol de la madre fue un profundo desafío a los fundamentos del psicoanálisis. Él escribe:

¿Que demuestra que la insistencia en la transferencia paterna y en la necesidad de la filiación en el psicoanálisis no es una forma de evitar enfrentarse en el análisis a lo más peligroso y lo más arcaico en relación con la madre y su lenguaje, lo cual es de hecho una parodia de la lengua ? Si Groddeck no creía ni en palabras ni en la ciencia, era porque él se había puesto a sí mismo en la posición de la madre. (p. 129)

Más tarde, Ferenczi tomó el desafío de Groddeck en serio para abordar la transferencia materna en su análisis mutuo con Elizabeth Severn (Fortune 1993). En el análisis mutual, Ferenczi experimentó un cambio terapéutico, en parte debido a la empatía de Severn. A través de Severn, Ferenczi se acercó a su ideal de ser ‘rematernizado’. Él pudo haber sentido que tuvo la oportunidad de trabajar su transferencia negativa, la misma por la que tanto había criticado a Freud por no analizarla. En su Diario, Ferenczi escribió:

En R.N. yo encontré nuevamente a mi madre, concretamente a la verdadera, la que era dura y enérgica, y a la que yo temía. R.N. sabe eso, y me trata con especial delicadeza; el análisis incluso le permite transformar su propia dureza en amable suavidad; y aquí surge la pregunta: de si debiera uno tener o no, pese a todo, el coraje de exponerse al peligro de la transferencia analítica y salir victorioso al final. (Ferenczi 1932, p. 45)

Más tarde, Ferenczi le dirá a Freud que Severn ‘lo analizó y con ello lo salvó’. (Freud y Jones 1993, p. 721).

La idea de la “madre” está presente en la relacionalidad de ambas figuras, tal como se aprecia en la correspondencia Ferenczi-Groddeck. Se podría argumentar que Ferenczi, y probablemente Groddeck, querían que Freud hubiese sido su madre. Pero Freud en última instancia los rechazó a ambos. Así Ferenczi, según Grosskurth (1991), buscó a Groddeck para ‘reemplazar a Freud como la madre que Ferenczi siempre deseo’ (p. 200). Y, más tarde, Severn fue elegida para el papel de madre en el análisis mutuo, mientras que Groddeck encontraba a su “madre” de una manera más tradicionalmente establecida -con su esposa (Freud-Groddeck en Groddeck 1977).

 

La inspiración de Groddeck y su influencia en los escritos de Ferenczi.

Es muy probable que Groddeck ayudara abiertamente a Ferenczi a producir nuevos trabajos más allá de los cánones oficiales del psicoanálisis clásico. Él pudo haberlo ayudado a encender una chispa en el ‘furor sanandi’ (pasión por curar) -como Freud lo llamaba- de Ferenczi y haberlo impulsado en sus radicales experimentos técnicos y escritos de la década de 1920. En su carta de Navidad de 1921, Ferenczi escribió: “Nunca me armé de coraje... siempre me dejé desviar a escribir pequeñas improvisaciones en lugar de lo principal”. En lugar de continuar produciendo muchos artículos pequeños e imaginativos de la década anterior, con títulos pintorescos como “Los gases intestinales: privilegio de los adultos” (Ferenczi 1913) y “Desagrado por el desayuno” (Ferenczi 1919), Ferenczi finalmente encontró la columna vertebral de su escritura, se sobrepuso a su bloqueo, y completó su magna obra biológica, Thalassa: Una teoría de la genitalidad (1924) -un salto audaz de imaginación vinculando la sexualidad, el género, la psicología, la biología y la evolución.

1923 fue un año decisivo para Ferenczi pues pudo completar los proyectos de escritura en los que tanto se había demorado -además de Thalassa (Ferenczi 1924)-, estaba también el trabajo conjunto con Rank, El Desarrollo del Psicoanálisis (Ferenczi y Rank, 1924). Ambos eran escritos originales de psicoanálisis. Posteriormente, después de 1923, el estado de ánimo de Ferenczi mejoró -él había ganado fuerza e independencia a través de la superación de su bloqueo como escritor. Puede que no sea significativo, pero en este período no visitó a Groddeck, y también hay una gran brecha de ocho meses en las cartas, de octubre de 1923 a junio de 1924.

En Thalassa, Ferenczi expone una teoría casi cósmica, en donde plantea que:

la totalidad de la vida está determinada por una tendencia a regresar al útero, equiparando el proceso del nacimiento con la transición filogenética de la vida animal desde el agua a la tierra; y vinculando el coito a la idea de una ‘regresión thalassal: al anhelo por volver a la vida marina de la cual el hombre emergió en los tiempos primitivos’. (Ferenczi 1924)

Posiblemente, Ferenczi para terminar Thalassa se inspiró en los propios escritos de la época y de gran originalidad, incluso atrevidos, de Groddeck -como por ejemplo su novela psicoanalítica El Escrutador de Almas (Groddeck 1921) y su Libro del Ello (Groddeck 1923). Ambos tenían diferencias radicales tanto de forma como de estilo de los escritos analíticos de ese momento. Ferenczi, que sabía que Groddeck había sido durante mucho tiempo un escritor de literatura, escribió en la carta de Navidad de 1921: “Me he dado cuenta de que al condimentar esta carta con tales bon mots estoy imitando sus “Cartas a una Amiga” (título provisional del El libro del Ello).

¿Estaba Ferenczi buscando a Groddeck, no sólo como médico, sino también como a un escritor con experiencia para inspirarse y ayudarse a superar su bloqueo como escritor? Su carta de Navidad de 1921 está llena de referencias a sus conflictos con la escritura, con frecuencia manifestada en síntomas somáticos. En ella, describe su “miedo de trabajar”, su dificultad para completar Thalassa: ‘¿Estoy tratando de convertirme en un pez, o deseo activar mi pisciana teoría genital [Thalassa], la cual no puedo escribir?’ Ferenczi vinculaba este miedo al trabajo a las críticas recibidas en su infancia. Escribe a Groddeck:

Si yo tuviera tus talentos de escritor podría escribir -como empecé a hacer arriba- directamente desde el corazón sobre mis dolencias físicas y mentales. (Alto: ¡estoy siendo deshonesto! Yo creo que tengo talento de escritor. Recuerdo cuanto me dolía un juicio menospreciativo sobre algún trabajo mío, y antes de eso sobre un poema).

O, ¿era también el miedo a la reacción de Freud? A pesar de que a Freud aparentemente le gustaba el Thalassa completo, él no parece haber sido capaz de inspirar a Ferenczi como Groddeck lo hubiera podido hacer (basándose en una aproximación corporal) para tener los saltos de imaginación necesarios. Las conversaciones de Ferenczi con Groddeck estaban impregnadas de referencias somáticas:

 Pero estoy lejos de sentirme bien. Voy a enumerarle los síntomas. El primero que me viene a la mente es mi inhibición para el trabajo. (Ocurrencias a este respecto: no debes superar al padre). En los años 1915/16, estuve de servicio en una pequeña ciudad húngara (durante 1 año) sin nada que hacer, allí desarrollé una gran y “grandiosa” teoría del desarrollo genital en tanto que reacción de los animales al peligro de desecación en el momento de la adaptación a la vida terrestre. Jamás me pude decidir a poner por escrito este valioso trabajo, el más importante hasta ahora. Los datos correspondientes descansan, en el mayor desorden, en el fondo de los cajones de mi oficina. Con gusto y a menudo expongo mi teoría verbalmente; una vez, no, dos veces, la he presentado ante Freud, Rank, Jones, Abraham, etc., la última vez, muy recientemente, en Hildesheim. Pero cuando quiero escribir me atacan dolores de espalda, naturalmente a causa de mi aorta, que según la radiografía está dilatada. Hace algunas semanas la artritis me inflamó la muñeca derecha; naturalmente esto también me ha molestado para escribir. (Ferenczi-Groddeck, 25 de diciembre 1921)

Una clave de la corporalidad de Ferenczi puede encontrarse en Thalassa. Sus propios síntomas en ciertos momentos pueden ser vistos como metáforas sobre el movimiento evolutivo del mar a la tierra, y ellos específicamente se relacionan con su dificultad para escribir su libro sobre la teoría genital (Thalassa): las complicaciones y la atención prestada a sus dificultades respiratorias, su acentuada sensibilidad al calor y al frío, sus trastornos del sueño y sus problemas sanguíneos.

Metafóricamente, Ferenczi no podría haber hecho una adaptación exitosa desde el útero hacia el mundo, desde la infancia hasta la edad adulta. Desde ahí la fantasía expresada en Thalassa, el deseo a lo largo de la vida de regresar, particularmente de “regresar a la madre” y al útero. Esta noción, y su defensa de los niños, sugieren que Ferenczi fue impelido a retornar a la idea de la inocencia infantil. Groddeck no sólo apoyó las cualidades infantiles de Ferenczi, sino que las compartió y las celebró como revolucionarias. El, le escribió a Ferenczi: “El gran sombrero que el adulto usa en su cabeza abandonada de la mano de Dios, para asegurarse de que nada entra y nada sale, es para nosotros los niños nada más que un juego, y gracias a Dios por ello” En realidad, el deseo de Ferenczi probablemente no era tanto volver a la infancia -¿alguna vez realmente una la deja?- sino era un profundo respeto por y hacia su sensibilidad, una perspectiva del niño que resuena con la noción de inocencia y con la contemporánea idealización del niño. También le permitió a él, identificar un profundo, aunque sutil, concepto de trauma temprano como el del “bebé sabio” (Ferenczi 1923). En esta fuerte identificación con la honestidad del niño -y que puede sonar extrema- Ferenczi parecía idealizar al niño como una especie de pequeño dios.

A los finales de la década de 1920 e inicios de 1930, Ferenczi tuvo que reconsiderar las opiniones que expresó en Thalassa a la luz de su trabajo con el trauma. Pero, ese Thalassa continuaba como un punto de referencia significativo, lo que es confirmado en su nota al final de ‘Confusión de lenguas’ (Ferenczi 1933), cuando escribe: ‘La “teoría de la genitalidad” que trata de fundar la “lucha de los sexos” en la filogénesis quiere dejar claro [la] diferencia entre las gratificaciones eróticas infantiles y el amor impregnado de odio del apareamiento de los adultos’ (p. 167). Es interesante notar los mordaces puntos de vista de Ferenczi sobre la sexualidad adulta. Se ajustan con su idealización del niño.

 

El cuerpo entre Ferenczi y Groddeck

Los diálogos de Ferenczi con Groddeck sobre la relación del cuerpo y la mente fueron un diálogo que no se encontraban en el psicoanálisis hasta ese momento. Tal vez la visión positiva de Groddeck del cuerpo -su instintivo ‘Ello’- atrajo a Ferenczi hacia él. Ferenczi reconoció que el cuerpo real había sido descuidado y necesitaba ser considerado en el psicoanálisis. Para Groddeck, el ‘Ello’ era una fuerza positiva natural -inteligente más allá de todo- en comparación con el ‘Ello’ de Freud que era sexual, desconfiado, amenazante, y necesitaba ser controlado.

El enfoque de Groddeck resuena con las actuales terapias de orientación corporal que defienden la premisa de que “el cuerpo no miente”. El trataba el cuerpo a través de la terapia termal, la dieta, el ejercicio y el masaje. Imposición de manos. Hasta qué punto es cierto o no, que Ferenczi era conocido por besar y abrazar a sus pacientes (carta de Freud a Ferenczi, del 13 de diciembre 1931 (Jones 1957)), y por sus innovaciones técnicas. El lenguaje del cuerpo de Groddeck se le presentó a Ferenczi, en particular a través de sus propios síntomas corporales psicopatológicos. Este énfasis en la importancia del cuerpo, fue creciendo e incluso oponiéndose a la importancia que Freud había dado al lenguaje en el análisis. Irónicamente, a pesar de la importancia dada a la sexualidad, el cuerpo había estado ausente en el análisis clásico.

Para Ferenczi, esta fue la nueva frontera -e incluso aunque patologizada como regresión por algunos, ello era un retorno a su naturaleza más profunda, un retorno a sí mismo. En retrospectiva, dado los desarrollos en las décadas sucesivas de las perspectivas de las relaciones de objeto en la teoría psicoanalítica, era también un retorno a la idea de la madre- si no al cuerpo maternal.

Hacia fines de la década de 1920, en su trabajo clínico, Ferenczi investigó la materialización del trauma temprano. Su atención al cuerpo en el análisis fue un componente crítico en su regreso a la teoría del trauma.

Al condensar a Ferenczi después de su muerte, Groddeck escribió en su carta del 19 de febrero de 1934 a la esposa de Ferenczi, Gizella, que: Ferenczi había estado en un ‘viaje a las estrellas’ (Ferenczi y Groddeck, en prensa). A pesar de que esto pudiera ser cierto, es evidente a partir de sus cartas que Ferenczi también había estado en un descenso hacia el cuerpo -su propio cuerpo. En este descenso, Ferenczi, a veces naufragó en estados de insomnio, enfermizos, melancólicos e incluso depresivos. Él fue hostigado por problemas físicos. En esta última carta a Gizella, Groddeck le decía que Ferenczi había ido demasiado lejos, incluso rechazando su consejo y negándose a reconocer sus propias limitaciones -físicas, mentales y emocionales. Groddeck escribió que, en su deseo de “atomizar el alma”, Ferenczi había ‘llegado a consumirse completamente’ y había sido víctima de su pasión por el descubrimiento. Groddeck parece sugerir que Ferenczi había traicionado a su propio cuerpo, que él había permitido que fuese destruido. Al dar rienda suelta a sus pasiones y neurosis, y no reconocer sus limitaciones, Ferenczi transgredió su naturaleza (¿el ‘Ello’?) y su propio ser. Groddeck, que pudo haberse sentido traicionado por Ferenczi, por su pérdida, casi acusa a Ferenczi de su propio deceso: Ferenczi fracasó por no sobrevivir. Dupont (1988) hace eco de esto en su introducción al Diario Clínico de Ferenczi cuando comenta: “¿No ha sido dicho que la primera tarea del guerrillero es permanecer vivo?” (p. xii).

 

Ferenczi y el caos, y la falla de Ferenczi

Ferenczi parece haber buscado el caos de las fuerzas destructivas no contenida por el cuerpo. Sobrepasado por un sentido de la necesidad de tener que permitirle todo al niño, nunca aprendió a enfrentar, para superar, y por ello sufrió como si todavía fuera un niño. Al igual que otro niño eterno, Peter Pan, Ferenczi equipara a los niños con los buenos y a los adultos, incluidos los padres, con los malos. Y, al igual que Peter Pan, Ferenczi pudo haber quedado capturado en la imago del niño, incapaz de madurar, y en este sentido de resistir, para sobrevivir, incluso para hacer frente a Freud y convertirse en un adulto. Hasta cierto punto el análisis mutuo era una fantasía de fusión. Al final, al comentar sobre las orientaciones clínicas de Ferenczi, Freud mismo, simplemente lo desestimo como a alguien atrapado en los complejos de la infancia (Freud-Jones, 29 de mayo de 1933, p. 721 en Freud y Jones 1993).

Sin embargo, en la negativa de Ferenczi a reconocer sus límites, y aun a costa de su propio bienestar, abrió una vez más nuevos horizontes para el psicoanálisis (Fortune 1993, 1994, 1996). Después de su muerte, Groddeck escribió: “Las sobresalientes circunstancias de la vida de este individuo poco común adquirían significado solo en la medida en que mostraban que él era alguien con una gran capacidad de dar, y que luego daba nuevamente una y otra vez” (19 de febrero de 1934).

Freud vio a Groddeck como una figura Rabelesiana -tosco, burdo y chabacano. Ferenczi también fue dispendioso en sus gustos. El materializó sus patologías psicofísicas tempranas como cuando buscó prostitutas. Él quería religar la vida de la mente con el cuerpo. Groddeck aportó el lado corporal a la ecuación para Ferenczi, después de su larga relación con Freud.

Ferenczi fue probablemente por naturaleza, un poeta, un artista y un científico, así como un psicoanalista. En la última década de su vida -en paralelo a su amistad con Groddeck, e incentivado por esa amistad- el espíritu de Ferenczi personificó estos reinos. El ya no se sentía cómodo como un abanderado en el ejército freudiano. Ya había aprendido a confiar en este aspecto de su naturaleza, a enfrentar las restricciones del movimiento psicoanalítico, y finalmente a desafiar a su amigo y mentor, Sigmund Freud.

En 1925, Freud, como se ha citado anteriormente, declaró que Groddeck no era el ‘hombre adecuado para la realización de una idea’. Mientras que esto es discutible, Groddeck hizo una gran contribución para la ‘rematernización’ de Ferenczi y le inspiró a seguir sus instintos creativos. Uno podría especular que, sin Groddeck, no habría existido un Ferenczi capaz de enfrentar a Freud y de impulsar mucho más lejos las fronteras del psicoanálisis.

 

REFERENCIAS

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Como citar el artículo:

Fortune, C. (2002). Georg Groddeck’s Influence on Sandor Ferenczi’s Clinical Practice as Reflected in their Correspondence 1921–1933. Psychoanal. Hist., 4:85-94 (2002). Psychoanalysis and History, 4:85-94 .

 

 

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