INTRODUCCIÓN EN ESTAS PÁGINAS
Ann-Louise S. Silver
Estoy muy satisfecha de ofrecer estos ocho artículos de entre aquellas presentados en el bello balneario de Baden-Baden el pasado mes de agosto durante la Conferencia Clínica de Sándor Ferenczi, “Psicoanálisis y Psicosomática: Mente, Cuerpo, y sus Interconexiones”. Todas las cuales fueron presentaciones plenarias. Nuestro encuentro conmemoró la amistad y la colaboración de Sándor Ferenczi con Georg Groddeck. Ferenczi, a menudo llamado “la madre del psicoanálisis,” llamaba a Groddeck su “hermano confesor”. Groddeck es reconocido como “el padre de la medicina psicosomática.” Todas las conferencias de Ferenczi, previas a este encuentro habían sido realizadas en la ciudad de New York, luego en Budapest, São Paolo, Madrid, Tel Aviv, Turín y Londres, han logrado gran éxito en concitar el interés que Ferenczi y sus escritos merecen, y que por largo tiempo le había sido denegado. En mi opinión, Ferenczi originó lo qué ahora se llama “psicoanálisis relacional,” una rama a menudo designada como “nueva”. Él influenció fuertemente a Harry Stack Sullivan, Frieda Fromm-Reichmann y Clara Thompson y la Escuela Interpersonal de psicoanálisis, así como de los trabajos de Harold Searles. A través de Michael Balint, él profundamente influyó el trabajo de la Escuela Británica del Middle Group y en los trabajos de Donald Winnicott. Y, por eso no de sorprender que Winnicott se haya sentido profundamente estimulado con el descubrimiento de los trabajos de Searles; él había encontrado a “primo.”
Groddeck, un médico de Baden-Baden, era famoso por haber proclamado, “yo soy un analista salvaje,” con lo cuál señalaba que nunca había sido un paciente en psicoanálisis. Groddeck ofrecía sus conferencias extemporáneamente, llevando a sus oyentes a considerarlo, también como un expositor salvaje. Él farfullaba con un psicoanalítico entusiasmo y acariciada la creencia de que “mente” y “cuerpo” eran indivisible. Su libro más conocido era el Libro del Ello, y Freud le reconoció paternidad cuando introdujo el termino del “Ello”. Otros trabajos incluyeron El Significado de la Enfermedad, El Yo desconocido y el Buscador de Almas. Él creía que los síntomas orgánicos tenían significados simbólicos, con raíces en conflictos inconscientes.
La terapia del Masaje era integral en la terapia hablaba de Groddeck. La imagen de él, caminando por detrás de Ferenczi mientras lo curaba de la nefritis El retrato de Ferenczi yendo a Baden-Baden no sólo para sus propio tratamiento, en el sanatorio de Groddeck, en Marienhöhe en el Werderstrasse 14, sino yendo acompañado por varios pacientes analíticos que incluyeron a Clara Thompson (quién por años dirigiría el William Alanson White Institute en la ciudad de New York), a Elizabeth Severn y a otros. Imagen de los muchos simposios donde Groddeck los acogió mientras era asistido por Frieda Fromm-Reichmann. Una de las huéspedes frecuentes era Karen Horney, que enseñó en el Instituto Psicoanalítico de Berlín, después llegó a ser una líder mundial del psicoanálisis, radicada en Chicago y luego en Nueva York. Groddeck murió en la víspera del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, en junio de 1934, luego de haber dictado frenéticamente una carta a Fromm-Reichmann, que él quería que ella enviara a Hitler. Groddeck creía que él había descubierto una técnica que libraría a Alemania del cáncer, e intentaba alertar a Hitler de que sus hombres estaban siendo malos con los judíos, y lo instaba a detener esto. Suponemos que esta carta nunca fue enviada; y que puede aun estar entre los documentos de Fromm-Reichmann, que están en la US Library of Congress, para ser abierta a los estudiosos aproximadamente el 2030. Ferenczi había muerto en mayo de 1933. Así, que ninguno de nuestros dos próceres vivieron para ver los horrores de la Segunda Guerra Mundial, y, viniendo a Baden-Baden, viajando o aún permaneciendo en el sanatorio de Groddeck (mi marido y yo estuvimos en el cuarto con el balcón compartido en donde Ferenczi estuvo), mientras nos identificamos con ellos, pudimos experimentar vicariamente la ignorancia de todo aquello que la muerte les ahorro.
El marco de la conferencia era bucólico; el tiempo fresco y asoleado en todas partes. El Kongresshaus es Bauhaus en su arquitectura, paredes externas todas de cristal mirando hacia una antigua calle, por un lado, y a un parque que contiene un hermoso museo de arte, por el otro; el museo en ese momento presentaba algunos trabajos de Marc Chagall, la mayoría venidos de Rusia y otras colecciones no exhibidas en los E.E.U.U. Que en el lugar de reunión el Kongresshaus contara con un popular y muy bonita maquina de café expresso, permitió que muchas amistades se formaran o renovaran mientras los participantes interactuaban entre las sesiones. Las salas de conferencias mismas, contaban con confortables sillas tapizadas, cada una con un gran escritorio y un micrófono que podrían ser activados cuando la silla reconocía al orador. El inhibidor factor de tener que caminar hacia frente de la sala para hacer alguna pregunta o algún comentario fue removido, y así todas las discusiones fueron animadas y extensas. Hubo sobre 60 presentaciones en este encuentro, con una baja repetición de determinados temas, y una complementariedad impresionante entre las ponencias. La participación fue verdaderamente internacional, con amplios contingentes llegados desde los Estados Unidos, Israel, Suramérica; casi todos los países europeos estuvieron representados, al igual que Japón y China. Emanuel Berman vino con su hija adolescente, diciendo que ambos necesitaban venir a algún seguro, dada las tensiones en el Oriente Medio.
Yo lidié un tanto con la secuencia de los artículos para esta edición. Todos los expositores son pilares fundamentales del movimiento de Ferenczi, rescatándolo de una inmerecida posición de oscuridad a un merecido sitial como pionero extremadamente creativo del psicoanálisis. Algunos han escrito libros (Berman, Borgogno, Langan y Lothane). Otro, Stensson, ha editado una revista; tres (Berman, Borgogno y Szekacs) han organizado conferencias sobre Ferenczi y todos ellos han divulgado y publicado relevantes artículos sobre el pensamiento ferencziano. Cada uno ha hecho su parte en deshacer algo del daño provocado por los tres volúmenes de Ernest Jones en La Vida y Obra de Sigmund Freud. Así pues, ¿debo hacer el de el primer artículo el “mejor” o “más importante” o la mas bien conforme a los propósitos del encuentro? Apuntamos a celebrar una colaboración mutualmente enriquecedora de creativos pioneros psicoanalíticos. Yo había esperado, y luego sentido que habíamos alcanzado, una reunión igualitaria. Para reflejar ello dentro de este número de la revista, estos artículos aparecen en orden alfabético de los apellidos de los autores.
Emanuel Berman, en “Llamada de lo salvaje”, nos desafía a nosotros y a nuestras instituciones a cambiar el foco de guardianes de los violadores de reglas y fomentar una brisa más creativa que sopla a través de nuestras consultas y salas de clase. Abrir esta ventana dejando entrar los espíritus de Ferenczi, de Groddeck y otros. Deberíamos explorar, más que permanecer tenazmente aferrados a los caminos ya recorridos. Franco Borgogno, en “Ferenczi y de Winnicott” nos muestra concordancias entre estos dos grandes analistas, y señala que ambos no tuvieron niños. Ambos abordaron el tema de las madres narcisistas; y quizás fueron sus pacientes quienes substituyeron los hijos que no tuvieron, y representaron a aquellas madres que ellos hubieron deseados tener. Pedro Boschan en una bella presentación aborda algunos conceptos polémicos sobre psicosomática. Él propone un punto de vista intersubjetivo, que llama vinculación, ligazón, mientras explora los múltiples factores que contribuyen a la vulnerabilidad psicosomático. El estimulante articulo de Roberto Langan “Encarnación” ilustra cómo Groddeck nos abre al encuentro con nuestros cuerpos y con nuestros mundos más completamente. Empáticamente, Groddeck y Langan funden los límites entre la salud y la enfermedad, entre la mente y el cuerpo, el Yo y el Tu, lo animado y lo inanimado, y lo vivo y lo muerto. Él desarrolla los paralelos Budistas con la filosofía de Groddeck acerca del tratamiento.
Zvi Lothane, en “El poder de la palabra hablada en la vida,” ofrece a una lírica mirada sobre la evolución de la comunicación y su rol central en lo que llamamos la terapia por la palabra hablada y no-hablada, dependiendo de la franqueza del oyente. “Psicosomática y Técnica” de Jonatán Sklar es rica en vividas viñetas clínicas que destacan la importancia de traer memorias corporales a la conciencia, trayendo un inhablable sentido a la conciencia, de modo tal que finalmente el paciente y el analista puedan poner palabras al trauma primitivo. Sklar dice, “como Ferenczi elocuentemente comentó, “uno necesita haber vivido a través de una experiencia afectiva, para tener, por así decirlo, sentirlo en el propio cuerpo, para lograr convicción”. “Jan Stensson, en “Nosotros somos el pan diario de cada otro” conecta la filosofía del tratamiento de Sándor Ferenczi con la del profesor danés de ética y filosofía de la religión, Knud E. Løgstrup. Este ensayo refuta el argumento de que Ferenczi era un fanático patológico y la substituye por el argumento de que para tener una comunicación analítica significativa, uno deber haber primero establecido confianza, una prioridad en los esfuerzos de Ferenczi. Finalmente, Judith Szekács's en “Cuerpos sin mente- Mentes sin Cuerpo”, nos lleva hacia el futuro, subrayando el profundo impacto que las tecnologías de comunicación modernas y las tecnologías médicas han tenido, proveyéndonos con incorpóreas imágenes con las cuales nos comunicamos, desafiando nuestros sentidos del tiempo y del lugar, de uno mismo y de los otros. Los analistas necesitan considerar las implicaciones de estas tecnológicas pérdidas de las fronteras.
Finalmente, plantearé una ultima cuestión sobre esta publicación dedicada a las ponencias de esta conferencia .Las elecciones de los artículos que serán publicados, y en qué edición han sido realizadas por el comité editorial de la revista. Estoy agradecida a Giselle Galdi y a su equipo por darnos la oportunidad de presentar estos notables productos de un cohesivo y estimulante congreso, y al Dr. Galdi para sus generosos esfuerzos, tanto en tiempo como en dinero. Ella hizo un viaje preliminar a Baden-Baden, describió el Kongresshaus vividamente, y localizó a Ralf Schlichter, quien nos ayudó realmente como un notable facilitador para este evento, sustentándolo a través del océano y en un país donde el inglés es una lengua secundaria. La Fundación Alexandra y Martin Symonds nos proveyó con una subvención, también a través de los esfuerzos del Dr. Galdi. Habiendo conocido a ambos Symonds a través de mi trabajo como un muy activo miembro de la Academia Americana de Psicoanálisis y de Psiquiatría Dinámica, siento que ambos habrían encontrado a este congreso en plena resonancia con sus intereses psicoanalíticos y de la vida en general. También agradezco al comité organizador, muchos de los cuales fueron presentadores en la conferencia. Agradezco especialmente a mi sobrina, Erica Schlesinger Wass y su marido Troy Wass por su apoyo a nuestro equipo. Ellos aportaron su maestría profesional y generosos esfuerzos a la misión; sus consejos sobre los procedimientos en todo el proceso de planificación fueron muy valiosos. Erica es una abogado que se especializa en la ley de Internet; y fue quien nos diseñó y mantuvo nuestro sitio Web, ella y Troy manejaron nuestra base de datos, y después atendieron la mesa de registro. Mi marido, Stuart B. Silver, MD ayudo de muchas distintas maneras, incluyendo calmarme y ayudarme con el diseño y la producción del programa. Deseo a Pedro Boschan, tanto como a su comité y su familia, mientras planifican la próxima Conferencia Clínica de Sándor Ferenczi, que se realizara en el año 2009 en Buenos Aires.
The American Journal of Psychoanalysis (2007) 67, 207–210
http://www.palgrave-journals.com/ajp/journal/v67/n3/full/3350024a.html
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