EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO Y LA DEPENDENCIA DE LA VÍCTIMA
Traducido desde:
http://www.opsonline.it/forum/psicologia-3d/sindrome-di-stoccolma-e-dipendenza-della-vittima-5742.html
… esto es algo de lo que he estado estudiando (de “La historia del día que no muere. El trauma del Abuso Sexual, de Francesco Villa, Editora Borla), es una cita que he intentado explicar en palabras mías,.. Aunque no termine explicándolo muy bien…
S. Ferenczi privilegia una visión relacional del trauma, poniendo énfasis en como la psiquis del individuo reacciona y se organiza frente a un estímulo excesivo, excitante, que a menudo conduce a malos entendidos y confusiones. En consecuencia, el acento se mueve desde lo intrapsíquico a un elemento externo como factor responsable de la condición traumática. El proceso de identificación con el agresor es el momento en el cual el acontecimiento de lo extrapsíquico se convierte en intrapsíquico. La tentativa de liberarse de la sumisión al adulto violento introyectado genera por lo tanto, en el niño, un estado de profunda confusión: ¿es inocente o culpable? ¿Es víctima y al mismo tiempo victimario? Para Ferenczi identificarse con el agresor no solo se refiere al acto mismo, sino especialmente al “pensar” como el agresor, en tanto forma de conocer sus deseos y asumirlos a partir de una complacencia camaleónica, frente al temor de ser destruido. Someterse a la voluntad del agresor y adivinar todos los impulsos del deseo pueden determinar en la victima modalidades relacionales que se repetirán compulsivamente también en sus relaciones con los otros.
El SÍNDROME DE ESTOCOLMO: es la actitud de sumisión en el enfrentamiento con los secuestradores, el sentirse parte de ellos en una estrecha complicidad identificándose con ellos. La explicación más obvia es: “si le das placer a alguien no te matará” pero más en profundidad es una actualización de una relación sado-masoquista, donde la victima y el victimario quedan unidos por un doble vinculo, en un relación perversa de tipo sado-masoquista en la cual la existencia de una depende indisolublemente de la del otro, prisioneros en una compartida fantasía omnipotente de superioridad e intocabilidad.
En palabras más simples: Ferenczi comienza a ver el trauma como algo que surge en ciertos eventos que ocurren en nuestras relaciones (a excepción de Freud que estaba más concentrado -¡aunque no exclusivamente!- en una perspectiva desde la cual el trauma era algo más intrapsíquico). La identificación con el agresor surge de la tentativa de escapar al miedo de la “violencia” (entendiéndola como cualquier cosa que se presenta al aparato psíquico de un individuo cuando éste es aun inmaduro para hacerle frente) que destruiría a la víctima. Para no ser destruido se introyecta (es decir, se pone dentro de si) la figura del agresor. Esta introyección (que hemos dicho es una defensa) provoca en el mundo interno del individuo una confusión de “roles”: ¿Yo que permito el abuso soy inocentes o culpable? (con la introyección, se tiene dentro de uno la imagen de “yo que soy abusado” y también la imagen introyectada de “yo que soy agresor”). Para escapar a la violencia se introyecta la figura del agresor. La introyección causa en uno confusión, y para escapar a la confusión uno termina por satisfacer y someterse a la voluntad del agresor. Toda esta manera de actuar puede causar la tendencia a comportarse de este mismo modo en las otras relaciones que se tienen.
Quine ha sido secuestrado se dice para defenderse de su agresor “Ah, seguro que será mas difícil que yo muera si le doy en el gusto”, pero en la realidad más profunda, esto funda una relación que unirá al agredido con el agresor en un vinculo donde uno no podrá existir sin el otro, generándose una relación sadomasoquista.
De “La historia del día que nunca muere. El Trauma del abuso sexual” de Francesco Villa Editore Borla).
Le storie del giorno che non muore. Il trauma dell'abuso sessuale
Autore Villa Francesco
Editore Borla Edizioni. pp 192, 2002
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