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Dr. Pedro J. Boschan.
El renovado interés por la obra de este pionero
del Psicoanálisis en los últimos años
se debe más que a su indudable valor histórico,
a la enorme actualidad de sus ideas teóricas y clínicas
para el ejercicio de nuestra profesión, en un contexto
rápidamente cambiante. Estas ideas están
centradas en algunos puntos que hacen a los dilemas esenciales
que enfrentamos los analistas en el umbral del nuevo siglo,
pleno de incertidumbres. Muchas de las preguntas que su
mente inquisitiva formuló frente a las dificultades
de la tarea psicoanalítica tienen plena vigencia
hoy. Algunas de sus concepciones teóricas y técnicas
están en la base de las "escuelas" en
las que el Psicoanálisis se ha ido diversificando;
así, como lo señala Martín Cabré,
se detecta una fuerte presencia de estas ideas en las conceptualizaciones
de M. Klein, Lacan, Winnicott, Bion, P. Aulagnier.
Pero más importante aún, sus posturas acerca
de la técnica, la formación del analista,
la simetría o asimetría necesarias en la
relación analítica, los efectos de la realidad
externa sobre el psiquismo, el trauma, son de suma importancia
en estos momentos, en que nos vemos enfrentados con la
necesidad de una revisión profunda de nuestro ser
y nuestro hacer en Psicoanálisis.
¿Quién fue Sandor Ferenczi? Uno de los primeros
y más dilectos colaboradores de Freud, que lo llamó "primum
inter pares", "paladín y gran visir", " maestro
de todos los analistas", fue su colaborador dilecto
tanto en los aspectos científicos y clínicos
como en la organización política del movimiento
psicoanalítico. Fue el propulsor de la organización
de la Asociación Psicoanalítica Internacional
de la que fue Presidente, fundó y lideró el
grupo de Budapest que en su momento tuvo gran relevancia
en el mundo psicoanalítico; dirigió la revista
de la IPA, teniendo una muy activa participación
en el modo en que el Psicoanálisis se fue creando
y organizando. Permanente interlocutor de Freud tanto en
la gesta de sus ideas como en la atinente a la política
institucional y los eventos personales, de lo que dan cuenta
las más de 1200 cartas que intercambiaron (véase
correspondencia Freud - Ferenczi), se lo consideraba el
mejor clínico de su época, a quien sus colegas
derivaban los casos más complejos.
A partir de 1924, en respuesta al desafío formulado
por Freud en el Congreso de Budapest: ("Nos enfrentamos
con la tarea de adaptar nuestra técnica a las nuevas
condiciones.") , se lanzó a una serie de exploraciones
técnicas, sobre todo en los casos para los que la
técnica estandard tal como se lo ejercía
en esa época resultaba inoperante.
Estas exploraciones lo llevaron a su vez, a replantear
nociones básicas; analizabilidad, lugar del analista,
contratransferencia, regresión, trauma, realidad
psíquica. En torno a estos dos últimos puntos
su experiencia clínica lo fue llevando a formulaciones
divergentes de los de su maestro, generando lo que se ha
dado en llamar la "controversia Freud- Ferenczi" (
Boschan, 1995), que motivó su dolorosa marginación
dentro del movimiento psicoanalítico.
De su fecundidad como pensador psicoanalítico dan
cuenta sus más de 150 artículos publicados,
sin contar sus escritos póstumos, entre los que
su valioso Diario Clínico es un ejemplo admirable
del proceso de pensamiento sincero y creativo de un psicoanalista
dedicado con alma y vida a su tarea.
Ya desde sus inicios en Psicoanálisis hace aportes
valiosos: desde Psicoanálisis y pedagogía
(1908), Transferencia e introyección (1909), Síntomas
transitorios en el desarrollo de un psicoanálisis
(1912), Desarrollo del sentido de realidad y sus estadios
(1913) que complementa los Dos principios del acontecer
psíquico de Freud, la riqueza de sus aportes perfila
los lineamientos de su concepción del Psicoanálisis.
Pero es a partir de 1918 que comienza a desarrollar su
propia línea de pensamiento que va a revolucionar
las concepciones sobre trauma, realidad psíquica,
la contratransferencia y la posición del analista,
el manejo de la regresión, la importancia de lo
vivencial en la transferencia, la elasticidad de la técnica
psicoanalítica y el esbozo de una teoría
de la intersubjetividad. André Haynal señala
con acierto que la mayoría de los elementos que
utilizamos en nuestra práctica psicoanalítica
hoy día se originan en algunas de las "innovaciones
técnicas " introducidas por Ferenczi; siendo
quizás la más notoria la consideración
sistemática de la transferencia.
Esta producción coincide con las llamadas "experimentaciones
técnicas" de Ferenczi, que comienzan con la "técnica
activa", siguen con "el principio de relajación
y neocatarsis" y se prolongan en sus experiencias
con el "análisis mutuo". Estas experiencias,
válidas o fallidas, que él mismo se encargaba
de evaluar, criticar y eventualmente desechar, se basaban
en la idea que el análisis debe adecuarse al analizante,
y no viceversa. Es de destacar que estos recursos técnicos
no se proponían en reemplazo de la técnica
clásica, sino como facilitadores de la misma en
aquellos casos en que las características del paciente
le impedían la asociación verbal, o la misma
estaba disociada de lo afectivo. Frente a los "casos
insolubles" que frecuentemente le llegaban de sus
colegas, Ferenczi sostenía que las limitaciones
del análisis deben buscarse tanto o más en
el analista que en el analizante. "... y esto me llevó a
atribuir los fracasos ocasionales no tanto a la incurabilidad
del paciente sino más a una falta en nuestras habilidades;
una suposición que me llevó necesariamente
a tratar de modificar la técnica habitual en los
casos graves en que aquella mostró ser ineficaz".
Posición que puede parecer omnipotente y de hecho
lo era (él mismo declaraba padecer de "furor
sanandi"); pero que se contraponía en espejo
a la idea prevalente de preservar la omnipotencia del Psicoanálisis
excluyendo a los pacientes que "no se adaptaban".
Esta posición lo llevó a introducir el término
de "analizante" en lugar de "analizado" enfatizando
el rol protagónico. Este tema de la simetría
o asimetría entre analista y analizando es un problema
muy actual en Psicoanálisis, que se refleja por
ej: en como se definen las condiciones del encuadre.
TRAUMA, REALIDAD
PSIQUICA, REGRESIÓN Y CONTRATRANSFERENCIA
En su famosa carta del 21/IX/ 1997, Freud deja de lado
( aunque nunca completamente) la teoría de la seducción. "..no
creo más en mi neurótica", le escribe
a Fliess. A partir de su trabajo con pacientes graves,
Ferenczi llega a la conclusión opuesta, replanteando
el tema del trauma. Señala que cuando un análisis
en estos casos es llevado a un nivel de profundidad adecuado,
las experiencias traumáticas surgen como repetición
en la transferencia. Esto ocurre así debido a que
el trauma produce una escisión narcisista del Yo
(origen ulteriormente de la teoría del falso self
de Winnicott), o un estado de fragmentación mental
que hace que estos restos mnémicos no accedan al
comercio asociativo, y por lo tanto no tengan acceso al
lenguaje ni a la elaboración onírica. De
acuerdo a estas ideas, este revivir en la transferencia
solo puede alcanzarse si el analista es capaz de tolerar
y acompañar una regresión profunda y sostenida,
lo cual solo se hace posible si ha tenido él mismo
(el analista) un análisis profundo. Por eso Ferenczi
insiste tan intensamente en la necesidad de un análisis
adecuado del analista.
Recordemos que por esta época, los análisis
de los analistas, incluso la de él mismo con Freud,
eran muy breves e irregulares, alcanzando la "convicción
del Inconsciente" cuando entendían los simbolismos
oníricos; en muchos casos, solo habían pasado
por un autoanálisis.
Ferenczi es el primer analista que señala la importancia
de la contratransferencia en el trabajo analítico
(Boschan 1998); propone no suprimirlo ni negarlo, sino
estar atento a sus manifestaciones en la relación
analítica, comprendiendo como influyen en el desarrollo
de la misma. En "El dominio de la contratransferencia",
capítulo de "Acerca de la técnica psicoanalítica" (1919,
cap. IV) señala la necesidad de tolerar la contratransferencia;
advierte que el no tomarla en cuenta obstaculiza el cambio
en el analizante. Las resistencias del analista a asumirla,
pueden llevar a una actitud excesivamente distante con
el paciente, e interfiere con el desarrollo de la transferencia.
Describe tres etapas en la formación de un analista:
una primera de ingenuidad al respecto y de actuación
de la contratransferencia; luego la resistencia debida
a una excesiva ansiedad en el analista cuando detecta estas
manifestaciones "impropias", y finalmente su
dominio o control; solo cuando se alcanza esta etapa, está el
analista en condiciones de abandonarse a la atención
flotante y acompañar al paciente en su regresión.
La otra línea de desarrollo en relación
al trauma, que puede apreciarse plenamente en "El
niño no bienvenido y su pulsión de muerte" o
en "La confusión de lengua entre los adultos
y el niño", enfatiza cuán traumática
pueden ser ya no las acciones, sino los deseos, investiduras
y fantasías del Otro, cuando este otro está dotado
del poder de significar el vínculo. Habla de "niños
que perciben el rechazo o la indiferencia de sus madres,
y su deseo de vivir se ve quebrantado" Así,
el adulto que traumatizó al niño le impone
su propia desmentida de este hecho; esto lleva al niño
a la fragmentación, sumisión, el hacerse
cargo de la culpa negada del adulto, y la identificación
con el agresor.
Este enfoque desplaza la idea del trauma como evento a
la cualidad traumática del vínculo interpersonal.
Ferenczi nos recuerda que esta situación traumática
puede reiterarse en el análisis, cuando el analista
no es receptivo a las necesidades del paciente, desestima
sus percepciones reales, imponiéndole sus propias
percepciones y valores. Nos recuerda que la sumisión
del paciente para con los valores del analista puede pasar
inadvertida o tomada como índice de mejoría.
Por ello, uno de los puntos centrales de la divergencia
entre Freud y Ferenczi se refiere como se comprende la
desmentida. Freud, en Fetichismo (1927) plantea la desmentida
y la escisión del Yo a partir de lo intolerable
que resulta la "realidad" de la castración.
Ferenczi sostiene que la desmentida es impuesta a la mente
del sujeto (niño o analizante) por el Otro significativo
(habitualmente el mismo que lo violenta) forzándolo
a la escisión e identificación con el agresor.
Estas ideas son retomadas muchos años más
tarde por Piera Aulagnier (1977), en sus ideas sobre violencia
primaria y secundaria. En nuestros días, en que
los medios de comunicación masiva muchas veces imponen
violentamente al sujeto significados y desmentidas a nivel
social de la explotación y la violencia, estas ideas
cobran particular vigencia.
Estas concepciones tienen una relevancia indiscutible
en cuanto a como entendemos la relación entre realidad
psíquica y realidad externa. Ferenczi rescata la
importancia de la realidad externa en la constitución
de la realidad psíquica, no solo en los momentos
iniciales de la vida, sino a lo largo de toda la existencia
del sujeto. Ello no implica desconocer la importancia de
lo pulsional y la fantasía; pero al resaltar el
rol de la realidad externa y del entorno, nos aporta elementos
fundamentales para la comprensión psicoanalítica
de los efectos socio-culturales en el acontecer psíquico
del sujeto.
Al mismo tiempo, su aporte nos recuerda nuestra responsabilidad
como analistas en lo que hace a la influencia facilitadora
o distorsionante que podemos ejercer sobre la relación
del sujeto con su propia realidad. Nos señala los
riesgos de desmentir nuestra contratransferencia, justificando
actitudes poco empáticas, la imposición autoritaria
de nuestros propios valores o prejuicios al analizante,
de re- traumatizarlo en lugar de ayudarlo.
En esta época, en que el vertiginoso cambio de
los contextos nos impone la necesidad (y la oportunidad)
de adecuar nuestra tarea, de una revisión constante
de nuestro ser y nuestro hacer como psicoanalistas, las
ideas de Ferenczi nos aportan elementos fundamentales para
esta tarea. Los pacientes que hoy recaban nuestra ayuda
se parecen mucho más a los "casos extremos" de
Ferenczi, aquejados por la anomia, la fragmentación
de la experiencia, el sentimiento de vacío y de
futilidad, la desubjetivación violenta, la distorsión
impuesta mediáticamente, que los neuróticos "analizables " en
los que se basa la técnica psicoanalítica
clásica. Los nuevos tiempos nos exigen esa "elasticidad
de la técnica analítica" de la que nos
habla Ferenczi, para poder seguir desempeñando nuestra
tarea. Nuestra responsabilidad como psicoanalistas incluye
la permanente necesidad de revisar y actualizar nuestras
ideas, con la valentía y la sinceridad que supo
mostrarnos este maestro del Psicoanálisis.
Bibliografía:
-
Aulagnier
P.: La violencia de la interpretación.
Del pictograma al enunciado. Amorrortu, Bs. Aires
1977.
-
Boschan P. J.: La
realidad psíquica y la controversia
Freud- Ferenczi. Panel, 39º Congreso Internacional
de Psicoanálisis, San Francisco 1995.
-
___________The mastery of countertransference Int Forum
Psychoanal. 7:257 1998.
-
___________Regressione. En La partecipaziones affettiva
del analista, F. Borgogno (ed), Franco Angeli, Milan
1999.
-
Ferenczi S.: Psicoanálisis
I II III IV Espasa-Calpe, Madrid, 1981-84.
-
___________Diario
Clínico Conjetural, Zaires
1988.
-
Freud S. : Cartas a W. Fliess Amorrortu, Bs. Aires,
1994.
-
Haynal André: The tecnique at issue Karnac,
Londres 1988.
-
Jiménez Avello J.: Para leer a Ferenczi, Biblioteca
Nueva Madrid 1998.
-
Martín Cabré L.: Introducción
a Para leer a Ferenczi.
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