Sandor Ferenczi
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Sándor Ferenczi Society
Budapest, Hungria

Sándor Ferenczi Institute Nueva York, U.S.A.

 

Evidencia Testimonial :

Dr. Pedro J. Boschan.

El renovado interés por la obra de este pionero del Psicoanálisis en los últimos años se debe más que a su indudable valor histórico, a la enorme actualidad de sus ideas teóricas y clínicas para el ejercicio de nuestra profesión, en un contexto rápidamente cambiante. Estas ideas están centradas en algunos puntos que hacen a los dilemas esenciales que enfrentamos los analistas en el umbral del nuevo siglo, pleno de incertidumbres. Muchas de las preguntas que su mente inquisitiva formuló frente a las dificultades de la tarea psicoanalítica tienen plena vigencia hoy. Algunas de sus concepciones teóricas y técnicas están en la base de las "escuelas" en las que el Psicoanálisis se ha ido diversificando; así, como lo señala Martín Cabré, se detecta una fuerte presencia de estas ideas en las conceptualizaciones de M. Klein, Lacan, Winnicott, Bion, P. Aulagnier.

Pero más importante aún, sus posturas acerca de la técnica, la formación del analista, la simetría o asimetría necesarias en la relación analítica, los efectos de la realidad externa sobre el psiquismo, el trauma, son de suma importancia en estos momentos, en que nos vemos enfrentados con la necesidad de una revisión profunda de nuestro ser y nuestro hacer en Psicoanálisis.

¿Quién fue Sandor Ferenczi? Uno de los primeros y más dilectos colaboradores de Freud, que lo llamó "primum inter pares", "paladín y gran visir", " maestro de todos los analistas", fue su colaborador dilecto tanto en los aspectos científicos y clínicos como en la organización política del movimiento psicoanalítico. Fue el propulsor de la organización de la Asociación Psicoanalítica Internacional de la que fue Presidente, fundó y lideró el grupo de Budapest que en su momento tuvo gran relevancia en el mundo psicoanalítico; dirigió la revista de la IPA, teniendo una muy activa participación en el modo en que el Psicoanálisis se fue creando y organizando. Permanente interlocutor de Freud tanto en la gesta de sus ideas como en la atinente a la política institucional y los eventos personales, de lo que dan cuenta las más de 1200 cartas que intercambiaron (véase correspondencia Freud - Ferenczi), se lo consideraba el mejor clínico de su época, a quien sus colegas derivaban los casos más complejos.

A partir de 1924, en respuesta al desafío formulado por Freud en el Congreso de Budapest: ("Nos enfrentamos con la tarea de adaptar nuestra técnica a las nuevas condiciones.") , se lanzó a una serie de exploraciones técnicas, sobre todo en los casos para los que la técnica estandard tal como se lo ejercía en esa época resultaba inoperante.

Estas exploraciones lo llevaron a su vez, a replantear nociones básicas; analizabilidad, lugar del analista, contratransferencia, regresión, trauma, realidad psíquica. En torno a estos dos últimos puntos su experiencia clínica lo fue llevando a formulaciones divergentes de los de su maestro, generando lo que se ha dado en llamar la "controversia Freud- Ferenczi" ( Boschan, 1995), que motivó su dolorosa marginación dentro del movimiento psicoanalítico.

De su fecundidad como pensador psicoanalítico dan cuenta sus más de 150 artículos publicados, sin contar sus escritos póstumos, entre los que su valioso Diario Clínico es un ejemplo admirable del proceso de pensamiento sincero y creativo de un psicoanalista dedicado con alma y vida a su tarea.

Ya desde sus inicios en Psicoanálisis hace aportes valiosos: desde Psicoanálisis y pedagogía (1908), Transferencia e introyección (1909), Síntomas transitorios en el desarrollo de un psicoanálisis (1912), Desarrollo del sentido de realidad y sus estadios (1913) que complementa los Dos principios del acontecer psíquico de Freud, la riqueza de sus aportes perfila los lineamientos de su concepción del Psicoanálisis. Pero es a partir de 1918 que comienza a desarrollar su propia línea de pensamiento que va a revolucionar las concepciones sobre trauma, realidad psíquica, la contratransferencia y la posición del analista, el manejo de la regresión, la importancia de lo vivencial en la transferencia, la elasticidad de la técnica psicoanalítica y el esbozo de una teoría de la intersubjetividad. André Haynal señala con acierto que la mayoría de los elementos que utilizamos en nuestra práctica psicoanalítica hoy día se originan en algunas de las "innovaciones técnicas " introducidas por Ferenczi; siendo quizás la más notoria la consideración sistemática de la transferencia.

Esta producción coincide con las llamadas "experimentaciones técnicas" de Ferenczi, que comienzan con la "técnica activa", siguen con "el principio de relajación y neocatarsis" y se prolongan en sus experiencias con el "análisis mutuo". Estas experiencias, válidas o fallidas, que él mismo se encargaba de evaluar, criticar y eventualmente desechar, se basaban en la idea que el análisis debe adecuarse al analizante, y no viceversa. Es de destacar que estos recursos técnicos no se proponían en reemplazo de la técnica clásica, sino como facilitadores de la misma en aquellos casos en que las características del paciente le impedían la asociación verbal, o la misma estaba disociada de lo afectivo. Frente a los "casos insolubles" que frecuentemente le llegaban de sus colegas, Ferenczi sostenía que las limitaciones del análisis deben buscarse tanto o más en el analista que en el analizante. "... y esto me llevó a atribuir los fracasos ocasionales no tanto a la incurabilidad del paciente sino más a una falta en nuestras habilidades; una suposición que me llevó necesariamente a tratar de modificar la técnica habitual en los casos graves en que aquella mostró ser ineficaz". Posición que puede parecer omnipotente y de hecho lo era (él mismo declaraba padecer de "furor sanandi"); pero que se contraponía en espejo a la idea prevalente de preservar la omnipotencia del Psicoanálisis excluyendo a los pacientes que "no se adaptaban". Esta posición lo llevó a introducir el término de "analizante" en lugar de "analizado" enfatizando el rol protagónico. Este tema de la simetría o asimetría entre analista y analizando es un problema muy actual en Psicoanálisis, que se refleja por ej: en como se definen las condiciones del encuadre.

TRAUMA, REALIDAD PSIQUICA, REGRESIÓN Y CONTRATRANSFERENCIA

En su famosa carta del 21/IX/ 1997, Freud deja de lado ( aunque nunca completamente) la teoría de la seducción. "..no creo más en mi neurótica", le escribe a Fliess. A partir de su trabajo con pacientes graves, Ferenczi llega a la conclusión opuesta, replanteando el tema del trauma. Señala que cuando un análisis en estos casos es llevado a un nivel de profundidad adecuado, las experiencias traumáticas surgen como repetición en la transferencia. Esto ocurre así debido a que el trauma produce una escisión narcisista del Yo (origen ulteriormente de la teoría del falso self de Winnicott), o un estado de fragmentación mental que hace que estos restos mnémicos no accedan al comercio asociativo, y por lo tanto no tengan acceso al lenguaje ni a la elaboración onírica. De acuerdo a estas ideas, este revivir en la transferencia solo puede alcanzarse si el analista es capaz de tolerar y acompañar una regresión profunda y sostenida, lo cual solo se hace posible si ha tenido él mismo (el analista) un análisis profundo. Por eso Ferenczi insiste tan intensamente en la necesidad de un análisis adecuado del analista.

Recordemos que por esta época, los análisis de los analistas, incluso la de él mismo con Freud, eran muy breves e irregulares, alcanzando la "convicción del Inconsciente" cuando entendían los simbolismos oníricos; en muchos casos, solo habían pasado por un autoanálisis.

Ferenczi es el primer analista que señala la importancia de la contratransferencia en el trabajo analítico (Boschan 1998); propone no suprimirlo ni negarlo, sino estar atento a sus manifestaciones en la relación analítica, comprendiendo como influyen en el desarrollo de la misma. En "El dominio de la contratransferencia", capítulo de "Acerca de la técnica psicoanalítica" (1919, cap. IV) señala la necesidad de tolerar la contratransferencia; advierte que el no tomarla en cuenta obstaculiza el cambio en el analizante. Las resistencias del analista a asumirla, pueden llevar a una actitud excesivamente distante con el paciente, e interfiere con el desarrollo de la transferencia. Describe tres etapas en la formación de un analista: una primera de ingenuidad al respecto y de actuación de la contratransferencia; luego la resistencia debida a una excesiva ansiedad en el analista cuando detecta estas manifestaciones "impropias", y finalmente su dominio o control; solo cuando se alcanza esta etapa, está el analista en condiciones de abandonarse a la atención flotante y acompañar al paciente en su regresión.

La otra línea de desarrollo en relación al trauma, que puede apreciarse plenamente en "El niño no bienvenido y su pulsión de muerte" o en "La confusión de lengua entre los adultos y el niño", enfatiza cuán traumática pueden ser ya no las acciones, sino los deseos, investiduras y fantasías del Otro, cuando este otro está dotado del poder de significar el vínculo. Habla de "niños que perciben el rechazo o la indiferencia de sus madres, y su deseo de vivir se ve quebrantado" Así, el adulto que traumatizó al niño le impone su propia desmentida de este hecho; esto lleva al niño a la fragmentación, sumisión, el hacerse cargo de la culpa negada del adulto, y la identificación con el agresor.

Este enfoque desplaza la idea del trauma como evento a la cualidad traumática del vínculo interpersonal. Ferenczi nos recuerda que esta situación traumática puede reiterarse en el análisis, cuando el analista no es receptivo a las necesidades del paciente, desestima sus percepciones reales, imponiéndole sus propias percepciones y valores. Nos recuerda que la sumisión del paciente para con los valores del analista puede pasar inadvertida o tomada como índice de mejoría.

Por ello, uno de los puntos centrales de la divergencia entre Freud y Ferenczi se refiere como se comprende la desmentida. Freud, en Fetichismo (1927) plantea la desmentida y la escisión del Yo a partir de lo intolerable que resulta la "realidad" de la castración. Ferenczi sostiene que la desmentida es impuesta a la mente del sujeto (niño o analizante) por el Otro significativo (habitualmente el mismo que lo violenta) forzándolo a la escisión e identificación con el agresor. Estas ideas son retomadas muchos años más tarde por Piera Aulagnier (1977), en sus ideas sobre violencia primaria y secundaria. En nuestros días, en que los medios de comunicación masiva muchas veces imponen violentamente al sujeto significados y desmentidas a nivel social de la explotación y la violencia, estas ideas cobran particular vigencia.

Estas concepciones tienen una relevancia indiscutible en cuanto a como entendemos la relación entre realidad psíquica y realidad externa. Ferenczi rescata la importancia de la realidad externa en la constitución de la realidad psíquica, no solo en los momentos iniciales de la vida, sino a lo largo de toda la existencia del sujeto. Ello no implica desconocer la importancia de lo pulsional y la fantasía; pero al resaltar el rol de la realidad externa y del entorno, nos aporta elementos fundamentales para la comprensión psicoanalítica de los efectos socio-culturales en el acontecer psíquico del sujeto.

Al mismo tiempo, su aporte nos recuerda nuestra responsabilidad como analistas en lo que hace a la influencia facilitadora o distorsionante que podemos ejercer sobre la relación del sujeto con su propia realidad. Nos señala los riesgos de desmentir nuestra contratransferencia, justificando actitudes poco empáticas, la imposición autoritaria de nuestros propios valores o prejuicios al analizante, de re- traumatizarlo en lugar de ayudarlo.

En esta época, en que el vertiginoso cambio de los contextos nos impone la necesidad (y la oportunidad) de adecuar nuestra tarea, de una revisión constante de nuestro ser y nuestro hacer como psicoanalistas, las ideas de Ferenczi nos aportan elementos fundamentales para esta tarea. Los pacientes que hoy recaban nuestra ayuda se parecen mucho más a los "casos extremos" de Ferenczi, aquejados por la anomia, la fragmentación de la experiencia, el sentimiento de vacío y de futilidad, la desubjetivación violenta, la distorsión impuesta mediáticamente, que los neuróticos "analizables " en los que se basa la técnica psicoanalítica clásica. Los nuevos tiempos nos exigen esa "elasticidad de la técnica analítica" de la que nos habla Ferenczi, para poder seguir desempeñando nuestra tarea. Nuestra responsabilidad como psicoanalistas incluye la permanente necesidad de revisar y actualizar nuestras ideas, con la valentía y la sinceridad que supo mostrarnos este maestro del Psicoanálisis.

Bibliografía:

  • Aulagnier P.: La violencia de la interpretación. Del pictograma al enunciado. Amorrortu, Bs. Aires 1977.
  • Boschan P. J.: La realidad psíquica y la controversia Freud- Ferenczi. Panel, 39º Congreso Internacional de Psicoanálisis, San Francisco 1995.
  • ___________The mastery of countertransference Int Forum Psychoanal. 7:257 1998.
  • ___________Regressione. En La partecipaziones affettiva del analista, F. Borgogno (ed), Franco Angeli, Milan 1999.
  • Ferenczi S.: Psicoanálisis I II III IV Espasa-Calpe, Madrid, 1981-84.
  • ___________Diario Clínico Conjetural, Zaires 1988.
  • Freud S. : Cartas a W. Fliess Amorrortu, Bs. Aires, 1994.
  • Haynal André: The tecnique at issue Karnac, Londres 1988.
  • Jiménez Avello J.: Para leer a Ferenczi, Biblioteca Nueva Madrid 1998.
  • Martín Cabré L.: Introducción a Para leer a Ferenczi.

 

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