SANDOR FERENCZI CONCIENCIA Y EVOLUCION (*) .
¿Donde encontramos secretos más grandes, problemas más complejos que en la psicología? ¿Cuando es que el hombre siente mas su impotencia, si no es cuando se acerca con el bisturí a los misterios del mundo psíquico?.
Conciencia, evolución. Abstrayendo estos conceptos parecen mirar dentro de un remolino sin fondo. En la superficie se deja ver un poco de luz, pero en aquella profundidad donde se encuentra la comprensión y el conocimiento, estarán siempre cubiertos por un ruido impenetrable.
Y nada, más que el alma humana, puede ser considerado susceptible de un "ignorabimus"(1). Cada tipo de facultad o cognición presupone un sujeto conocedor y un objeto por conocer, y el sujeto no puede nunca conocerse a si mismo a la perfección.
Así los confines de la psicología, como forma de estudio, están en el infinito. Pero esto no desanima a ciertos colaboradores y héroes de esta doctrina. El héroe, con un relámpago de su cerebro genial, crea nuevos puntos de vista, vinculando de forma innovadora nociones ya conocidas; el colaborador científico en cambio estudia, con diligencia inquebrantable, las condiciones de vida de los nervios, mide las funciones cerebrales en milisegundos, y define aquellas sensaciones elementales e impresiones sensoriales que son aspectos centrales de cada actividad psíquica.
Sensaciones e impresiones sensoriales. Son estos los átomos del alma, y sus elementos finales, imposibles de descomponer en partículas menores; están compuestos de sensaciones e impresiones sensoriales tanto los primeros indicios de pensamiento del neonato, así como la brillantez del genio. Y he aquí que la ciencia, medida de cada cosa, hace rodar su piedra compensadora también sobre todo aquello que es mental, concibiendo por igual a los pequeños y los adultos.
La conciencia es descrita por Wundt como la unión, la conexión de estos elementos psicológicos Zusammenhang der psychischen Gebilde(2). En otras palabras: la conjunción de las funciones sensitivas, psíquicas y de pensamiento, en una unidad más elevada. No se necesita asociarla a un factor fuera y por encima de las individuales sensaciones, de los pensamientos y de las funciones de voluntad, no se necesita pensar una especie de Yo superior que razona, siente y decide de forma autónoma, independiente de la obligación de la lógica y de la necesidad. Las varias funciones psicologicas son como las ruedas de un engranaje, y la conciencia no es otra cosa que todo el complejo artilugio. El mecanismo constituye la totalidad de las partes individuales, pero al mismo tiempo un conjunto más elevado.
Pero esta cadena no se detiene en los confines del individuo. Entre los sujetos en relación se forma la conciencia de clase, de la nación, de la raza, y como unidad máxima: la conciencia de la humanidad. El pensamiento de esta conciencia máxima es la cultura, la civilización; la sensación, el sentimiento y el amor por el prójimo; la memoria es su historia. Se equivocan aquellos que en estos conceptos ven solamente metáforas y comparaciones.
Teoría de la evolución, o genética: es esta la palabra de orden en la ciencia moderna. Esta expresión significa, en el mundo de las ideas, un gran paso adelante como lo fue la ley gravitacional de Newton. En el pasado, el científico tenía la parte del observador, descriptor, constatador. Era, entonces, una maquina que registraba todo de manera impecable. Miraba y veía los seres vivientes, y los fenómenos fisiológicos en los cuales estaban implicados, y lo describía todo detalladamente. Pero, separado de sus conexiones, cada nuevo descubrimiento científico enriquecía solamente una enorme masa desorganizada, sin conducir a la comprensión.
El siglo que está terminando trajo grandes cambios en todo esto. Han arribado cerebros brillantes, geniales, que nos han tranquilizado de todo aquello que inicialmente solo lográbamos intuir; que todo el mundo es uno solo, y que cada existencia es un solo estadio de la evolución, y que debemos buscar las fuentes del presente en el pasado. Es así que nació la teoría científica de la evolución, cuyos eslóganes son: heredabilidad, evolución individual y de la raza, lucha por la supervivencia, selección natural. Las nuevas ideas, los nuevos conceptos revitalizaron la enorme masa desorganizada de la ciencia. Los gusanos conservados bajo alcohol en los museos, los viejos esqueletos fosilizados de animales prehistóricos que están como animados, las antiguas escrituras cubiertas de polvo han sido leídos de nuevo. Pasado y presente se han adjudicado un lugar de respeto en aquella construcción que simboliza la unidad del mundo: es decir, el monismo.
La teoría de la evolución revoluciono sobre todo la ciencia natural y se volvió iniciadora de toda una serie de nuevas disciplinas, como la anatomía comparada, la biología, la embriología. Pero el gran éxito condujo a los investigadores a copiar: bien pronto la historia, la ética y la estética recibieron las mismas bases de la teoría de la evolución. El método científico se declaró por tanto rentable, también para las ciencias humanas.
Recientemente también la psicología ha trasladado sus propios métodos basados puramente en la introspección, y se ha apropiado del sistema de la experimentación perteneciente a las ciencias naturales. Gracias a este cambio de ruta, la psicología ha dejado de ser una ciencia del todo vaga y fantasmal, de la cual ni siquiera los fieles devotos de la precisión, es decir los alemanes, tenían lista una clasificación valida.
La teoría de la evolución no ha encontrado todavía una posición de pleno respeto en el mundo psicológico. Los Darwin y los Haeckel de la psicología no han llegado todavía. La ontogénesis y la filogénesis del alma no ha sido escritas todavía: Bechterev y Forel han construido solamente un esquema incompleto.
Sin embargo, observando el desarrollo psicológico del hombre, sobretodo del punto de vista de la conciencia, se llega a declarar que el espíritu humano no es una obra aparte y enclavada, sino el coronamiento del desarrollo de la vida espiritual, psicológica, cuyos elementos hay que investigar en el pasado. Es decir la conciencia, en la naturaleza, es una sola: conciencia animal - conciencia humana: estas son solamente diferencias de nivel.
La doctrina mas esplendida de la anatomía comparada y de la embriología es justo aquella que sostiene que la ontogénesis, o sea la evolución individual, es la repetición de la filogénesis, o sea de la evolución de raza. Después de la fecundación, que es la unión de dos células, aquella paterna y aquella materna, no se forma enseguida una criatura igual a sus progenitores, sino un ser orgánico, que, antes de alcanzar el punto mas alto de su evolución, está subordinado a todos los cambios que su raza ha padecido, desde el momento en que se transforme desde el organismo monocelular que es, en una raza de seres complejos, como por ejemplo los mamíferos.
Y así es como tiene que suceder. El ser orgánico, representante de su raza, debe incorporar en su organismo el pasado integro de su raza y todos los cambios que le han ocurrido. Y si una sola fase de la filogénesis llegase a faltar del desarrollo fisiológico, el resultado seria una criatura deforme y anormal, no el representante real y perfecto de la raza. Esta tesis de la teoría de la evolución es valida para todos los órganos del cuerpo, sistema nervioso incluido. Al inicio de su desarrollo, el hombre es un ser monocelular: Una célula, que con la ayuda de la procreación, se divide en muchas células separadas e iguales; la división de las funciones ocurre solamente después, cuando los diversos grupos de células, dependiendo de la diversidad de las funciones a desarrollar, tendrán una forma anatómica distinta. Y así como la célula, casi igual a un protozoo, se transformará en homosapiens.
Aunque para ser más precisos, no inmediatamente sapiens. Aquella parte del organismo que se adjudicó las funciones del sentir, del movimiento, del pensamiento, se desarrolló paralelamente con la evolución de todo el ser. En los primeros tiempos “se diferencian” el cerebro, sin estructura, y la medula espinal,(3) y mucho mas adelante, quizás solamente en el momento de la pubertad, se completará aquel mecanismo extremadamente complicado que se llama sistema nervioso central.
Los científicos ya no son más materialistas dogmáticos. Entre ellos, aquellos que razonan, ya no afirman mas cínicamente que “el pensamiento es la mucosidad de las células cerebrales”, sino, que usando un tono más sumiso y respetuoso, hablan de paralelismo psico-físico. Esto significa que cada función psicológica corresponde a un proceso en el sistema nervioso; la oscilación -o “química- de la célula cerebral ya no es por lo tanto mas identificada con un pensamiento.
Esta contemporaneidad de la psiquis y de la física permite pensar que ya sea el cerebro, ya sea el mundo psicológico, el sentir, la voluntad y la conciencia son productos de un desarrollo ontogenético y filogenético. El ovulo fecundado ya no tiene conciencia de los infusorios, contenidos por millones en una sola gota de agua. En el curso de la vida en el útero, la vida nerviosa del embrión se limita a los reflejos más elementales, en un nivel que será legítimo de tantos animales menores por toda la duración de la vida.
Traduzione di Martina Kiraly-Da Psichiatria e Territorio Vol. VIII Num. 3 (1991)
Traducción al castellano de Cristian Espinoza Rubio
INDEPSI
Notas:
1. La máxima latina “ignoramos et ignorabimus” y que significa "que no sabemos y no sabremos", defendió una posición sobre los límites del conocimiento científico, en el pensamiento del siglo XIX. Se le ha dado credibilidad por Emil du Bois-Reymond, un fisiólogo alemán, en su Über die Grenzen des Naturerkennens (“En los límites de nuestra comprensión de la naturaleza") de 1872. Que ha generado debate. (N del T.).
2. Contexto de las estructuras psicologicas. (N del T.).
3. Célula o microorganismo ciliado que emplea sus cilios para moverse en un líquido. (N del T.).
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