EN TORNO A TRANSFERENCIA Y CONTRATRANSFERENCIA.
Eduardo Smalinsky
Es interesante en este sentido rastrear en los orígenes del psicoanálisis las vicisitudes de estas cuestiones. Es muy conocida la tempestuosa relación analítica que existió entre Freud y Ferenczi. Ferenczi fue el primero en mencionar el concepto de contratransferencia.
Freud fue no sólo su analista, sino también su maestro y de algún modo su padre, y como tal recibía de Ferenczi todo tipo de demandas. Se trataba de una intensa demanda transferencial que lo llevó en 1932 a escribir un artículo que tituló "La insensibilidad del analista", se refería concretamente a su analista, a Freud. Ferenczi en 1930 le escribe a Freud: "Al comienzo fue Ud. mi venerado maestro, luego se convirtió en mi analista pero no consintió en llevar mi análisis hasta el final, me pesó que Ud. no llegara a ver en mí los sentimientos negativos y no los condujera a la abreacción. Esto me llevó a ya no contar con su aprobación y a no sobreestimar la importancia que yo tenía para usted.".
Freud le contesta:"Me siento decepcionado, no me parece que sus investigaciones lleven a un puerto deseable. Sin embargo, como a un hijo espero su regreso, creo que se trata de su tercera pubertad." Sin embargo, Ferenczi continuó con la dirección que le imprimía a su trabajo y en 1932 escribió "Confusión de lenguajes entre los adultos y el niño" que causó tanto malestar en Freud que le solicitó a Ferenczi que se abstuviera de presentar dicho artículo en el Congreso de Wiesbaden, Ferenczi igual lo presentó y Freud le escribió: "Ya no creo que Ud. se vaya a corregir, desde hace dos años se aparta de mí planificadamente, se muestra inaccesible a mis reparos." Ese mismo día Ferenczi anota en su diario "Reformarse o morir". Muere a los 7 meses aquejado de una enfermedad hepática y medular.
Freud, en "Análisis terminable e interminable" de 1937 dice refiriéndose a Ferenczi pero presentándolo como la "Historia de un caso": "Un hombre se hace objeto analítico de otro a quien considera superior, esto le trae pleno éxito, sin embargo, años después y sin causa observable sobreviene una perturbación, entra en oposición con quién era su analista y le reprocha no haberlo analizado hasta el final, que tendría que haber advertido una transferencia negativa. El analista se disculpa diciendo:
a) En esa época no existía una transferencia negativa.
b) En el caso de que hubiese existido no hay garantías de que hubiese sido reconocida por el paciente.
c) Por último no toda buena relación entre analista y analizado ha de ser estimada como transferencia.
Son interesantes estos argumentos freudianos, muy semejantes a los que menciona en "La negación", como la leyenda del caldero: un sujeto le reclama a otro un caldero y el primero le contesta 1) Ya te lo devolví, 2) Nunca me lo prestaste, 3) Ese caldero no existe.
Por otra parte es significativa una carta de Freud a Ferenczi de 1910 en que le dice:"...es cierto, debí haberlo retado y así hubiéramos llegado a un arreglo, pero fui débil, yo tampoco he superado la contratransferencia, no pude con Ud. como no puedo con mis hijos, porque los quiero y por eso me dan pena."
Es sorprendente y enriquecedor este reconocimiento por parte de Freud y es una clara evidencia de cómo los sentimientos, en tanto no se los considere constituyen un obstáculo para el analista.
Extracto:
De "La insensibilidad del analista" a "El odio en la contratransferencia" de Eduardo Smalinsky.
http://www.psicomundo.com/argentina/ameghino2002/contratransferencia.htm
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