EL MITO DEL TRAUMA DEL FERENCZIANO
(extracto del libro "Ferenczi: do grito à palavra")
Teresa Pinheiro
El mito del trauma ferencziano obedece a una secuencia en la que ciertos ingredientes son necesarios, tanto como un determinado orden temporal de los acontecimientos y un número preciso de personajes. La discusión del tema de la realidad de los hechos es también imprescindible. Este último punto lleva generalmente a los lectores de Ferenczi ha fruncir la nariz, pues para ellos, se trata de una antigua historia, de una interrogante superada.
La historia contada por Ferenczi (Ver Ferenczi, S., "Análisis de niños con adultos" (1931) y "Confusión de lenguas entre los adultos y los niños"(1933), en Psicoanálisis IV) parece simple, sin embargo es compleja. En ella encontramos el enredo de una violencia sexual practicada por un adulto hacia un niño y, luego del hecho ocurrido, la forma en la cual el niño busca comprender lo que pasó, y como cuenta el hecho a otro adulto que lo desmiente.
Con tres personajes -dos adultos y niño- la historia puede ser dividida en dos momentos. En el primero, los ingredientes son: una seducción por parte del niño bajo la forma de juegos, forma que Ferenczi llamó de lenguaje de ternura, y que corresponde a un determinado parámetro de organización sexual y psíquica; a esa seducción el adulto responde con un lenguaje de pasión, generando así una confusión de lengua (ver "Confusión de lenguas entre los adultos y el niño").
La Ternura, aquí es entendida no como ausencia de sexualidad, sino como un algo previo a la sexualidad bajo el dominio de lo genital. El adulto, a su vez, no reconoce el lenguaje de ternura del niño, y lo considera como un par, es decir, toma el lenguaje de ternura como una seducción de orden genital.
La violencia sexual en sí misma no aparece aquí como el factor traumático, pero si como una prueba real de un evento, que tiene como consecuencia la identificación con el agresor. Esta identificación, según Ferenczi, sería producto no de la violencia practicada, sino del hecho de que el adulto agresor sentiría culpa, después de practicar la violencia; sentimiento de culpa que sería incomprensible para el niño.
Sería debido al enigma de la culpa que la identificación con el agresor tendría lugar. La historia contada por Ferenczi continúa: el niño no iría, entonces, a la búsqueda de un otro adulto que pudiese dar sentido a lo que no tiene sentido. Este adulto, por su lado, no tolerando el relato del niño, lo desmiente, exigiendo de manera radical e inequívoca que lo ocurrido no pasa de ser una fábula infantil. Es esta desmentida lo que hace imposible la introyección.
Según Ferenczi, todos estos ingredientes son necesarios en la composición de aquello que le interesaba definir y entender: el trauma desestructurante. La ausencia de ciertos elementos o, más precisamente, la ausencia de la desmentida, volvería al trauma estructurante. En otra palabras si todos los elementos e ingredientes son absolutamente necesarios para la existencia de un trauma ferencziano, sería solo este último, el desmentido, lo que lo hará desestructurante. El trauma sería, por lo tanto, una secuencia de ingredientes y de acontecimientos que, aumentado por la desmentida, adquirirían la condición de desestructurante.
Ferenczi si refiere a los traumas como siendo, en la mayoría de las veces, estructurantes y los refiere a una cadena filogenética pre-determinada, en la cual, además de inevitables, son necesarios (ver "Thalassa, ensayo sobre una teoría de la genitalidad"). Cada uno de ellos corresponde a una confusión de lenguas y a una violencia sexual practicada en contra del niño. Algo necesariamente excesivo y cualitatitativamente diferente es ofrecido al niño, desde la erotización del cuerpo de los infantes hasta la más banal de las infracciones –si es que podemos decirlo así- son impuestas a la organización psíquica infantil. A ella, el ser humano estaría filogenéticamente esclavizado, siéndole imposible la repetición y la alucinación negativa como únicas alternativas psíquicos.
Si cabe al desmentido toda la responsabilidad de la desestructuración psíquica, es fundamental intentar situarla, atribuirle sobretodo una descripción metapsicológica que tenga sustento. La tarea no es fácil, Ferenczi no se preocupó del estatuto metapsicológico de los fenómenos que describía; mas bien incursionó en problemas de carácter metapsicológico como el de los procesos identificatorios y el de las complejas cuestiones de la noción del narcisismo, llegando incluso, al cuestionamiento de algunos asuntos lingüísticos apenas vislumbrados en esa época.
(extracto del libro "Ferenczi: do grito à palavra")
Teresa Pinheiro
Rio de Janeiro, Jorge Zahar Ed.:Ed.UFRJ, 1995
En: http://www.geocities.com/hotsprings/villa/3170/omitodo.htm