Ph.D. Judith Mészáros
Tal como la humanidad y la cultura en general, el psicoanálisis ha podido sobrevivir dolorosamente, luego de haber sufrido durante el siglo XX en Europa, perdidas irreversibles. No obstante, pese a estas dificultades, se han alcanzado una gran variedad de nuevos desarrollos para la disciplina. La trayectoria del psicoanálisis entre ambas guerras mundiales ha transcurrido con serias pérdidas y muchos adelantos, increíbles rupturas y reencuentros. En esta ocasión, quisiera compartir con Uds. los resultados de mi largo estudio histórico acerca del psicoanálisis húngaro.
Budapest: 1918-1919, El gran triunfo.
Los años 1918 y 1919 constituyen el periodo de gloria del psicoanálisis húngaro. Los esfuerzos profesionales de Ferenczi que realizó durante años obtienen sus primeros frutos. La Sociedad Psicoanalítica de Hungría fue quizás el grupo más multidisciplinario de la era. Sus miembros, obviamente, incluían a muchos psiquiatras, un internista (Lajos Lévy, quien posteriormente se convierte en el medico de la familia Freud), y prominentes escritores y poetas (tales como, Ignotus y Geza Szilágyi). Asimismo, dentro de sus miembros desatacan Manó Dick, el famoso dueño de una editorial dedicada a publicaciones de psicoanálisis en Hungría, el etnólogo Geza Roheim, quien fundó el psicoanálisis antropológico, y al benefactor del psicoanálisis, Antón von Tószeghi-Freund, químico y productor de licores. Ernest Jones, también perteneció a la Sociedad Húngara durante este periodo. Esta pluralidad profesional y cultural es una manifestación de la principal actitud de Ferenczi: una amplitud de mente interdisciplinaria. Este clima fue facilitando la temprana y positiva aceptación del psicoanálisis entre los humanistas en Hungría.
En el último mes de la Primera Guerra Mundial, El Quinto Congreso Internacional del Psicoanálisis se llevó a cabo en Budapest. Los principales tópicos tratados en el congreso fue el tratamiento psicoanalítico de la neurosis de la guerra. Ferenczi presentó algunas innovaciones técnicas, las cuales fueron positivamente recibidas por Freud. En el congreso se eligió a Ferenczi como el próximo presidente de la IPA. Antón von Tószeghi-Freund, uno de los principales auspiciadores del movimiento psicoanalítico dona una importante cantidad de dinero para el establecimiento de una editorial internacional para publicaciones de psicoanálisis, una biblioteca, y una clínica psicoanalítica sin fines de lucro. El mismo Freund pensó que Budapest ofrecía las condiciones óptimas para la creación del Centro Europeo del psicoanálisis, principalmente por la fuerza de la Psicoanalítica de Hungría. A mi parecer, la popularidad de las ideas del psicoanálisis entre la elite intelectual de la ciudad contribuyó enormemente a la atmósfera de estos años.
La Historia del mundo “mezcla de”.
Los cambios políticos acontecidos al acabar la Primera Guerra Mundial en el centro de Europa, y las revoluciones en Hungría y sus subsecuentes cambios políticos y económicos de los dos años posteriores estancaron el desarrollo del psicoanálisis húngaro. En 1918, la Monarquía Austro-Húngara colapsó. Hungría, fue unos de los países mas desvastados por la Primera Guerra Mundial, perdiendo dos-tercios de su territorio en los siguientes tratados. La breve republica democrática fue reemplazada dentro de los dos años posteriores por una revolución Bolchevique y una dictadura.
El psicoanálisis se vio envuelto en toda esta transformación política. Así, Ferenczi se volvió muy popular entre los jóvenes intelectuales, de modo que los estudiantes de medicina exigían la asignatura psicoanálisis como curso oficial de la carrera en sus Universidades. En el otoño de 1918, durante el gobierno burgués, los consejos conservadores de las universidades estuvieron en contra el psicoanálisis, y refutaron los planteamientos de Ferenczi. En la primavera de 1919, solo unos meses más tarde, el Consejo revolucionario del Gobierno aprueba a Ferenczi, de modo que lo nombra profesor y acepta su plan que contempla el establecimiento de un Departamento de Psicoanálisis y de un Hospital Psicoanalítico Universitario (Eros, Kapas et al., 1987). Los planteamientos de Ferenczi fueron apoyadas por el Comisario Georg Lukacs, un filósofo muy conocido con una alta reputación internacional, y quien fundó la Escuela de Filosofía de Budapest y posteriormente se opuso fuertemente al psicoanálisis en sus escritos.
1919 fue el año en que el psicoanálisis tuvo cabida en la Escuela de Medicina de Budapest, convirtiéndose en un curso independiente del currículo de esta carrera. Un sueño convertido en realidad: la formación y el tratamiento había recibido un estatus oficial. Esto constituyó el punto de partida desde el cual la educación y la terapéutica fueron amparadas bajo el mismo techo, y asimismo permitió la oportunidad única de establecer un instituto de psicoanálisis.
La importancia de que el psicoanálisis se convirtiera en una materia estándar para los estudiantes de medicina en 1919 no puede ser suficientemente enfatizada. El grupo de médicos de Europa central, quienes fueron extremadamente conservadores, lograron aceptar un revolucionario modo de pensar. Este proceso progresivo se convirtió en una casualidad explicita de la política interna de Hungría. La dictadura de derecha había anulado todos los planteamientos realizados por la dictadura de izquierda, tomando amargas restricciones. Ferenczi pierde su cargo de profesor, y su membresía de la Sociedad Real de Medicina de Budapest. Luego de este receso, el psicoanálisis tuvo que esperar otros 25 años. Otro cuarto de siglo pasó antes de que el psicoanálisis se convirtiera en una materia elemental para la formación de médicos, esto fue logrado en otro continente por el analista húngaro Sandor Radó.
Un año y medio luego del congreso de Budapest, el sueño de que esta ciudad se convirtiera en el centro europeo del psicoanálisis se fue desvaneciendo. La inflación se incrementó de tal manera en el país que a penas pudo ser recuperada la donación realizada por Tószeghi-Freund. La biblioteca psicoanalítica y la editorial se establecieron en Viena y no en Budapest. En este periodo existía una quiebre entre los miembros de la Monarquía Austro-Húngara, de modo que la comunicación entre ambos territorios se dificultaba enormemente. Esto generó problemas dentro de la Sociedad Internacional. Freud le sugirió a Ferenczi que cediera el puesto de presidente a Jones, así Ferenczi en una carta abierta escrita en el primer volumen del Journal Internacional de Psicoanálisis (Ferenczi, 1920) manifiesta su resignación a los restantes miembros. El entusiasmo de Jones para asumir el cargo puede verse incluso en la portada del primer volumen del Journal. Junto al nombre del profesor Freud, su nombre aparece dos veces: la primera como editor del Journal, y la segunda como presidente de la IPA. El nombre de Ferenczi como presidente electo o ex – presidente fue omitido.
Desde este momento el analista húngaro tuvo que enfrentar un largo periodo de pérdidas y tribulaciones. La dictadura de derecha, estimuló el anti-semitismo, elaborando políticas anti-judíos en Europa: el numerus clausus, el cual fijaba un numero determinado de matriculas para alumnos judíos en las Universidades. El impacto de estas medidas propulsó la primera oleada de emigraciones de intelectuales hacia la Republica de Weimar.
La primera oleada de emigraciones: a comienzos de los 20’s.
De la primera generación de analistas de Budapest, Sandor Radó quien se desempeñó como secretario de la Sociedad húngara, emigró hacia Berlín. Lo mismo hicieron Jeno Harnik y Lazlo Revesz. Michael y Alice Balint comenzaron su formación en Berlín, al igual que Franz Alexander. Theresa Benedek se mudó a Liepzig. El primer psicoanalista húngaro en migrar hacia el Nuevo Mundo fue Sandor Lorand. La partida de Lorand fue particularmente dolorosa para Ferenczi, ya que este último esperaba que Lorand estableciera una unión diplomática psicoanalítica entre Checoslovaquia y Hungría. Fue en el año de su emigración a New York, en 1925, que Lorand sostuvo que “no podía visualizar un futuro pacifico en este lugar” (Lorand, 1963).
En las siguientes décadas, en el lugar de Budapest, Berlín se convirtió en el centro del psicoanálisis. Este giro generó profundos cambios en el movimiento psicoanalítico: los analistas germanos eran más doctrinarios que sus colegas de Budapest. Así, ellos no permitían la práctica del psicoanálisis amateur.
Como es sabido, una generosa donación realizada por Eitington permitió financiar la creación del Instituto Berlín. Considerando la temprana experiencia de los húngaros, la profesión estaba lo bastante madura para realizar esta gran labor, la cual fue trascendental para la estabilización del psicoanálisis. Un plan general para la formación debería ser elaborado. Los principiantes analistas húngaros jugaron un papel preponderante en el rápido desarrollo del Instituto Berlín. Rado fue miembro del comité que desarrollo un programa educacional, el cual fue empleado para la formación de psicoanalistas en todo el mundo. Alexander escribió su nombre en la historia del psicoanálisis al ser el primer alumno del Instituto Berlín. Posteriormente los nombres de ambos aparecerán en los Estados Unidos.
A partir de la mitad de los años 20’s, Budapest se recuperó de su aletargamiento intelectual, y comenzó a desarrollarse nuevamente. Esto fue facilitado por el retorno de Michael y Alice Balint, quienes completaron su formación con Ferenczi. Al moviendo psicoanalítico se fue incorporando gente joven. Las reuniones públicas de la Sociedad de Psicoanálisis fueron sumamente atractivas para principiantes. Los miembros radicales de la clase media de Budapest comenzaron a demostrar un creciente interés por el psicoanálisis (Eros, 1991). Ferenczi continuaba con sus innovaciones técnicas para realizar cambios en los procesos terapéuticos. La capacidad de experimentar fue también propicia para realizar actividades en las cuales sus colegas le rodeaban para compartir la gran variedad de intereses y motivaciones. Esta atmósfera espiritual pronto abrió el paso a generar preguntas psicoanalíticas en el campo de estudios de la niñez, lo cual fue enfocado tanto en aspectos interpersonales entre niños y adultos, como asimismo en la dinámica en la relación temprana entre niño-madre. Entre los alumnos de Ferenczi fue Theresa Benedek, quien comenzó su análisis en Noviembre de 1918, la residente en pediatría que realizó sus primeras observaciones psicodinámicas en tempranamente en 1910. Para su sorpresa ella encontró que los bebes comparten síntomas con sus madres. Posteriormente ella desarrollo y elaboró un trabajo acerca la unidad madre-hijo (Benedek, 1937). Este ambiente permitió la existencia de una “impronta intelectual” para discipulos de Ferenczi incluyendo nombres como Margaret Mahler, Michael y Alice Balint y Geza Roheim. Sin embargo, algunos de estos discípulos posteriormente cambiaron a posiciones totalmente opuestas: Había algo en la sensibilidad de Ferenczi, como también en la capacidad intuitiva, el espíritu de permanente experimentación y los actos anti-profesionales asociados requieren una alta capacidad para tolerar incertezas. Para algunos pupilos, las aproximaciones de Ferenczi eran extremadamente hermenéuticas. Rado como muchos otros, por ejemplo, con su actitud fueron muy irritantes, él fue mas simpatizante con la rigidez y austeridad Freudiana en la búsqueda del oro puro de una ciencia alquimista.
1933: El cambio en la historia de Europa y en el Psicoanálisis.
En Enero de 1933, Hitler asume el poder en Alemania. En Mayo -mientras Ferenczi súbitamente muere de anemia en Budapest- en Alemania se quemaban libros. Comienzan a gestarse las ideas que intentan destruir el espíritu y la cultura europea. Escenas de barbarie glorificada, del “Demonio quemado” y de cazas-de-brujas fueron la apertura de uno de los episodios más oscuros de la historia de Europa.
Freud sarcásticamente sostuvo: “la humanidad se ha vuelto mas civilizada, queman libros en lugar de personas”. ¿Quien no ve alguna evolución esperanzadora en esta amarga sentencia, la cual se mantiene desafortunadamente, como una tan anhelada fantasía?
En Europa, tras la quema de libros se disolvió la Sociedad de Berlín, y muchos de sus miembros emigraron. Eventualmente, el Instituto de Psicoanálisis de Berlín fue integrado al poco popular “Instituto Göring” (Instituto Alemán para la investigación psicológica y psicoterapéutica). Mucho de los analistas germanos se asentaron en Estados Unidos, mientras que otros llegaron a Viena con la esperanza que el Socialismo Nacional pudiese caer del poder, y retomar sus antiguos estilos de vida y carrera.
El próximo golpe de los nazis fue su expansión a Austria: el Anschluss en 1938. En estos momentos, Hungría ha pasado la primera ley anti-judíos, la cual ha elimina los principios de equidad, y se convierte en el primer paso para suprimir los derechos civiles de los judíos.
Solidaridad Internacional.
Una semana después del Anschluss, la Sociedad Psicoanalítica Americana estableció el Comité de Emergencia de Asistencia e Inmigración (Jeffrey, 1989). La cabeza de este comité, Lawrence Kubie, estableció relaciones internacionales, y la secretaria, Bettina Warburg, ayudó a los emigrantes en todo lo posible. Un miembro del comité fue el húngaro Sandor Rado, uno de los fundadores de la Sociedad Húngara de Psicoanálisis, y uno de los pilares fundamentales en la formación psicoanalítica en Berlín, y quien se mudó a New York en 1930 a petición de Abraham Brill para organizar el programa de preparación en la Sociedad Psicoanalítica de New York (Paul Roazen y Bluma Swerdloff, 1995).
Las actividades del Comité de Emergencia y su extraordinario rol al salvar a los analistas europeos merecen un tratamiento más profundo. Sin embargo, en esta ocasión sólo me remitiré a los aspectos más importantes.
Primero: las políticas de inmigración del gobierno de los Estados Unidos contemplaban una cuota de migración reducida, porque este sistema previamente establecido permanecía sin modificar. Este sistema regía desde los años 20’s, y para el Anschluss, la cuota anual de austriacos era inferior a 1500 (Richard Breitman y Alan M. Kraut, 1987). El gobierno americano estuvo bajo presión internacional, y tuvo que realizar muchas maniobras administrativas para balancear las oposiciones internas. Estas estrategias legales tomaron mucho tiempo y costaron muchas vidas. Uno de los métodos incluía la extensión –aun relativamente alta– de la cuota germana para los ciudadanos austriacos (ya que los alemanes habían ocupado Austria). De esta forma, a finales de Junio de 1939, a un total de 309.782 germanos, incluyendo a austriacos y checos, se les otorgó visa de inmigración bajo el sistema de cuotas. Así, las actividades del comité de emergencia se enfocaron en asegurar visas bajo el sistema de cuotas. Una nombradísima proclamación era necesaria para presentar y aprobar el formulario de visa. El proveedor de la proclamación tenía que demostrar que el emigrante tenía la moral y la responsabilidad financiera, para no depender del gobierno de los Estados Unidos.
Cuando el dinero era necesario, el comité de emergencia estableció una fundación, y solicitaba a todas las sociedades nacionales e individualmente a todos los psicoanalistas en Estados Unidos financiar a los colegas europeos en cualquier manera posible. Una excepcional colaboración de profesionales se desarrolló.
El último congreso internacional se realizó en Paris antes de la guerra, en Agosto de 1938. Este fue el último congreso para Freud, y para muchos otros psicoanalistas. Durante las presentaciones, los participantes trataron los eventos psiquiátricos internos, y en los recesos, discutían el tratamiento de la realidad externa. A todas las personas preocupaba la migración. Ernest Jones, el presidente de la IPA y de la Sociedad Psicoanalítica de Gran Bretaña, fue la figura europea clave en la organización de la migración. Su colega americano fue Lawrence Kubie, el presidente del Comité de Emergencia.
La mayoría de los analistas húngaros no percibieron el peligro en el verano de 1938. Hubo algunos que decidieron dejar Hungría en el momento preciso. Entre ellos destacan los Balines, Vilma Kovacs, Fanny Hann-Kende, Clara Lazar y Edith Ludovico-Gyömroi.
Y llegó la hora.
Itsvan Hollos, el presidente de la Sociedad Húngara, escribió una conmovedora carta a Kubie un año y medio después, en Enero de 1939. Un extracto de esta carta dice:
“Durante la reunión realizada en Paris, en Agosto de 1939, le he comunicado a mis colegas de que los miembros húngaros han decidido quedarse bajo cualquier circunstancia en su país natal, y así continuar con sus actividades hasta que la situación sea insostenible. Sin embargo, nuestra situación no es tan difícil, pero es esperable que esta pueda empeorar en un breve tiempo. Le agradecería que a la brevedad me informara acerca de esta importante materia y de las posibilidades que nosotros contamos, como asimismo de las dificultades que se puedan presentar. Una lista de alrededor de 15 personas se le enviará a la brevedad, quienes estarán a su disposición.” (Hollos a Kubie, 9 de Enero de 1939. Archivos de la Sociedad Psicoanalítica de Gran Bretaña).
La carta de replica escrita por Kubie, resume las dificultades legales por las cuales el Comité de Emergencia intentó movilizarse. A continuación se muestra un extracto de esta carta:
“La situación en América es difícil, como Ud. sabe. Las estrictas leyes limitan el número de inmigrantes que pueden ingresar cada año… Ya muchos formularios de visa han sido recibidos por las oficinas de Consulados Americanos en Hungría, lo que me hace pensar que la cuota esta sobrecargada para unos 10 o mas años. Esto limita cualquier posibilidad de entrar al país como inmigrante permanente a través del sistema de cuotas regulares; y nos obliga a encontrar otras alternativas. Sin embargo, sienta tranquilidad ya que estamos trabajando para obtener facilidades que permitan la migración de colegas húngaros.” (Kubie a Hollos, 19 de enero de 1939. Archivos de la Sociedad Psicoanalítica de Gran Bretaña).
Documentos recientemente encontrados nos ayudan a descubrir la realidad de esta época y sus acontecimientos. Las dos principales vías de migraciones fueron Estados Unidos y Australia. Las visas para Australia fueron dadas a Andras Peto y Elizabeth Kardos, y también a Clara Lazar-Gero junto a su hijo y esposo. El formulario de inmigración de Istvan Schonberger fue rechazado por las autoridades australianas, posiblemente por razones políticas. El oeste se distanció de aquellos que presentaban contactos con movimientos izquierdistas. Hubo algunos analistas que obtuvieron visas y decidieron quedarse. Muchas decisiones estuvieron basadas en trivialidades- vistas desde nuestra perspectiva histórica- e.g los jóvenes Peto decidieron quedarse ya que contaban con un apartamento recién pintado, y el marido gozaba de un buen trabajo (Hanna Peto, 1996). La pareja permaneció en Hungría durante el Holocausto, y la primera esposa de Peto, Elizabeth Kardos, fue asesinada días antes de la liberación de Budapest (Livia Nemes, 1985).
Quienes eran los 15 colegas que fueron mencionados en la carta de Hollos? ¿Cual fue su destino? En un reporte del Comité de Emergencia “17 húngaros” son mencionados -sin ningún nombre- cuyos orígenes aun desconciertan. Pero ¿por qué el comité estuvo forzado a seleccionar entre postulantes? ¿Fue porque Hungría, durante los dos años más críticos de trabajo para el comité, no había sido ocupada por las tropas alemanas, a diferencia de Austria y algunos sectores de Francia? ¿Donde están los 15 nombres mencionados por Hollos en su carta de 1939? Muchas de estas preguntas aun se encuentran sin respuesta.
Me es imposible compartir con Uds. los apasionantes momentos de mi investigación; solo puedo trasmitir la alegría que sentí cuando un día encontré el siguiente documento en los Archivos de la Clínica Payne-Whitney:
El Dr. Pfeiffer de la Sociedad Psicoanalítica de Hungría envió un telegrama, probablemente en 1941.
“Telegrafío si inmigración para miembros, algunos con hijos sobre 18, califican para posible supercuota y para ayudar a los registrados. Supercuota aproximadamente 8.”
Del reporte del Comité de Emergencia*, de 1941, el numero se ha traducido en nombres, y cada uno de ellos con un destino por delante. Ocho personas recibieron la proclamación y visas sin cuota, de modo que ellos pudieron dejar Hungría antes de 1941. Ninguno de ellos eligió migrar antes de la guerra, así de este grupo algunos fueron victimas del fascismo. Del reporte del Comité de Emergencia podemos seguir la forma de trabajo que continuo realizando este, y podemos sostener que el Comité no privilegió políticamente o zonas de Europa ocupadas por los alemanes. Ellos ayudaron cuanto pudieron, hasta que fue posible. Fue una sociedad civil con una intención humanitaria indiscutible, y cuyo principal objetivo fue ofrecer ayuda efectiva a quien la necesitase. No obstante, el tiempo se acabó. En 1941, los Estados Unidos entra a la II Guerra Mundial, conformando parte de los Aliados. Robert Bark y su esposa, por ejemplo, dejaron Manhattan en el último barco desde Casablanca, este barco se convirtió en un símbolo de este tiempo. Las fronteras se cerraron. El destino de los psicoanalistas europeos se escribió.
Un nuevo comienzo e integración.
Como lo señalé al comienzo de mi presentación, el psicoanálisis ha sufrido y transcurrido bajo una turbulenta historia en Europa. Por otra parte, la importante emigración creó nuevas posibilidades en continentes lejanos a Europa, lo que significó serias dificultades para aceptar sociedades. Aquellos que llegaron al sur, Norte América o bien Australia adoptaron el espíritu de la cultura de la que fueron separados. Esto también sucedió con los analistas húngaros. Muchos de ellos continuaron con su herencia intelectual de la “Escuela de Budapest”, la herencia de Sandor Ferenczi. Theresa Benedek, por ejemplo, como lo reportan sus alumnos, fue una artista de la relación dinámica entre terapeuta y paciente la cual estaría basada en la autenticidad, tal como lo sostenía Ferenczi. Ella usualmente le decía a sus alumnos: ¡Mira a tu contratransferencia! (Gedo, 1995). Los húngaros continuaron con esta filosofía, y la enriquecieron con sus propias contribuciones. Algunos de ellos fundaron institutos como Franz Alexander (Sociedad Psicoanalítica de Chicago) o Sandor Rado quien estableció la Clínica Psicoanalítica para la Formación e Investigación en la Universidad de Columbia en 1944. Luego, en la cuidad de New York, el psicoanálisis se convirtió en una materia curricular de los estudios de medicina. Lo que no sucedió en Budapest por razones políticas, finalmente ocurrió en New York. La reputación de los analistas húngaros se evidencia en el hecho que muchos de ellos ganaron la confianza de sus colegas y presidieron varias sociedades. Entre los presidentes de la Sociedad Psicoanalítica de New York es posible encontrar a Sandor Lorand, Robert Bark, Andras Peto, mientras que Michael Balint fue el presidente de la Sociedad Psicoanalítica de Gran Bretaña. Existe un aspecto mucho más importante: su rol en el desarrollo del psicoanálisis moderno. Docenas de libros y publicaciones, testimonios de sus discipulos que hasta el día de hoy contribuyen al desarrollo teórico y de terapia.
El psicoanálisis actualmente ha incorporado la herencia de la generación de inmigrantes, las características de la cultura europea en conjunto con los rasgos locales. La influencia de Viena; Budapest y Berlín han trazado la cultura psicoanalítica de América. Estas teorías modernas y prácticas terapéuticas, en conjunto con el renacer de las viejas tradiciones, han influido en el desarrollo del psicoanálisis europeo contemporáneo. La vida continua, en una forma más específica e integradora.
Aquí tengo la oportunidad de expresar mis agradecimientos a mis colegas americanos e ingleses quienes apoyaron este trabajo, y que a su vez han ayudado a dar una nueva visión de la historia de nuestra profesión.
Articulo derivado del Congreso Internacional Ferenczi y el Psicoanálisis contemporáneo. Madrid, 6-8 de Marzo de 1998.
Traducción: Indepsi. 2006
Inicio
Indice