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Selecciones Ferenczianas Pre-Analíticas

 

ESCRITO 41-LOS ESTADOS SEXUALES INTERMEDIARIOS*

 

Sandor Ferenzi (1905a). (Traducción: Equipo Indepsi - Biopsique).

 

Texto presentado a la asociación de médicos de Budapest en Abril de 1905 por el doctor Sandor Ferenczi, neurólogo.

 

El comité científico humanitario(1) de Berlín nos ha hecho llegar el último número de la revista Jahrbuch für sexuelle Zwischenstufen pidiéndonos después de tomar conocimiento de su contenido que una decisión sea tomada en el seno de nuestra asociación concerniente a las sanciones penales injustas de que son objeto los homosexuales de muchos países, en Alemania, pero también en nuestro país. De esta forma, un cierto número de médicos húngaros podrían asociarse al movimiento de médicos alemanes que es ya muy importante.

El comité de la Asociación de médicos me encargó estudiar este asunto. Esta elección se puede explicar por el hecho de que, como neurólogo, yo sería susceptible de esclarecer un fenómeno que posee una gran complejidad y diversidad. Pero es simplemente un azar si mis colegas se han dirigido a mí para discutir estos problemas concernientes a la homosexualidad, por esta vía, y por segunda vez. Uno de mis colegas y amigo vio llegar hace algunos meses, en su consulta a un obrero que le declaró sin preámbulos estar fuertemente interesado en él. Esto fue seguido de una proposición íntima de carácter directamente sexual. Mi colega, guardando cierta frialdad, respondió a este extraño paciente que no era competente precisamente en este dominio y que él podía dirigirse a mí con toda confianza, dado que yo era neurólogo.
Tuve la ocasión, de encontrar diez casos de homosexualidad. Ciertamente, no encuentro deseable basar la presente monografía o investigación en un pequeño número de casos. Ciertos médicos tienen tendencia de publicar en sus revistas médicas después de haber observado tres casos, e, intentar desde allí establecer toda clase de estadísticas. Según mi opinión, no se puede hablar de datos estadísticos sin haber observado y estudiado al menos una centena de casos. Quisiera entonces, antes que nada, evocar la experiencia de otros colegas y en particular la del doctor Magnus Hirschfeld, quien ejerce en Charlottenburg. Hace algunos años, él publicó al respecto(2) algunos artículos más interesantes que un gran número de obras sobre el tema. El doctor Magnus Hirschfeld, es ademas el protagonista del movimiento creado para poner fin a la persecución de los homosexuales. Es más, la mayor parte de los desdichados a quienes les consideramos actualmente la vida sexual como pervertida, tienen una inmensa confianza en él.

Desde 1903, hizo públicas las observaciones concernientes más o menos a mil quinientos casos. Son investigaciones que testimonian un profundo conocimiento de la medicina, de las ciencias en general, asociado a un pensamiento fundamentalmente humanista. Esta investigación aporta datos nuevos y sorprendentes: es un precioso tesoro para todos aquellos que desean estudiar este problema desde el punto de vista biológico y social.

La expresión alemana Sexuelle Zwischenstufen (estados sexuales intermediarios) se ha conservado para caracterizar el conjunto. Según Hirschfeld, y apoyado por eminentes médicos, los individuos no evolucionan todos hacia un tipo masculino o femenino determinado. Existiría en ciertos casos formas intermediarias entre los dos sexos. En la organización psico-fisiológica de estos individuos, los rasgos masculinos y femeninos están mezclados. Son variantes del hermafrodismo, del pseudo-hermafrodismo, y estas variantes pueden ser determinadas con una relativa objetividad.

El aparato genital humano posee, ya lo sabemos, caracteres hermafroditas desde las primeras semanas de vida embrionaria. Los órganos de la copulación y de procreación característicos de un solo sexo se desarrollan mas tarde, por sobre determinadas características del otro sexo. A pesar de la regresión de los caracteres primarios femeninos, quedan algunos elementos femeninos en los hombres normales, por ejemplo, la punta de los senos y el utriculus prostaticus.

Así mismo, los órganos sexuales femeninos presentan las características del otro sexo. La explicación de los embriologistas, el paroophoron es un elemento de los corpúsculos de Wolff, es decir los restos atrofiados de un elemento nefrítico masculino; el épiphoron corresponde al mellekhere y el clítoris al pene. Cuando ciertos elementos masculinos se desarrollan de una forma exagerada en una mujer y sus órganos femeninos quedan atrofiados, estamos frente al caso de un “pseudo-hermafrodismo” femenino. Cuando los órganos genitales exteriores tienen un carácter femenino en el hombre hablamos de un “pseudo-hermafrodismo” masculino.

La real pertenencia a un sexo está determinada a partir de los montos de secreción hormonal de las glándulas sexuales. El hombre posee testículos, la mujer ovarios. Sin embargo los caracteres sexuales secundarios que adquieren el cuerpo en la pubertad no siempre se desarrollan. Cuando llega a la madurez, el hombre y la mujer tienen características precisas, tanto del punto de vista interno como externo.

El hombre tiene una pelvis estrecha, espaldas anchas un cráneo mas voluminoso que el de las mujeres, rasgos mas marcados, una osamenta, manos y piernas mas robustas, un tejido adiposo menos desarrollado, la epidermis facial cubierta de pilosidades y las tetillas rudimentarias. La mujer tiene espaldas angostas, una pelvis ancha una osamenta más bien delicada y largos cabellos, su rostro no está cubierto de pelos y sus senos están perfectamente desarrollados. El conjunto del cuerpo es más adiposo. No obstante, los estados intermediarios son frecuentes, a pesar de estas características bien diferenciadas. En el reino animal y vegetal los estados intermediarios existen.

Podemos encontrar mujeres barbudas, con bigotes, con espaldas anchas con un tipo físico marcial. También encontramos hombres femeninos, con caderas anchas y el pecho más desarrollado que el promedio. Podemos ver características sexuales particulares en estos “estados intermediarios” en la revisión que evoca las fotografías y las numerosas ilustraciones del Jahrbuch.

Voy a mostrarles por ejemplo la fotografía de este homosexual. Observe las finuras de las formas, el aspecto netamente femenino de los miembros inferiores y del sistema piloso genital. No obstante, la talla, la pelvis y las espaldas no presentan caracteres femeninos. Difícil es entonces determinar el sexo de esta persona, y, ya sea que uno sea médico o no, uno se puede equivocar. Esto extrañará a aquellos que creen en el adagio de “errar es humano”, que es cierto para el conocimiento médico. De hecho voy a remitirles un artículo fuertemente interesante del doctor Neugebauer, ginecólogo de Varsovia, que se encuentra en el número de la revista Jahrbuch llamado: “Sorpresas quirúrgicas en el caso de seudo hermafrodismo”.

El autor describe 134 casos de seudo-hermafrodismo. Sobre 38 de ellos, el reconocimiento del sexo masculino a personas que habían sido tomadas por mujeres, generalmente, se dio por el azar. En el curso de una operación de una hernia anginal de un enfermo, los médicos le descubrieron los testículos. Podemos citar, por el contrario, cuatro casos en donde se encontró, en el curso de una intervención quirúrgica, los ovarios al interior de una pelvis estrecha de un individuo inicialmente tomado por un hombre.

A menudo se cita también el caso de una persona cuyos caracteres sexuales primarios se entremezclaban con caracteres secundarios diferentes. Aquí ven dos retratos de Marie-Madeleine Lefort, tomados respectivamente a los 16 y a los 65 años. Sus ovarios fueron descubiertos tras una operación. Ella tenía barba, bigote, senos y órganos genitales externos hermafroditas: sus órganos internos eran femeninos. El Caso inverso, es el de Catherine Hohmann, que fue bautizada como niña desde su nacimiento, según el testimonio de la sabia mujer. En seguida, Catherine adquirió rasgos tan masculinos que la dicha sabia mujer, vergonzosamente, tuvo que dejar el municipio. Catherine Hohmann tenía un pene atrofiado pero su talla física era totalmente femenina. Paralelamente emitía una innegable secreción de esperma, también tenía reglas periódicas debido a sus órganos genitales hermafroditas. Catherine causó dolores de cabeza a los entendidos. Yo mismo publiqué en 1902, en la revista Gyógyászat el caso de un homosexual cuyos rasgos del rostro eran netamente masculinos.

Esta mujer, a pesar de la autorización de la comisaría de policía de Budapest para llevar ropa y vestimentas de hombre, fue arrestada en otra ciudad, en Estezien, donde ya no se atrevió a ponerse vestimentas masculinas. En sus ropas femeninas, uno la tomaba por un travesti. Me gustaría contarles otro caso de seudo hermafrodismo masculino, publicado por Virchow en el primer número de los anales de Jahrbuch. De frente, el individuo observado parecía un hombre, de espalda, se hubiera pensado en una mujer.

Estos ejemplos, extraídos de las revistas científicas consagradas a estos problemas, bastarán para probar que los estados intermediarios existen allí donde hay diferencias fundamentales entre caracteres sexuales primarios y secundarios. Ahora bien, existe un carácter sexual terciario: el carácter psicológico. Dado el estado actual de las investigaciones en psicología, no podemos hablar de ello con precisión. Podemos esbozar a groso modo el tipo psicológico femenino en su relación con las características psicológicas masculinas. Hay, claro está, entre los dos, diferencias psicológicas considerables.

Se dice a menudo que el tipo femenino es receptivo y que el tipo masculino productivo, que el hombre tiene una tendencia a generalizar, a hacer abstracciones. La mujer, por el contrario, dotada de un pensamiento concreto tiene, más que el hombre, el sentido de la familia. El espíritu masculino es de alguna manera “hipermétrope”, el de al mujer es mas bien “miope”. El hombre es agresivo, la mujer es tierna. Ciertamente, estos "tipos" masculinos y femeninos no son encarnados en una forma pura: cada mujer tiene algo de masculino, cada hombre tiene rasgos femeninos.

Así como tan ingeniosamente lo desarrolló el doctor Katte, médico Berlinés, los caracteres masculinos M (como man, hombre) se combinan en todo individuo al carácter W (wieb, mujer). En el caso del hombre "perfecto", el factor W es poco considerable en su relación M/W. En el caso de la mujer “perfecta”, el factor M es poco considerable. Existen, sin embargo, estados intermediarios donde los caracteres M y W se encuentran en proporciones más o menos equivalentes podemos. Así podemos hablar de mujeres masculinas y de hombres femeninos.

La atracción sexual y el amor son expresiones potentes que constituyen el carácter sexual terciario. En la mayoría de los casos, la morfología de los órganos genitales asociada a los caracteres sexuales femeninos justifican una atracción más potente hacia los hombres e inversamente, un individuo que posea órganos genitales masculinos es evidentemente mas atraído por las mujeres. Hablamos entonces de amor heterosexual normal.

No obstante, la naturaleza se complace a crear variantes y revierte el cuerpo masculino de atributos y de inclinaciones sexuales femeninas o el cuerpo femenino de carácter sexuales masculinos. Ciertos investigadores ven allí el inicio de la homosexualidad que consistiría solamente en una atracción sexual por el individuo del mismo sexo aparente. Las fotos que les he mostrado son fotos de homosexuales en quienes esta anomalía esta acompañada de un seudo hermafrodismo biológico. Sin embargo, solemos encontrar sujetos que no revelan en el examen ninguna anomalía física y cuyo, por lo tanto, instinto sexual está invertido.

Físicamente hombre, el sujeto amará a los hombre. La mujer amará a las mujeres. En estos sujetos para quienes esta tendencia es innata, la fisiología de los centros sexuales del sistema nervioso central está, indiscutiblemente, organizada en función del sexo opuesto. Sin excluir esta eventualidad teórica, los hechos prueban no obstante que la inversión del instinto sexual aparece raramente en forma aislada. Un examen en profundidad revela que numerosos caracteres sexuales secundarios relacionados a la vida intelectual y afectiva son directamente pedidos en préstamo al sexo opuesto. Dado que mi tiempo de exposición es tan limitado, sólo voy a considerar las grandes líneas y los casos más frecuentes de homosexualidad. Notemos en principio que los sujetos atraídas por personas del mismo sexo rechazan el término “homosexual” por otras razones que el absurdo gramatical de esta torpe palabra compuesta tan bien que mal de un radical griego y una palabra latina. Esto significa que el homosexual no se considera como necesariamente a si mismo como un hombre, si es un hombre, y, cuando ama a un hombre no es a un ser del mismo sexo que quiera amar.

Idem para la mujer homosexual. Los homosexuales han sostenido con entusiasmo la proposición del juez Ulrich, del tribunal alemán, que se ocupó de este asunto. Según este juez, sería preferible enseñar a los homosexuales con la palabra “Uranianos” y las homosexuales con la palabra “Uranianas”(3). En efecto existen dos clases de Uranianos. El uraniano afeminado y el uraniano viril. El Uraniano afeminado tiene un alma de mujer en un cuerpo de hombre. Su porte revela su femineidad. Sus rasgos son finos, sus ojos soñadores.

Hay entre medio de ellos mucha ginecomastia: algunos tienen senos, se visten como mujeres y esto lo sienten como la felicidad más grande. Es difícil, no obstante, saber si se trata de un hombre o no. Para ilustrar esto, aquí está el retrato de un tenor uraniano afeminado, primero en vestidos de mujer, después en vestido de hombre. Aquí esta también la foto de Agost Boldog, príncipe sajón Kobourgoths, vestido con vestimentas femeninas y echado sobre un sofá a la usanza de los Griegos antiguos.

Aquí hay también una representación del Rey Luis II de Bavaria particularmente sorprendente a causa del porte y de la prestancia del Rey. Moravck, en un texto llamado: “El trabajo específico del médico en el servicio judiciario” caracteriza bastante bien los Uranianos afeminados.

Hirschfeld subraya que los Uranianos son a menudo influenciables, que tienen un corazón tierno, que estos "sentimentales" tienen un horror a las transfusiones de sangre. Esto es más chocante si, consideramos que en el cuerpo de oficiales del regimiento bávaro de Húsares, un día se encontraron nueve Uranianos incluidos en el mismo regimiento. Son a menudo corteses, amables, gentiles con las personas provenientes de clases populares y más bien conciliadores.

Leonardo Da Vinci, Uraniano notable, no dejó de amar a su empleado siendo que este último le robó y lo traicionó. Los Uranianos, tímidos, velados, son, además, sensibles al arte (música, artes plásticas, bordado) así como en toda clase de profesiones femeninas. Algunos, sintiendo vergüenza de ponerse vestimentas de hombre, aman los vestidos largos, adoran cocinar, hacer pasteles, preparar y decorar la mesa. A menudo son instruidos y tienen talento.

Hirschfeld afirma que cuatro embajadores y nueve personas de la familia de príncipes soberanos alemanes son uranianos. Su amor por los hombres, así como por los Uranianos “viriles” se manifiesta de la misma forma que los heterosexuales. A veces aman durante largos años a un hombre con un amor platónico, consagrándole toda su atención, haciéndole regalos sin permitirse declarársele. Los que más los impresionan son los hombres viriles, soldados o marinos, por ejemplo. En contacto con ellos, pueden tener una erección, o también una eyaculación. Cuando tienen la ocasión (y este es el caso de las grandes ciudades), se satisfacen de esta forma. La pederastería propiamente dicha es más rara en los Ucranianos.

Para tener una idea de un estado de ánimo de un uraniano, les voy a leer algunos extractos de la carta que Béla Tóth tuvo la gentileza de poner a la disposición de la revista Gyógyászat. Aquí esta el principio de la carta:

 

Querido amigo,

Es un amigo que tiene sentimientos digamos "perversos(4)" quien te escribe estas líneas. De esta forma, comprenderás que permanezco en el anonimato. No quiero arriesgarme a que me humilles ya que podría suceder que nos encontráramos. Desde siempre y desde hace tiempo soy sensible a tu tensión que es respetuosa y amigable.

Mi carta tiene por objetivo pedirte que trates públicamente este problema de actualidad en el curso de una conferencia, una noche, como tienes el hábito de hacerlo, es decir con franqueza, delicadeza, y sin prejuicios. No obstante, me gustaría darte algunas informaciones al respecto. Tú no eres, ciertamente, profano en la materia y yo mismo no he leído todo lo que la medicina sabe actualmente al respecto, pero mi testimonio, si alguien como tú lo trata o lo evoca, podría ayudar a muchas personas.

Mis amigos no valoran que yo pertenezca a aquellos que consideran como los más "desheredados". Esto es dado por el hecho que yo siempre he sido bastante prudente acá. No diría lo mismo de mis estadías en Berlín, en Paris, Nápoles en donde mantuve varios encuentros. En mi país, he practicado la más estricta abstinencia. Sería bueno hacer comprender a la opinión pública que es absolutamente exagerado castigar a las personas que son como yo, tratarlos de bestias libidinosas, y de humillarlos. Se puede, porque no, expresar una cierta compasión o lamentar este estado de las cosas.

¿Que hacen las personas de mi clase? Recientemente, algunos se han encontrado en un lugar más o menos aislado del mundo exterior para poder mirarse, y quitarse aunque sea solo por un tiempo, la odiosa máscara que la sociedad nos obliga a llevar toda nuestra vida. Los jóvenes, con vestidos, danzaban y bailaban como mujeres felices, sabiendo que estaban entre ellos. Tienes que saber que algunos hombres no son en realidad otra cosa que jóvenes mujeres en un cuerpo y en vestimentas de hombre, y que sienten una felicidad suprema y sensaciones de voluptuosidad cuando se visten de mujeres. Sus vestimentas son su paraíso perdido. En las fiestas de disfraces o en el casino, algunos se trasvestizan en mujeres para sentir, aunque solo sea por una noche, el ser una verdadera mujer.

Encuentran normal llamarse por nombres de mujer, ya que según ellos, su nombre de hombre es contra natura: no lo aprueban sentimentalmente. No crea que ellos se reúnen únicamente en sucuchos. Yo puedo citarle el nombre de cafés Chics donde, todos los días se reúnen en mesas enteras.

Hay entre ellos, personas muy inteligentes que, con tacto, saben adaptarse a las personas y a los lugares. Entre ellos, hablan con delicadeza murmurando. Ciertamente, los profanos les llamaría la atención ver a estas gentes inteligentes llamarse el uno al otro con pronombres femeninos. Pero el "crimen" de que se los acusa es el de seducir a personas inocentes.

Sin embargo su actitud no difiere en nada de lo que hace una mujer cuando seduce a un hombre, lo que es una acción familiar o cotidiana que no escandaliza a nadie. Solo en la seducción de menores, ya sea en niñas o niños, es un delito. Si, en revancha, bajo el costo de un sacrificio financiero, uno de ellos obtiene que un soldado acepte una proposición o pagarle a un subteniente, ni el soldado ni el subteniente se inquietarán realmente.

En un gran número de personas que tienen, por otra parte, sentimientos normales, cuando los tienen, el acto sexual puede practicarse por la boca(5). Aquí es lo mismo. Tú no te imaginas el gran número de jóvenes que buscan la ocasión de ganar cinco o diez florines de esta forma. Este es actualmente el precio en Budapest. El perverso nace así, movido por una voluntad impenetrable de la naturaleza. Nadie se vuelve perverso. El que hace esto por el dinero abandonará su práctica cuando sus condiciones financieras cambien. ¡Si tú supieras el número de gente conocida en nuestro servicio que pertenece a este mundo llamado pervertido! No tengo autoridad para decirlo, pero créeme son numerosos.

 

El otro grupo de Uranianos está constituido por los "viriles". No son suficientemente "hombres" para sentirse atraídos por mujeres, pero buscan amor al lado de hombres femeninos mas jóvenes o Uranianos afeminados. Sienten placer en ayudar, cuidar y criar a su bien amado. Como nos recuerda el doctor Katte, grandes espíritus humanos han sido Uranianos viriles: Alejandro el grande, Platón, Cesar, Carlos XII, Miguel Ángel, Oscar Wilde… se puede ilustrar esta variante del Uranismo con un extracto de la alegoría de Oscar Wilde, condenado a dos años de trabajos forzados.

El amor de quien hablo y que por estos días, consiste en una fuerte atracción de una persona madura por uno mas joven, el amor sentido por David a Jonathan y que constituyó la idea dominante de la filosofía de Platón. Algunos sonetos de Miguel Ángel o de Shakespeare lo ilustran. Este amor, verdadera disposición espiritual profunda, es la fuente de las obras mas extrañas, las más grandiosas y más perfectas.

Esta atracción se ejerce entre un hombre de edad madura y un imberbe cuando el primero tiene riqueza espiritual y el segundo ha conservado la esperanza y la alegría de vivir. No obstante, nuestro mundo rechaza reconocer que las cosas son de este modo y una persona que ama de esta forma está condenada a ser objeto de las burlas y risotadas de otros.

Entre los Uranianos y las Uranianas, encontramos dos variantes. El tipo masculino, caracterizado por las preferencias por las vestiduras de hombre, una voz de tenor o barítono, la constitución física y rasgos del rostro masculino. Este es el caso de la homosexual en la cual hablé en el número de Gyógyászat al que ya he hecho referencia. Es también el caso de la aristócrata húngara condenada en Austria por haberse casado con una mujer mas joven que ella.

También el caso de Louise Michel, revolucionaria francesa, recientemente fallecida y de la que aquí tenemos una foto. De Felicita Von Vestali, actriz conocida, de apariencia viril, quien, claro está, destaca en los roles de hombre. He encontrado pocos documentos concernientes a las jóvenes niñas homosexuales que se comportan de forma completamente pasiva.

Es un error creer que la homosexualidad es un fenómeno extraño. Según Hirschfeld, el porcentaje homosexuales no es de 1/1000 más bien del 1%, y esto desde hace mucho tiempo. En China, en Turquía, en Persia, la homosexualidad es una forma reconocida de la sexualidad humana y nosotros sabemos, claro está, como fue familiar para los griegos y para los romanos.

No obstante, actualmente también, ignoramos el nombre real de homosexuales en nuestro país. Tenemos una vaga idea ya que sabemos que en Berlín, cuatrocientos a quinientos hombres se prostituyen, lo que significa que su actividad es ponerse a disposición de otros hombres. Los homosexuales protestan enérgicamente cuando se trata de asimilarlos a los delincuentes y a los depravados. Los hombres que se prostituyen son en realidad heterosexuales normales que tienen amantes mujeres. Ellos no se transforman en homosexuales: solo frecuentan hombres para obtener dinero.

Por el contrario, los verdaderos Uranianos son, en la mayor parte de los casos, incapaces de tener relaciones sexuales con representantes del segundo sexo. Solo son sexualmente potentes si piensan en otro hombre. Un fisiologista de reputación recientemente exigió de su mujer que se cortara el pelo muy corto y se vistiera como hombre durante toda la duración de su viaje de bodas. Según lo que vengo de decir luego de autores como Krafft-Ebing, Grósz, Nacke, nosotros somos llevados a pensar que la homosexualidad no es un carácter adquirido pero si innato. Ciertos caracteres aparecen desde los primeros años de la infancia cuando dos hermanos son criados en las mismas condiciones, uno puede volverse Uraniano y el otro no.

Investigadores como Ivan Bloch y Schrenck-Notzing consideran a la homosexualidad como la expresión de un carácter adquirido resultante de una situación traumática, de una vida sexual decepcionante o de una identificación con una persona del entorno. Hirschfeld y sus sucesores han llegado, a mi parecer, a contradecir esta concepción con la ayuda de argumentos sólidamente fundados. Los pocos casos que tuve la ocasión de ver, testimonian, el carácter originario de la homosexualidad.

Agregaré que un heterosexual es susceptible de tener una satisfacción sexual con un individuo del mismo sexo. Pero esto se reduce a una forma de onanismo que tiene poco que ver con el carácter homosexual bien particular que se extiende no solo en el cuerpo sino en el psiquismo del Uraniano. Esta seudo-homosexualidad es frecuente en los cuarteles, en las prisiones y en los hospitales.

Krafft-Ebing y Möbius consideran a la homosexualidad como un fenómeno de degeneración. Esto es exacto en la medida en que la organización homosexual difiere de la masculina y de la femenina. Pero Hirschfeld y otros, piensan que se debe considerar a los Uranianos como representantes de un verdadero tercer sexo, de alguna forma “intermedio”, que no está destinado a la reproducción de la especie pero si al trabajo y al progreso de la evolución humana, así como lo testimonia el número elevado de grandes espíritus que han sido parte.

Actualmente, yo no hago mía esta apología de la homosexualidad. Pero rechazo enérgicamente a aquellos que aconsejan a los Uranianos casarse para encontrar remedio a su problema. Shöpenhauer demostró que el homosexual se excluye a sí mismo de la procreación. Pero ¿por qué habría que obligar a los Uranianos a engendrar una descendencia?  Schrenck-Notzing utilizó la hipnosis con homosexuales sin obtener resultados duraderos. Pareciera ser cierto que la homosexualidad es inherente a la organización de la personalidad. La cuestión que se plantea entonces es saber qué podemos hacer frente a esto.

En ocasión del segundo Congreso húngaro de psiquiatría, Salgó se pronunció por la impunidad legal de esta perversión. Por el contrario, Baumgarten, procurador adjunto del Rey, insistió sobre la necesidad de mantener la sentencia de los decretos castigadores.

En Alemania, el célebre criminólogo Liszt y algunos médicos reputados como Nake, Möbius, Krafft-Ebing, han tomado partido en favor de la impunidad notando, no obstante, que la homosexualidad podría ser penalizada en el caso que:

 

1. Hubiera un ultraje a las buenas costumbres,

2. El acto sea llevado a cabo haciendo recurso de la violencia y de amenazas,

3. Un individuo seduzca a una persona de menos de 16 años.

 

Yo no tengo tiempo de exponer todos los argumentos morales, jurídicos y filosóficos desarrollados. No obstante, puedo decirles, que según mis lecturas y mis observaciones, considero la homosexualidad como un acto que no lleva más consecuencia para la sociedad, si dejamos de lado los casos que acabo de indicar. La represión de los homosexuales es injusta e inútil y considero que hay que sostener la petición redactada por el comité científico humanitario firmada a principio de loa años 1905 por 2.800 médicos alemanes.

Actualmente, en muchos países, se reprime a los homosexuales privándolos de libertad, destituyéndolos de sus derechos civiles, y excluyéndolos socialmente. No por razones morales ya que si este fuera el caso, grupos enteros de mujeres no quedarían impunes. La homosexualidad no deriva en perjuicios para la sociedad. La pedofilia es rara o excepcional. De todas formas, infringir un castigo por homosexualidad consiste en “aplacar la naturaleza con golpes de látigo”, como lo expresa el refrán latino: naturam expellere furca.

La represión debiera ser para los delincuentes y escoria social que conduce a los homosexuales y las homosexuales de gran valor directamente al suicidio. Esta favorece el mantenimiento de una prostitución masculina clandestina que se extiende. Es mas, el condenado, excluido socialmente, es liberado y luego de un año recae. Si llevamos el razonamiento al extremo, la pena de muerte o la prisión de por vida son sanciones más lógicas. Pero ¿habría que castigar el acto mediante el cual un individuo deja hablar a sus instintos innatos, si esta no causa ningún daño a quien sea? Esta pregunta me parece el punto esencial del problema.

Nadie castiga a los hombres que se aman con un amor heterosexual. Así mismo, la homosexualidad en la medida que no causa ningún mal a la sociedad no debe ser sancionada. Los juristas están perfectamente en el derecho de proteger los intereses de nuestra sociedad pero no tiene derecho de castigar a alguien por un acto benéfico. Haciendo esto, impulsan indudablemente a seres de gran valor pero de instintos desdichados que se vuelven presa de los individuos delincuentes y miserables. Y esto no es algo de interés para la sociedad.

Yo no he descrito, en esta comunicación, más que grandes líneas de los muchos interrogantes plantados por los "estados sexuales intermediarios". Mi objetivo era llamar la atención sobre el problema que es interesante tanto desde el punto de vista biológico como social. En una carta dirigida al príncipe Weimar, Goethe pretende que es imposible escribir lo que sea al respecto de la homosexualidad y que ademas es difícil hablar de ello. Este período me parece ya sobrepasado en los momentos actuales. Pensamos hoy en día que todo asunto científico, ya sea en ciencias naturales o en ciencias sociales, que tenga implicaciones culturales o políticas merece ser evocado.

Es posible y necesario hablar de estos problemas y escribir lo que se piensa. Si nosotros no lo hacemos, condenamos a los homosexuales a ser encerrados sin ningún análisis etiológico profundo de su situación, tal como lo expresa Hoessli, no somos, en ese caso, jueces equitativos, sino crueles verdugos. Cuantos más numerosos seamos en interesarnos en este problema, más podremos acercarnos a las verdades rechazadas en nuestros días. Permítanme cerrar mi exposición como Magnus Hirschfeld comenzó la suya. Él dijo, citando a Virchow: “No hay derecho superior al de la verdad(6)”.

 

Notas:

* “Sexuális átméti fokozatokról”, en Gyógyászat, 1905, nº 19.

1 .Wissenschaftlich-humanitáres Comité, en alienados, dentro del texto húngaro. Estos textos y otros publicados son de la revisión de Gyógyászat (N del T.)

2 . Jahrbuch für sexuelle Zwischenstufen: Wesen des Uranismus. Leipzig, Sphon, 1908, (N del T.)

3.- Urning y Urninde, en alemán en el texto húngaro. (N del T.)

4.- Perverz en el texto en húngaro.  (N del T.)

5.- Per os escrito S. Ferenczi. Claude Lorin.

6.- Esta frase está en alemán en el texto Húngaro: Es gibt kein Höheres Recht, als die der Wahrheit. (N del T.)

 

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