Psa.
Andrea Morgado G.
Introducción.
Alcanzar un conocimiento nítido del estilo
psicoterapéutico de Sandor Ferenczi, no resulta en la actualidad una
tarea fácil. Tal como lo plantea Stanton, "seguir el desarrollo
de las teorías de Ferenczi de la técnica psicoanalítica,
no proporciona mucha comprensión de su verdadera manera de práctica.
Su estilo psicoanalítico, permanece escondido detrás de las cerradas
puertas de su consulta" (Stanton, 1990, p. 156). Sin embargo, ello no
implica que no sea posible capturar algo de la forma de su quehacer clínico
a través de la lectura de sus textos, ya sea en sus Obras Completas,
su Diario Clínico, u otras fuentes menores (cartas o notas). A pesar
de que, como menciona Stanton, algunos de sus textos aportan información
fragmentaria (ibid), permiten vislumbrar no sólo su técnica misma,
sino también, un conocimiento sobre sus experiencias como analista y
sobre la deriva de los desarrollos teóricos surgidos a raíz de
sus observaciones clínicas. El reto de develar la real naturaleza de
su estilo de intervención clínica es, de hecho, una de las tareas
más significativas que queda por delante.En la actualidad, debemos a
A. Rachman (1995), el esfuerzo de inaugurar el dominio de comprensión
de la "terapéutica de Sandor Ferenczi", en la modalidad de
llevar delante un análisis acerca de los casos descritos en el Diario
Clínico.
Este autor en su búsqueda de acercarnos al conocimiento
de la terapéutica ferencziana, rescata el material casuístico
elaborado por Ferenczi y lo conceptualiza en relación a su praxis clínica
y su teoría.En relación a las contribuciones del Diario Clínico,
Rachman señala que "debemos a Judith Dupont, el delineamiento de
las principales áreas del Diario, a saber, un elemento teórico
que desarrolla el concepto de trauma, un elemento técnico referido al
análisis mutual (estrechamente vinculado al concepto de trauma), y un
elemento personal constituído por las referencias a la relación
Freud/Ferenczi"(Rachman, 1995, p.372). A estas áreas el autor agrega
una cuarta, la descripción del análisis de 4 de sus analizadas.Refiriéndose
a la temática del trauma, este autor señala la descripción
que hace Ferenczi de cuatro pacientes, todas ellas víctimas de abuso
sexual: R.N. en el caso de Elizabeth Severn , Dm. identificada por Judith Dupont
como Clara Thompson , la paciente S.I. y la paciente B., enmarcando estas descripciones
en la misma línea que la desarrollada por S. Freud, quien había
inaugurado una modalidad de trabajo, que partiendo de la revisión del
material de sus intervenciones clínicas, le permitía desarrollar
series de elaboraciones teóricas, posteriormente incluidas como parte
de su teoría psicoanalítica (Rachmann, 1995) . El trabajo de
Freud con Anna O. , el caso Dora, el caso del "pequeño Hans", "el
Hombre de las ratas", y "el Hombre de los lobos", por ejemplo,
le permitió desarrollar alternativamente sus conceptualizaciones acerca
del método catártico (Rachman, 1995), la histeria, las fobias,
la neurosis Obsesiva (Gay, 1990, p.300) y sobre neurosis infantil. No obstante
debe destacarse que ya en 1902, Ferenczi a partir del caso de Rosa K ., había
aplicado esta misma metodología en sus artículos "Homosexualidad
femenina" (1902), y "estados sexuales intermedios" (1906), orientados
a la comprensión del fenómeno de la "sexualidad psíquica",
concepto que precede sus estudios sobre homosexualidad.
Del mismo modo, las
pacientes de Ferenczi descritas en su Diario, le ofrecieron la
oportunidad de desarrollar importantes innovaciones técnicas, como la terapia activa
, la terapia de relajación , y el análisis mutual , y la posibilidad
de acercarlo a la importancia de la consideración de los eventos traumáticos
sufridos en la infancia, una visión que constituye el último
planteamiento de Ferenczi acerca de la etiología de la neurosis.En este
contexto, el presente artículo intenta ilustrar algunas posibles relaciones
entre las observaciones clínicas registradas por Ferenczi en su Diario
Clínico (1932), los comentarios realizados por él al respecto
y ciertas elaboraciones teóricas contenidas en su articulo "Confusión
de lenguas entre el adulto y el niño.El caso de S.I.Las descripciones
clínicas y las experiencias de Ferenczi con la paciente S.I., consignadas
en su Diario en 1932, durante el período de su última innovación
técnica "el trabajo mutual". El caso S.I. aparece directamente
referenciado en dos partes de su Diario, específicamente en "extirpación
e implantación de contenidos psíquicos" (Ferenczi, 1932)
, y "el concepto de yo autónomo y yo heterógeno" (ibid,
p. 93) . Sin embargo, se encuentran alusiones a dicha paciente en otras partes
del Diario, tales como el "terrorismo del sufrimiento" (ibid, p.
78) , "los sentimientos de la personalidad (del propio valor) como producto
del reconocimiento por los otros" (ibid, p. 180) , y "el efecto duradero
de las maldiciones terroríficas" (ibid, p. 197) , entre otras.Los
síntomas descritos por esta paciente, la elaboración que ésta
hiciera de ellos, y sus propias elaboraciones, parecieran haber acercado a
Ferenczi a la comprensión de la fenomenología de la interacción
agresor-agredido, al fenómeno de la identificación con el agresor,
y a la consideración de los estados yoicos fragmentarios (escindidos),
conceptos que él desarrollaría posteriormente en su artículo "La
Confusión de Lenguas entre el adulto y el niño" (Ferenczi,
1933).
Una primera perspectiva interesante, en relación
a este caso, lo constituye la forma misma en que Ferenczi
rotula los síntomas de
su paciente. En este sentido el reconocerá, que si bien
desde la fenomenología
psiquiátrica, la paciente debería ser rotulada
como "paranoica",
y por lo tanto, concebida como una patología fuera de
las posibilidades de curación a través del psicoanálisis, él,
basándose
en la premisa freudiana de que "ninguna representación
delirante deja de contener un pequeño grano de verdad" (Ferenczi,
1932, p. 94), opta por comprometerse con la realidad psíquica
contenida en dichos delirios, esto es, se identifica temporalmente
con las descripciones de la paciente.Frente a esta postura, Ferenczi
reconoce en su Diario "la posibilidad
de objeción, de que el psicoanálisis se ocupa de
la realidad psíquica de las ideas delirantes, presentándolas
como proyecciones de contenidos psíquicos inconfesables" a
lo que replica que "continúa
sosteniendo con firmeza el carácter de proyección
de una gran cantidad de "delirancia", pero que no excluye
que haya más
realidad objetiva en las producciones delirantes, que la que
usualmente se supone en el presente" (Ibid).Los síntomas
de la paciente S.I., "víctima
en la infancia de una agresión loca y terrorífica
por parte de su madre mientras dormía, a causa de alguna
actividad masturbatoria practicada durante el sueño"(ibid,
p. 78), se centraban en la existencia de una influencia externa
a ella, de origen maligno, que la obligaba a conductas autodestructivas.
Ferenczi, en su Diario describe el caso como sigue:.....sufre
de estados de angustia, de pesadillas, de una compulsión
cotidiana a beber alcohol todas las noches, de alucinaciones
diurnas de contenido angustiante, esta paciente pues, habla muy
frecuentemente de una potencia oscura, irresistible, extraña,
que la obliga contra su voluntad, contra su interés,
e incluso a contramano de su propio placer, a palabras y acciones
destructivas... se podría hablar pues de una demonomanía...
Figuras humanas aparecen de pronto... a las que ella llama fantasmas....
los fantasmas poco a poco se tornan terroríficos..."Me
aplastan ...Agujerean mi cabeza... me están matando".
En ese momento su rostro enrojece, las lagrimas corren... Tras
varios minutos de lucha... la persona entera repentinamente...
se paraliza; ella yace allí silenciosa y mortalmente
pálida...
ella afirma que ya no está más dentro, si no fuera
de su cuerpo, su cuerpo esta muerto, asesinado. Las figuras...
son muy frecuentemente apariciones de una persona muerta, particularmente
de su hermano, quien murió hace
un año (3 de Abril)La paciente, familiarizada con la teoría
de Freud del superyo -en tanto producto de la escisión
del sí-mismo-
aseguraba que sus síntomas se debían a la existencia
en ella de un "superyo maligno, la voluntad de su madre,
quien la encadenaba a través de la angustia y la forzaba
a conductas autodestructivas" (ibid).
La irrupción del Superyo dañino es descrito en
el Diario: el dolor y el espanto paralizan las fuerzas de cohesión
y de supervivencia de la persona, y es en este "tejido que
se ha hecho blando sin resistencia" que
penetra la voluntad extraña, dirigida por el odio y el
placer de agredir, con todas sus tendencias, mientras que una
parte de su espontaneidad propia es expulsada fuera de la persona.
(3 de Abril).
En su articulo "La Confusión
de Lenguas" (Ferenczi, 1933), Ferenczi plantea que "tras
el abuso al niño, éste no es capaz de tener ninguna
reacción ,
ya que cualquier acción se encuentra impedida por la existencia
del temor". Ferenczi prosigue diciendo que "cuando
este temor alcanza su punto culminante, les obliga (a los niños)
a someterse automáticamente
a la voluntad del agresor, a adivinar su menor deseo , y a obedecer
olvidándose
totalmente de sí e identificándose por completo
con el agresor" (op.
cit. p. 145).
Según Ferenczi, "el resultado de este proceso
es, por un lado, el implante de contenidos psíquicos
en la psiquis de la víctima, provocando displacer,
ocasionando dolor y tensión; al
mismo tiempo, sin embargo, el agresor succiona... un pedazo
de la víctima
... de aquí el efecto tranquilizante de la expresión
de rabia en una persona enfurecida, cuando triunfa en ocasionar
dolor al otro; una parte del veneno es implantado en la otra
persona ... a la vez (y esto es lo nuevo en lo que S.I. reporta)
que el agresor anexa el inocente estado de pacifica felicidad
imperturbado por la ansiedad.Ferenczi escribe en relación
a S.I.:En ocasiones siente, sobre todo cuando es agresiva,
dura, sarcástica,
etc. que algo extraño habla por su boca, en lo que después
no se reconoce. Hoy por ejemplo, esta cosa maligna, incontrolada,
agresiva y apasionada, y por esto terrorífica para la
niña; madre cuyos gestos, mímica,
así como las crisis maníacas, son imitadas por
la paciente con una fidelidad tal que no puede ser más
que la consecuencia de una identificación
completa... una parte de su persona es puesta "fuera
de ella",
y el lugar así vaciado es tomado por la voluntad de
aquello que la ha aterrorizado.(3 de Marzo 1932)Esta observación
descrita en su Diario, permitiría suponer un nexo entre
esta experiencia clínica, y
su planteamiento en "Confusión de lenguas" acerca
de que "el
niño del que se ha abusado se convierte en un ser que
obedece mecánicamente
o que se obstina, pero no puede darse cuenta de las razones
de esta actitud",
y con la hipótesis de que "la personalidad aún
débilmente
desarrollada, reacciona al desagrado brusco, no mediante la
defensa sino con una identificación ansiosa y con la
introyección de lo que amenaza
o agrede" (Ferenczi, 1933, p.146).Es justamente este proceso
de identificación,
lo que constituye la estructura misma del trauma, en tanto éste,
designa una "conmoción....una reacción a
una excitación exterior
o interior de un modo autoplástico (que modifica al
yo) más bien
que aloplástico (que modifica la excitación)". "Esta
neoformación del yo", dice Ferenczi, "es imposible
sin una destrucción previa total o parcial, o sin disolución
del yo precedente" (Ferenczi,
1932, p. 254), en otras palabras, es la condición de
la existencia del vacío que deja el lugar del yo, lo
que permitiría que se implantara
el "fragmento heterógeno". En el caso de S.I.
este fragmento aparece descrito de la siguiente manera:.. siente
la irresistible influencia, contraria a todas sus intenciones,
ejercida por el espíritu de esas
dos personas (su madre y una mujer conocida por ella) cuyos
fragmentos habitan, por así decir en ella. la influencia
materna, por ejemplo, tiene tendencia a expandirse en ella..
ya comenzó a volverse dura, maligna, avara,
contenta con la desgracia del otro... Fragmentos de transplante
maternal conservan su vitalidad, incluso su energía
de crecimiento; la malignidad de las personas continúa,
por así decir, viviendo en el espíritu
de aquellos que han sido maltratados.(15 de Marzo)En el artículo
citado, plantea que "una parte de la personalidad, el
núcleo mismo de ella,
ha quedado fijado a un determinado momento y a un nivel en
que las reacciones aloplásticas eran aún imposibles
y donde, debido a una especie de mimetismo se reacciona autoplásticamente" (Ferenczi,
1932, pág
254). De hecho, Ferenczi plantea que "un nuevo yo no puede
ser formado directamente a partir del yo precedente, sino a
partir de fragmentos, productos más o menos elementales
de la descomposición de éste (atomización)" (ibid).Estas
descripciones clínicas y teóricas, que Ferenczi
hace en su Diario y en textos tales como el artículo "La
Confusión de Lenguas",
dan cuenta de una elaboración situada un paso más
allá de
las teorizaciones psicoanalíticas de la época,
en tanto, corresponden a desarrollos enmarcados en lo que hoy
llamaríamos la dinámica
de los trastornos fronterizos o borderline de personalidad,
y más específicamente
como los inicios de la teorización en relación
al modelo de Relaciones Objetales . Sin duda alguna, cuando
Ferenczi plantea en su artículo
que "si los choques se suceden durante el desarrollo,
el número
y la variedad de los fragmentos divididos aumenta, y se nos
hace difícil
mantener el contacto con ellos, sin caer en la confusión,
ya que se comportan como personalidades distintas que no se
conocen entre sí y
que puede determinar un estado que se designaría atomización" (Ferenczi,
1933, p. 148) está describiendo, la fenomenología
de la dinámica
fronteriza. Del mismo modo su alusión a "espero,
sin embargo que puedan hallarse caminos para unir entre sí los
diversos fragmentos resultantes" (ibid),
parece orientarse hacia el esbozo del objetivo terapéutico
para este tipo de trastornos, que como diríamos hoy,
requieren de una "integración" de
los fragmentos escindidos.En este sentido, y volviendo a su
experiencia clínica
al interior de las sesiones, particularmente en relación
al caso de S.I., Ferenczi escribe:Como tratamiento, (S.I.)
exige que los fragmentos de la personalidad, encastrados en
ella a la fuerza, sean extraídos por
mí pedazo por pedazo; al mismo tiempo, ella debe intentar
reinsertar en su propia personalidad las partes estalladas
de su propia persona. Después
de la relajación prolongada y pasividad de mi parte,
exige ahora: you must poke the jellyfish , es decir en lo que
la concierne debo ser un poco más severo y duro con
ella. (3 de Marzo) Si bien no es tan claro, cuáles
son las intervenciones (clarificaciones, interpretaciones,
etc.) que Ferenczi hacía dentro de la sesión
si es posible señalar, el método
terapéutico utilizado. En el caso de la paciente S.I. éste
pareciera haber transitado desde una terapia de indulgencia
y relajación, como
forma de fomentar el retorno del material traumático
a través
de las llamadas regresiones benignas, hacia una terapia más
mutual, donde, este material retornado es posible de ser integrado
a gracias a la simetría
de la relación, la que si bien, no abandona el encuadre
terapeuta paciente, "permite
que esta relación comprenda la ternura pre-verbal, necesaria
para los pacientes víctimas de abuso, con el objeto
de apoyarlos en el momento de la regresión" (Stanton,
1995, p. 155).Una nueva etapa en la mutualidad se refiere a
experiencias con R.N. y S. I., especialmente con esta última.
Mediante el ... develamiento de la así llamada transferencia
y contratransferencia que esconde los más significativos
obstáculos para la completación
de todo el análisis, uno termina convenciéndose
que ninguno análisis
puede ser exitoso en tanto las falsas y sostenidas diferencias
entre la "situación
analítica" y la vida ordinaria no sean superadas
.... los pacientes también tienen razón en demandar
de nosotros no solo el ser llevados a la experiencia traumática,
si no también, dos cosas adicionales:
(1) convicción verdadera... (2) ... un genuino interés
... de un amor que conquista todo ... lo único que hace
parecer la vida como meritoria y que constituye un contrapeso
a la situación traumática.
(18 de Junio)No obstante Ferenczi, en "A propósito
de la afirmación
del displacer..." nos plantea el encuadre general a partir
del cual él
entiende el proceso de la cura "En mi experiencia, después
que se ha establecido una verdadera confianza en la capacidad
del analista para comprender todo, se produce una inmersión
en los diferentes estados de ese "estar fuera-de-sí", "haber-partido" fuera
del tiempo y fuera del espacio, saberlo todo, visión
a distancia y actuar a distancia, y esto en una sucesión
incoherente e intermitente de imágenes,
alucinaciones, lo que se podría caracterizar como una
psicosis alucinatoria. Si no se tiene temor de este diagnóstico,
e incluso si se intenta llevar a los pacientes a reconciliarse
con las imágenes hasta entonces terroríficas
(S. I.) y si, en esta ocasión, no rechazamos a priori
la posibilidad de la realidad, psíquica u otra, de sus
observaciones, y bien, en recompensa, recibimos el retorno
parcial del interés por la realidad ordinaria y,
en la mayor parte de los casos, incluso una tendencia pronunciada
a ayudarme a mí mismo tanto como a otros que sufren,
impulsando al optimismo. La tendencia a la creación
de sus propias cosmogonias tan corriente en los esquizofrénicos
que parece frecuentemente fantástica, es
una tentativa parcial de insertar su propio sufrimiento ‘imposible’ en
esta unidad mayor" (Ferenczi, 1932, pp. 61-62).De este
principio general, Ferenczi va argumentando en relación
a las demandas implícitas
en el proceso de "cura", exponiendo que son dos los
aspectos necesarios para detener el proceso de la "compulsión
a la repetición".
Al respecto señala, "en realidad, se me pedían
dos cosas sin las que no se concedería ningún
cambio en la repetición.
1) Una sinceridad total respecto de los sentimientos
de displacer existentes en el analista, el esclarecimiento
por medio del análisis mutuo de los
obstáculos en mí que volvían como obstáculos
en la transferencia libidinal.
2) Después de haber despejado
la vía
de esta dificultad, desapareció la parálisis
de la comprensión
intelectual, y apoyadas sobre la convicción interior,
aparecieron por sí mismas las preguntas justas de
mi parte" (Ferenczi, 1932, pp.
156-157).
Ferenczi continúa, "lo que es fundamentalmente
importante en todo esto, es el hecho de que la aberración
de las cantidades traumáticas
no es suficiente, la situación debe hacerse diferente
de lo que es propiamente traumático para que sea
posible otro resultado favorable. Lo esencial para que
se modifique la repetición es el abandono de la
propia autoridad rígida y de la hostilidad que
se oculta tras ella; el alivio que se instala después
de esto no es pasajero y las convicciones así adquiridas
se enraízan también más profundamente"(ibid).
Así el
llega a plantearse si en el Caso S.I., el fenómeno
desplegado alude a una regresión más profunda
o a la necesidad de revivir-hasta-el-fondo, de manera
consiente, por primera vez, la experiencia traumatógena
original (Ferenczi, 1932, p. 157).Como plantea Rachman
(1995) "la
clave del análisis
en un caso de semejante dificultad es la disposición
a confrontar y analizar la propia contratransferencia.
Ferenczi estaba más dispuesto
y era más capaz de entrar en el mundo interno
de la contratransferencia que lo que estuvo Freud o sus
contemporáneos.
Ferenczi puso esto de manifiesto en su trabajo con S.I.
en relación a la existencia de demandas
emocionales sobre el analista que habría que manejar
desde la contratransferencia".
A este respecto Ferenczi plantea:Si uno se interna demasiado
acuciosamente ya sea en la contratransferencia positiva
o negativa, podría evitar
experiencias desagradables... sin embargo el hecho de
no evitarlas puede resultar en un progreso inesperado...
S. I. fue en realidad alguien que siempre me agradó,
pero se resistió durante
largo tiempo. Entonces sucedió el
cambio súbito, que a menudo he descrito, hacia
la serenidad y la sublimación.(6
de Julio)Esta concepción del quehacer psicoterapéutico,
y más
aún, de lo fundamental que aparece en estos
casos, el manejo por parte del analista de los fenómenos
no sólo
transferenciales sino también
contratransferenciales, muestra, una vez más
la experticia clínica
y teórica de quien, en 1932, delineaba los
fundamentos de la teoría
de las relaciones de objeto y de la praxis clínica
en trastornos fronterizos.
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(1988) Comments on "Confusion
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24, Nº 2.
Ferenczi,
S., Reflexiones sobre el Traumatismo, Obras Completas,
Vol., IV., Tr., Fco. J. Aguirre. Espasa Calpe; Madrid;
1984
Ferenczi. Artículo postumo
pp. 153-163.Sabourin, P., (1982) Prefacio:Visir Secreto
y Cabeza de Turco en, Sándor
Ferenczi. Obras Completas. Tomo IV. Tr. Fco. Javier
Aguirre. Espasa Calpe; Madrid; 1984., pp. 11-20.
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