Sandor Ferenczi
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Artículos sobre Ferenczi:

imagenExperiencias y "Aventuras" Paranormales de Sándor Ferenczi.(*)

 

Giulio Caratelli..(**)

Maria Luisa Felici.(***)

 

Sándor Ferenczi (1873-1933), médico de origen húngaro, desempeñó un papel importante en el contexto del movimiento psicoanalítico. Discípulo y amigo de Freud, su obra es paralela a la del padre del psicoanálisis, orientada a la divulgación de los principios y la doctrina básica con su teoría propia y contribución clínica, a veces en conflicto con ciertas directrices fundamentales. En su trabajo sobre la "técnica activa", entre otras, estaba firmemente interesado en poner determinados límites a la conocida técnica psicoanalítica de "asociación libre" y también al uso de instrucciones específicas para los pacientes. Ferenczi también desempeñó un papel importante en el desarrollo de las así llamadas "psicoterapias a corto plazo.".

Algunas manifestaciones de la mediumnidad "mental" y ciertos fenómenos extraordinarios de la psique fueron de gran interés para Ferenczi. Cuando terminó sus estudios en la Facultad de Medicina de Viena, no pudo escapar de la fascinación que ejercía, por aquellos años, la mediumnidad, el espiritismo, el hipnotismo y la escritura automática. Un primer encuentro diez años antes de conocer a Freud, ocurrió el 2 de Febrero 1908. En el presente trabajo, nos ocuparemos de su interés en su investigación parapsicológica en la que, entre otras cosas, ha tenido experiencias personales y llevó a cabo investigaciones directas: (1) sus inicios e intereses, (2) experiencias con reconocidos "dotados", (3) un nuevo contexto para las experiencias: los fenómenos paranormales durante el análisis, (4) el problema de los así llamados "caballos matemáticos", (5) las experiencias en su familia, (6) la realización del gran trabajo de los estímulos.

 

SUS INICIOS

Ferenczi tenía una intensa atracción por ciertos fenómenos extraordinarios de la psique, y Michael Balint, en una de sus cartas a Nándor Fodor (6 de Diciembre de 1960) dice que Ferenczi asumió un interés específico por la telepatía y las predicciones, incluso desde su adolescencia (Fodor, 1961, p. 52). Entre los psicoanalistas, fue el primero en escribir apasionadamente sobre espiritismo y otros temas relacionados, pero carente de toda creencia previa, es decir, como "actos de fe" pero, al mismo tiempo, sin actitud prejuiciosa alguna (Lorin, 1983, p. 81).

Entre 1897 y 1899, asistió a una sesión espiritista en la ciudad de Buda. El Doctor Istvan Varró, un viejo amigo, reveló un episodio que sorprendió bastante al joven Ferenczi. Invitado a preguntar al espíritu quien se estaba comunicando a través de un médium, Ferenczi trató de verificar de manera rigurosa y le preguntó, escribiendo en una hoja, lo que la persona en la que estaba pensando estaba haciendo justo en ese momento. La respuesta, sorprendentemente, era que esa persona estaba sentada en la cama pidiendo un vaso de agua. En ese momento, el espíritu continuó diciendo que esa persona caía hacia atrás y moría. Ferenczi, que había pensado en un paciente, volvió al hospital y ahí se enteró que esa persona había muerto como la medium lo había anticipado (Fodor, 1961, pp. 50-51; Mészáros, 1992, p. XV).

Un breve artículo de 1899 sobre espiritismo, que después de muchos años Fodor rescató del olvido y se publicó en la Psychoanalytic Review, en inglés, apareció en la revista médica húngara Gyógyászat. Este es el primer artículo de Ferenczi escrito sobre el tema. La filosofía de ese doctor de veintiséis años de edad, era que durante el transcurso de los siglos se había intentado dar respuestas a un gran número de preguntas existenciales. Lo hizo de muchas maneras diferentes, de acuerdo a diferentes sistemas religiosos, políticos y, a veces, con ideas totalmente antitéticas e incompatibles entre si. El materialismo prevalecía; esta doctrina en la cultura científica de fines de siglo XIX, fundada en dogmas indemostrables provocó, como reacción, una difusión del movimiento espiritista y la creencia en los espíritus. La ciencia que consideraba ésta última y a otras creencias correlacionadas, como meras supersticiones, tuvo a su disposición libros y explicaciones capaces de satisfacer a una biblioteca entera y la negación antiespiritista apriorística sólo causó falsos mártires. Con la actitud de objetividad de otras ramas de la ciencia, aquellos que se oponían al espiritismo organizaron sesiones experimentales específicas para distinguir lo irreal y la auto-sugestión de lo real y lo concreto. No es poco probable, termina diciendo Ferenczi, que parte de los fenómenos del espiritismo estuvieran en relación con varias manifestaciones del inconsciente, y otras manifestaciones de la mente humana. (Ferenczi, 1963 [1899]).

En este artículo Ferenczi no explica porque se había decidido a escribir sobre este tema tan delicado. Lo hizo muchos años después, en 1917, a propósito de la desaparición del director de la revista, en un artículo-obituario. En 1898, después de haber servido en el ejército, Ferenczi empezó a trabajar como asistente en el Hospital Rókus en Budapest, asignado para el tratamiento de enfermedades venéreas. Pero ese rol estaba claramente en contraste con sus actitudes, ya que estaba interesado en analizar casos de individuos neuróticos.

No habiendo personas a su disposición para ello, pensó en llevar a cabo algunos experimentos consigo mismo. Intrigado por eventos extraordinarios de los cuales todas las personas debatían y deseando descubrir qué eran los así llamados fenómenos "ocultos", una noche, se encerró en su habitación e intentó hacer un experimento de "escritura automática". A última hora, el cansancio después de un largo día de actividad y apenas un poco de emoción, seguramente habría favorecido la "disociación psíquica" necesaria para la expresión de tales manifestaciones. Entonces tomó un lápiz con su mano, lo sostuvo suavemente entre sus dedos y colocó luego la punta en una hoja blanca. Se puso en condición de paciente espera, con el firme propósito de que ésta no lo afectara con su voluntad, y observó que el lápiz -antes o después- había escrito de forma autónoma lo que quería, en la práctica, "por sí mismo". Al inicio de este experimento, obtuvo sólo frases carentes de sentido, pero muy pronto las palabras y las frases formadas, que no había pensando en absoluto, comenzaron a cobrar sentido. Finalmente, se estableció un verdadero diálogo con el lápiz: Ferenczi hizo algunas preguntas y pronto obtuvo respuestas inesperadas relacionadas con la solución de los grandes problemas de la existencia humana. Luego, siguieron más y más preguntas, con el lápiz, invitando al joven doctor a escribir un artículo sobre espiritismo para la revista Gyógyászat, ya que su editor se había interesado en ello.

En aquella ocasión, Ferenzci dijo que nunca había oído el nombre de esa revista antes del experimento de aquella noche, aunque la duda permaneció en su inconsciente, quizá en base a información oída casualmente, de aquí o allá, supo exactamente en qué dirección tenía que seguir el joven médico-escritor en busca apoyo moral. Al día siguiente, escribió su primer artículo "médico" tomando en consideración, como indicio, los sorprendentes efectos de la señal de automatismo que Ferenzci mismo había producido, y lo envió a la revista antes mencionada. El director, Miksa Schachter, le escribió, después de un tiempo, que debía haber publicado ese estudio. Esta experiencia personal de "escritura automática" marcó el inicio de una larga y cordial amistad (Ferenczi, 2009 [1917], pp 269-270, Ferenczi, 1992, pp. 255-256).

 

MÁS EXPERIENCIAS CON PSÍQUICOS "DOTADOS"

Carl Gustav Jung refiere (en carta a Virginia Payne, del 23 de Julio de 1949) que durante la visita de Freud y Ferenczi, en 1909, a los Estados Unidos, donde Freud había dado cinco conferencias sobre psicoanálisis en la Universidad Clark, en Worcester, Massachusetts, tuvo la ocasión, en la última cena en la casa de Stanley Hall, de actualizarse acerca de las habilidades extrasensoriales de la famosa medium la Sra. Eveline Leonora Piper (Jung, 1982, p. 90).

De regreso a Europa, Freud y Ferenczi desembarcaron el 29 de septiembre de 1909 en Bremen, junto con Jung, continuando hacia Berlín, donde ambos tenían parientes que visitar. En aquella circunstancia, llevaron a cabo experimentaciones personales con la ayuda de un sujeto considerado "dotado" de habilidades telepáticas y clarividentes, la Sra. Seidler, recomendada por uno de los hermanos de Ferenczi que residía allí (Jones, 1977, Vol. 2, pp. 83, 89, Vol. 3, p. 452).

En la primera carta de Ferenczi sobre el tema (5 de Octubre de 1909), encontramos diferentes consideraciones, de las que se puede deducir claramente pruebas que hoy podemos definir como de clarividencia ("lectura" de una carta con "ojos vendados"). La Sra. Seidler "adivinó" varios detalles relacionados con la vida de Freud. No hay más evidencia disponible, por ejemplo, de precognición. Ferenczi, por su parte, se inclinaba más bien a creer que la vidente había "captado" paranormalmente sus pensamientos respecto a Freud, aunque honestamente no lo podía excluir, considerando bastante improbable la ocurrencia de una "hiperestesia" visual. Esto significa que ella -a través de una mayor sensibilidad a lo normal- habría "captado" con la vista, una pieza de información de su mímica que acompañaba a sus propios pensamientos (Freud, Ferenczi, 1993, pp. 80-83).

Freud declaró su escepticismo acerca de la predicción del futuro (6 de Octubre de 1909), ya que creía que algo paranormal genuino existía realmente y necesitaba algunos días para pensar sobre esto (Freud, Ferenczi, 1993, p. 84). En efecto, abriendo paréntesis sobre este punto, existe y seguirá existiendo un gran desacuerdo en aquel momento entre Ferenczi y Freud acerca de una cuestión no tan secundaria como la precognición, la posibilidad paranormal de conocer el futuro, con la firme y negativa posición de Freud sobre un tema tan delicado, en especial en relación a los sueños (Freud, 1968 [1899]), 1980 [1899], pp. 69 y 565, 1970 [1900], pp. 6-7 y 39, 1974 [1909], p. 152). En particular, en su famoso y "popular" libro sobre psicopatología de la vida cotidiana, Freud no se privó de reconfirmar su posición (Freud, 1970 [1901], pp 281-283).

La noche entre el 8 y 9 de Julio, Freud estaba ansioso (carta del 10 de Julio de 1915) porque había soñado más vivamente que otras veces la muerte de su hijo Martin, soldado destinado a luchar en el frente ruso. Pocos días después, el 21 de julio, recibió la última carta de Martin en la que le comunicaba que había sido herido, aunque no de gravedad. Freud sospechaba que podía ser un sueño telepático y aprovechó la oportunidad para reiniciar el debate del tema con Ferenczi (Freud, Ferenczi, 1998, pp. 73, 78). Siete años después, Freud dice que a veces también soñaba que había eventos que ocurrirían en lugares lejanos, así como también en vigilia, intuiciones o premoniciones las cuales, sin embargo, nunca habían ocurrido en realidad; por lo tanto, tales experiencias tenían que ser consideradas simplemente como la anticipación de un peligro puramente subjetivo (Freud, 1977 [1922], pp. 383-384). Ferenczi, comentando el sueño de Freud de la muerte de su hijo Martin, reafirmó días después que no sólo la posibilidad de la telepatía debía pertenecer al dominio cognoscitivo de la ciencia sino también a la capacidad de predecir el futuro (Freud, Ferenczi, 1998, pp 79-80).

Continuamos con la señora Seidler. Cinco días después, el 11 de Octubre de 1909, Freud escribió a Ferenczi para convencerse de que la medium de Berlín realmente tenía la extraordinaria capacidad de "leer" directamente los pensamientos de otras personas, quizá también los inconscientes, incluso si el presunto "pasaje" de una mente a otra "transmite" el pensamiento más allá de los canales sensoriales, podía involucrar determinada actividad de distorsión simbólica. Esperando alguna verificación, Freud aconsejó a Ferenczi ser prudente y mantener un absoluto silencio sobre el tema. Posteriormente, con material más relevante, si fuera el caso, habrían informado a Jung sobre el asunto (Freud, Ferenczi, 1993, pp. 84-86).

Ferenczi (14 de Octubre de 1909) estaba satisfecho por el hecho de que Freud compartiera su opinión sobre la posibilidad de la "transferencia de pensamiento", que fue sin duda la explicación más evidente de lo que observaron en Berlín. Y en cuanto a llevar a cabo otras verificaciones, cambió en su hermano la tarea de visitar a la Sra. Seidler trayendo consigo tres hojas escritas. La primera era el fragmento de una carta escrita en alemán de una persona desconocida para su hermano, con un contenido bastante banal y letra ilegible; la segunda, en húngaro, era la carta personal escrita por Ferenczi para la suegra de su hermano menor; la tercera una carta apócrifa escrita en alemán, elaborada para la ocasión por una joven a la que conocía, sólo con el fin de confirmar la "clarividencia" de la medium (Freud, Ferenczi, 1993, pp. 86-87). Freud (22 de Octubre de 1909) lo convenció de no forzar a la mujer con tanta experimentación; Ferenczi (26 de Octubre de 1909) comunicó que su propio hermano, en realidad, había encontrado a la medium en cama, enferma, y por lo tanto era incapaz de darle la atención que esperaba (Freud, Ferenczi, 1993, pp. 90 y 92).

Pasaron algunos días hasta que Freud recibió una extensa carta de Ferenczi (8 de Noviembre de 1909). Tenía adjuntas tres hojas preparadas para la experiencia con la clarividente, así como el informe y las notas manuscritas de su hermano relacionadas con la prueba. Al final de la carta, Ferenczi comunicó a su maestro y amigo que estaba planeando una prueba más refinada, basada en dos textos codificados, es decir, dos textos cuyo contenido era imposible revelar (Freud, Ferenczi, 1993, pp 97-101).

Pero dos días después, Freud observó (10 de Noviembre de 1909) que aunque las pruebas en conjunto no habían sido totalmente satisfactorias, no se repitieron los resultados positivos obtenidos de la experiencia anterior, tal vez debido al malestar que había afectado a la médium o tal vez porque las nuevas pruebas experimentales de Ferenczi eran demasiado complicadas (Freud, Ferenczi, 1993. p 102).

Sin embargo, la atención de Ferenczi, tal como lo comunicó el 20 de Noviembre de 1909, se había desplazado hacia otra dirección, esta vez hacia la Sra. Jelinek, una médium sonámbula que actuaba en los círculos teosóficos. Aunque Ferenczi esperaba una predicción de su futuro, las respuestas dadas por la mujer, tal como lo confirmó el 12 de Diciembre, eran más bien vagas y nada significativas después de todo (Freud, Ferenczi, 1993, pp. 103-107 y 117).
Por cierto, Ferenczi también estaba más implicado que otros sujetos presumiblemente "dotados". Las pocas noticias respecto a este tema provienen de Lou Andreas-Salomé, amiga y discípula de Freud (17 de Septiembre de 1913) que hace mención de un interés particular en los fenómenos "ocultos", compartido con Ferenczi, y la confiabilidad de las comunicaciones espiritistas, así como de los mediums mentales equilibrados en su interioridad y ajenos a toda conducta fraudulenta (Andreas-Salomé, 1977, pp. 190-191).

El intercambio de correspondencia entre Ferenczi y Rainer Maria Rilke en aquellos días (Lou a Rilke, 10 de Septiembre de 1913) confirma el interés por la cuestión de la "personificación" espiritista y la mediumnidad del psicoanalista y poeta austríaco (Rilke, Andreas-Salomé, 1984, p 199). En 1932, al final de su vida y hablando de su niñez, Ferenczi dice que en las primeras etapas de la existencia, el individuo está en sintonía con el medio externo incluso también a nivel extrasensorial y paranormal. Los médiums realmente dotados, por su parte, deben sus extraordinarias habilidades a una regresión al nivel de la omnisciencia infantil (Ferenczi, S. 2004 [1932], pp. 147-148, Jiménez Avello, 2013, pp. 89-92). Además, Ferenczi cree que los mediums espiritistas, con auxilio de su olfato, pueden captar una "emanación" de la gente que puede perpetuarse en algún lugar en el espacio, incluso después de mucho tiempo, y luego "reconstruir" ese pasado (Ferenczi, S. 2004 [1932], pp. 157-158).

 

UN NUEVO CONTEXTO PARA LAS EXPERIENCIAS:

FENÓMENOS PARANORMALES DURANTE EL ANÁLISIS

El 17 de Agosto de 1910, en una carta a Freud relata de un buen número de ocurrencias supuestamente "telepáticas", registradas en detalle por Ferenczi, durante el análisis de uno de sus pacientes. En la cadena de asociaciones verbales, la persona analizada tuvo varias veces ideas y comentarios que podrían estar probablemente relacionados con los pensamientos y eventos ocurridos a Ferenczi en las últimas 24 horas. Ferenczi, nuevamente, no las atribuía a meras coincidencias casuales (Freud, Ferenczi, 1993, pp. 212-215). Y Freud (20 de Agosto de 1910) respondió a algunas de éstas, puntualmente la transferencia del pensamiento de su discípulo que parecían eliminar, de una vez y para siempre, las muchas dudas que aún quedaban sobre este delicado problema. Al mismo tiempo, Freud considerada la necesidad de ser cauto y por lo tanto, esperar el tiempo necesario para ir descartando cada duda. De hecho, ésta es su primera admisión sobre la posible realidad de los fenómenos telepáticos (Freud, Ferenczi, 1993, p. 217).

Ferenczi seguía adelante sin vacilación (22 de Noviembre de 1910) y continuó asombrando mucho más a Freud, anunciando una gran novedad: Ferenczi mismo es el gran vidente y un "lector" del pensamiento. Analizando sus propias "asociaciones libres", como lo demuestran los cuatro experimentos mencionados por él, habría sido capaz de "adivinar" las personas en las que el paciente pensaba, personas que Ferenczi no conocía en absoluto. En aquel momento, su intención era presentarse a sí mismo como el "astrólogo de los psicoanalistas". El 2 de Diciembre de 1910, Ferenczi le dijo a Freud que estaba llevando a cabo otros experimentos, en que instaba al paciente a "capturar" lo que estaba pensando (Freud, Ferenczi, 1993, pp 242-245).

Esta vez Freud (3 de Diciembre de 1910) pronto sintió la gran necesidad de frenar el incontrolable entusiasmo que Ferenczi mostraba, en un intento por comprender la inquietud de su discípulo. O bien el problema fundamental es que si se hacía público el tema de la "transferencia de pensamiento", esto podría tener repercusiones negativas sobre el desarrollo, difusión y aceptación del psicoanálisis, a menudo objeto de acusaciones explícitas de ser algo anticientífico. Entonces invitó a Ferenczi a tener paciencia, calma, y tener elementos más confiables por un período de dos años, en secreto, sin hacerlo público. Posteriormente, pasado un tiempo, podría publicarse en el Anuario [Jahrbuch] todo lo que quisiera sobre el tema (Freud, Ferenczi, 1993, p. 246).

De todos modos, otro evento extraordinario tuvo lugar unos pocos días antes. Freud, tal vez estimulado por Ferenczi (15 de Noviembre de 1910), le había comunicado una observación relacionada con las actuaciones aparentemente extraordinarias de sujetos clarividentes, para integrarlos si fuera necesario, a la "colección" de eventos que eran de propiedad de Ferenczi: estamos hablando del famoso caso de la profecía de la "intoxicación con cangrejos u ostras". Ferenczi consideraba la respuesta profética de una mujer, una famosa astróloga adivina de Munich ("la corte de astrólogos") que, sin embargo, nunca ocurrió. Tiempo antes, el cuñado de una paciente de Freud (la fecha de nacimiento suministrada a la adivina era la del cuñado de la paciente) había padecido un cuadro de intoxicación por comer cangrejos. Por su parte, Freud supone que algún tipo de mecanismo de "transmisión de pensamiento" estuvo implicado, es decir, la cadena de pensamientos inconscientes asociados a deseos de origen incestuoso, como el que se puso de manifiesto mediante la técnica analítica, podía ser "transferida" del consultante (paciente) a la adivina (Freud, Ferenczi, 1993, p. 239).

Ese mismo mes de Diciembre de 1910, Jung se encontró con Freud en Munich, después de tener otro encuentro con Eugen Bleuler (Freud a Ferenczi, 29 de Diciembre de 1910). En primer lugar, parece que Freud tuvo en mente aprovechar la oportunidad, estando en la ciudad, para visitar a esa astróloga y adivina, cuyas actuaciones eran tema de su artículo acerca de una profecía de "intoxicación con ostras o cangrejos", pero no pudo recordar la dirección donde vivía, un típico "acto fallido", como si el padre del psicoanálisis tuviera una fuerte "resistencia" interna al respecto, justificando ese extraño lapsus. En una reunión con Jung, habían discutido, entre otras cosas, el problema de la telepatía, lo cual le preocupaba, y las últimas observaciones de Ferenczi sobre ello (Freud, Ferenczi, 1993, p. 253).

Jung, por su parte, convencido de la realidad de la telepatía, reafirmó su clara disposición para colaborar con Ferenczi en este tema específico de investigación, pero todo terminó en la nada (Jones, Vol. 3, p. 455). De todos modos Freud ya había conseguido un segundo caso que tenía características similares al caso antes mencionado y comunicado a Ferenczi, el 15 de Noviembre de 1910, en base a una respuesta acerca del futuro de la adivina, un hombre, y una profecía incumplida. La profecía dada al paciente, tenía que ver con el nacimiento de dos hijos a los 32 años, que ocurrió en realidad a su madre. Ferenczi notificó este segundo caso a comienzos del año siguiente, el 3 de Enero de 1911, implicando "transferencia del pensamiento" (Freud, Ferenczi, 1993, pp. 258-259).

Estos dos eventos, evaluados e interpretados personalmente, fueron objeto de un trabajo de Freud, escrito durante los últimos diez años, publicado en forma póstuma en 1941, encontrados entre sus papeles personales (Freud, 1977 [1921], pp. 349-358). Freud, después de habérselas leído a sus discípulos más fieles, los miembros del "Comité" (Karl Abraham, Max Eitingon, Sandor Ferenczi, Otto Rank, Hanns Sachs y Ernest Jones) en Septiembre de 1921 estaba firmemente dispuesto a presentarlo al año siguiente en el Congreso previsto en Berlín, pero Eitingon y Jones lograron de algún modo disuadirlo de tal intención (Jones, Vol. 3, pp. 460 y 469).

Después de varios años, los dos casos tuvieron una mención, y la famosa "lección" de Freud se incluyó en sus conferencias introductorias al psicoanálisis (Freud, 1979 [1932], pp. 154-158). Freud, en 1922, escribió un texto más prudente, confirmando de todos modos la posibilidad de la existencia de fenómenos telepáticos pero no habría modificado de ninguna manera su teoría de los sueños, tal como había sido enunciada en 1899: el posible estímulo telepático era considerado como cualquier otro material concurrente a la formación del sueño y por lo tanto, sujeto a los mismos mecanismos de censura y deformación (Freud, 1977 [1922]).

En 1911, Ferenczi continúa con sus experimentos de adivinación del nombre de un soldado conocido por casualidad en un tranvía (con resultados positivos), acerca del cual continuó una discusión epistolar (cartas del 3, 11, 13 y 14 de Mayo de 1911) sobre la hipótesis de la telepatía, en la que él creía, y la criptomnesia (contenidos de la memoria cuyo contenido está inaccesible a la memoria conciente) con el apoyo de Freud (Freud, Ferenczi, 1993, pp. 283-284 y 286-288).

La gran pregunta es porqué la falta de cooperación entre Jung y Ferenczi, ya que ambos, como dice Jones, tuvieron una relación epistolar sobre lo paranormal y la telepatía. Después de la ruptura entre Freud y Jung, en 1913, Ferenczi también cesó toda relación con ambos. Jones, por su parte, no explica la razón de esta falta de cooperación entre los años 1910 y 1911, a pesar de estar favorecida por Freud (Jones, Vol. 3, p. 455).

 

LA CUESTION DE LOS ASI LLAMADOS "CABALLOS MATEMÁTICOS"

En 1912, Ferenczi encuentra un nuevo y apasionante campo de interés, después de haber leído un estudio de Otto te Kloot (te Kloot, 1912) sobre los famosos "caballos pensantes" o "caballos matemáticos" en Elberfeld, que parecían ser capaces de hacer cálculos matemáticos (sumas, divisiones, raíz cuadrada y cúbica, etc.) o simplemente de obedecer a determinados signos inconscientes de su propio entrenador.

La historia de todo esto comienza con Wilhelm von Osten en Elberfeld (Alemania), cuyo caballo Hans, es decir, Kluge Hans ["Hans, el inteligente"] era capaz de hacer sencillas operaciones aritméticas, restar, sumar, dividir, multiplicar, aunque siempre limitado a uno o dos dígitos. El caballo daba el resultado golpeando su pata contra el suelo cierto número de veces. Karl Krall conoció a von Osten en 1905 y, cuando éste último murió, en 1909, continuó el trabajo con otros dos caballos, en particular con Muhamed, un caballo de origen árabe.

Después de apenas cuatro meses de aprendizaje, estos caballos habían superado ampliamente las actuaciones de Hans y lo que todo ser humano adulto podía hacer con su memoria. De hecho, si pasado un mes desde el inicio del aprendizaje los caballos eran exitosos en la multiplicación de números de un dígito, tenían que demostrar que podían calcular la raíz cuadrada, y como habían aprendido a indicar números de dos dígitos golpeando el suelo con su pezuña izquierda y las unidades con la derecha, podían resolver operaciones aritméticas de cada vez mayor complejidad al sacar la raíz cúbica de diferentes dígitos que Krall escribía en un pizarrón.

Krall dio a conocer los resultados de estos experimentos en un folleto (Krall, 1912), el cual despertó en Ferenczi mucha curiosidad. Ferenczi, en Abril de 1912, tuvo mucho interés en los métodos de "entrenamiento" usados por el entrenador de caballos Ezer de Budapest, que decía ser capaz de domar al caballo más ingobernable con el sólo poder de su voluntad, mediante la acción de la "sugestión". Después de haber asistido a varias demostraciones para dar su opinión, es decir, que el entrenamiento se puede lograr mediante "transferencia de pensamiento", hipnosis o sugestión, Ferenczi respondió que las extraordinarias y misteriosas energías operaban siempre y cuando el fenómeno observado no encaje dentro de las leyes de la naturaleza y la psicología. Pero éste no fue el caso (Ferenczi, 2009 [1913]). Por lo que respecta a la cuestión de los "caballos matemáticos" de Eberfeld, Ferenczi, como se lo comunica a Freud el 5 de Junio de 1912, supone que el sensacional éxito del caballo para las matemáticas era explicable sólo a través de la telepatía, que en los animales sería primitiva, mientras que en los seres humanos, debido al desarrollo de la conciencia, sólo se presenta en forma muy débil. Entonces, Ferenczi decidió ir a Berlin a conocer a esos caballos y nuevamente a la Sra. Seidler, y a posteriori escribir un artículo sobre el tema para la revista Schriften zur angewandten Seelenkunde. El plan de trabajo ya estaba hecho: un informe de cuatro capítulos que presentó a Freud quien, al final, con el proyecto de Ferenczi (Freud, Ferenczi, 1993, pp. 391-393), estuvo de acuerdo con Freud (20 de Julio) de que no había evidencia alguna de fenómenos telepáticos en los caballos "dotados", sino sólo confirmaciones psicoanalíticas acerca del inconsciente (Freud, Ferenczi, 1993, p. 408).

Sin embargo, Ferenczi no escribió ese articulo, tal vez porque se dio cuenta de la necesidad de revisar una gran cantidad de literatura relevante, como dice Jones (1977, Vol. 3, p. 457), o tal vez porque, como el mismo Ferenczi parece reconocer (3 de Julio de 1912), los últimos encuentros con la señora Seidler fueron un fracaso total (Freud, Ferenczi, 1993, p. 401).

 

LAS EXPERIENCIAS FAMILIARES

En 1924, las Actas de las SPR contenían un artículo muy interesante: Gilbert Murray (1866-1957), un prestigioso profesor británico de griego de Oxford, y un meticuloso estudioso de fenómenos paranormales, presidente de la SPR en 1915-16, y luego en 1952, decía que él mismo tenía con frecuencia habilidades telepáticas, y por esta razón había llevado a cabo, desde 1915, algunos experimentos -podríamos decir "privados", comparables a un juego social, pero muy serios y rigurosos- con miembros de su familia. En esos experimentos telepáticos, en un clima de gran tranquilidad, considerado entonces un estado mental muy favorable para el éxito de las pruebas, se intentó una "transmisión" puramente mental de pensamientos e imágenes seleccionadas de libros (Sidgwick, 1924).

Murray hizo experimentos durante años (Murray, 1968, pp. 47-50). En el contexto de una carta circular (escrita sólo para los miembros de la "Comisión") del 15 de Febrero de 1925, Freud comunicaba a sus discípulos más cercanos que estaba muy impresionado por el éxito de los experimentos de Murray y después, en otra carta (15 de Marzo de 1925), dijo que el Domingo anterior se había encontrado con Ferenczi y que ellos (Freud y su hija Ana) también habían tratado de hacer experimentos de "transmisión de pensamiento" similares a los de Murray con su familia. Los más exitosos, sorprendentemente, fueron sólo aquellos en los que Freud había asumido el rol de un "medium" y habían analizado sus propias asociaciones mentales, en consecuencia, temas como los contactos intermentales y el contacto directo entre individuos sin la participación de los sentidos conocidos, fueron adquiriendo cada vez más y más relevancia (Jones, Vol. 3, pp. 460-461, Freud, Ferenczi, 2000, Nota 2, p. 229).

No sabemos mucho sobre el contenido real de estos experimentos, que involucraban en primera persona nada menos que al Padre del Psicoanálisis, con lo cual tenemos gran curiosidad por saber todos los detalles, resultados, controles y observaciones. De todos modos, en una corta "nota" de 1925, que era una "adición" a su famoso libro de 1899 acerca de los sueños y su interpretación, Freud escribió que durante la ejecución de los experimentos llevados a cabo por gente muy allegada a él -probablemente en alusión a las pruebas de aquellos experimentos personales, de los cuales no sabemos la fecha exacta: o a finales de Febrero o tal vez los primeros días de Marzo de 1925- no era difícil "transferir" mentalmente a otras personas los recuerdos completos de fuerte significado emocional y esto quedó particularmente en evidencia cuando las asociaciones verbales de los sujetos "receptores" pasaron a ser objeto de análisis (Freud, 1978 [1925], p. 164).

En una carta de 1926 de Freud a Ernest Jones, Freud dará cuenta de que estas experiencias personales, sus experimentos con Ferenczi y su propia hija habían sido tan convincentes que podían dejar de lado cualquier consideración "diplomática" (Jones, Vol. 3, p. 464). Esta prudencia insinuada por Freud, por supuesto, debía ser evitada tanto como sea posible. Cualquier interpretación psicoanalítica que estuviera vinculada a estas prácticas estaban inmersas en el más puro "ocultismo" y eran absolutamente anticientíficas.

Sin embargo, podemos suponer con toda la prudencia necesaria (por el contenido de la carta de Ferenczi del 19 de Febrero de 1925) que el discípulo húngaro convenció a Freud -en aquella única y extraordinaria ocasión- a dar su consentimiento como sujeto "percipiente" para las pruebas de "transmisión del pensamiento". Un gran número de experiencias exitosas para su crédito personal, hechas en otras ocasiones, le recordaba las llevadas a cabo positivamente por Murray -así las comunicaba Ferenczi con entusiasmo- y tenía que llegar el momento para debatir más profundamente el problema de los fenómenos telepáticos (Freud , Ferenczi, 2000, p. 228).

Ferenczi, en una carta del 15 de Marzo, se enteró del éxito de los experimentos de telepatía entre Ana y Sigmund Freud, y al día siguiente le comunicó a Freud su deseo por evaluar toda la investigación y analizar los resultados de sus experiencias telepáticas, actuales y pasadas, para una ponencia en la próxima conferencia en Bad Homburg. Cuatro días después, el 20 de marzo, Freud le recomendó encarecidamente no hacerlo porque esto podría resultar muy peligroso para el psicoanálisis (Freud, Ferenczi, 2000, pp. 231-232). Esta respuesta ciertamente adversa, dio origen al contenido de una dura carta de Jones cargada de preocupaciones (del 15 de Marzo), en la que, entre otras cosas, afirmaba que no compartía los intereses de Ferenczi en telepatía, que estaba sujeta a muchos prejuicios, y que temía una terrible confusión entre este fenómeno y el psicoanálisis, que aún seguía siendo blanco de muchos ataques (Jones, Vol. 3, pp. 461-462).

 

LA FINALIZACIÓN DE LA GRAN OBRA DE LOS ESTÍMULOS

Hemos puesto un énfasis en el análisis de todos los aspectos prácticos y vivenciales de la participación de Ferenczi en investigación psíquica y su relación con Freud, pero menos en los aspectos teóricos y conceptuales. Aun teniendo algunas ideas generales sobre la telepatía en base a los conceptos y términos del psicoanálisis, ninguno fue debidamente elaborado y sistematizado, por ejemplo, el posible rol de la condición causal de la transferencia y contratransferencia, la ansiedad, el mecanismo psicológico de introyección y proyección, etc. que parece favorecer la transferencia mental del pensamiento de un individuo a otro (Gyimesi, 2012, pp. 137-139).

Sin embargo, en el primer semestre de 1932, el trabajo de inundación de estímulos de Ferenczi encuentra su propia conclusión, con todas las implicaciones que se derivan de ello. Freud ha escrito una lección, la No. 30, que se caracteriza por un contenido muy particular para su nueva serie de conferencias introductorias al psicoanálisis (Freud, 1932), por ejemplo, entre otros, el famoso "Caso del Dr. Forsyth" de 1919, basado en sus observaciones de uno de sus propios pacientes acerca de eventos de origen telepático durante el tratamiento psicoanalítico. Freud, ha señalado al respecto que en el encuadre analítico, el presunto contenido de eventos paranormales también se puede expresar en comunicaciones "normales" entre el paciente y el psicoterapeuta durante el análisis, es decir, a través de asociaciones libres, en particular el "lapsus linguae". Y a veces estas piezas de información se refieren a circunstancias concretas que el paciente, en cierto punto, "siente" que provienen de manera anómala, negadas por su propio analista. El paciente, en la práctica, está muy preocupado o celoso de otros individuos desconocidos que en ese contexto lo "abruman", y que van a estar bajo tratamiento psicoterapéutico por su analista, personas percibidas por el paciente como más "respetuosas". Además, estos sentimientos pueden ser el rechazo de sí mismo y también cierta hostilidad hacia el analista.

En otras palabras, el paciente puede "percibir" por vías aparentemente paranormales el interés y la atención con toda la carga de pensamientos, así como las emociones e inclinaciones de su propio analista hacia otros individuos. Entonces el paciente le informa -con la confirmación de su probable "percepción" telepática- que de algún modo "sabe" lo que el analista está ocultando (Freud, 1932). Algunos psicoanalistas que muestran una actitud abierta hacia lo paranormal, y que en consecuencia han seguido los consejos de Freud no lo desestiman, lo han observado, y dan a conocer muchos casos clínicos en los que ciertos eventos paranormales involucran directamente encuadres terapéuticos específicos o se pueden explicar mediante conceptos psicoanalíticos. George Devereux (1953) publicó hace sesenta años una antología clásica, que goza de actualidad.

Istvan Hollós conoció a Ferenczi por primera vez en 1905, y ambos comenzaron una excelente relación (Gero-Brabant, 1993, p. 168). En 1933, Hollós hizo saber los resultados de sus propias observaciones personales. Durante 20 años, Hollós documentó sistemáticamente alrededor de 500 casos de manifestaciones telepáticas que ocurrían durante la sesión psicoanalítica. Es probable que sus largas discusiones con Ferenczi, desde 1915, despertara su interés en esa dirección. Hollós señaló que las manifestaciones telepáticas por lo general ocurrían en los momentos difíciles de la vida del analista y que éste -no sólo el paciente- podían "percibir" los contenidos mentales del otro. Hollós también compartió la tesis de Freud, según la cual los fenómenos telepáticos parecen estar favorecidos por la transferencia de cierta información psíquica del "agente", desde el "proceso primario" al "proceso secundario", que es la representación mental que emerge del inconsciente (Freud, 1925, p. 164). Hollós también sostiene que algunos pensamientos, en el momento de ser reprimidos, se pueden "transmitir" telepáticamente del analista al paciente, y se manifiestan bajo la forma de "lapsus" (Hollós, 1933). En cuanto a la influencia de Ferenczi sobre otros autores y sus teorías de orientación psicoanalítica sobre la telepatía, también ver Gyimesi (2012, pp. 138-145).

 

CONCLUSIONES

Interesado en los fenómenos extraordinarios de la psique desde su juventud, Ferenczi ha desempeñado un papel de enorme relevancia en la convicción personal de Freud acerca de las investigaciones del fenómeno de "transferencia de pensamiento" o telepatía. El intervalo de tiempo de aproximadamente 15 meses, entre finales de Septiembre de 1909 y primeros días de 1911, de los experimentos de Ferenczi con la Sra. Seidler, las comunicaciones acerca de presuntos sucesos telepáticos durante el análisis de uno de sus pacientes, el estímulo dado a Freud para obligarlo a coleccionar y luego de evaluar dos interesantes casos de su análisis, demuestra su inicial y fundamental importancia histórica, siendo considerado el verdadero punto de partida de un gran capítulo de la parapsicología, rico en perspectivas teóricas y aplicaciones prácticas: la así llamada "parapsicología psicoanalítica".

Sin embargo, Ferenczi no tuvo la posibilidad de seguir este importante capítulo del que fue el fundamental inspirador, ya que murió en 1933. La función del estímulo estudiado por Ferenczi en relación a los fenómenos telepáticos que se manifiestan durante el análisis debe ser considerado de relevancia primaria, y otro gran pionero en este importante campo de la parapsicología, como Emilio Servadio, ha compartido las conclusiones de Hollós, que demuestran cómo el contenido de la comunicación telepática está relacionado con elementos sujetos a la represión en la mente del analista, así como el papel que desempeña la relación "transferencia y contratransferencia" -que implica componentes emocionales- en el contexto analítico, y esto constituye una precondición indispensable causal para las manifestaciones de ciertos fenómenos paranormales, tanto para el analista como para el paciente (Servadio, 1935; Caratelli y Felici, 2008, p. 51).

 

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*.- Este ensayo fue presentado en la 56ta. Convencion Anual de la Parapsychological Association en Viterbo, Italia. Traducido del inglés por Jorge Villanueva y supervisado por los autores.

 

**.- Graduado en Psicología con una tesis titulada Il Problema dei Fenomeni paranormali de Freud e Jung [El problema de los fenómenos paranormales en Freud y Jung]. En 2001, cofundó la revista trimestral italiana Il Mondo del Paranormale. Rivista di Parapsicologia, Fenomeni afinidades, insolito, y en 2003, del Centro Interdisciplinare Ricerca Parapsicológica (CIRP) en Roma. Es periodista, autor de cuatro libros, y de numerosos artículos sobre parapsicología y temas relacionados, investigador de campo (poltergeists y casos de haunting), y expositor en conferencias y simposios a nivel nacional e internacional. También es miembro profesional de la Parapsychological Association.

 

***.- Licenciada en Ciencias Geológicas. Es autora de artículos y libros científicos y tecnológicos, expositora en encuentros y conferencias, y miembro profesional de la Parapsychological Association. Presentó en colaboración con Giulio Caratelli, investigaciones en cuatro convenciones de la PA (2002, 2008, 2010 y 2013). Sus principales temas de investigación son las variables ambientales en las manifestaciones de ciertos fenómenos, como los casos poltergeist y haunting. mluisa@tin.it.

 

http://www.alipsi.com.ar/e-boletin/e-boletin-psi_vol.8_no.3_septiembre_2013.htm#tit01

 

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