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Artículos sobre Ferenczi:

 

CAMINOS DE LA INTERSUBJETIVIDA: FERENCZI, BION, MATTE-BLANCO

 

Ignácio Gerber.

Sociedade Brasileira de Psicanálise de São Paulo

 

La Intersubjetividad es inherente a la concepción freudiana del psicoanálisis, pero fue Ferenczi, su más próximo discípulo, el pionero en la investigación de las emociones que envuelven al analista en presencia del analizando. Este artículo considera los aspectos de esa investigación sobre las propias emociones en Ferenczi, Bion y Matte-Blanco, discutiendo las relaciones entre la lógica racional consciente y esa otra lógica emocional y contradictoria del Inconsciente.

Palabras claves: Subjetividad, Inconsciente, Lenguaje, Psicoanálisis, Sandor Ferenczi 1873-1033. Bion, Wilfred Ruprecht, 1897-1979.

 

Abstract: Intersubjectivity is pertinent to the freudian concept of Psychoanalysis. Yet, it was Ferenczi, his closest disciple, and the pioneer in the investigations of emotions, which come upon the analyst in the presence of the patient. This paper retakes the aspects of this investigation of Ferenczi, Bion and Matte-Blanco, discussing the relations between the rational logic and this other one which is the emotional and contradictory logic of the unconscious.

 

Index terms: Subjectivity. Unconscious. Language. Psychanalysis. Ferenczi, Sándor, 1873-1933. Bion, Wilfred Ruprecht, 1897-1979.

 

BERGER, I. Paths of Intersubjectivity: Ferenczi, Bion, Matte-Blanco. Psicologia USP, São Paulo, v.10, n.1, p.141-55, 1999.

 

Introducción

Existe hoy, casi un consenso acerca del rol pionero de Ferenczi en la larga historia de la intersubjetividad. Nos preguntamos, entonces, ¿como fue posible que sus fecundas ideas hayan sido literalmente reprimidas o negadas por el “ establishment ” psicoanalítico?.

Ferenczi, fue víctima, en el nivel institucional, de los mismos mecanismos de defensa que ayudó investigar en el nivel personal. Podríamos describir ese ataque a sus ideas y a su cordura mental a través de una secuencia de movimientos:

Primer movimiento: sus pares no estaban preparados para comprenderlo.

Segundo movimiento: Se teme lo que no se comprende. El pasó a ser temido.

Tercer movimiento: Se reprime lo que se teme; él fue entonces reprimido.

Cuarto movimiento: lo reprimido se intenta olvidar, pero lo reprimido siempre retorna.

 

De este modo, el psicoanálisis, en la historia vivida de sus relaciones personales e institucionales, confirmó sus propias presuposiciones teóricas.

La incomprensión culminó con la insidiosa acusación de Jones, en su clásica biografía de Freud, de que Ferenczi no habría estado en su "perfecto juicio" cuando escribió sus últimos textos. Una tentativa póstuma de descartar sus innovadoras ideas. Sorprendentemente para nosotros, hoy, la comunidad psicoanalítica de entonces aceptó esa versión sin mayores consideraciones. Balint, una excepción honorable, luchó por décadas para conseguir la publicación del Diario Clínico, obra esencial que solo llegó a publicarse medio siglo más tarde.

Nos preguntamos, luego: ¿qué había de tan disruptivamente nuevo en las ideas de Ferenczi que justificara tamaña resistencia?.

Recordemos que en 1897 Freud da un giro fundamental en su trabajo -Mi neurótica me engaña- abandonando el énfasis en el trauma real por el del trauma imaginario. Con eso, aunque sin desconocer en ningún momento las relaciones inter-subjetivas, Freud empieza a enfatizar los procesos intra-psíquicos, lo que resultará en la teoría estructural de 1923 con el Ello, el Yo y el Superyo. Cuando Ferenczi retoma la teoría del trauma, aunque sin desconocer en ningún momento las fantasías intra-psíquicas, el pone el énfasis en las relaciones intersubjetivas.

Todo esto se da en un momento histórico cuando, en Europa, predominaba la luminosa ilusión del reinado de la razón, del observador imparcial, aunque los desarrollos de la matemática de los espacios virtuales y de la física quántica ya pusieran francamente en cuestionamiento esa olímpica neutralidad: el observador pasaba a integrarse en el fenómeno observado.

La utilización de la contratransferencia como instrumento de comprensión psicoanalítica, que Ferenczi pronostica con sus experiencias del análisis mutuo y técnica activa, sorprende a una comunidad psicoanalítica todavía no dispuesta a abandonar la pretendida neutralidad científica. La misma resistencia va a oponerse a Melanie Klein, su analizanda, cuándo ella privilegie la intersubjetividad a través de las relaciones de objeto primarias.

Insistimos en el hecho de que las diferencias teóricas, clínicas y personales entre Freud y Ferenczi, se referían solamente a cuestiones de énfasis, pero que en el calor de las disputas político-institucionales, sus posiciones particulares fueran entendidas como radicalmente opuestas. Y, sin embargo, ya en ese tiempo, el físico Niels Bohr postulaba que "contraria sunt complementa".

Imaginemos, entonces, un resumen esquemático (ciertamente reduccionista) de esas posiciones intercambiables:

 

Estructuras intrapsíquicas

Freud (analista neutro) ? Seducción ? Fantasía:

Transferencias

 

Relaciones de Objeto

Ferenczi (analista involucrado) ? Seducción ? Trauma:

Contratransferencia

 

En su texto The Analytic Third, Ogden (1995) investiga detalladamente la literatura psicoanalítica sobre la intersubjetividad.

Reordenando cronológicamente los textos por él citados, constatátamos que después del innovador artículo de Ferenczi, en 1921, las referencias siguientes (25 años después) incluyen el período del 46 al 53 con Melanie Klein, Winnicott, Paula Heiman, Bion, Lacan y muchos otros, y retoma nuevos bríos a partir de la década del 70 hasta la fecha.

En conclusión, si viajamos por el vasto océano de la intersubjetividad psicoanalítica, navegando a partir de las afluentes en dirección a los ríos principales, y de ahí recorremos largamente hasta sus orígenes, ciertamente nos reencontraremos con Ferenczi.

 

De Ferenczi a Matte-Blanco

Los escritos finales de Freud y Ferenczi siempre me emocionan. Me parece que ellos en la antesala y proximidad de su muerte se elevaron ambos hacia la trascendencia: una visión que incluía su propia obra, a sí mismo y a su mundo. Un desapego de las certezas temporales en dirección a un tiempo más universal. Sin límites, entre la vida y la muerte sentida como un continuo cuántico.

Así es como Ferenczi, enfrentando la actitud reticente de Freud, presenta públicamente su ensayo “Confusión de lengua entre los adultos y los niños: el lenguaje de la ternura y la pasión”, en 1932, un año antes de morir, y talvez ya impregnado de su trascendencia.

Trato de imaginar las reacciones de Freud al leer ese texto que es como un contrapunto a su propia obra; contrapunto que amplían las posibilidades, pero introduce disonancias en un código armónico que busca establecer.

Ferenczi presenta entonces en el Congreso frente a sus renuentes pares, casi un manifiesto de las relaciones de objeto: "....un breve resumen (…) del vasto tema del origen exógeno de la formación del carácter y de la neurosis...." (Ferenczi, 1932, p 347).

Quiero subrayar la importancia concedida recientemente al factor traumático, tan injustamente desconsiderado en estos últimos tiempos, en la patología de las neurosis. El hecho de no profundizar suficientemente el origen externo conlleva un peligro, el de recurrir a explicaciones prematuras invocando la predisposición y la constitución. (Ferenczi, 1932, p 347).

 

Dos importantes temas se imbrican en ese texto: el proceso de las identificaciones y el clivaje del Yo. Ferenczi establece entonces una conexión esencial entre el estadio de la identificación y el lenguaje de la ternura:

Debemos hacer referencia a las ideas que Freud desarrollo extensamente cuando subrayó el hecho de que la capacidad de experimentar un amor objetal era precedida de un Estadio de Identificación. Yo calificaría ese estadio como aquel del amor objetal pasivo al estadio de la ternura. (Ferenczi, 1932, p.353).

Cuando Ferenczi asocia el lenguaje de la ternura a un estadio, sea en la acepción de un período de tiempo delimitado, sea sobre una posición recurrente en el eje del tiempo, me parece que los “sprachen” (lenguas, hablas, lenguajes....) se vuelven un factor, decisivo pero específico, de un concepto más amplio: los modos de ser del hombre.

Así podemos pensar el lenguaje de la ternura como un código comunicativo de una manera de ser -"el estadio de la ternura"- que, como demuestra su característica relacional básica a través de la identificación, siente el mundo y a sí mismo de un modo indivisible, en una continuidad decurrente de un sentimiento de pertinencia -somos una misma cosa, unitaria e infinita. Un posible significado para el amor objetal pasivo sería entonces estar abierto y receptivo al acontecimiento amoroso ya preconcebido. El objeto pre-existe al sujeto, continente y contenido intercambiables.

¿Y que cosa es esa que nos arrebata del lenguaje de la Ternura hacia el lenguaje de Pasión? Ferenczi responde: "pero un cambio significativo, provocado en el espíritu del niño por la identificación con la pareja adulta, es la introyección del sentimiento de culpa del adulto." (1932, p, 352). “Formas de amor apasionadas y llenas de la culpa, en un ser todavía inmaduro e inocente. La consecuencia entonces, puede ser la confusión de lenguas a la que él hacia alusión en el título de esa conferencia." 1932, p.353).

Es, por lo tanto, el sentimiento de culpa lo que se sitúa entre esos dos lenguajes. ¿Y cual es el síntoma más evidente de este sentimiento?.

... en el erotismo adulto, el sentimiento de culpa transforma el objeto de amor en un objeto de odio y de afección, esto es, un objeto ambivalente. En la medida que esa dualidad todavía no está en el niño en su estadio de ternura, es justamente ese odio lo que sorprende, asusta y traumatiza a un niño amado por un adulto. (Ferenczi, 1932, p.356).

Lo que era, entonces, una unidad indivisible pasa por una división radical. Radical, porque antes, él no tenia idea de que tal división podía ser concebible. En otras palabras, el sentimiento de culpa es el síntoma del clivaje, determinante del lenguaje de la pasión, y es esa diferencia esencial entre las vivencias de indivisibilidad y de división la que Ferenczi, talvez, vislumbra a través de los lenguajes.

 

En la coda de su Post-Scriptum, un Ferenczi prospectivo nos exhorta a la búsqueda de la esencia:

Esta secuencia de reflexiones apenas aborda de manera descriptiva lo que hay de tierno en el erotismo infantil o lo que hay de apasionado en el erotismo adulto, ella deja en suspenso el problema de la propia esencia de sus diferencias. (Ferenczi, 1932, p.355).

Ferenczi deja en suspenso el misterio de esa diferencia entre el lenguaje infantil y el lenguaje adulto de la Pasión presente, y con eso nos invita a un salto en el proceso de la humanización del ser.

Basándome en los desarrollos posteriores de Bion y Matte-Blanco, propongo que la esencia de esa diferencia tiene que ver con las vivencias de generalización y de restricción. No pretendo dar una definición formal de ésos dos términos; parafraseando a Bion, quiero mantener disponible toda la infinita "penumbra de asociaciones" que ellos puedan sugerir.

Así, una descripción impresionista, más metonímica pero también metafórica, diría que la generalización, el fundamento característico básico del lenguaje de la ternura, connota un sentimiento de pertinencia. Todo tiene que ver con todo, esto es, ningún gesto está aislado del mundo y, por lo tanto, nadie está solo.

Es una vivencia de fusión con el otro. Un significado de fusión –bastante distinto del usado comúnmente en psicoanálisis- dónde prevalece la completitud y no la alienación del sí mismo. Los intereses son comunes a todos en ese territorio -o una manera de ser- donde todo es nuestro.

Ya el lenguaje de la pasión connota una vivencia de restricción. La delimitación de la individualidad por la exclusión del otro; la separación. Es el territorio, o el modo de ser donde se vigoriza lo mío y lo tuyo; mi interés capturando los tuyos mediante los mecanismos de la seducción. La individualización y la vida defendiéndolos con uñas y dientes. Un rito de tránsito de la infinitud a la finitud.

La generalización y la restricción son factores inseparables e inherentes al proceso de humanización.

Podemos imaginar que el Yo del niño es modelado en ese tráfico confusional de lenguas. Ese modelo intrínsecamente conflictivo seguirá su curso "natural" a través de las secuencias traumáticas que lo resignifican, desembocando en un Yo escindido adonde conviven dos modos de ser: uno de ello será restrictivo, autocensurado, individualizado, el otro contendrá infinitas posibilidades generalizantes. Evocando a Bion, diremos que esos dos modos de ser se van alternan como continente y contenido en busca de unidad trascendente del “at-one-ment". Búsqueda que pasa por una relativización de los vértices que pueda conducir a una actitud de sin memoria y sin deseo.

Al acuñar la expresión "sin memoria, sin deseo" Bion llevó a sus últimas consecuencias la "atención flotante" de Freud. Porque él, había escogido palabras tan evocadoras de la actitud de desapego contenidas en la milenaria tradición oriental que pasa por los Vedas, por el Tao, por el Zen, pero difícilmente comprendidas si no nos alejamos de una manera de pensar y ser, a la que estamos habituados dentro de nuestra tradición occidental.

 

Bien, parece que, aunque un poco forzados, empezamos a aceptar el hecho de que Bion era natural de la India y que había vivido hasta lo ocho años de edad, bajo un maternaje compartido con una niñera hindú. Como hermosamente dice Meltzer en sus Studies on Extended Metapsychology:

[esas concepciones].... son profundamente extrañas a la tradición filosófica y teológica del occidente, pero no lo son en relación a la tradición oriental en la cual la infancia de Bion se sumergió, cual Aquiles, por las manos de "ayah." (p. 26).

Pienso siempre esa expresión "sin memoria, sin deseo" en singular, connotando una actitud, y no en plural -"sin las memorias, sin los deseos"- connotando contenido. Claro que no se trata de recordar o no una sesión, un dato biográfico, o lo que sea. Se trata de desapegarse de nuestra memoria o deseos emocionales para poder abrirse a lo desconocido -el otro-. Talvez algo cómo recuperar un casi utópico lenguaje de la ternura ferencziana.

Los vértices bionianos pueden ser pensados como puntos de vista simultáneos y multidireccionales asestados sobre un evento; evento definido para nuestra percepción de ese conjunto infinito de relaciones que nos remiten a pre-concepciones: el niño y su mundo preconcebido en un interjuego donde ambos son continente y contenido. Posiciones sutilmente mutables, donde el continente se vuelve contenido y viceversa; así el hijo se vuelve continente de la "maternidad" de su madre. Hablando en términos de vértice, la conjugación de nuestros dos modos de ser a través de una actitud de sin memoria sin deseo, talvez transcurra hacia una actitud de desapego de cualquier vértice, una actitud de no-vértice.

El modelo bioniano me parece preñado de esperanza. Hace pensar en compasión, en un sentimiento de unidad posible por el abandono de posiciones establecidas, o como diría Freud, desenvestimiento de bezetzungen (1).

Recuerdo el poema número trece del Tao–Te-King, donde Lao-tse nos habla casi literalmente de la ausencia de memoria y de deseo:

Favor y disfavor generan angustia

Honras generan sinsabores para el ego.

¿Por qué el favor y el disfavor generan sinsabores?

Porque, quién espera un favor permanece en la incertidumbre.

Sin saber si lo recibirá.

Quién recibe un favor, también permanece en la incertidumbre:

No sabe si lo conservará.

Por esto causan sinsabor

Tanto el favor como el disfavor.

¿Por qué los honores generan sinsabor?

Todo disfavor nace de un hecho

De alguien que es un ego.

Y no es posible contentar al ego.

Si pudiese liberarme del ego,

no habría más sinsabores.

 

Tao-Te-King Poema 13

(Versión de Humberto Rohden)

 

Desapegarse de la memoria emocional del propio nombre, de los orígenes, de la posición, de las perdidas y sinsabores. Desapegarse del deseo emocional del poder de la cura, de la fama, de los títulos, de las ganancias y favores. Propongo lo sin memoria sin deseo no apenas como una actitud técnica o metodológica, sino antes de todo, como una actitud ética del analista. Sugiero hasta una forma más coloquial de decirlo: sin preconcepto, sin expectativa.

El tema de la generalización-restricción atraviesa también toda la obra de Ignacio Matte-Blanco.

En sus esfuerzos por comprender como se constituye el hombre y su mundo, Matte-Blanco parte de las características de lo inconsciente de acuerdo a Freud e investiga, entonces, cuáles serían los orígenes lógicos de ese código enigmático para que, como consecuencia natural de ello, resulten las manifestaciones del inconsciente freudiano: la sustitución de la realidad externa por la psíquica. Desplazamiento, condensación, ausencia de temporalidad y tal vez, como característica fundamental, la ausencia de contradicción.

Desde los orígenes, los escritos de Matte-Blanco se orientaron hacia el lenguaje, el habla. Su primer objeto de estudio fue la esquizofrenia, a través del enigma de su lenguaje o anti-lenguaje. Esta anti-lengua es por él, pensada como el efecto de la invasión de la articulación consciente por otra lógica con características propias, irreducible al pensar consciente (como dice Ibn 'Arabi, “toda causa es el efecto de su propio efecto”). Esta otra lógica, tan cercana a lo inconsciente, es responsable también por los sueños, los lapsos linguaes, los actos fallidos y los efectos expresivos estructurales, estéticos y estilísticos del discurso. Matte-Blanco lo define como la lógica simétrica.

La búsqueda de ese evanescente código simbólico lleva a Matte-Blanco a recorrer dos direcciones simultáneamente. Una de ellas conduce a la lógica matemática, con el uso de la teoría de conjuntos infinitos, lo que sitúa al código matemático como un pre-código lingüístico: un esquema estructural del discurso.

Usando este instrumental lógico-lingüístico-matemático, ele chega à sua proposição do homem e seu mundo como constituídos por dois modos de ser: o homogêneo-indivisível e o heterogêneo-divisor. Cada um dos quais impregnado por um código lingüístico próprio e irredutível ao outro: a lógica assimétrica, inerente ao modo de ser heterogêneo-divisor e a lógica simétrica, inerente ao modo homogêneo-indivisível. Esta é a outra direção a que nos leva o pensamento de Matte-Blanco: da língua para algo mais abrangente - um modo de ser no mundo.

Usando este instrumental lógico-lingüístico-matemático, él llega a su proposición del hombre y su mundo como constituidos por dos modos de ser: lo homogéneo-indivisible y lo heterogéneo-divisor. Cada uno de ellos impregnado por un código lingüístico propio e irreductible al otro: la lógica asimétrica, inherente al modo de ser heterogéneo-divisor y la lógica simétrica, inherente al modo homogéneo-indivisible. Esta es otra dirección a la que nos conduce el pensamiento de Matte- Blanco: la de la lengua para algo amplio, un modo de ser en el mundo.

El concepto de "modo de ser" es más amplio que el de la "lógica"... La lógica colinda con la estructura ahí dónde se desenvuelve el pensar. Un modo de ser se refiere a todos los aspectos del "ser", uno del cuáles, pero solamente uno, es el pensar (1988, p. 77).

El modo de ser heterogéneo-divisor nos es familiar: se atiene a la lógica clásica, aristotélica, predominante en nuestra lógica usual conciente, o en aquello que podemos comprender a través de ella. Esta sólidamente anclada en el espacio-tiempo tetradimensional que determina nuestros límites de aprensión imaginaria, de visualización de eventos. El mundo asimétrico es analizado, dividido en partes que se relaciona según una lógica que se supone conocida.

Ya el modo de ser homogéneo-indivisible alude a otra lógica –lógica simétrica- donde no rige el principio de la no-contradicción y en consecuencia, no hay ordenación del tiempo, ni del espacio, ni relación entre distintas partes: la lógica del inconsciente.

El mundo simétrico es sintético: en él estamos sumergidos en una totalidad indivisible, desconocida, mas allá de nuestro pensar habitual; ella nos será eternamente extraña y familiar, lo esencia del unheimlich . Matte-Blanco sugiere la posibilidad del inconsciente simétrico, de ser fruto de una lógica pluridimensional que escapa a nuestros límites tridimensionales.

La lógica simétrica, que explicaría ese modo de ser homogéneo, esta regida por dos principios: el principio de simetría y el principio de generalización.

Para el principio de simetría, el sistema inconsciente trata lo inverso a cualquier relación como lo idéntico. Así, si Juan es padre de Pedro y Pedro es hijo de Juan, para esta lógica, Juan es también hijo de Pedro, y Pedro es el padre de Juan, y todas las relaciones posibles son legítimas sin contradicción. De esta manera, si un evento A antecede al evento B, también B antecede a A, excluyéndose así las secuencias tan temporales.

El principio de generalización, que en rigor esta contenido en el principio de simetría y viceversa, es formulado de este modo por Matte-Blanco:

El sistema inconsciente trata la cosa individual (persona, objeto, concepto) como si fuera un miembro o elemento de un grupo o clase que contiene otros miembros; trata esa clase como subclase de una clase mas general, y esta como subclase de una clase todavía más general y así sucesivamente (1975, p.38).

...en la estructura normal estratificada bi-lógica descubrimos que "bajo" el aspecto representativo, la superficie de cada individuo, hay normalmente una secuencia de estratos más y más profundos con amplitud y simetría crecientes. Sin darnos cuenta, sentimos de una manera oscura que la mujer amada, no solo es nuestra mujer, sino también nuestra madre; y en un estrato más profundo, es todas las mujeres "amadas", y en un estrato aun más profundo, ella es una diosa. Y mas profundamente aún, ella es nosotros mismos, hasta finalmente fundirnos en una sola expresión de modo indivisible donde todo tiende a ser todo y más. (1988, p.115).

Matte-Blanco propone el proceso consiente-inconsciente como un continuo constituido por diferentes proporciones de esos dos códigos: lo consciente divisor, con predominancia de la asimetría, y lo inconsciente indivisible, con una proporción significativamente más grande de simetría. "Aunque diferente entre sí, cada estrato está presente de manera misteriosa en todos los estratos más superficiales (...) Lo indivisible está ahí, aunque invisible."

Esa antinomia entre la generalización y la restricción sería, entonces constitutivas de dos modos de ser del hombre en su mundo. Dos códigos irreductibles de aprensión y manifestación del mundo, el hombre trágico, dividido constitucionalmente en dos dimensiones diferentes, ejercitando su coexistencia con esos dos modos de ser, en un intento de conciliación permanente.

 

Citando a Matte-Blanco:

Hay, en la estructura propia del ser humano, una antinomia fundamental que resulta de la co-presencia de dos modos de ser que son incompatibles, y que a pesar de eso existen y aparecen en el mismo motivo. Hay un antinomia fundamental en los seres humanos y en su mundo”. (1988, p.70 - 1).

"El proceso puede ser descrito como extracción por el pensar asimétrico de las infinitas posibilidades del modo de ser simétrico."(1975, p.290).

"Se puede decir que es en el infinito donde se encuentran las dos naturaleza del hombre, la simetría y la asimetría" (1975, p. 219).

"Las potencialidades del inconsciente son realmente infinitas. y así también son las posibilidades teóricas del arte." (1975, p5, p.300).

 

A través del arte llegamos a las emociones:

"...Los afectos ocupan simultáneamente todo el espacio mental." (1975, p. 418).

“Cuanto mayor el grado de simetría, más grande la magnitud de los cariños." (1975, 174).

"En cualquier emoción hay siempre una generalización, una maximización y una irradiación no justificada en términos de la lógica clásica, pero comprensible en términos de la lógica simétrica. Además del objeto concreto la emoción siempre mira un número infinitos de otros objetos dotados en su grado máximo, de las características que definen la clase, el grado infinito. (1975, p.372).

"La emoción mientras es simétrica no puede tener lenguaje.... pero así como lo inconmensurable es la madre de lo mensurable, la emoción es la madre de los lenguajes." (1975, p. 273).

"La emoción es la madre del pensar" (1988, p. 22)

No pretendemos homologar los lenguajes de Ferenczi a los modos de ser de Matte-Blanco, sino sólo sugerir una aproximación en dos campos: en uno de ellos, el lenguaje de la ternura, el sueño, la conjunción continente-contenido, el at-one-ment-, el modo de ser homogéneo simétrico, lo indivisible, la infinitud; en el otro, la lengua de la pasión, la razón, la separación continente-contenido, el modo de ser heterogéneo-asimétrico, la división, la finitud.

Entre estos dos campos, una barrera de contacto evanescente, como la propuesta por Bion. En la trascendencia de esos dos campos podemos imaginar el proceso de humanización del ser.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

BION, W.R. Atenção e interpretação. São Paulo, Imago, 1973.

BION, W.R. Learning from experience. London, William Heinemann, 1962.

FERENCZI, S. (1932). Confusão de língua entre os adultos e as crianças: a linguagem da ternura e a linguagem da paixão. In: Escritos psicanalíticos: 1909-1933. Rio de Janeiro, Taurus, s.d. p.347-56.

FERENCZI, S. Escritos psicanalíticos: 1909-1933. Rio de Janeiro, Taurus, s.d.

FREUD, S. (1937). Analysis terminable and interminable. In: The standard edition of the complete psychological works of Sigmund Freud. London, The Hogarth Press, 1964. v.23, p.209-53.

FREUD, S. (1923). O ego e o id. In: Edição standard brasileira das obras psicológicas completas de Sigmund Freud. Trad. Jayme Salomão. Rio de Janeiro, 1976. v.19, p.13-83.

FREUD, S. (1938). Splitting of the ego in the process of defense. In: The standard edition of the complete psychological works of Sigmund Freud. London, The Hogarth Press, 1964. v.23, p.271-8.

GERBER, I. Criatividade em psicanálise: uma questão ética. Revista Brasileira de Psicanálise, v.31, n.3, p.603-10, 1997.

GERBER, I. Da sedução retórica ao trauma generalizado. Ide: Revista da Sociedade Brasileira de Psicanálise de São Paulo, v.29, 1996.

MATTE-BLANCO, I. Thinkink, feeling, and being. London, Routledge, 1988.

MATTE-BLANCO, I. The unconscious as infinite sets. London, Duckworth, 1975.

MELTZER, D. Studies on extended metapsychology. Perthshire, Clunie Press, s.d.

OGDEN, T. Subjects of analysis. London, Karnac, s.d.

 

NOTAS:

(1).- Bezetzungen. Posiciones psíquicas que deben ser protegidas; en alemán también representa fortificaciones militares.

 

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GERBER, Ignácio. Paths of intersubjectivity: Ferenczi, Bion, Matte-Blanco. Psicol. USP , 1999, vol.10, no.1, p.141-155. ISSN 0103-6564

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GERBER, Ignácio. Paths of intersubjectivity: Ferenczi, Bion, Matte-Blanco. Psicol. USP . [online]. 1999, vol.10, no.1 [cited 15 June 2006], p.141-155. Available from World Wide Web: <http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0103-65641999000100007&lng=en&nrm=iso>. ISSN 0103-6564

 

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