Lic. Cristina Camesella(*).
INTRODUCCION
Trabajo en la guardia del Hospital Fernández, situado en la Capital Federal, de La República Argentina. Soy la psicóloga titular del equipo de Salud Mental junto con un psiquiatra. Dependemos del Departamento de Urgencias y no del Servicio de Psicopatología. Tenemos a cargo, como instructores, en un área docente, a una psiquiatra y una psicóloga residentes de 1º y 2ª año del Hospital Cosme Argerich. Esta actividad la practicamos 14 hrs. de las 24 hrs. que tiene una guardia. Mi función es atender y resolver las demandas extra e intra hospitalarias a través de tratamientos ambulatorios o derivaciones judiciales a lugares específicos. También salgo en ambulancia, cuando lo requiere el SAME por una paciente psiquiátrico, en su domicilio o en la vía pública.
VALORANDO A SANDOR FERENCZI
Fue un luchador infatigable, investigador en busca de la verdad, de la sinceridad, de la honestidad por encima de todo. Desvalorizado y negado hasta hace pocos años. La profundidad de su pensamiento y sentimiento psicoanalítico se ve en toda su obra, era un observador de la complejidad del psiquismo. Su mirada rastrea el sufrimiento humano y de la que se desprende conjeturas técnicas y teóricas de gran envergadura.
Desarrolla el concepto de introyección y transferencia; profundiza en las consecuencias del fenómeno proyectivo; intuye el valor de la contratransferencia en el proceso psicoanalítico mas allá de la pura consideración de artefacto a neutralizar; se refiere a la ineludible tarea de diferenciación Yo-no/Yo que imagina trabajándose desde el desarrollo fetal y empieza a desarrollar la idea de un psiquismo intrauterino, anticipándose décadas a lo que hoy se confirma a través de estudios ecográficos; tantea nexos entre mente y cuerpo y se convierte en precursor de la psicosomática; hace contribuciones relevantes para la comprensión de la homosexualidad; establece la posibilidad de analizabilidad de la psicosis.
Ferenczi amplía el concepto de trauma infantil a la peripecia del odio, la hostilidad, el maltrato, la mentira, el abandono, la incomprensión, y la intolerancia ejercida sobre el niño durante su desarrollo, poniendo de relieve lo que va más allá de la defendida prevalencia de los factores intrapsíquicos: la realidad de nuestra infancia maltratada y la responsabilidad del adulto en la producción de tanto sufrimiento; capta muy tempranamente la existencia de los procesos de escisión en los niños, que atribuye a una defensa frente al sufrimiento padecido con el fin de garantizar la continuidad de la vida, aunque esa finalidad se cumpla a expensas de la muerte psíquica; sitúa el interjuego transferencia-contratransferencia en el centro del proceso psicoanalítico y enfatiza la ineludibilidad del trabajo sobre la transferencia negativa; reclama humildad por parte del analista y alerta en el posible deslizarse hacia las redes de la idealización; es precursor de la teoría de las relaciones objetales.
ARTICULANDO LA TECNICA ACTIVA, LA ELASTICIDAD Y EL CONCEPTO DE TRAUMA
Comienzo relatando una intervención en un día de guardia, experiencia en la que voy a aplicar y articular la teoría y técnica de Ferenczi.
Un médico pide que vea a la paciente que trajo del domicilio, “se peleó con la mamá, no sé quién dejó abierto el gas en la cocina”… “es una chiquita, está en el 2º”. Cuando entro estaba el psiquiatra con las residentes, una psicóloga y una psiquiatra, junto a la paciente, el primero con gesto de dificultad dice “le voy a dar un tranquilizante”. Miro a la paciente era una “nena” miro la hoja… diecinueve años, una adolescente… Le pido que espere un poco que me deje trabajar a ver si puedo “sacarla” sin medicación, es el primer ataque en sus diecinueve años, había dicho el hermano que la acompañó.
Se encontraba atemorizada, con tetania, por hiperventilación, rigidez corporal generalizada especialmente en mandíbula, mirada fija en el techo, no había logrado vínculo visual con nadie. Comienzo a hablarle, me presento le dijo “quiero ayudarte, sé que estás sufriendo mucho, voy a apoyar mi mano en tu pecho, respira profundo”. Acaricio sus antebrazos entumecidos y con espasmos musculares. Fui acompañando su respiración hasta que lentamente se va normalizando la misma. Le digo “cuánto dolor tenés acá adentro”. Llora. La rigidez en las extremidades superiores afloja lentamente, también la posición de los dedos de la mano.
Ferenczi, basándose en su maestro, Freud, dice que ante un sufrimiento extraordinario y una angustia que desborda toda defensa del sujeto, la personalidad se divide, ésta escisión, no obstante, no impide que los afectos reprimidos pugnen por salir a la superficie El trauma produce una parálisis psíquica, Leticia, no puede hablar, no puede pensar está paralizada. La consecuencia inmediata de un traumatismo es la angustia, un dolor incomprensible e insoportable, como no puede huir ni eliminar la fuerza externa traumatizante, surge la autodestrucción como un elemento liberador de la angustia. Lo primero en destruirse es la conciencia, aquello que le da noticia de su dolor.
La pelea con su madre, fue un shock, (de otra situación previa a la que hay que llegar para liberarla) y la reacción psíquica actuó como un anestésico: destruye toda actividad psíquica y aparece la pasividad, la parálisis mental, la detención de la percepción y el pensamiento.
La miraba, acostada en la camilla y no parecía de diecinueve años sino de diez, hasta su cuerpo se detuvo, no siguió desarrollándose, estaba frente a una nena y no una mujercita que convocaba a una mamá que la cuidara, la protegiera y no la agrediera más, ni con pinchazos. Sabía que debía tener mucho cuidado en la intervención, su estado era muy frágil, acompañarla cauta pero amorosamente era el camino.
Ferenczi en “La elasticidad de la técnica” 1928 dice es una cuestión de tacto psicológico, saber cuándo y cómo se comunica algo al analizado, cuándo puede estimarse que el material proporcionado es suficiente para sacar conclusiones, en qué forma debe ser presentada la comunicación, cómo puede responderse a una reacción inesperada o desconcertante del paciente, cuándo debe uno callarse y esperar otras asociaciones y en qué momento el silencio es una tortura inútil para el paciente. (…) El tacto es la facultad de “sentir con”. Si conseguimos ayudados de nuestro conocimiento, formado por la disección de numerosos psiquismos humanos y sobre todo por la disección de nuestro Yo, hacer presentes las asociaciones posibles del paciente que él todavía no percibe, podemos adivinar no sólo sus pensamientos estancados sino también las tendencias que son para él inconscientes, al no tener que luchar contra las resistencias como él debe hacerlo”
El origen y la naturaleza del entendimiento psicológico es la síntesis de su aporte en éste texto. El primer momento del conocimiento requiere que el analista se identifique con el paciente y se pierda en esa relación. Es renunciando a la idealización del conocimiento interior a favor de una incuestionable exposición de sí mismo a todos los movimientos inconscientes necesarios para sostener una relación en la cual ella pueda acceder a su singularidad, que más tarde podrá poner en palabras que tendrán significación real y aceptación. En éste sentido poder hospedar los mensajes que los inconscientes se envían es una tarea de reconectar tanto las necesidades vitales elementales como los deseos con los objetos que los mensajes destinan imaginariamente. Era un objeto materno lo que transmitía Leticia y lo encarné.
Esto lleva a otra reflexión que señala Ferenczi en el texto, de suma importancia: la segunda regla fundamental del psicoanálisis:” que todo analista debe estar analizado lo más profundamente”. No le resultaba suficiente el autoanálisis, se analizó con Freud en tres tiempo diferentes, éste le dice que: “su análisis está acabado aunque no terminado” frente al reclamo de no haber analizado su transferencia negativa. (Carta del 17 de enero de 1930 de Ferenczi a Freud - Diario Clínico, pag. 109). Ferenczi dice “es indispensable efectuar un estudio profundo de nuestra personalidad y una observación rigurosa de nuestras mociones psíquicas y afectivas”. Mi análisis didáctico y mi formación teórica desde el ingreso a SAP enriqueció y seguirá enriqueciendo mis intervenciones y mi vida.
Vuelvo a Leticia, lentamente pudo empezar a poner palabras a tanto sufrimiento, Hubo una discusión con su madre, porque ésta había dejado el gas de la cocina abierto (¿intento de suicidio?) Aun era dificultoso pensar y transmitir su pensamiento, estaba más conectada, pudo abrazar y ser abrazada, en silencio durante largo tiempo, Era una nena abrazada por su madre. Podría ser mi hija.
Solicito a mis compañeros si podrían entrevistar a los familiares que se encuentran afuera para poder entender más sobre lo sucedido. Los padres estaban separados desde los catorce años de la paciente. El hermano y ella viven algunos días con la madre y otros con el padre. Estudia profesorado de Educación Física, le va bien.
Mientras, trabajo con Leticia la posibilidad de decir su enojo de otra manera, sin agredirse. Acepta comenzar un tratamiento para entender qué pasó y por qué hizo la crisis. Se encontraba el padre en la sala de espera, un hombre simple su aspecto era de cansado, taxista, se mostró afectivo con la paciente. Llamó la atención que no viniera la madre. Se va acompañada por su padre y hermano. La espero el miércoles próximo.
Leticia asiste puntualmente, relata que no volvió a ver a la madre porque se fue a Misiones, comenzamos un proceso analítico. A través del mismo reconstruimos con dificultad por su amnesia histérica, su infancia, eran relatos desafectivizados, ocho mudanzas por dificultades laborales del padre, la primera separación fue alrededor de los 7-8 años, no lo recuerda bien, hubo intervención del Juzgado porque su madre ingresó en el domicilio donde estaban sus hijos, a la fuerza, agredió al abuelo físicamente insultó y gritó. A los tres meses repite otra crisis, va a la guardia era jueves, la veo al día siguiente, estaba aún muy medicada. El padre la acompaña “no es nada ya se le va a pasar”, desmintiendo el sufrimiento psíquico de su hija.
Pedro Boschan refiere que “Ferenczi enfatiza el trauma como la imposición al sujeto por distintos medios de violencia, de una realidad psíquica ajena, desconociendo sus propias necesidades, sentimientos y percepciones; la imposición de la desmentida por el Otro significativo es un elemento esencial en este desconocimiento. Por ello alerta que si el analista desconoce la realidad del trauma, repite este ataque a la percepción del sujeto y lo re-traumatiza”.
No quería saber de su madre, no entendía por qué dejó el gas abierto, ¿se quería matar ella o matar a todos? Leticia se entera después de seis meses que su madre volvió, y que iba al departamento donde vivía con las tías maternas, no quería verla. Ese día cumplía veinte años y era miércoles. Repite la crisis, llega a la guardia acompañada por una amiga, que relata lo sucedido, la familia sabía lo que estaba ocurriendo. La crisis cede sin medicación, con contención verbal y corporal. No se hizo presente ningún familiar, salvo el padre, porque lo llamé. Leticia está sola.
Ferenczi dice” Lo que necesitan estos neuróticos, es ser verdaderamente adoptados y que se les deje por vez primera disfrutar de las excelencias de una infancia normal. Termina pasando su cumpleaños con la madre que la adoptó.
El traumatismo no puede ser recordado, pero ese pasado es fuente originaria del momento presente. Los recuerdos quedan unidos al cuerpo y sólo a través del mismo podrán ser despertados, los símbolos mnésicos corporales hablan, el discurso del cuerpo hay que leerlo. Franco Borgogno en el articulo sobre “Elasticidad de la técnica…” dice “Ferenczi comienza a sostener que es al cuerpo, y no exclusivamente al lenguaje, que el analista debe mirar si desea entender las primeras y principales transacciones del encuentro. Esto es porque las palabras y las cualidades afectivas profundas que transmiten deben tener las raíces en el cuerpo, particularmente cuando todavía no fueron representadas ni simbolizadas verbalmente”
Por ésta razón la derivo a análisis corporal, con Adriana Lerner (Psicopedagoga y Analista Corporal) y Gustavo Sanguinetti (Musicoterapeuta y Analista Corporal), que funcionarán como imago parental reeditando el vínculo primario y parental desde el cuidado amoroso que Leticia necesita, así se pudo trabajar áreas reprimidas, recuerdos disociados de su Yo, fue asociando el juego con su historia, la psicosis de su madre, con quién pudo encontrarse luego de un primer acercamiento por escrito, la incomunicación familiar, especialmente con su hermano, con características esquizoides importantes. En abril repite otra crisis, discute con su madre, quien no acepta la consulta psiquiátrica que Leticia le ofrece. El rechazo materno la enoja y frustra reactualizando el abandono que vivió en su infancia.
Busca a su madre analítica, era miércoles, no era casualidad. Llega rígida, hiperventilando, buscando el beneficio secundario de su compulsión a la repetición, La percibo y contengo pero decido sacarla del estancamiento al decirle, “de nuevo lo mismo no, respira profundo, ahora tenés más recursos dentro tuyo, poné este sentimiento en palabras y no en el cuerpo”. Pudo hacerlo. El recurso de la técnica activa que propuso Ferenczi que se basaba en el principio de frustración propuesto por Freud fue el camino elegido. Ferenczi la lleva a la categoría de nueva regla analítica, ya que mediante la exageración de la misma trata de llevar a lo verbal aquello que el paciente muestra en lo corporal. La prohibición actuará como un bloqueo de esta vía de descarga motriz y permitirá aflorar nuevas fantasías.
El significado real era “activar al paciente”, despertándolo a una vida mental no alienada, buscando reconducir la energía a nuevas formas de expresión accesibles al análisis.
EPICRISIS
Actualmente Leticia está trabajando, estudiando, mantiene sus dos espacios analíticos, se puso de novia, y continuamos profundizando en su ser haciendo consciente lo inconsciente.
BIBLIOGRAFIA
Borgogno, Franco (2001). Elasticity of technique: the psychoanalytic Project and the trajectory of Ferenczi’s life. The American Journal of Psychoanalysis, Vol.61, Nº 4.
Ferenczi, Sandor, (1927) Elasticidad de la técnica psicoanalítica.
(1929). El niño no bienvenido y su impulso de muerte.
(1932). Confusión de lenguas entre los adultos y el niño.
Ferenczi, Sandor, (1997) “Sin simpatía no hay curación”. El diario clínico de 1932. Ed. Amorrortu. Buenos Aires. Argentina.
Boschan, Pedro, Apuntes para una conversación sobre niñez y trauma.
Jiménez Avello, José (1998). Para leer a Ferenczi. Editorial Biblioteca Nueva. Madrid, España.
Talarn Antoni, “Sandor Ferenczi: El mejor discípulo de Freud”, (2003) Editorial Biblioteca Nueva, Madrid, España.
NOTA
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