Dr.
Jorge Cabral.
Argentina
Editorial
Letra
Viva.
por cierto, la más osada aplicación
del
psicoanálisis que se haya intentado jamás.
S. Freud
Continuidad e inserción.
Continuidad entre la biología y el psicoanálisis.
Inserción en la vastedad biológica de
la especie y en la evolución de las especies.
Hasta aquí pareciera el desarrollo, por inercia,
del pensamiento del siglo XIX. Aunque en este mismo
desarrollo Ferenczi abre distintas sendas. Las ideas
se multiplican y las asociaciones se despliegan atravesando
mitología, biología y psicoanálisis.
Es que THÁLASSA es esa
teoría de la vuelta a lo originario y es esa
escritura que lleva al pensamiento a adentrarse sin
miedo en hipótesis y analogías.
THÁLASSA es la teoría
de lo nuevo en lo originario. De la diferencia en la
unión.
Escrito en 1914, entre el destacamento
militar y su traducción de los “Tres ensayos
sobre una teoría sexual”, pareciera proyectarse,
en principio, como una continuación del libro
freudiano. Entre el requerimiento militar y la sexualidad
la pluma de Ferenczi traza una continuidad entre la
muerte y el coito. Entre lo indiferenciado y la tendencia
a lo originario a través de la diferencia.
“Como idea cardinal, se acentúa
la índole conservadora de los instintos, que
tienden a restablecer todo estado abandonado a causa
de una perturbación exterior; los símbolos
se reconocen como testimonios de conexiones arcaicas;
muéstrase, por medio de ejemplos convincentes,
cómo las particularidades de lo psíquico
conservan las huellas de las modificaciones primordiales
y arcaicas de la sustancia somática”[1].
Existe un doble movimiento,
en primer lugar la tendencia conservadora de la pulsión
que avanza y toma su fuerza de lo originario perdido;
y por otro lado la unificación de las pulsiones
en la genitalidad, llamado por Ferenczi anfimixis;
anfimixis que tiende a la unificación con el
otro, pero que solo puede sostener su diferencia en
la medida que es fálica. Y es que lo simbólico
subsume a lo biológico y es su continuidad.
Lo simbólico conserva la huella de lo arcaico,
de lo biológico; cumpliendo, introyectado, corporeizado
la función única que tiene en lo humano.
THÁLASSA es mar, es vientre
materno, es sueño, es coito, es indiferenciación
y también resecamiento, parto y nacimiento,
despertar, eyaculación y diferencia. Es expresión
simbólica de lo arcaico, su continuidad y su
ruptura. Lo originario y lo nuevo creado a partir de
una conmoción.
La misma relación sexual
se plantea en los términos de su no existencia
con la que será desarrollada más tarde
por otros psicoanalistas: “Besar, acariciar, morder,
abrazar, sirven también para borrar el límite
entre los respectivos Yo de la pareja sexual. Así por
ejemplo, el hombre durante el coito, habiendo introyectado
psíquicamente los órganos de la mujer,
evita el sentimiento de confiar a un medio extraño,
por lo tanto peligroso, su más preciado órgano,
representante de su Yo erótico. Puede entonces
permitirse la erección sin temor ya que, a raíz
de esta identificación, su miembro cuidadosamente
protegido no ha de perderse al permanecer dentro de
este ser con quien el Yo se ha identificado”[2]. Relación
imposible en la medida en que, en la unión,
se repite la conmoción de la separación
del soma y el plasma germinativo[3].
La coincidencia entre coito
y muerte, planteada por Freud a partir de los animales
inferiores, pareció haber dado el sentido último
de lo que Ferenczi denominó “regresión
thalásica”, como la regresión a lo inanimado,
lugar donde la genitalidad tomaría su fuerza
de atracción. En realidad en lo metafórico
y en el uso de analogías filogenéticas
que en el texto están presentes se desprenden
exploraciones, de clara raigambre clínica, en
relación con el concepto de trauma. THÁLASSA,
entonces debe entenderse como esa relación al
otro, el otro de la conmoción, de la perturbación,
de la atracción pulsional y no como se lo ha
leído durante mucho tiempo acentuando su aparente
matiz místico, ligándolo a un sentimiento
oceánico sólo por su parecido nominativo[4].
En sus reflexiones sobre el
trauma Ferenczi retoma la teoría de la seducción
de Freud. Teoría del trauma que formó parte
de sus preocupaciones hasta el final de su vida. El
30/7/1932 escribe en su diario: “¿Qué es “trauma?” “Conmoción”,
reacción a un estímulo exterior o interior “insoportable” de
manera autoplástica (que altera el propio-ser)
en lugar de aloplástica (que altera el estímulo).
La neoformación de propio-ser es imposible sin
previa destrucción parcial o total, o supresión
del propio-ser anterior. Un yo nuevo no se puede formar
directamente desde el yo anterior, sino desde fragmentos,
productos más o menos elementales de la descomposición
del yo”[5].
La anfimixis y los estadios
en el desarrollo del sentido erótico de la realidad
forman parte de esta reacción autoplástica
que modifica al propio-ser ante el estimulo traumático;
cuyo resultado en el propio-ser es “la renuncia a los
medios regresivos y el encuentro con un sustituto de
ellos en el mundo de la realidad”[6].
Sobre el acto sexual
El contenido del THÁLASSA
conocido con el nombre de bioanálisis es la
interpretación de los diversos fenómenos
del acto sexual. Eyaculación, erección,
fricción, fascinación, placer/displacer,
orgasmo, etc. son interpretados “sobre el modelo del
análisis de los síntomas neuróticos”[7].
Desarrollo complejo y lleno
de intuiciones, donde las analogías con otros
conocimientos científicos aparecen al lado de
observaciones y aproximaciones conceptuales nacidas
de la clínica intensa y profunda de Ferenczi.
Traza un paralelo entre el acto
sexual y el sueño a la vez que el recurso filogenético
introduce una interpretación a la cuestión
de la fecundación y el acoplamiento.
Es notorio que algunas cuestiones
de esta parte del libro referidas al coito sólo
son ilustraciones de conceptos todavía en formación;
pero otras “créese comprender muchas peculiaridades
de la vida sexual que antes nunca había sido
posible captar en su concatenación, y el lector
se siente enriquecido con sugerencias que prometen
conducir a profundísimas perspectivas nuevas”[8].
Bibliografía
-
[1]
S. Freud. En memoria
de Sándor
Ferenczi. 1933.
-
[2]
Sándor Ferenczi. THÁLASSA.
Una teoría
de la genitalidad. Letra Viva. Buenos Aires. 1983.
Pág. 18.
-
[3] Ferenczi cita a Freud
en “El
YO y el ELLO”: “La
expulsión de sustancias sexuales durante el
coito corresponde aproximadamente a la separación
del soma y del plasma germinativo. Esto explica la
similitud entre la satisfacción sexual plena
y la muerte, y la coincidencia en los animales inferiores
de la cópula con la muerte”.
-
[4] Hoy podríamos
situar distintos desarrollos en relación
con lo propuesto por Ferenczi. En esta línea
estaría,
por ejemplo, el concepto de seducción
originaria de J. Laplanche.
-
[5] Sándor Ferenczi. Sin
simpatía no
hay curación. El diario clínico de 1932.
Amorrortu editores. Buenos Aires. 1997. Pág.
245.
-
[6] Sándor Ferenczi. THÁLASSA.
Op. cit. Pág 25.
-
-
[8]
S. Freud. En memoria de Sándor Ferenczi.
Op. cit.
Para comunicarse con el autor
del texto, puede hacerlo a: jcabral@elsigma.com Para
tomar contacto con el libro, hacerlo a: Thálassa
Fuente:
El presente trabajo se encuentra publicado en el sitio El Sigma, http://www.elsigma.com/ ©elSigma.com
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