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Artículos sobre Ferenczi:

pingreenALBA DUERME PARA ELLA; ALBA SUEÑA PARA MÍ.

(El potencial traumatolítico de los sueños)

 

 

José Jiménez Avello (*).

 

RESUMEN: Según Ferenczi, los sueños tienen una función traumatolítica que es anterior y primaria respecto a la de cumplimiento de deseo enunciada por Freud. Tal aproximación se basa en concepciones metapsicológicas en ocasiones claramente diferentes a las freudianas, especialmente respecto a los puntos de vista económico y tópico, como puede observarse sobre todo en sus publicaciones póstumas. En ellas “desdeña” la toma en consideración de una supuesta pulsión de muerte y progresa hacía pensar un inconsciente distinto al reprimido. Como por otra parte Ferenczi considera que en los sueños se da una “falsificación optimista”, el artículo reflexiona sobre las vías para superar tal falsificación (solución hipomaníaca), y así convertir su potencial traumatolítico en función plenamente terapéutica. Un sueño proveniente de una película sirve como ilustración.

 

DESCRIPTORES: Sueño. Traumatolisis. Teoría pulsional. Pulsión de reposo. Inconsciente escindido.

 

“Aun en los sueños mejor interpretados es
preciso a menudo dejar un lugar en sombras…
ese es el ombligo del sueño, el lugar
en que él se asienta en lo desconocido”.

(Freud 1900a [1899], AE V, p.519)

 

Para exponer las ideas a las que alude el título y subtítulo de esta presentación, el sueño y su potencial traumatolítico, encuentro necesario comenzar por los conceptos teóricos, metapsicológicos, que Ferenczi maneja en la obra de sus últimos años, especialmente en las “Anotaciones Datadas Póstumas” que escribe entre 1930 y 1932(1).

Dicho brevemente, es necesario tomar en consideración por una parte el “desdeñamiento”(2) (Freud, 1920g) que hace Ferenczi en su teoría de una improbable para él (y para quien les habla) pulsión de muerte, y por otra, habré de enfocar sobre sus avances cara al intento de pensar un inconsciente distinto al reprimido.

Con la reflexión sobre la segunda teoría pulsional entramos de lleno en el tema del sueño, puesto que para Freud, el sueño traumático asociado a la neurosis traumática, se convierte a partir de 1920 (Freud 1920g) en el fenómeno inexplicable(3) si no se recurre a hacer intervenir una pulsión de muerte ajena y contraria al principio del placer.

Ferenczi adscribe en principio esta segunda teoría, pero su uso va tomando en él un sesgo peculiar(4) que llega a su máximo en “El niño mal acogido y su pulsión de muerte” (Ferenczi, 1929). El título hace ver que, si bien menciona a la pulsión de muerte, el acento recae sin embargo en su acción sobre un niño mal acogido.

Un año después, en 1930, comienzan las “Anotaciones Datadas Póstumas” y con ellas el descarte, cada vez más radical, de una supuesta pulsión de muerte, a la que el autor terminara por concebir como un concepto “teñido de sadismo”(5) y como “un error (pesimista)”.(6) Obviamente, el sueño traumático necesitará entonces de otra conceptualización guiada “nada más que por pulsiones de vida”.(7)

Sin embargo, su alejamiento de Freud no es tan evidente, al menos para el propio Freud. En anexo a una carta al Profesor del año 31, Ferenczi había propuesto para el congreso que iba a celebrar la IPA, dos “Comunicaciones preliminares” (Freud y Ferenczi 2000, Tomo III, p. 467).(8) La primera de ellas lleva por título “1ª. ¿El sueño tiene una segunda función?” y en ella propone considerar “que el estado del dormir y el sueño buscan siempre descargar al sistema psíquico de los restos diurnos y de los restos de vida mediante su reviviscencia, es decir, permiten percibir algo relacionado con la naturaleza traumática-neurótica de los procesos del sueño.”

Freud en su respuesta eleva de rango la función relacionada con lo traumático, que pasa de ser “función segunda” en Ferenczi a “primera” en él: “La función del sueño llamada segunda [por Vd.] es probablemente la primera” (Freud y Ferenczi, 2000, p. 468),(9) y reivindica la paternidad de la idea.

En efecto, en “Más allá...”, Freud establece que los sueños que repiten la situación traumatizante, “es palmario que no están al servicio del cumplimiento del deseo”, y entiende que “buscan recuperar el dominio sobre el estímulo” en virtud de una “función… independiente de él [del principio del placer] y que parece más originaria”.

Como generaliza estas ideas a otros muchos tipos de sueño, se ve abocado a plantear que “habrá que admitir que hubo un tiempo anterior también a la tendencia del sueño al cumplimiento de deseo” (Freud, 1920g, p. 31-32).

Esto en lo que se refiere a lo pulsional. En cuanto a las peculiaridades del punto de vista tópico ferencziano, cabe recalcar cómo Freud se refiere a esta función del sueño en relación con lo traumático como “primera” (en su carta a Ferenczi), y como “anterior” (en “Más allá…”), lo cual abre la posibilidad de pensar un inconsciente “primero y anterior”.

Las diferencias entre Freud y su discípulo respecto al inconsciente y al sueño pueden rastrearse casi desde la llegada al psicoanálisis de este último. “Interpretación científica de los sueños” (Ferenczi, 1909) es el título de una de las conferencias que Ferenczi da para médicos en Budapest tratando de atraerles al psicoanálisis.

Auténtico canto al libro de los sueños de Freud (Freud, 1900a [1989]), contiene una extensa colección de ellos, analizados fragmentariamente a fin de ilustrar las ideas de Freud. Uno en que la soñante se pasea con los pies desnudos o en ropa interior, lo interpreta con el criterio del maestro expuesto en el “El sueño de turbación por desnudez” (p. 253), donde, en palabras del conferenciante Ferenczi, “[Freud] los clasifica entre los sueños típicos. De hecho, significan sencillamente el deseo inconsciente de reencontrar el estado paradisíaco de la primera infancia” (Ferenczi, 1909, p. 84).

No se cita aquí el fragmento que así recoge Ferenczi. Aparentemente reproduce de forma casi textual lo expuesto por Freud. No debe ser así, puesto que desde 1911, a pie de la página de la Traumdeutung aparece una nota para puntualizar que en “Ferenczi [1910a](10), los sueños comunicados por éste, “divergen por muchos rasgos del sueño ‘típico’ de desnudez considerado en el texto” (Freud, 1900a, p. 255).

El comentario resulta sorprendente. ¿Dónde está la divergencia de Ferenczi? Freud no precisa más. Según mi reflexión, Ferenczi da por acabada la interpretación del sueño remitiéndolo al anhelo de retorno al “estado paradisíaco”, mientras que para Freud esto es sólo un primer nivel a profundizar hasta encontrar en la desnudez un “interés sexual” (Freud 1900a, p. 256), ausente de la explicación de Ferenczi.

Sirva lo anterior como botón de muestra de la relativa diferencia a la hora de considerar el peso relativo de lo que mueve al inconsciente. Simplificando, para Freud el peso mayor recae en el “interés sexual”, para Ferenczi en “el deseo inconsciente de reencontrar el estado paradisíaco”.(11)En “El desarrollo del sentido de realidad y sus estadios” (Ferenczi, 1913), el paraíso anhelado retrocede desde la infancia hasta “la quietud desprovista de deseos del seno materno” (p. 67), y hasta el paraíso onto y filogenético de “Thalassa” -el mar/madre primigenia de los griegos- en “Ensayo sobre la teoría de la genitalidad” (Ferenczi, 1924).

Lo que interesa de estas ideas, es que apuntan a un psiquismo donde reina una “pulsión de reposo”(12), un anhelo inconsciente de unicidad, de “la unicidad de experiencia que existía antes del trauma”(13), como escribe Ferenczi en sendas “Anotaciones Póstumas”.

Mediante estas ideas atisbamos ese territorio casi inexplorado por Freud, quien lo denomina como “periodo prehistórico”, y sobre el que en la Traumdeutung(14) “conjetura”, adelantándose a sí mismo(15) y a Ferenczi, “que las impresiones de la primera infancia (del período prehistórico)”, “demandan reproducciones y, por tanto, su repetición es cumplimiento de un deseo” (Freud, 1900a, p. 255).

En resumen, se llega por esta vía a dar carta de naturaleza a la concepción de un inconsciente “anterior” y “primero”. Anterior y primero respecto al Inconsciente reprimido. Es decir, un inconsciente escindido, no nombrado textualmente así por Ferenczi, aunque la presencia en su obra es evidente.

La cantinela del inconsciente como igual a lo reprimido ha de ser modificada. Hay un tramo reprimido en el inconsciente, en relación con el deseo libidinal y que demanda cumplimiento. Y hay otro tramo, un tramo escindido, en relación con la pérdida de la unicidad y que demanda reproducción.

Hay una notable inmediatez entre este inconsciente y el aspecto traumático del sueño en el pensamiento de Ferenczi. En el mismo anexo epistolar en que figura la “Comunicación preliminar” sobre la “función segunda” del sueño, hay otro abstract, “Una posible extensión de nuestro universo de representación metapsicológica”(16) en el que Ferenczi propone añadir a la metapsicología freudiana “mecanismos de otro tipo, y relativamente universales, que actúan tras las producciones de los psicóticos y de aquellos que han sufrido una conmoción traumática”. Tales mecanismos son denominados aquí como “fragmentación y atomización de la personalidad” y “formación de secuestro” (Freud y Ferenczi, 2000, p. 467).

Ferenczi venía investigando sobre este tipo mecanismos desde tiempo atrás (Hudon, 1993). En “Reflexiones psicoanalíticas sobre los tics” (Ferenczi, 1921, había utilizado por primera vez la expresión “fenómenos autoplásticos” (p. 122), con la que muy en particular se refiere al fenómeno que denomina como “autotomía” (p. 119),(17) modificación análoga a la escisión de partes del propio cuerpo en ciertos animales inferiores sometidos a un displacer irresoluble (como el lagarto que se libera perdiendo la cola).

En las “Anotaciones” de los años treinta, la “autotomía” se convertirá en el prototipo de una específica defensa, diferente a las basadas en la represión, y el término será sustituido en favor de otras expresiones que hablan del fenómeno ya en un plano exclusivamente psicológico: “autoclivaje narcisista”,(18) “fractura de contenidos psíquicos, proceso de autodesgarro”(19), que junto a los ya citados son los términos elegidos en estos últimos documentos.

En cuanto qué habita en ese inconsciente escindido, y qué otro mecanismo básico que no es el de la represión lo mantiene, desde Freud, pasando por Ferenczi y llegando al psicoanálisis actual, hay acuerdo en entender lo escindido como ligado a lo traumático, y creado o mantenido mediante el mecanismo del desmentido (Verleugnung). Pero el acuerdo se rompe si profundizamos en lo que cada uno entiende por traumático y también por desmentido.

Me detengo poco en ello. Sólo en resumen contrastado para la ocasión con trazo grueso puedo plantearlo así: en Freud lo traumático se da porque hay un psiquismo enfermo (véase Dora), en Ferenczi la enfermedad viene del traumatismo realmente acaecido. En Freud el desmentido es un mecanismo intrapsíquico (como el desmentido de la castración en el fetichismo), en Ferenczi es un mecanismo vincular entre un agresor que desmiente y un agredido que hace suyo el desmentido. Para un autor actual como Marucco (Marucco, 1998), lo que se desmiente y almacena escindido son las identificaciones primarias (precoces e intrusivas), de los padres anteriores al Edipo, idea que no dista mucho de la que expresa Ferenczi al hablar de “trasplantes extraños escindidos”.(20)

 

Fin de lo metapsicológico.

El desarrollo más nítido sobre el sueño lo hace nuestro autor en una de las cinco “Anotaciones Póstumas” aparecidas en el primer aniversario de su muerte con forma de artículo al que Balint tituló “Reflexiones sobre el traumatismo” (Ferenczi, post X). La Anotación lleva por título “Sobre la revisión de la interpretación de los sueños”(21).

De manera sólo un poco menos abrupta de cómo lo hace este escrito -puesto que estas “Anotaciones” son borradores de un proyecto inacabado, anotaciones para sí mismo-, Ferenczi expone “una definición más completa de la función del sueño”, “en lugar de” la clásica freudiana, “el sueño es una realización de deseo”. Dicha definición es: “todo sueño, incluso el más desagradable, es una tentativa de llevar los sucesos traumáticos a una resolución y a un dominio psíquico mejores, en el sentido podría decirse de “l’esprit d’escalier’”(22) (p. 156).

Como una segunda definición puede entenderse el fragmento en que alude a la “función traumatolítica del sueño”, “El estado de sueño, favorece no sólo la dominación del principio del placer (la función de cumplimiento de deseo del sueño), sino también el retorno de impresiones sensibles traumáticas, no resueltas, que aspiran a la resolución (función traumatolítica del sueño)” (p. 158).

Obsérvese que Ferenczi habla en esta segunda definición del retorno de “impresiones sensibles”, y en otros momentos de “restos diurnos” y “restos de vida” (p. 156). Utilizando la expresión de los Botella, habla de lo “no-representado” (Botella, 2003, p.44). En ningún momento se refiere a huellas mnésicas o representaciones. Con los prolegómenos de corte metapsicológico que vengo de exponer, puedo plantear directamente que el autor está aludiendo a lo inconsciente escindido, al inconsciente en relación con memorias procedimentales (“huellas sensibles”), a diferencia del inconsciente derivado de la represión, en conexión con memorias declarativas (“huellas mnésicas”) (Bleichmar, 2001).

Doy también por innecesario desarrollar que Ferenczi alude con estos “restos de vida” a traumatismos no elaborados. También va de suyo que, puesto que universaliza la génesis traumática en la patología y los fenómenos de escisión en el desarrollo normal, generalice su punto de vista a “todo sueño”.

Cabe matizar que este inconsciente “que nunca posiblemente ha sido consciente” (p. 157), Ferenczi no lo aborda sólo como proveniente de tiempos arcaicos, “prehistóricos”, aunque también lo hace en otras “Anotaciones Póstumas”. En ésta lo piensa en un sentido dinámico y experiencial: ante un “choque inesperado, sin ninguna preparación y aplastante” se produce como defensa una detención de la percepción y la ideación, que deja “a la personalidad sin ninguna protección”. La consecuencia es la incrustación en las profundidades del sujeto de “trasplantes extraños escindidos” de los que “no subsistirá ninguna huella mnésica” (p. 157).

Hay otro aspecto a precisar. La redacción de la segunda definición recogida podría inducir a pensar la función traumatolítica como subordinada a la función de cumplimiento de deseo, o al menos a situar ambas en plano de igualdad: no es así para Ferenczi. La función profunda, la “función primera” como la nombra Freud, es la traumatolítica, y el cumplimiento de deseo actúa para ayudar a soportar su contenido traumático “embelleciéndolo si es necesario” (p. 159).

Me permito introducir ahora un material especulativo para ejemplificar algunas de las ideas expuestas. Servirá además para hacer después otras reflexiones, las últimas, a cuento del “embellecimiento” del sueño de que habla Ferenczi.

En “Luce el sol a través de la lluvia”, primero de los ocho sueños que componen la película Los sueños de Akira Kurosawa (1990), una mujer, probablemente su madre, advierte a Akira niño de que no debe ir al bosque, porque en días de lluvia como ése, los zorros salen a realizar su danza nupcial y no quieren ser vistos cuando la realizan. Desoyendo el consejo, el niño observa la danza escondido tras un árbol hasta que es descubierto por uno de ellos. De vuelta a casa, la madre le cuenta que el zorro ha estado allí y dejado un puñal con la indicación de que por lo presenciado, debe suicidarse. La única posibilidad de librarse del castigo es ir a pedir perdón a los zorros, aunque éstos no suelen concederlo. El sueño termina con el niño caminando hacia el arco iris bajo del cual se supone está la morada de los zorros.

Un posible primer análisis del sueño remite sin duda a la conflictiva edípica bastante claramente. En particular a la observación prohibida de la escena primaria (danza nupcial de los zorros) y a la punición consecuente (suicidio/castración).

Pero además, llaman la atención ciertos elementos no verbales del sueño. Comienza con un día soleado que bruscamente deja paso a una lluvia torrencial. Si mi especulación se acepta, puede entenderse como un fenómeno auto simbólico representando fragmentos escindidos, lluvia y sol, presentes habitualmente uno cuando no está el otro. El empuje traumatolítico del sueño consigue sin embargo juntarlos en el arco iris, metáfora naturalista en la que los fragmentos resultan bellamente reunidos.

El autor (del sueño y de la película), al titularlo como “Luce el sol a través de la lluvia”, remarca como principal en el contenido esta alusión a fragmentos escindidos y reunidos, lo que pone como “función primera” a la traumatolítica. La parte relativa a la contemplación de la escena primaria y por tanto a la función de cumplimiento de deseo, puede entenderse que pierde relevancia para el propio Kurosawa al no incluirla en el título.

Y hay una última observación sobre este sueño que me va a permitir completar lo teórico. Es ésta: cuando el niño camina hacia el perdón de los zorros, y dado que la madre le ha dicho que es sumamente improbable que lo obtenga, cabría esperar como escenario adecuado algún tipo de paisaje lúgubre y triste. Muy por el contrario, en esta escena final vemos al niño caminar por una senda en la que todo es luz, flores y color, con el arco iris como telón de fondo. He aquí lo que Ferenczi denomina “embellecimiento” del sueño. La aparición de lo traumático, para ser soportable al sueño y a la conciencia, precisa según él de “una falsificación optimista” (p. 158).

Años después, Ángel Garma (Garma 1966 [1940]) hará un planteamiento casi idéntico hasta lo sorprendente, puesto que no parece haber conocido las ideas de Ferenczi sobre la “optimista falsificación” del sueño. Garma enfoca la función de cumplimiento del deseo como una especie de maniobra de despiste respecto a la angustia traumática manifiesta u oculta en todo sueño. Basándose en casuística propia y en sueños paradigmáticos, como los de Dora (Freud 1905e [1901]), Garma cree ver en ellos una pobre y pacata realización de deseos a la que denomina “cobardía del sueño” (p. 224): ¿por qué no sueña Dora que vive una apasionada y bella historia de amor con su enamorado? En esto, que denomina “cobardía del sueño”, cree ver Garma, más allá de la formación de compromiso preconsciente /inconsciente, lo inauténtico del cumplimiento de deseo, mera tapadera de lo traumático torpemente disimulado.

Sueño cobarde en Garma, sueño embellecido y falsificación optimista en Ferenczi, también puede decirse de la última parte del sueño de Kurosawa, que ella apunta a una solución maníaca. Habrá que cuestionar entonces si el sueño tiene en sí mismo una capacidad traumatolítica, si la entendemos como capacidad autónoma terapéutica. Sin desdeñar el progreso figurativo que el sueño puede suponer en sí mismo, la hipomanía, el embellecimiento o la falsificación, no se ven en sí mismo las mejores soluciones para lo traumático.

Por eso en el título de esta presentación he preferido referirme a la función traumatolítica del sueño con la expresión “potencial traumatolítico del sueño”. Lo que conduce directamente a una pregunta: ¿cómo el potencial traumatolítico del sueño puede convertirse en función plenamente terapéutica?

La respuesta podemos pensarla con Ferenczi a través de uno de sus numerosos escritos breves, “¿A quién se cuentan los sueños? (Ferenczi, 1913, p. 37). Imposible ser más sucinto que el autor quien en tres líneas expone su respuesta:

 “Los psicoanalistas saben que uno se siente impulsado inconscientemente a contar sus sueños a la persona a quien afecta su contenido latente. Lessing parece que tenía la premonición de esto cuando escribió el siguiente dístico:

Somnum

Alba mihi Semper narrat sua somnia mane,

Alba sibi dormit; somniat alba mihi.(23)

“Sobre el sueño/ Alba me cuenta siempre su sueño por las mañanas/

Alba duerme para ella; Alba sueña para mí”. Tal planteamiento conlleva inmediatamente a una propuesta: el sueño busca un interlocutor. Pensemos en la oniromancia que practicaban los griegos, en José interpretando el sueño del Faraón, en el manual de interpretación de los sueños que escribe Artemidoro en el siglo II, y por supuesto en Freud y el psicoanálisis. En todos estos acercamientos subyace una hipótesis común: que los sueños contienen un código cifrado que apela a alguien que ayude a descifrarlo.(24) Sólo de esta manera y progresivamente, podrá irse superando la “falsificación” que realiza el sueño: si el analista se presta y compromete con el soñante paciente en la tarea de obtener su significado.

Tocaría consecuentemente abordar ahora, con Ferenczi pero para el psicoanálisis actual, la práctica coherente en el trabajo sobre los sueños así entendidos. Si el material a indagar no está hecho de contenidos reprimidos ni huellas mnésicas, la clásica interpretación del sueño se vacía de sentido. Pero reflexionar sobre las modificaciones técnicas que implica esta concepción del sueño, excede los límites marcados para esta presentación.

Destacaré únicamente que, a este inconsciente “que posiblemente nunca ha sido consciente”, del que “no subsistirá ninguna huella mnésica”, Ferenczi trata de alcanzarlo mediante la regresión extrema y el “trance profundo” (Ferenczi, post X, p.160). Y se acepte o no el trabajo mediante abreacción catártica, permanece en cualquier caso la necesidad de una tolerancia a lo vivencial mucho mayor de la que ha sido tenida por adecuada.

Para concluir les diré, que cuando comenzaba a pergeñar lo que acabo de comunicarles, azar o necesidad, escuché una canción del grupo pop Indigo Girls. Un fragmento de la letra de esa canción ha sonado con frecuencia en mi mente mientras escribía esta presentación.

Dice así: “The dreams came in like needy children tugging at my sleeve…(25) (“Los sueños son como niños necesitados tirándome de la manga…”)

 

Notas:

1.- Denomino Anotaciones Póstumas de los años 30 al conjunto de las incluidas en “Reflexiones sobre el traumatismo” (Ferenczi, post. X), “Notas y fragmentos” (Ferenczi, 1920 y 1930-1933 XXI), Sin simpatía no hay curación. El diario clínico de 1932 (Buenos Aires: Amorrortu, 1997) y “Las notas breves inéditas de Sandor Ferenczi” (Dupont, 2000), en la convicción de que todas ellas forman un mismo material separado editorialmente por razones varias (de censura fundamentalmente) (Introjactare).

2.- “Lo que sigue es especulación, a menudo de largo vuelo, que cada cual estimará o desdeñará de acuerdo con su posición subjetiva”. (Freud 1920g, AE, XVIII, p. 24).

3.- “Indubitable” dice la traducción al castellano en Amorrortu Editores.

4.- Véase por ejemplo “El problema de la aceptación del displacer” (Ferenczi, 1926 XLIX).

5.- 13.8.32. Registro de los pecados del psicoanálisis. “La idea de pulsión de muerte va demasiado lejos, está ya teñida de sadismo”. (Ferenczi, 1932, p. 272) (Nota del autor: Los títulos y textos de Anotaciones correspondientes al Diario Clínico de 1932 son traducción personal de la edición francesa [Ferenczi, S. Journal clinique. Janvier-Octobre 1932. Paris: Payot, 1985], dado que la versión castellana de Amorrortu adolece de errores de importancia).

6.- (En inglés en el original) Sin fecha. “Nothing but life instinct. Death instinct is a mistake (pessimistic)”. (En Dupont 2000, p. 249).

7.- Ídem nota anterior.

8.- Ferenczi/Freud 31.05.31. “¿El sueño tiene una segunda función? - Apoyándose en las experiencias de relajación profunda durante los análisis, en el curso de los cuales las vivencias traumáticas tienden a la repetición, así como en el análisis de los sueños en general, se llega a suponer que el estado del dormir y el sueño buscan siempre descargar al sistema psíquico de los restos diurnos y de los restos de vida mediante su reviviscencia, es decir, permiten percibir algo relacionado con la naturaleza traumática-neurótica de los procesos del sueño. (Nota del autor: las referencias a la correspondencia entre Freud y Ferenczi se anotan poniendo primero al autor, y tras la barra al receptor. No existe edición en castellano de las cartas del período 1920-33, por lo que utilizo traducción personal desde la edición francesa referenciada).

9.- Freud/Ferenczi. Sin fecha. Evidentemente por el contenido, respuesta a la carta de Ferenczi recién citada.

10.- La referencia alude a la primera edición en alemán del texto sobre los sueños de Ferenczi.

11.- Desde luego que la importancia acordada a la vida intrauterina y al nacimiento se encuentran también en Freud: “Uno puede decir con derecho, que al nacer, se ha engendrado una pulsión a regresar a la vida intrauterina abandonada, una pulsión de dormir” (Freud, 1940a [1938] AE, XXIII, p. 164). Y el deseo sexual por supuesto está presente en la obra de Ferenczi, quien, precisamente en su conferencia divulgadora sobre los sueños, había escrito rotundamente: “Si el psicoanálisis es pornografía es porque la vida mental del ser humano es un pornograma”. (Ferenczi, 1909, VI, p. 83).

12.- 12 13.8.32. Registro de los pecados del psicoanálisis (Ferenczi, 1932, p. 272). Esta referencia de Ferenczi a una “pulsión de reposo” es completamente ignorada por Rechardt and Ikonen (1989), quienes presentan esta misma expresión como una novedad.

13.- 18.06.32. Una nueva etapa en la mutualidad (Ferenczi, 1932, p. 189).

14.- No parece que haya cambios substanciales respecto a este “periodo prehistórico” en la “29ª Conferencia. Revisión de la doctrina de los sueños” (Freud, 1933a [1932] AE, XXII, p. 7-28).

15.- Como lo señala Strachey en nota al pie, estas ideas son el germen de concepciones sobre el sueño y las neurosis traumáticas en “Más allá del Principio del Placer (Freud, 1920, AE XVIII).

16.- Ferenczi/Freud 31.5.31 [Anexo 2].

17.- Atención a la edición española, que arrastra en muchas ocasiones la errata de la francesa,
diciendo “autonomía” donde debiera decir “autotomía”.

18.- 02.04.31. El nacimiento del intelecto (Ferenczi post, 1920 y 1930-33, p. 319).

19.- 26.12.32. El traumatismo en la técnica de relajación (Ferenczi, post X, p. 162). “Selbstzerreissung” es el término traducible como auto desgarro. (La traducción de la edición española por “autodestrucción”, no parece la más adecuada). Freud en su inacabado texto “La escisión del yo en el proceso defensivo” habla de “desgarradura en el yo” (Freud 1940e [1938] AE, XXIII, p. 275).

20.- 07.04.32. Destino de los hijos de enfermos mentales. “...los adultos hacen entrar a la fuerza su voluntad, y más particularmente, contenidos psíquicos de carácter displacentero en la persona infantil; estos trasplantes extraños escindidos vegetan a lo largo de la vida en la otra persona” (Ferenczi, 1932, p. 135).

21.- 26.03.31. “On the Revision of the Interpretation of Dreams” (Ferenczi, post X, p. 156-160).

22.- En francés en el original. Traducible como “superación a posteriori”. La expresión hace referencia al momento en que el orador baja la escalera del entarimado tras su disertación y toma conciencia entonces de cómo pudo hacerlo mejor.

23.- En latín en el original.

24.- “[Los sueños] son, sobre todo, comunicación” (Traducción personal) (Borgogno, 2012).

25.- Fragmento de letra de la canción “Prince of Darkness” del Album Indigo Girls – Indigo Girls (1989).

 

(*) JOSÉ JIMENEZ AVELLO

Médico Psiquiatra (1974). Psicoanalista, full member de International Federation of Psychoanalytic Societies (I.F.P.S.).

Autor de Para leer a Ferenczi (en colab.), Madrid, Biblioteca Nueva, 1998 y La isla de sueños de Sandor Ferenczi, Madrid, Biblioteca Nueva, 2006. (L’île des rêves de Sandor Ferenczi. Paris, Editions Campagne Première, previsto marzo 2013).

Artículos publicados en las revistas The American Journal of Psychoanalysis (New York), International Forum of Psychoanalysis (Londres), Le Coq Héron (Paris), Philigrane (Montréal), Intensive Psychoterapie (Munich), Intersubjetivo (Madrid), Clínica e Investigación Relacional. Participación en los libros colectivos: La partecipazione affettiva dell’analista (Editor F. Borgogno, Roma, 2003), y Sandor Ferenczi y el psicoanálisis contemporáneo (Compilador Pedro Boschan, Buenos Aires, 2011).

Miembro del Comité Científico de los Congresos Internacionales sobre Sandor Ferenczi realizados en Madrid (1998), Turín (2002), Buenos Aires (2009). Miembro del Consejo Editorial de las Revistas Intersubjetivo y Clínica e Investigación Relacional (electrónica). Representante del legado de Ferenczi en lengua castellana por encargo de Judith Dupont.

E-mail: josejimenez11@ono.com

 

BIBLIOGRAFÍA

BLEICHMAR, H. El cambio terapéutico a la luz de los conocimientos actuales sobre la memoria y los múltiples procesamientos inconscientes. Revista Aperturas, nº 009, 2001.

BORGOGNO, F. (2012) A “work in progress” between past, present and futur: The dream in/of Sandor Ferenczi. Psychoanalytic Inquiry, in press, 2012.

BOTELLA, C. Y S. La figurabilidad psíquica. Buenos Aires: Amorrortu, 2003.

DUPONT, J. Las notas breves inéditas de Sandor Ferenczi. Intersubjetivo, Vol. 2, nº 2, 2000. [Les notes brèves inédites de Sandor Ferenczi. Le Coq-Héron nº 149, 1998].

FERENCZI, S. La interpretación científica de los sueños. Psicoanálisis, 1909, VI, Tomo I, Madrid: Espasa Calpe. S.A., 1981-84.

-------- ¿A quién se cuentan los sueños? Psicoanálisis, 1913, III, T II, Madrid: Espasa Calpe. S.A., 1981-84. 

--------El desarrollo del sentido de realidad y sus estadios. Psicoanálisis, 1913, VIII, T II, Madrid: Espasa Calpe. S.A., 1981-84.

--------Reflexiones psicoanalíticas sobre los tics. Psicoanálisis, 1921 X, T III, Madrid: Espasa Calpe. S.A., 1981-84.

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--------El problema de la afirmación del displacer. Psicoanálisis, 1926 XLIX, T III, Madrid: Espasa Calpe. S.A., 1981-84.

--------Elasticidad de la técnica psicoanalítica. Psicoanálisis, 1928, IV, T IV, Madrid: Espasa Calpe. S.A., 1981-84.

--------El niño mal acogido y su pulsión de muerte. Psicoanálisis, 1929 IX, T IV, Madrid: Espasa Calpe. S.A., 1981-84.

--------Principio de relajación y neocatarsis. Psicoanálisis, 1930 VI, T IV, Madrid: Espasa Calpe. S.A., 1981-84.

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 (*)  Las referencias en la edición francesa y en la castellana de las Obras de Ferenczi son las mismas.

Publicado en: Psicoanálisis - Vol. XXXV - Nº 1 - 2013 - pp. 155-168 155

Publicación electrónica: http://www.apdeba.org/wp-content/uploads/2013-1.pdf

 

 

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