Dra.
Norma E. Alberro. Agentina
INTRODUCCION
Sandor Ferenczi nació en
Miskolcz, Hungría, el 7 de Julio de 1873 y falleció el
22 de Mayo de 1933, víctima de una anemia perniciosa.
Fue el octavo hijo de una serie de once hermanos, su
padre muere cuando él tiene quince años.
Realiza estudios de Medicina en Viena, y luego de haber
estado reticente respecto del Psicoanálisis,
asimila sus ideas en un tiempo récord. En 1908
conoce a Freud, dos años antes de este encuentro
se instala en Budapest como neuropsiquiatra. Conquistado
por sus dones excepcionales, Freud le pide que presente
una comunicación en el primer congreso de psicoanálisis
y, además, lo invita a pasar con él las
vacaciones. En 1910 comienza a practicar el psicoanálisis
y en 1914 emprende un análisis con Freud que
dura algunas semanas. Luego retoma por otro período,
también corto, en 1916. En este estadio aún
precoz de la creación del psicoanálisis,
los análisis duraban poco tiempo, pero se realizaba
con mayor frecuencia, a veces todos los días,
y otras veces dos o tres sesiones por día.
Una vez terminada la guerra,
luego de la caída de la monarquía austro-húngara,
el gobierno de Bela Kun le confía la primera
cátedra de psicoanálisis de la historia
(1919). Dicha cátedra será suprimida
algunos meses después, por orden del almirante
Horthy que se adueña del poder.
La comunidad psicoanalítica
conoce muy poco acerca de la vida y obra de Sandor
Ferenczi . En Francia, los analistas comenzaron a descubrirlo
a partir de la traducción al francés
de la correspondencia S.F.-S.F. /Sigmund Freud - Sandor
Ferenczi , publicadas en tres volumen desde el año
1992 hasta 2000. Prueba de la gran amistad que unió a
estos dos hombres, son estas cartas escritas durante
25 años (1908-1933) reuniéndose, en ese
tiempo, más de 1200. Si bien la obra de Ferenczi
comenzó a ser conocida por el público
desde hace poco tiempo, su trabajo ha influenciado
en la práctica clínica transmitida por
quienes fueron sus analizantes. Entre los más
conocidos se puede nombrar a Ernest Jones y Michel
Balint.
La correspondencia S.F. - S.F.
(1)
Algunos autores consideran que
estos veinticinco años de correspondencia equivalen
a esa misma cantidad de años de análisis
continuado de Ferenczi con Freud. Algunos años
están muy marcados de tinte analítico,
1911, 1912, 1924 y los últimos años de
la vida de Ferenczi.
En 1910, mientras pasaban sus
vacaciones juntos en Sicilia, Ferenczi formula por
primera vez su deseo de una relación mutua caracterizada
por una "franqueza analítica", deseo
que nunca será cumplido. Hay varias razones
que se oponen a esta sinceridad; por un lado el carácter
fundamentalmente reservado de Freud y por otro lado,
la diferencia de edad entre ambos hombres: diecisiete
años menor el discípulo respecto de su
maestro. En efecto, Freud responde a este deseo de
Ferenczi, en una carta (6-10-1910) con las siguientes
palabras: "Usted no solo ha advertido, sino que
lo ha comprendido también, que yo ya no siento
necesidad alguna de poner completamente al desnudo
mi personalidad, y ha comprendido también cuál
es el hecho traumático en que se origina esta
actitud. Después del caso Fliess, en cuya superación
me ha visto usted recientemente ocupado, aquella necesidad
se ha extinguido. Una parte de la catexia homosexual
ha sido retirada y empleada en el ensanchamiento de
mi propio yo. He tenido éxito allí donde
fracasan los paranoicos."
El primer período de
análisis efectivo sobre el diván de Freud
en Viena, tiene lugar en octubre de 1914 y dura entre
quince y veinte días. Es bruscamente interrumpido
por la movilización y la incorporación
en la caballería húngara como oficial
de los húsares, durante la guerra. Esta interrupción
es vivida dolosamente por Ferenczi que intenta un autoanálisis.
Freud trata de disuadirlo y le escribe esta carta (30
-10-1914): "Le doy mi pronóstico: el autoanálisis
va a fracasar pronto y está bien que sea así,
puesto que el autoanálisis y el análisis
con un extraño no se pueden adicionar".
El 18 de diciembre de 1914,
luego de este corto período de análisis
con Freud, Ferenczi escribe: "De esas semanas
de análisis, el beneficio mayor que pude registrar
es el reconocimiento de la violencia de las pulsiones
homosexuales en mí. En cuanto a la solución
de la relación con la mujer -es ella que nos
abre a la vida real- aún no lo he logrado."
De enero a junio de 1916, a
pesar de la desaprobación de Freud, Ferenczi
prosigue su autoanálisis. Freud presiona (18-01-1916)
para que deje de analizarse y actúe, reaccione
a lo hechos de la realidad, en este caso era casarse
con Gisella. Ferenczi no deja de quejarse y comienza
a manifestar síntomas corporales (nasales).
El segundo período de
análisis va del 14 de junio al 5 de julio de
1916 a razón de dos sesiones por día.
Al mismo tiempo que él declara que esas tres
semanas fueron las más "decisivas" de
su vida, se lamenta del hecho que el análisis
lo ha vuelto "normal". En una carta del 10-07-1916
Ferenczi escribe: "Encuentro que mi disposición
psíquica ha cambiado respecto de casi todas
las cosas y de todas las personas. Hoy le dije a Gisella
que me he vuelto otro hombre, menos interesante pero
más normal. Le confesé, también,
que algo en mí extraña el hombre de antes,
un poco inestable pero muy capaz de grandes entusiasmos
(y, a decir verdad, con frecuencia inútilmente
deprimido). Retiré la libido de numerosos objetos
-le dije- y todavía no la he ligado a otros
nuevos." La descripción que hace Ferenczi
de la "normalidad" es poco atractiva: es
la de un ser humano al que le han quitado su vitalidad,
sus pasiones y su color. Sin embargo, ni Freud ni Ferenczi
consideran el análisis como terminado. El 15
de setiembre de 1916, Ferenczi pide a Freud tres sesiones
por día.
Así debuta el tercer
y último período de análisis que
comienza el 26 de setiembre y termina el 9 de octubre
de 1916. A partir de este momento Ferenczi no encuentra
con facilidad el tono justo en sus correspondencias
con Freud. Continua buscando la relación analítica
y Freud le contesta con esta carta (24-10-1916): "Si
bien dije que la cura había finalizado, no pensé que
ella estaba terminada. (...) está finalizada,
puesto que no puede ser proseguida antes de los seis
meses, como muy pronto, de lo contrario se pondría
al servicio de la intención neurótica
de esquivarla".
En una carta del 28-11-1916,
Ferenczi reconoce su transferencia negativa, y reprocha
a Freud haberla ignorado, "... debo también
dejar trabajar, sin coartarlas, las tendencias hostiles
inconscientes respecto de mi padre, que están
presentes en mí. Soy plenamente consciente del
carácter transferencial de mi reacción
a su carta y, a nivel consciente, le estoy agradecido."
Sensible y apasionado, Ferenczi
tenía un carácter difícil que
irritaba a sus colegas y a veces, a Freud mismo a pesar
de la infinita paciencia que siempre demostró a
sus alumnos. Pero lo que más molestaba a sus
compañeros era su genialidad y su superioridad
frente a ellos. Freud reconoció la eminencia
de sus cualidades, y es por esta razón, además
de su personalidad modesta y afectuosa, que fue su
amigo más íntimo y su discípulo
preferido durante veinticinco años. No obstante,
Freud soportaba mal su necesidad de afecto y su constante
búsqueda de aprobación. Se revela en
esto una de las paradojas de Freud, que apreciaba ser
considerado como padre -lo llamaba mi querido hijo-
pero que no toleraba que se condujeran como niños
aquellos frente a los cuales él reivindicaba
ese estatuto. Esta relación padre-hijo entre
estos dos hombres, no fue debidamente analizada y constituyó la
fuente de los conflictos entre ellos, durante los dos últimos
años de la vida de Ferenczi.
El reproche dirigido a Freud,
de no haberle dado los medios para expresar sus sentimientos
negativos hacia él, nunca fue resuelto por Ferenczi.
Se transformó en fuente de un gran malentendido.
Cada uno de ellos se creía traicionado y abandonado
por el otro.
El pensamiento de Ferenczi ha
sido tan innovador que hizo cuestionar profundamente
la manera de conducir las curas entre sus colegas,
aún más, la manera cómo fueron
analizados por su fundador. Fue sentido como una amenaza
para la comunidad psicoanalítica y estigmatizado
como enfermo mental. A la cabeza de este movimiento
y llevado por los celos frente a la evidente preferencia
de Freud por Ferenczi, estaba Ernest Jones. Freud creyó en
la locura de Ferenczi y durante los últimos
años de su vida la comunicación entre
ambos hombres fue muy dolorosa. En 1939, en Londres,
fue Balint, el historiador de Ferenczi, que le hizo
comprender a Freud, de lo infundado de estos comentarios
sobre la salud mental de Ferenczi. Freud admitió su
error, y encontró que el punto de vista sobre
la "terapia activa" de Ferenczi, era bastante
interesante y carecía de rasgos de anormalidad.
Freud ha tenido alumnos de gran
talento, algunos geniales como V. Tausk. Pero Ferenczi,
ha sido el único que avanzó sobre la
técnica en la vía que él consideraba
correcta aún si con esto se oponía a
Freud. El maestro, según testimonian sus cartas,
oscilaba entre una actitud liberal, en donde animaba
a su alumno a continuar en su propia vía, y
una actitud de enojo en donde le reprochaba alejarse
de él. Ferenczi nunca traicionó el psicoanálisis
como lo hicieron Adler y Jung, siempre permaneció rigurosamente
fiel a los principios de la teoría freudiana.
Ferenczi creo la Asociación
Internacional de Psicoanálisis, idea que fue
expuesta en el II congreso internacional de psicoanálisis
en 1910. Durante el V congreso de psicoanálisis
que tuvo lugar en Budapest el 28-29 de setiembre de
1918, Ferenczi fue elegido presidente de la API (Asociación
Psicoanalítica Internacional). El 30 de setiembre
de ese año Freud escribe: "Estoy plenamente
satisfecho, aliviado de saber que el motivo de todas
mis preocupaciones, la obra de mi vida, será protegida
por el interés que usted y otros le dedican,
y de esta manera está preservada para el porvenir." Ferenczi
le contesta el 4 de octubre: "No olvide que yo
jamás cesé y no cesaré de estar
al servicio de su persona y de su causa." Esta
promesa, Ferenczi la sostuvo hasta el final de su vida.
Thalassa. - Psicoanálisis
de los orígenes de la vida sexual (2)
Con una audacia increíble
Ferenczi propone, en 1924, los elementos de una teoría
de la sexualidad humana. Freud dijo de este libro que
se trata de la obra más brillante de Ferenczi,
la más rica y tal vez la utilización
más audaz del psicoanálisis que se haya
intentado hasta ese momento. Para apreciar plenamente
el valor de esta obra conviene recordar que "Thalassa" es
contemporáneo de "Más allá del
principio del placer". Es el momento en que la
obra de estos dos hombres toma la dimensión
abstracta que tendrá más adelante.
Thalassa significa en griego
el mar, las profundidades. Se trata de una tesis sobre
el origen filogenético traumático de
la sexualidad. La historia del desarrollo de cada individuo
(ontogenético) y su sexualidad, revela la sedimentación
del origen de la especie (filogenético). Esta
tesis se apoya en la famosa ley de Haeckel que enuncia
que la ontogénesis recapitula la filogénesis,
es decir que todo ser viviente resume en el curso inicial
de su desarrollo la historia de la especie. Pero Ferenczi
va aún más lejos puesto que afirma que,
lo que la ontogénesis repite durante el desarrollo
somático intrauterino y en el momento del nacimiento
está reprimido en el inconsciente. De esta manera,
el psiquismo de todo individuo revela las huellas del
olvido de la historia de la especie, y estas huellas,
agrega, son símbolos. Lo esencial de esta sedimentación,
de esta acumulación de huellas en capas sucesivas,
se constituyó después de las catástrofes.
Thalassa es una teoría
de las catástrofes que han constituido la sexualidad
humana. El punto de partida es la pregunta por la significación
del coito. Ferenczi se pregunta ¿qué es
el coito?, ¿por qué la acumulación
y descarga de la energía sexual han adquirido
esta forma de expresarse?, ¿de dónde
viene su extrema importancia entre los mamíferos
y, más aún, en el hombre?
Estas preguntas son contestadas
por el autor en este ensayo espléndido, original,
difícil de asimilar y de comprender para nosotros,
psicoanalistas actuales, lacanianos algunos, para quienes
una teoría biológica nos parece tan alejada
del psicoanálisis.
Thalassa está separado
en dos secciones: la parte ontogenética y la
parte filogenética. En la primera va a intentar
dar una explicación y una significación
psicoanalítica a los procesos del coito. Partiendo
de la teoría de la sexualidad freudiana, según
la cual el erotismo parcial de los estados pregenitales
de la organización de la libido persisten y
se integran en la organización genital definitiva
a modo de "placer preliminar"; Ferenczi introduce
un concepto nuevo: amfimixia y lo define como la fusión
de dos o más pulsiones parciales en una unidad
superior. Por ej. el erotismo uretral se inviste de
analidad, el erotismo anal de uretralidad. El erotismo
genital es la fusión o la síntesis de
erotismos parciales anteriores.
La teoría de la amfimixia
implica un desplazamiento de cualidades y no de cantidad
o de energía según la metapsicología
freudiana. Sin embargo este desplazamiento cualitativo
está implícito en el mecanismo de conversión
y en el concepto ferencziano de "materialización
histérica". Estos dos mecanismos implican
la erotización de la zona corporal facilitada
por la cantidad, pero que adquiere de este hecho una
cualidad, es decir una significación diferente
a la que al órgano afectado le corresponde.
Procesos genitales tales como erección, enrojecimiento,
tendencia a la eyaculación, son cualidades que
se desplazan sobre otros órganos del cuerpo
que, en su función original, no poseen estas
cualidades.
Prosiguiendo con la explicación
del coito, Ferenczi afirma que éste realiza
tres formas de identificación:
1. La mutua entre los dos partenaires.
Para introducirse en la mujer con seguridad sintiendo
que su órgano no corre peligro, el hombre necesita
introyectar los órganos de la mujer como siendo
un lugar de conservación de su pene y de su
secreción. Si confía en el otro al cual
su yo se identifica, puede obtener placer en la eyaculación.
En el hombre el acto sexual es un equilibrio entre
el deseo de dar y de conservar.
2. El hombre se identifica a
su órgano narcisista, el pene en tanto yo de
placer.
3. La secreción, el esperma
se separa del cuerpo del hombre (¿objeto a lacaniano?)
liberándolo de una tensión. Existe entonces
un proceso de identificación entre la secreción
y el Yo.
El coito implica, entonces un
triple proceso de identificación: del organismo
entero al pene, nivel simbólico; identificación
al partenaire, nivel imaginario e identificación
a la secreción genital, nivel real.
Los tres registros lacanianos
se encuentran expresados en estas afirmaciones de Ferenczi.
La primera identificación equivale a la afirmación
lacaniana de identificación fálica (ser
el falo), la segunda al otro imaginario (al semejante)
y la tercera al objeto a.
Toda la evolución sexual
del hombre, continua afirmando Ferenczi, desde la succión
al coito es una tentativa de realizar el deseo de retorno
al cuerpo de la madre. El coito realiza esta regresión
temporaria de tres maneras:
1. En cuanto al organismo entero,
solamente sobre un modo alucinatorio, como en el sueño.
2. En cuanto al pene al cual
se identifica el organismo entero, solo bajo una forma
simbólica
3. Solo el esperma, en tanto
representante de su yo o de su doble narcisista, el órgano
genital, tiene el privilegio de volver realmente al
interior del cuerpo maternal.
Satisfacción real obtenida
por las células germinales, bajo la forma de
un retorno alucinatorio y simbólico al seno
maternal. Se puede comprender por que el deseo edípico
(coito con la madre), se encuentra con tanta regularidad
en los casos de neurosis. "El deseo edípico
es la expresión psíquica de una tendencia
biológica más general que empuja a los
seres vivos a retornar a un estado anterior. Como todas
las pulsiones son regresivas, buscan retornar al estado
de reposo del cual gozaban antes del nacimiento" (pag.
64). La pulsión de muerte tiene como objetivo
el estado de nirvana y la pulsión sexual busca
el encuentro con el cuerpo de la madre.
El hombre renuncia a esta regresión
a partir del desarrollo del principio de realidad.
Pero los sueños, la vida sexual y los fantasmas
son refractarios al principio de realidad y permanecen
suspendidos a la tendencia a realizar este deseo primordial.
Ferenczi explica esta tendencia
regresiva en la mujer de la siguiente manera: el deseo
de retorno al seno materno se manifiesta solamente
a nivel del fantasma, bajo la forma de una identificación
imaginaria al hombre durante el coito. Su sensación
vaginal le sugiere la posesión de un pene, y
también por identificación con el bebe
que lleva en su cuerpo.
Para el sujeto entonces (hombre
y mujer), el coito, acompañado de una satisfacción
perfecta y una abolición total del deseo, tiene
la significación de la realización del
deseo inconsciente de retornar al vientre materno bajo
un modo alucinatorio. Para el órgano genital,
y para las células germinales, el coito significa
la realización simbólica (el pene equivalente
al falo), y real (el semen) de este objetivo.
Ferenczi pone en paralelo el
dormir y el coito en tanto que ambos, expresan el deseo
de retornar al estado anterior, al seno materno "...nosotros
consideramos tanto el dormir como el acto sexual, regresiones
a la vida intra-uterina" (pag.85).
A partir de esta concepción
Ferenczi va a construir su tesis filogenética "thalasal" en
la segunda parte del libro.
El punto de partida de sus especulaciones
ha sido, según sus observaciones, la frecuencia
con que aparece el símbolo del pescado en las
manifestaciones de individuos normales y patológicos,
así como en las expresiones colectivas. Este
símbolo aparece flotando o nadando en el agua,
y expresa al mismo tiempo, el acto sexual y la situación
intra-uterina. Ciertos detalles del simbolismo de los
sueños y de las neurosis sugieren, según
este autor, "...la existencia de una analogía
simbólica profunda entre el cuerpo maternal
y el océano, por un lado, y la madre tierra "nutricia",
por el otro" (pag. 98).
Este simbolismo expresa, el
estado del hombre, en tanto que individuo, en el vientre
materno en un medio acuático, antes del nacimiento;
luego es un ser dependiente de la madre y "pegado" a
ella, para su nutrición. En la evolución
de las especies, la tierra y el océano juegan,
también, el rol de precursores de la maternidad.
Ambos son protectores y nutrientes de los seres vivos
que acogen.
En este sentido el simbolismo
marino de la madre conserva un carácter arcaico
y primitivo, mientras que el simbolismo de la tierra,
reproduce el período en el que el pescado sale
del mar y necesita adaptarse a una vida aérea,
respirando por sus propios medios, absorbiendo el agua
que filtraba de la tierra, hasta metamorfosearse en
anfibio. Se trata de un "cambio de significación" del
simbolismo que revela y condensa un fragmento de verdad
histórica.
En base a esta evolución
filogenética, afirma este autor, el hombre expresa
una regresión thalasal, es decir un deseo de
retornar al océano abandonado en los tiempos
míticos. Esta fuerza pulsional resurge y se
continua en la genitalidad.
En la evolución de los
animales, los caracteres sexuales secundarios aparecen
solo en animales superiores, luego de abandonar su
condición de anfibios, se desarrolla en ellos
una prolongación en su cuerpo que puede ser
considerada como un esbozo de "pene". Los
animales inferiores depositan sus células germinativas
en el agua o en la tierra, pero con este órgano
rudimentario, es posible penetrar en la hembra y depositar
allí sus huevos. Los lagartos son los primeros
animales en desarrollar una prolongación peniana
y en los cocodrilos se observan las primeras trazas
de erección.
Siguiendo una concepción
lamarkiana, que asegura que todo cambio en la evolución
obedece a una motivación interior que consiste
en adaptarse a una perturbación exterior, Ferenczi
se pregunta cuál es en los anfibios dicha motivación
y cuál la perturbación a la cual deben
adaptarse. Esta motivación podría ser
la de "...restablecer la existencia acuática
en el útero materno, húmedo y rico en
elementos nutricios. La madre,(...) es en realidad
un símbolo y un sustituto parcial del océano
y no al revés" (pag. 106). Los vertebrados
superiores lograron sobrevivir a la catástrofe
provocada por la sequía, gracias a que organizaron
en su organismo la fecundación interna y el
desarrollo intra-uterino, combinando de esta manera
la forma de existencia parasitaria y el deseo de regresión
thalasal.
El nacimiento es la recapitulación
individual de esta gran catástrofe que ha obligado
a tantas especies a adaptarse a una nueva vida, luego
de la catástrofe de secamiento y retiro de las
aguas sobre el planeta. Estas especies han debido renunciar
a la respiración branquial y acostumbrarse a
la respiración aérea. El líquido
amniótico figura el océano en el interior
del cuerpo materno y en cada acto sexual se repite,
brevemente, toda la evolución sexual de la especie.
La restauración parcial de la unión fetal
con la madre, representada por el pene en el coito,
realiza, al mismo tiempo, la aspiración a retornar
a la vida en el mar de los ancestros animales que vivieron
la catástrofe de la sequía. La adquisición
de órganos genitales eréctiles, el desarrollo
en el cuerpo maternal y la experiencia de la sequía
forman parte de un conjunto; lo que ha inducido a los
anfibios y reptiles a crearse un pene es el esfuerzo
para restablecer el modo de vida acuático perdido.
Ferenczi explica los grandes
cambios en la evolución de las especies aplicando
la hipótesis de las catástrofes. Cada
metamorfosis obedece a una reacción a ese acontecimiento
equivalente a la noción freudiana de trauma.
Un acontecimiento cargado de energía destruye
la configuración anterior, irrumpe y rompe las
estructuras. Una nueva organización debe establecerse
para recuperar el equilibrio. La teoría de las
catástrofes es un aporte original de Ferenczi,
basado en el estudio de la evolución de las
especies.
Freud dijo de este libro que
su lectura es tan perturbadora que el lector no puede
continuarla de un solo intento, y afirmó que él
lo retomará más tarde. Hoy en día,
es todavía muy pronto para decidir lo que se
puede tomar de esta teoría. Comparto la opinión
de Freud. Retomaré más adelante esta
teoría tan rica en símbolos, creo que
tengo que dejar que sedimente, antes de emitir un juicio
crítico.
Bibliografía
Las citas son extraídas
de estas dos obras y traducidas por la autora del artículo.
-
(1) Freud S. Ferenczi S., Correspondance
Vol. I, II y III. Editorial Calmann- Lévy, París,
1992 para los vol. I y II, 2000 para el vol.
III.
-
(
2)
Ferenczi S. , Thalassa
Psychanalyse des origines de la vie sexuelle. Edición
Payot, Paris 1992.
Fuente:
El presente trabajo se encuentra publicado en el sitio El Sigma, http://www.elsigma.com/ ©elSigma.com
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