Sandor Ferenczi.
La revista de la filosofía de la naturaleza titulada: Annalen der Natur und Kulturphilosophie (XIII, 3) ofrece el estudio crítico de un conjunto de trabajos recientemente publicados sobre la “psicología individual” donde se menciona el psicoanálisis de Freud, pero de manera que no corresponde en absoluto a la realidad.
Según este artículo crítico, el psicoanálisis pretende que “las enfermedades nerviosas tienen generalmente como origen… graves choques psicológicos sufridos anteriormente por el paciente, que éste no tiene posibilidad de anular”. El método terapéutico de las neurosis según Freud consistiría, en consecuencia, en descubrir las heridas sufridas anteriormente y en liquidarlas haciéndolas retornar a la conciencia y aniquilándolas.
De hecho, esto corresponde a las primeras construcciones tradicionales que permitieron a Breuer y Freud, hace más de veinte años, hacernos comprender un poco mejor determinados fenómenos hasta entonces incomprensibles y considerados incluso “absurdos”. Sin embargo, Freud, prosiguiendo incansablemente sus investigaciones, ha podido completar después estas reflexiones preliminares con conceptos fundamentales, “transformarlas basándose en nuevas experiencias”, de tal forma que la presentación realizada por este artículo crítico debe considerarse desfasada y sin correspondencia con los hechos, incluso aunque una gran parte de las formulaciones antiguas de la teoría haya sido revisada después. ¿Cómo podría el psicoanálisis tomar en serio la indicación del crítico cuando declara que la teoría de Freud (aunque fundamentalmente de “exactitud indudable”) debe ser “transformada” a causa de su carácter parcial y de su ineficacia, cuando uno advierte que el crítico lo ignora todo sobre las “transformaciones” que se producen sin cesar desde hace dos décadas, es decir, la evolución del psicoanálisis?.
En otro pasaje, la nueva orientación psicológica da el benévolo consejo, ciertamente excelente, de que no hay que descuidar la interesante aportación que puede proporcionar la consideración y el estudio de la ley biogenética fundamental de Haeckel para la psicología.
Sin embargo, las cosas cuya ausencia el crítico deplora en la psicología individual, puede hallarlas perfectamente en el psicoanálisis de Freud que se define por esta Ley. Pues tras muchos años la investigación psicoanalítica progresa bajo el signo de la genial ley de la naturaleza de Haeckel y debido a que se ha tenido en cuenta el paralelismo onto y filogenético desde un punto de vista profundo sobre la vida psíquica del niño y de los enfermos mentales. Remito al crítico a los últimos años del “Jahrbuch fur Psychoanalyse” (Deuticke, Viena y Leipzig) y en particular a “Tótem y tabú” de Freud.
El psicólogo está obligado a señalar en esta ocasión -no sin lamentarlo- el mal trato dado a su disciplina, y más cuando se trata de una revista tan imparcial como los “Annales” de Ostwald. Nunca ha ocurrido que los “Annales” hayan juzgado la obra de un químico eminente estudiando tan sólo sus primeros trabajos, sin preocuparse de su evolución ulterior. Es aún menos probable que el crítico haya aconsejado al químico en cuestión que se interese por la orientación de la química… de la que precisamente se viene ocupando desde hace muchos años.
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(Sandor Ferenczi. Obras Completas, Psicoanálisis Tomo II, Ed. Espasa-Calpe, S.A. Madrid, 1984).
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